lunes, 26 de enero de 2009

SAN FRANCISCO; COMO EN LAS PELICULAS

Uno de los viajes de trabajo de los que más he disfrutado fue la primera vez que fui a San Francisco. Una de las grandes cadenas de TV españolas iba a remodelar tooooodas sus instalaciones. Estábamos hablando de palabras mayores. Había que ir a visitar al fabricante en California. Yo trabajaba como integrador de Sistemas en España, pero cuando se ataca un proyecto de esa envergadura, hay que discutir las perspectivas de desarrollo, las posibilidades, etc, algo que solo se sabe si vas a las fuentes...y no siempre.

De entrada, acompañaba a mi cliente. Mi cliente, para según qué viajes, no viajaba en Business, viajaba en First. La verdad, pagar por un viaje el equivalente a si fuese y volviese 6 veces, no es Santo de mi devoción, pero si he de decir que las comodidades fueron pocas, mentiría.

En aquel viaje descubrí que me estaba perdiendo algo. Mi cliente, y estoy hablando de hace unos 10 años, tenía una agenda electrónica, una PALM. La agenda echaba humo en el trayecto de Londres a San Francisco. Decidí que aquello debía de ser algo interesante y, nada más volver a Madrid me compré una, y nunca he dejado de tenerla.

San Francisco entonces me fascinó. No solo la bahía, Sillicon Valley, Sausalito, Napa Valley....tambien la ciudad.

Allí tuve contacto, 10 años antes de saber de Zapatero, de lo que era una comunidad homosexual tremendamente activa. Visité los Twin Peaks antes de que Laura Palmer apareciese muerta. Descubrí Americanos de tercera generación que no hablaban una sola palabra de inglés (Un montón de los habitantes de Chinatown) y vi una ciudad fascinante y cautivadora.

Los tranvías que se movían a tracción mecánica, por medio de cables de acero bajo el pavimento me llamaron muchísimo la atención. Como hace dos siglos.

La impresión que en mí produjo Alcatraz me hizo recordar más de una película y odiar el sadismo del ser humano.

Hubo una comida que me llamó muchísimo la atención. Era una sopa de pescado que se tomaba por la calle cuyo continente era un pan individual y redondo que se le había vaciado de miga, y era exquisito.
Los tendidos eléctricos caóticos. Las cuestas.
Recuerdo un taxista al que le pedí que me enseñase la ciudad. Me trató de maravilla y le dí una propina acorde con el servicio. Pocas veces alguien me ha agradecido más en menos tiempo.

Y la Fiebre del Oro.

El fabricante al que íbamos a visitar estaba en la Sierra Nevada (Sí, como en Granada). Uno de los centros más importantes de búsqueda en el Siglo XIX. En un pais con tan poca historia como los Estados Unidos (Bueno, poca historia conocida para el hombre blanco, porque los Pieles Rojas lo han poblado desde hace miles de años), visitar estos parajes es lo más parecido que te puedes encontrar a un centro histórico en la vieja Europa. El paisaje era arrebatador, pero, sobre todo, la gente tenía ese carisma de pionero, 150 años despues.

Por supuesto, en la patria del marketing, os podeis imaginar que allí donde mirases, aparecía la Fiebre del Oro. Desde nombres de hoteles, a platos de restaurante, pasando por cualquier cosa que podais pensar.

Estuve alojado en un auténtico pueblo "del Oeste, del Oeste" y fue una experiencia fabulosa. La arquitectura idéntica a la de las películas, y no se veia artificial.
Desde entonces, he vuelto más veces y siempre me ha seguido sorprendiendo.

sábado, 24 de enero de 2009

RADIO TELECO

No nos juntamos a menudo, pero de vez en cuando, dado que a Quintanone le han extraditado desde Huelva a Madrid, y vive de martes a Jueves solo en el Foro, nos vemos a tomar unas cañas en el Colegio. Ayer nos volvió a convocar.

Acudimos Quintanone, el único vestido de romano, con corbata, Yogui, sufridor como siempre, el Mono, recien llegado de cazar Jabalís en Rumanía, Le Penn (Así llamado porque las malas lenguas dicen que calza como 23, poco más o menos), el Marqués (Por cierto, 23, ya le pagué los 20 Napos), Paco Pascual, con pantalón de golf entallado, que parecía que venía del hoyo 15, y yo.

Cayeron demasiadas cañas, muchas raciones que, aun no siendo como las de Antonio, no estaban mal ni mucho menos, e historias...las de siempre...y otras.Yo tengo en la recámara tantísimas historias de nuestra época de estudiantes, que sería comenzar y no parar.

Ayer salieron algunas como aquel día que 23, muy serio, salió de su habitación con los libros dispuesto a ir a la Facultad (No sé qué pastilla habría tomado) y se encontró al hoy Senador y parte de su troupe asando chorizos en el pasillo. Al preguntarle si se quedaba, 23 muy digno contestó que no y salió. Todos le miraron pensando dónde coño iba a esa hora.Al cabo de unos minutos, suponemos despues de salir a la calle y ver la pinta de la gente, 23 vuelve y pregunta:

¿Qué hora es?

Las 8 le contestan

Sí, ¿pero de la mañana o de la tarde?

Los seguidores de este blog, por las horas de los comentarios os podeis dar cuenta de que los hábitos horarios de 23, no es que hayan cambiado con los años.Pero, en ese microcosmos que era el Cisneros hace 25 años, hijoputas no faltaban.

Ayer salieron muchas historias, pero una de las buenas nos hizo reir. Por supuesto, mi intervención en ella, como en el resto de las historias de este blog, meramente circunstancial. Me limito a escribir lo que me cuentan, sin saber muy bien si fue cierto o no....;-)

Le llamaremos Menendez ¿o ya habíamos llamado Menendez a alguno?Menendez era un Nuevo de Huelva, moreno, pequeñito, estudiante de Caminos (¿O deberíamos decir Matriculado en Caminos para ser más precisos?).

Debido a su estatura, a Menendez se le comenzó a llamar Micro al segundo día de que durmiese en una de las diminutas habitaciones del Mayor.A Micro le he perdido la pista. Supongo que, como casi todos nosotros, hoy será profesional de éxito, con estrella. En aquellos tiempos lo más que podríamos decir de su porvenir, en referencia al Cosmos, es que se iba a pegar una leche que se iba a estrellar.

A Micro se le veía el carrerón a la legua. De su Huelva natal, de buenas notas y presunta responsabilidad, cayó en todos los vicios que alguien así, sin padres cerca y con el primer exámen a 4 meses vista puede caer. Partidas de Pocha a todas horas, mareos indecentes, cerveza, risas...y, por supuesto, no solo poca asistencia a clase, sino que el estudio podía esperar unos meses.

Los exámenes de febrero no pasaron con más pena que gloria, sino con una pena absoluta. No había que dar publicidad en casa. Junio quedaba lejano y se podía remontar. Eso sí, aquel aspecto de que...."con algún esfuerzo por su parte" no lo llegó a interiorizar.

Y llegó Junio.

Suspenso, suspenso, suspenso, suspenso...Nos quedaba el Cálculo infinitesimal para poder presentarnos en casa dignamente, con un aprobado y la consabida explicación de que Caminos era una carrera durísima, que estaban los mejores, que el cambio del colegio a la Universidad era grande...en fín, ¿qué quereis que os diga que no hayais dicho vosotros en alguna ocasión? (A estas alturas del relato, algún lector presumo se siente identificado con el mismo)

Eso sí, aquello de hacer algún problema para preparar el examen tampoco, que todos éramos muy religiosos y la Virgen siempre nos podía echar una mano.

Y llegó el día del examen. Y llegó la hora. Y llegó la hora de recoger el examen. Y llegó la hora de aparecer en el Colegio con una apariencia de fracaso absoluto y la súbita sensación de que ya estaba todo el pescado vendido y que la bronca en casa era irremediable.

Se desplomó en la cama con una sensación de toda la angustia que no había sentido durante el año, de repente en su cabeza.

En cada pasillo del colegio vivíamos 11 personas. Cerca de Micro vivía un estudiante de Málaga, de Teleco, le llamaremos "el Sucio". No busqueis la razón, por algo sería...o no, que ya os digo que por allí el "hijodeputus vulgaris" abundaba.

Sucio disponía de un pequeño trasmisor de radio, con un alcance menor a los diez metros, suficiente para hecerle la putada suprema a nuestro derrotado protagonista. Sabiendo que se encontraba en la cama, que el bacarrá era irremediable (bacarrá, dícese de la obtención de todos suspensos en un curso lectivo) y que le gustaba la canción de Gabinete Caligari "Camino Soria", la pincharon en el transmisor.

Entraron todos en la habitación de Micro:

"Micro, Micro, pon la radio ¡Que están poniendo "Camino Soria!"

"No jodas, es verdad, qué de puta madre"

Al acabar la canción, un locutor comenzó un apaño de Boletín de Noticias Universitarias. Despues de unas cuantas de relleno, suelta la bomba "el locutor"

"Según ha podido saber Radio Teleco, el tribunal responsable del examen de Cálculo de primero de Caminos ha perdido todos los exámenes. Seguiremos informando"

¡De puta madre! Exclamó Micro, a ver si no los encuentran.

Para tenerle enganchado a la radio empezaron a ponerle toda la música que le gustaba, por ejemplo Dire Straits.

Al cabo de un rato, otro "boletín informativo"

"Las noticias llegadas a Radio Teleco acerca del extravío de todos los exámenes de Cálculo de primero de caminos, debido a que ya no hay fechas para repetir el examen, indican que el Tribunal va a dar aprobado general"

El bote del Micro en su cama, nada tuvo que envidiar a los saltos de Sergey Bubka con la pertiga (Supongo que los jóvenes sabrán quien es el mejor saltador de pértiga de todos los tiempos)

Micro se encontraba en la Gloria. Ya estaba organizando una ronda de cañas en el bar cuando le hacen volver a su habitación

"Micro, Micro, que hay otro boletín"

"Radio Teleco ha podido saber que solo se han encontrado 3 exámenes de Cálculo de primero de Caminos. Estos exámenes serán corregidos. El resto recibirá un aprobado general. Los exámenes encontrados corresponden a Fulanez, Zutanez y....(Pausa tensa)....¡Menéndez!"

Micro no se tiró por la ventana del segundo piso porque le pararon. Con el tiempo llegá a conocer que esto fue una broma, lo que no estoy tan seguro es si alguna vez le perdonó a Sucio, y el resto de hijoputas lo sucedido

Y es que líbrame de mis amigos, que de mis enemigos ya me libraré solo.

sábado, 17 de enero de 2009

Y ME CREIA QUE ESTO SOLO PASABA EN LAS PELICULAS

Me dedico a vender allí donde puedo, que siempre es menos de lo que debería. Mi familia come de esto y las consideraciones políticas de según qué bloqueos es algo que me suele traer al fresco. Nos suele traer, diría yo.

Dichos bloqueos suelen estar basados en decisiones político-económicas, y los primeros que suelen atentar contra las normas del libre mercado son los Liberales a ultranza.

Cuando el Gobierno de Francia se oponía a la Guerra de Irak, no le era ajeno el volumen de negocio que hacía con el Régimen de Sadam Hussein, justo el que sus "amigos" americanos no hacían. (Ahora es al revés, por cierto)

La tecnología que intento vender, ni sirve para montar centrales nucleares, con sus bombas adosadas, ni hace que el "Imperio" pueda sentirse en súbito peligro. Esto me recuerda aquellos barcos que España intentó vender a Venezuela y cómo "nuestros aliados" nos prohibieron venderles la tecnología, al tiempo que ellos les compran miles de barriles de petroleo todos los días.

Estábamos intentando vender unos equipos para que los periodistas deportivos de un País de los que en la empresa llamamos "el eje del mal", pudiesen retransmitir los partidos de futbol dominicales. Dada la cantidad de equipos a suministrar tuvimos que invitar a 3 personas a que visitaran nuestra empresa, pudiesen realizar pruebas en fábrica, etc, debido a las trabas que, incluso con Embajada allí, hay que hacer frente en cualquier operación con ellos debido al bloqueo económico impuesto por cuatro listos que deciden que ya que ellos lo tienen complicado, se lo joden a todos y así cuando ellos puedan vender, habrá más a suministrar.

Si no se realizan esos trámites en fábrica y luego hay algún malentendido, solucionarlo puede ser eterno debido a trabas burocráticas internacionales. Y a mi empresa en general, y a mí en particular, los negocios me gustan a largo plazo. Los pelotazos están bien para los malos futbolistas. Me gusta que me compren una vez, se queden satisfechos y me compren muchas más.

Les atendimos como solemos. Estuvimos una semana con ellos, enseñándoles la fábrica y el proceso de producción, solventando dudas y comprobando la fiabilidad de los equipos. Por la tarde noche les sacábamos a pasear y a cenar, lo normal. Debido al País del qué venían, tampoco les hicimos una demostración completa del Madrid "la nuit", no sea que les gustase y se quedasen ;-) (A ver quién compraba luego)

Marcharon satisfechos y, al cabo de un par de meses, nos llegó el pedido el cual, nos llevó un trabajo logístico suplementario para que el sobrino aburrido del "Tío Sam" no se entretuviese demasiado con nosotros.

Insisto, es acojonante que tengamos que tener estas precauciones con un país con el que el nuestro mantiene relaciones diplomáticas plenas, a causa de las decisiones de dudosa soberanía universal que pueda llevar a cabo otro Gobierno.

Al cabo de medio año recibo una llamada de un responsable de un Ministerio (Perdonad que no sea más explícito, joder, blanco y en botella). Dado que tambien somos proveedores suyos, le atiendo. Me comenta que quiere realizar una encuesta interna de comercio y tecnología y que si puedo colaborar. Acepto. Dado que ese País en concreto lo atendía un comercial recién llegado, le pido que se una a la reunión que tendría lugar a la semana siguiente.

Recien llegada la persona, donde digo digo, digo Diego y en vez de ser de un Ministerio es de otro y lo que quiere saber es que hemos hecho esa semanita de marras con nuestros invitados. Por supuesto, me comenta que nos podemos negar a colaborar.

Si yo fuese abogado me hubiese puesto muy digno y estirado, pero como soy un pobre ingeniero, y a estos pavos les habíamos enseñado unos equipos, les habíamos llevado a comer y a cenar y les habíamos dejado en la puerta de las habitaciones de su hotel (Arroparlos ya nos parecían demasiadas atenciones), decidí saber un poco más en manos de quién estamos...y me quedé acojonado.

Sabía absolutamente todo. Sus nombres, vuelos, hoteles, restaurantes a los que habían ido. Cuando nos preguntó si, durante los días que habían estado con nosotros, les habíamos perdido en algún momento de vista, me dió la risa. (No acostumbro a entrar a limpiar el culo a nadie que no sea yo, por muy invitado que sea)

Señores, eso del Gran Hermano yo creía que era un programa de Televisión en el que, por cierto, tuve algo que ver en tiempos.

A partir de ese día, a la hora de acostarme, miro debajo de la cama, no sea que haya alguien espiándome.

martes, 13 de enero de 2009

CUANDO UN CHINO QUIERE QUEDAR BIEN...TE INVITA A PATO LAQUEADO

Os había contado como, Carmen y yo, habíamos hecho un viaje relámpago a Xi'An, porque mis socios chinos querían agasajarnos al día siguiente. Los chinos son así. Cuando estaba de trabajo con ellos preparando alguna oferta o sin tener invitados, no hubo día que no comiésemos chino rápido en bandejas que nos traían a la oficina. Lo recuerdo, no con agrado.

Sin embargo venía Carmen. Ellos querían demostrarle que me apreciaban, y qué mejor, que organizar un auténtico despliegue.

El Propietario de la compañía china era un hombre un tanto misterioso. Habiendo nacido y pasado su infancia en San Francisco, era incapaz de hablar una palabra de inglés. Aunque lo entendía más de lo que hacía creer. Siempre hablaba conmigo a través de Jin Shin, cuyo inglés era excelente. No compartíamos muchas veladas. El se dedicaba a los acuerdos entre bastidores. Acuerdos de los que yo nunca estaba al corriente, ni falta que me hacía. Bastante tenía con mi trabajo.

Ojo, no os vayais a pensar nada raro (o más común de lo que pueda parecer ;-) ). Estos acuerdos tienen que ver con el "Guanxi", las relaciones personales que son imprescindibles para hacer negocios en China.

Entre nosotros las cosas estaban claras, pero ellos querían demostrar su aprecio halagando a mi mujer, y lo consiguieron.

Me comentaron que querían brindar a Carmen una noche tipicamente Pekinesa. Que nos mandarían un coche a recogernos. En cuanto apareció el carro, creí morirme. Un "haiga" de torero, de esos que, en el morro del coche debían de poner un cartel, "esperen un par de horas que ahora llega el conductor". Dentro, cualquier lujo que os podais imaginar.

El chófer, el Sr. Shu, el conductor que habitualmente me llevaba y traía nos dejó en el restaurante más famoso de Pekín. El Qianmen Quanjude Kaoya Dian, al sur de la Plaza de Tian'Anmen, fundado en el año 1864. Este es un restaurante estatal, especializado en Pato Laqueado.

No os he dicho que, el Pato Laqueado, es uno de mis platos preferidos. A mí me gusta más el Pato del Restaurante del Hotel Ziyu, sitio que no es muy conocido fuera de los ambientes chinos, pero el del Quanjude la verdad es que no está mal.

Cuando nos bajamos del coche, nos encontramos en lo que Carmen definió como "un bingo". Un local enooooorme, lleno de gente, de gritos, con luces de colores al igual que una verbena, superanimado.

Como cualquier restaurante Chino, tenía la parte común y los reservados. Carmen, todavía no había ido a una comida china con chinos. No sabía lo que se iba a encontrar. Nos comenzaron a meter por pasillos y escaleras arriba y abajo, un verdadero laberinto, hasta que llegamos a una puerta cerrada. (Nunca hubiéramos podido encontrar la salida de emergencia en un incendio ;-) )Al abrir ésta, como en una película de la mafia, ahí estaba, Yin Jiang, sentado al fondo de la sala, todo dignidad. Se levantó para saludarnos al vernos entrar. Carmen estaba alucinada del escenario. La sala ya era otra cosa, no un bingo.

Nos agasajaron de manera palpable. El menú fue enorme. Eramos 5 personas. Si la norma estandar indica que hay que pedir un plato por comensal y uno más, aquí parecía que fuésemos a comer el doble de personas. Con Yin Jiang estaban mis dos compañeros de andanzas, Li Peng y Jin Shi.

Ellos querían que notásemos su calor y lo consiguieron. Yo creo que no he vuelto a tener una comida como aquella con mis socios. Hay veces que, entre nosotros, no es necesario según qué demostraciones, nuestras referencias son otras, pero solo falta que venga alguien para que la amistad se demuestre haciéndote quedar bien.
Los del restaurante nos hicieron entrega de un diploma en el que se atestiguaba que nos acabábamos de comer el pato doscientos y pico millones desde que abrieron el restaurante, diploma que no sé por donde anda, pero que Carmen guardó con cariño (Con demasiado cariño, pienso yo, ya que no aparece por ningún sitio). (Sí Jevy, este es tambien un restaurante frecuentado por más de un turista, antes de que lo digas)

A Carmen ya le expliqué que este despliegue, con ellos solos que no con clientes, era totalmente inusual. No sé si se lo acabó de llegar a creer. A partir de entonces, ¿me veia igual cada vez que cogía el 747 de Lufthansa vía Frankfurt?

sábado, 10 de enero de 2009

UNA MISA EN LA BASILICA DE SAN PEDRO

Teníamos ganas de ir con los niños de viaje. Ellos están empeñados en ir a Nueva York. Sabiendo las palizas que te das allí (Y más viajando conmigo que, lo que realmente me gusta es caminar), decidimos que les teníamos que poner a prueba. Roma nos parecía un destino cercano y lo suficientemente atractivo como para pasar la prueba con éxito. Si a esto se le suma la comida...un destino ideal para los niños. (Los penne a l'arrabiata, con perdón, spaghetti pommodoro y tiramisús que han caido...)

La primera vez que fui a Roma fue en el Viaje de fin de estudios de COU, con mis compañeros de Marias de Vitoria. Me pareció una ciudad caótica y...fascinante. Recuerdo, sobre todo, los coches tomándose los semáforos como elementos decorativos del mobiliario urbano.

Posteriormente he ido unas cuantas veces más, siempre por motivos profesionales.

Preparamos el viaje en tres días. A los niños la idea les pareció estupenda. Tomamos un hotel cerca de la Estación Términi. Sabeis que Roma puede pasearse practicamente entera. Lo único, las Catacumbas, pero para 4 días Roma ya es bastante con lo que te ofrece en el casco urbano. La ventaja de un hotel allí es que llegas directamente en tren desde el Aeropuerto. Y no es solo que es el método más barato de llegar, sino el más rápido.

Nos levantamos a las 3 de la mañana. El avión salía a las 6, lo que daba practicamente todo el día para ver cosas. Había hecho un plan para los 4 días y lo cumplimos a la perfección, y eso que lo dudaba bastante.

La cola que nos metimos en el aeropuerto fue de las que se recuerdan. Menuda organización la de Vueling. Cuatro vuelos a las 6 de la mañana y 5 mostradores para atender los 4 vuelos. Sabiendo que uno era para Tenerife, otro para pasajeros sin equipaje, otro para dejar el equipaje para los que tenían la tarjeta de embarque de internet, quedaban 2 mostradores para 3 vuelos. ¡Menuda locura!

Logramos facturar, volar, y llegar. A las 10'30 de la mañana ya estábamos pateando Roma. Había diseñado un itinerario para el primer día viendo Santa María la Mayor, San Pietro in Vincoli (El Moisés), Coliseo y el Foro, y el Monumento a Victor Manuel II.

Lo primero que me di cuenta es que, a medida que pasan los años, los semáforos van tomando más utilidad. Ya solo son de adorno por la noche. Tambien es cierto aquello que llaman, "la socialización del turismo". Ojo, no me quejo, pero ya es difícil ir a cualquier sitio si no es aguantando larguísimas colas con lo que es preferible planificar los viajes y ver sitios de interés pero, a lo mejor, no tan masificados, o escoger horas con menos gente que, al final, es lo que tuvimos que hacer.

Cuando llegamos al Coliseo vimos una cola tal que aunque era hora de "comida alemana", decidimos buscar una trattoria y probar suerte luego. Con la comida, los niños han disfrutado lo que no está escrito.
A mí me gusta la costumbre italiana del vino en garrafa, ya perdida en España. He tomado unos vinos bastante decentes para el precio que he pagado, allí donde he comido.

Efectivamente, a las dos de la tarde, la cola del Coliseo era bastante menor, y en 15 minutos estábamos dentro. De todos modos, mucha, mucha gente.

A la salida, dimos un paseo por el Foro. Me gusta muchísimo este sitio y, aunque se puso a llover, disfruté del Paseo. Al llegar a la Plaza Venezzia, ya los niños no sabían si los pies eran suyos o se los habían prestado.

Desde el viaje de COU no había vuelto a subir en Bus en Roma. Recuerdo de entonces que si los semaforos eran de adorno, los cobradores del bus....Y no ha cambiado nada. Bueno, sí, ya que no servían para nada, les han quitado. Al intentar pagar en el primer bus al conductor me miró como si estuviese loco. Supongo que los políticos italianos, ya que se lo llevan crudo, dan este pan de tontos para que todo el mundo se crea que pilla algo.

Nos habíamos levantado pronto. Eran las 6 de la tarde y la paliza había sido apreciable. Nos fuimos al hotel. Había echado el ojo a una pizzería famosa por sus vinos, además de por las pizzas, muy cerquita del hotel. El sitio, con más de cien años de antiguedad, no nos defraudó.

A la salida, les convencí para ver la Fontana de Trevi de Noche. LLovía mucho, pero todos cumplimos con el rito de lanzar la moneda. Dicho rito, no es tan antiguo como os podeis creer. Surgió a partir de la Película de Jean Negulesco, "Tres monedas en la fuente", en el año 1954, en la que tres americanas, de trabajo en Roma, arrojan tres monedas pidiendo tres deseos. El primero regresar, que es el que permanece.

Al día siguiente nos tocaba el Vaticano, o eso creíamos. No nos levantamos pronto y, al llegar a la Plaza de San Pedro, eran las 11 de la mañana. La cola para entrar en la Basílica daba tres vueltas a la Plaza. Menuda locura. No sabíamos si era por ser sábado o porque nos habíamos vuelto locos todos. Esto no podía ser, así que cambié los planes sobre la marcha y, despues de ver el Castillo de San Angelo, cruzamos el Tiber otra vez y nos fuimos a la Piazza Navona.

La Piazza Navona es como nuestra Plaza Mayor. Llena de tenderetes de comida y adornos Navideños, estaba petada de gente, pero por lo menos te podías mover. Los alrededores de esta Plaza me parecen bellísimos. Mi hijo estaba empeñado desde el día anterior en ver el Panteon de Agripa, muy cerquita, con lo que cambiamos otra vez el plan. La cúpula de este monumento, el mejor conservado de la Roma Imperial, es impresionante.

Comimos en una trattoria deliciosa otra vez y, a la tarde, saqué otra enseñanza. A los sitios turísticos hay que ir despues de comer.

Propuse ir al Vaticano y, como en el Coliseo, hubo suerte. No diré que no había nadie, pero en otros 20 minutos estábamos dentro de la Basílica.

Como tantas otras personas yo creo que perdí definitivamente la Fé despues de visitar Roma, tal es la ostentación de riqueza que hace la Iglesia. Sí, ya sé que podemos hablar de que la Iglesia no es Dios, o de que había que demostrar el poder de la Iglesia durante la Contrareforma pero tal despliegue me parece obsceno.

Tambien sé que estas maravillas se han conservado en gran medida porque pertenecieron a la Iglesia pero no puedo entender como a más de uno no se le ha caido la cara de verguenza a lo largo de los siglos al hablar de humildad, pobreza, etc, etc.

Hablar de la Basílica de San Pedro sería no parar en un par de semanas. ¿Qué se puede destacar? Nada, todo es tan hermoso y superlativo.

Juan A. quería subir a la cúpula, y lo hicimos. Hasta el techo de la Basílica en ascensor y, los siguientes 320 escalones hasta lo alto de la cúpula andando. Y tanto él como María, se portaron como campeones. Ver el baldaquino de Bernini, tan majestuoso, desde el interior de la cúpula, que parece una miniatura, te hace ser consciente de las dimensiones. Dios, toda esa cúpula decorada con mosaicos. La cantidad de gente que habrá muerto trabajando allí.

Yo tenía ganas de observar la Cátedra de San Pedro, pero estaba acordonada. De repente la abrieron, solo para asistentes a la eucaristía. Si París bien vale una misa...el disfrutar durante media hora, sentado, y tranquilo, de la Cátedra de San Pedro...¿Qué vale? Aparte de que no todo el mundo pueda decir que ha escuchado misa allí, claro....

El Domingo nos tocaba Piazza di Espagna. La primera parada, al lado del Hotel, en Santa María de la Victoria. La escultura de Santa Teresa transida por el amor de Dios....bueno, sé que soy un poco irreverente. No me hagais hablar de la marihuana o las calenturas más mundanas, que me dan ganas....

Esa escalinata hasta la Plaza, desde la Trinidad del Monte, es una auténtica maravilla. ¿He de decir que seguía petado de gente? Colas y más colas en las tiendas de Via Condotti, Gucci, LV, Prada, ....para que luego hablen de la crisis.

Por la tarde yo quería ver la Iglesia del Gesú, donde está enterrado S. Ignacio. ¡Menuda maravilla! No os voy a hablar otra vez del voto de pobreza....que no de miseria. La estatua de S. Ignacio cubierta en pan de plata, encima de su tumba recubierta de lapislázuli, solo puede observarse de 5,30 a 6 de la tarde. Entonces el cuadro que la oculta baja, y se muestra en todo su esplendor. Es una experiencia bellísima, pero no hablo de religión, a estas alturas ya no...

Nos quedaba un día entero, y habíamos de ver los Museos Vaticanos, y quería, si nos daba tiempo, pasear por el Trastévere, ver la Boca de la Verdad y, ya si todo se daba, acabar en San Juan de Letran.

Nos levantamos pronto pero, al llegar a los Museos había una cola de casi una hora. Lo peor no era aguantar la cola, sino que dentro, íbamos a ir como las ovejas. Y así fue. Ver la Capilla Sixtina siempre impresiona, pero si en vez de estar los ciento y pico cardenales eligiendo Papa en el Cónclave (Con llave, que es lo que quiere decir cónclave, cerrados), estás con otras 5.000 personas a la vez, la experiencia baja un poquito. De todos modos Juan A. salió entusiasmado, sobre todo del museo egipcio. Sí que es cierto que la labor de restauración de la Capilla ha sido impresionante. No tengo el recuerdo nítido de cómo eran los colores hace 25 años pero, los restauradores, han dejado en las paredes, partes sin tocar para que se pueda observar como estaba la pared. Negra del humo de los cirios, a lo largo de cientos de años. ¿Es posible que viésemos algo entonces? Yo la recordaba bellísima....

Ibamos a tener tiempo de ver el Trastévere. Este es un barrio menos alcanzado por el turismo, aunque ya llega. Tiene un sabor más provinciano y se puede pasear tranquilamente por sus calles estrechas y parar en una de sus terrazas a tomar un vino. Te recuerda la Italia meridional, con la ropa tendida, atravesando las calles y el adoquinado, que hace que andar con tacones por allí sea una tortura. Estábamos justo enfrente de la Boca de la Verdad. Solo teníamos que cruzar otra vez el río.

La Boca de la Verdad es una antigua escultura, juez inflexible que según la tradición, se tragaba la mano de aquel que mentía. Juan A. estaba aterrado. No sabía qué hacer por si la boca se quedaba con su mano. Cuando le llegó el turno metió la mano por la nariz, no fuese que la leyenda fuese cierta. Prefería sacar la mano llena de mocos...que no sacarla ;-)

Nos quedaba una horita y sí, quería ver S. Juan de Letrán. Había que apresurarse. He de decir que los niños se portaron como auténticos colosos porque no solo llegamos, sino que estuvimos más de una hora admirándola. Qué despliegue de belleza. A Letrán no había ido y me encantó.

Metí la mano en la boca de la verdad y con la misma estoy escribiendo. Para que luego digais que miento más que hablo.

jueves, 8 de enero de 2009

Y PARIO LA ABUELA

Si yo fuera una mala persona, como alguno creeis que soy, podría decir que no he recibido "la chose", y lo que es más importante, los 40 € de 23.

Si fuera miserable, podría decir que "la chose" la recibí, pero no los 40 Napos.

Como soy buena persona, allá donde las hayan, no solo constato que he recibido este presente con gran satisfacción, sino que, a modo de fajín, venía envuelto en dos billetes de 20 €.

Marqués puede pedirme el dinero con impunidad, que no me quedará más remedio que acceder a pagarlo.

Eso sí, no me resisto a constatar que el tiempo en la España profunda no pasa.. ¡Qué labor de orfebrería el embalaje de este presente!

Abrí el paquete de los Imperiales correos españoles y me encontré con un paquetito muy bien envuelto. ¡Lo que has aprendido, 23, desde tus años mozos! Antes eras casi incapaz de empaquetarte a ti mismo, en tu albornoz, recien levantado a la prudente hora de las dos y media del mediodía.

Hay varios tipos de gente según como abren los regalos. Los que van despegando con cuidado el celo para poder disfrutar más de la espera o, los que como yo, arrancan el papel para poder observar cuanto antes el contenido.

En una caja de pañuelos Guasch (Joder, 23, debes de ser el único que todavía usa moqueros Guasch), aparecía "la chose" que Marino le dió a 23. ¡La auténtica! A modo de cinturón doble refulgían dos billetes, nuevos, de 20 €. Serigrafiada aparecía la Leyenda "La Chose de Marino"

Para que no se moviese, hacía tope, bien doblado, un papel de envolver de Mercería Vicente. Dicha Mercería está, o estaba, eso 23 lo aclarará, en la Plaza del Caudillo. Si no pasa el tiempo por nuestros corazones.

El número de teléfono de la citada Mercería Vicente tiene 6 dígitos, comenzando por 32.

Esta escena me ha hecho preguntarme unas cuantas cosas. O bien Vicente compró papel de envolver hace 40 años a buen precio (Y en cantidad apreciable se entiende), o Vicente vende menos que catecismos en China, y no es cosa de tirar ese rollo de papel de envolver que puede durar otros 30 años, ahí es nada.

Esta imágen costumbrista, paquete de pañuelos Guasch, una mercería, ahora que todo se compra en el Carrefour (Cagfug que dice con su acento francés Jevy), la Plaza del Caudillo, un teléfono comenzando por 32 (Y no +32, Bélgica) me hace adivinar que en Flandes estás fuera de sitio, 23. Que tu verdadero lugar es en Los Montes, jugando al dominó despues de comer y, sobre todo, mucho más cerca de casi todos los que te queremos.

¿La Chose? en el lugar de honor de mi despacho.
Así mi mujer estará contenta...y yo tranquilo
¡Ah! Y gracias por el regalo, 23

martes, 30 de diciembre de 2008

UNA DEUDA DE JUEGO ES UNA DEUDA DE HONOR

A 23 la boca se le calienta rápido. Y los dedos en el teclado más, añadiría yo.

Llegó un día de Inocentes de 2008. Ambos asumimos que, era materialmente imposible que ganase la apuesta. En 4 días no podría sumar cerca de 20 países, ni desplegando todas sus artes coercitivas. Decidimos que había que pasar página y, por ello, nada mejor que darnos un homenaje con nuestras familias.

Sabiendo que el Marqués y familia se encontraban ociosos, les llamamos por si se unían a la visita a Toledo. Dado que son muchas las niñas que hay que movilizar, decidió que cuando llegase a la Ciudad Imperial nos llamaría.

Llegamos 15 minutos tarde, lapso entendido como espera de cortesía, sobre todo para el que se hace esperar. Ahí estaba 23 con Angelique, tomándose un Chocolate con churros. Ganas me dieron, y no me privé de otro.

Había amanecido un día frío y nublado en Toledo. Sin embargo el cielo aguantaba la lluvia. El Marqués había logrado embarcar su prole y tambien estaba en el antiguo feudo del hoy senador. (Perdón, creo que me estoy metiendo en terrenos peligrosos)

¿Qué hacer con 5 niños y 6 adultos un día en Toledo? Pues sí que se me ocurren pocas cosas en otros sitios pero, en Toledo, un día, se pasa rápido y entretenido. 23 Había dejado sus tres niñas en Los Montes, con su madre. Otra vez fue como si el tiempo se hubiese parado. La conversación fluía fácil y las bromas se sincronizaban dos a dos, es decir, cada vez que alguien preguntaba una cosa, practicamente siempre, los otros dos contestaban la misma parida...No ha pasado el tiempo por nosotros (Y eso es lo más preocupante, piensan nuestras mujeres). Esto ya no se quita ni con medicación.

Había muchas cosas que ver pero demasiados niños para verlas todas. Enseguida entendimos que 23, pese a ser oriundo de Los Montes y vecino de la Ciudad durante algunos años, nunca se orientó bien. No llegó a Boy Scout, cuanto menos a Jóven Castor.

Dimos un paseo por el Casco Antiguo, donde no pudimos ver la Catedral porque era Domingo y estaban en Misa. Pero subimos al campanario de la Iglesia de los Jesuitas, desde donde vimos una vista preciosa de la ciudad y nos dirigimos a San Juan de los Reyes. 23 hizo amago de pagar la primera entrada, pero dado que éramos muchos, propuse algo tan español como "el fondo". Digo español porque en Flandes cada uno se paga lo suyo y no hay problemas, pero aquí siempre hemos tenido más verguenza torera, y nunca mejor dicho.

Yo creía que tenía inventiva pero 23 tenía a todos los niños ensimismados con los relatos de Reconquistas, prisioneros y otros temas politicamente incorrectos en esta época de Alianzas de Civilizaciones y demás. Aviso, en la foto tomada en la Terraza de San Juan de los Reyes, ambos dos están de puntillas, con el fin de denigrarme.

Nos metimos una cañita empapada en unas bravas. Dado que he de ser fiel notario de la actualidad, que somos modernos y europeos, y que además funcionamos con tarjeta de crédito, por si luego había que poner más, decidí que adelantaba yo con mi Visa los 60 € de cañas con condimento. Sabía que si me quedaba sin dinero (e iba con mis dos hijos y Cármen), me aplicarían un correctivo consistente en advertirme que me lo tienen dicho, que salga con dinero de casa, etc, etc. Decidí adelantarme a la catástrofe.

Nos dirigimos al Hostal del Cardenal. Marqués tenía una laguna mental. No se acordaba en qué boda había estado allí, hasta que le tuvimos que decir que en la de 23 ¡Menudo pedo!

Situamos a la infantería en un extremo de la mesa, y a los progenitores en otra y, he de reconocer que los 5 se portaron de maravilla, y nos dejaron comer tranquilamente, y reirnos lo que nos dió la gana.

Dado que estamos a Régimen, Marqués y yo nos metimos unas sopas de ajo y cochinillo, seguido por un sorbetito para pasarlo. 23 no nos fue a la zaga pero de primero se metió unos trigueros, creo recordar. Estuvimos recordando nuestra última cena en Amsterdam y 23, estuvo ilustrando a la mujer del Marqués, no seguidora de este ciberdiario, acerca de sus andanzas con "La Paqui", compañera suya de masajes. Debe de ser verdad que las europeas son muy liberales, porque la feliz usufructuaria de los encantos de 23, Angelique, se descojonaba mucho más que nadie.

Ahí nos advirtieron, creo yo, que nunca nos cambiarían por una mujer ¿O fue por un hombre? En fín, que la conversación acabó derivando hacia terrenos escabrosos.

Nuestras tres esposas, señoritas de ciudad, no entendieron la expresión "delanterillas", aplicada a algunas compañeras de clase de 23, de cierta edad. (En su clase son 17 chicas y él). Los que somos de pueblo, y si además eres bruto, como 23, lo entendimos a la primera. La delantera es la mula que se pone la primera en el tiro porque tiene más edad y es más experimentada. Ellas se pensaban que hablábamos de fútbol o de implantes de silicona....¡Vivir para ver!

A 23, el Alzheimer le había jugado otra mala pasada. Quería volverme a dejar en ridículo en público por segunda vez en un año. Me había traido un regalo....y se lo había dejado olvidado en Los Montes. ¡Menos mal! Carmen me hubiese matado por gañán y no haber llevado yo nada.

Llegó el momento de pagar. 23, a la vista está, le hizo poca gracia apoquinarme dos condumios el mismo año. Con la boca pequeña dijo que él estaba preparado para pagarme a mí, a mi mujer y a mis hijos...pero que la familia del Marqués era demasiado. A mí, que lo que realmente me hace gracia es verle la cara, con inmortalizar el momento me valía. Lo que no sabía era que estaba pagando....¡Con mi fondo! Bueno...eso lo descubrí luego.

Como veis por la hora (Ya aprendí a poner la hora en la cámara de fotos) salimos tarde. Teresa, la mujer del Marqués quería ver "El entierro del Conde Orgaz" y salimos para la Puerta del Cambrón (Con perdón). No era nuestro día de suerte. Llegamos a las 5,50, y cerraban a las 5,45.

Nos faltaba la penúltima copita. Yo quería enseñarles la vista de Toledo desde el Mirador del otro lado del río. Cuando llegamos en coche, era noche cerrada. Sin embargo, Toledo iluminada, desde allí, es de las vistas más espectaculares que conozco. 23 nos quería llevar a "La Venta del Alma". Un sitio, de verdad, para verlo. Precioso.

Las niñas del Marqués estaban derrotadas y decidieron que se iban a casa. Ahí yo, que me conozco el percal, y dado que nos debían de sobrar unos 60 € de bote, le dije a 23 que le diese 20 al Marqués, que si no, en cuanto llegase a su pueblo y el mío, lo iba a empapelar avisando que nadie saliese conmigo, que dejaba dinero a deber a la gente. 23 me dijo que ¡No llevaba suelto! y que me daría 20 a mí para que yo se los diera al Marqués.

El Marqués, con la boca pequeña dijo que no importaba....

Nos metimos nuestro Gin Tonic, y las chicas unos tes raros en una sala preciosa, enterita para nosotros (Demasiado fumador en Toledo ;-) ). La verdad es que el sitio estaba petado de gente. Menudo ambientazo. Con un patio interior que en los atardeceres de verano debía de ser una delicia por el fresquito.

Y volvió a llegar la hora de pagar. 23, dado que según él llevaba fondo, debía amortizar, pero me confesó que no llevaba dinero (O sea que, en efecto, había pagado la comida con mi fondo). Le puse mi peor cara y sacó una Tarjeta de crédito Belga. Como era Belga, debía de ser de chocolate porque decía que nones. Presa de gran excitación pidió la tarjeta a su Santa. La tarjeta de Angelique, y eso que se dedica a temas de riesgos bancarios, era tambien belga, o sea de otro tipo de chocolate.

Ahora todos, el camarero, la feliz pareja belga (Espero que feliz no porque se estuviesen escaqueando de pagar en ese momento), y Carmen, angustiada, me miraban a mí.

O sea, que yo le debía 20 € al Marqués porque 23 dijo en presencia de los dos que me los iba a dar. 23 me debía mi parte del fondo, y además pagaba yo las copas. ¿Pero qué cancelación de deuda era ésta?

Mi tarjeta se comportó como se ha comportado casi siempre en la vida (Excepto aquella vez en República Dominicana que todos recordareis) y canceló el débito. Lo canceló con el camarero, que el débito de 23 hacia mí, era enorme en esos momentos.

Los caballeros sabemos que las deudas hay que pagarlas (Incluso 23 lo sabe, aunque me costó bastante explicárselo). Hicimos cuentas y decidimos que, con el regalo, 23 enviaría el pecunio que evitaría que toda la blogosfera supiese de sus malas artes si, por fín, eran consumadas. En el transcurso del ajuste de cuentas, y nunca mejor dicho, recordamos que las copas eran de mi parte, si la contraparte pagaba la comida, claro. Si no todo era de mi parte.

23 me ha mandado por correo el regalo. Es "su chose". Insiste que, haciendo de hermoso fajín, van ligados dos billetillos de 20 €, uno para el Marqués, otro para mí. Que lo de menos es la pasta pero, una deuda de juego, es una deuda de honor.

Cuando lo reciba, daré por cancelado este lamentable y oprobioso episodio. Eso sí, si de verdad es "su chose" le estaré eternamente agradecido. Prescindir de semejante instrumento merece mi admiración. Así, por fín, Carmen podrá estar contenta, que ya es hora que le dé una satisfacción....y yo tranquilo

sábado, 27 de diciembre de 2008

ESOS GUATEQUES

No sé si los chavales de hoy en día nos tienen muy engañados, pero me da, que a su edad, éramos mucho más espabilados.

Recuerdo mi época de los guateques. Bueno, mi época de los guateques duró desde el año que cumplí 14 hasta el año que cumplí 18, más o menos, y teníamos guateques absolutamente todos los días del verano..

¿Qué cosa mejor teníamos que hacer que intentar frotarnos? Porque una característica de nuestros guateques era que no había rápidas. Eran todas lentas, lentísimas. Cualquier italiano de pro era bienvenido: Sandro Giacobbe, Umberto Tozzi, Matia Bazar, Richi e Poveri, Collage....

Comenzaban sobre las 6 de la tarde y dábamos vueltas hasta las 10,30, día sí, día tambien.

Eramos mucho más rupestres que, o bien nuestros padres, o bien nuestros hijos. No hubo pajar en el Valle donde mi padre ejercía y yo veraneaba, que no okupásemos (Sí, con K) para montar nuestros saraos. Así que comediscos, tocadiscos portátiles, los primeros cassetes, fenecieron entre pajas (Oiga, sin faltar), polvo (le he dicho que sin faltar, hombre), y suciedad.

Por las mañanas, ya se sabe que en el norte, los veranos caen un par de días en Agosto y el agua del río estaba fría, explorábamos para encontrar el más difícil trodavía. Aquel lugar con rincones oscuros, amplio, para poder juntarnos los entre 10 o 15 jóvenes y jóvenas, que diría la Inefable Bibiana Aido.

Y lo encontrábamos. Recuerdo una sacristía de Iglesía, que sólo era ocupada los domingos y en caso de funerales. Era tan perfecta, que trasladamos sillones, colchones y demás ajuar, para poder hacernos la ilusión de que esa tarde tocaba (Luego, al único que tocaba era a un primo de Garagorri, pero esa es otra historia).

Ahí quemamos gran parte de aquel verano hasta que, avisado por los chavales del pueblo (Que no era el nuestro, sino el de al lado), el cura nos descubrió en mitad de un sarao. Todavía lo estoy viendo.

"¿Qué haceis?"

"Bailar"

"Bueno, hoy os teneis que ir"

"¿Podemos venir otro día?" (Con dos cojones, al cura en su sacristía, mientras el primo de Garagorri intentaba frotar en lo oscuro)

Nunca nos contestó a esa pregunta.

No fue el único incidente. Recuerdo al padre de una de nuestras amigas que se personó en otro pajar y nos hizo salir uno a uno mientras a cada uno que salía le avisaba que se lo iba a decir a sus padres. Desde luego, si se lo dijo a nuestros padres, es algo que nunca sabré, porque nadie nos hizo mención de ello. La pobre Arantxa, su hija, no salió en una semana. Y es que la educación moral de la gente del PNV y de las JONS en muchos aspectos...bufff ¿Qué quereis que os diga?

Hoy he salido a andar en bici por un monte al lado de casa con mi hijo de 8 años. Juan A. quería entrar en un palacete abandonado que está en medio del recorrido. Nos hemos colado por la valla. (Espero que no sea un delito federal y el alcalde de mi municipio me multe) Estaba en ruinas. Al salir no he podido resistirme, y he retrocedido 30 años de repente. Con una media sonrisa, mientras mi hijo me miraba me he imaginado la situación....¡Menudo sitio para un guateque!

martes, 23 de diciembre de 2008

EN TAXI POR XI'AN

Carmen siempre había tenido un capricho, conocer los guerreros de terracota de Xian. Yo iba a menudo a China, por aquel entonces. Mis viajes allí siempre eran ocupadísimos. Iba una o dos semanas y, lo que quería, era volver pronto.

Tal interés tenía en ver los guerreros que, viajamos a Bilbao en una ocasión que iban a exponer una pequeña muestra de tres o cuatro piezas en el Guggenheim.

Dado que China es grande y mi tiempo escaso, mal acostumbré a mis socios chinos a trabajar los 7 días de la semana. Viajábamos sin parar buscando proyectos. Conozco casi todas las provincias chinas desde aquella época.
Pensé que era un momento como cualquier otro para que Carmen pudiese cumplir ese sueño y le propuse acompañarme. Le encantó la idea.

Era la primera vez que me iba a acompañar en un viaje de trabajo. No sé si captaría lo que yo curraba en un viaje así, pero intenté cerrar una agenda lo más relajada posible con el fin de poder compartir algo con ella.

Recuerdo que llegamos un domingo por la mañana. Nos pegamos una ducha y directamente nos fuimos a la Ciudad Prohibida. Había que aprovechar el tiempo. Dado que ella venía, el viaje sería de una semana. Yo marcharía, no recuerdo dónde, el lunes de madrugada y llegaría el jueves por la noche. Justo a tiempo para tomar un avión el viernes por la mañana y poder ir a Xian en el día. El sábado, mis socios chinos querían agasajarnos y debíamos estar en Pekín.

Bien, Carmen iba a saber que cuando viajo a trabajar....viajo a trabajar, y me fumaba un día (Espero que mi antiguo jefe no lea esto. Capaz de descontarme un día de la nómina). Aunque estábamos cansados al llegar, no era cosa de quedarnos en el hotel. O sea que visitamos el centro de Pekin y algunos Hutongs típicos de los alrededores. (Típicos barrios de callejones muy comunes en el Pekin antiguo). Esos que ahora están desapareciendo debido a la presión urbanística.

Al día siguiente volé, no recuerdo muy bien dónde. A ella la dejé un pequeño listado de cosas que no se podía perder, La Gran Muralla, el Palacio de Verano, el Templo del Cielo... Ella está acostumbrada a viajar. Lo hizo muy a menudo hace años y no me daba miedo que quedase sola en Pekin. Sí que se aburriese, con lo que la recomendé que se apuntase a alguna excursión en el Hotel que allí conocería gente.

En efecto, ella no se aburrió. Fue a Badaling, a la Gran Muralla, al Palacio de Verano, al Templo del Cielo, en fín, todos esos sitios que no te debes de perder en un viaje organizado.

Yo trabajé como un chino, y nunca mejor dicho. Sometí a mis chinos a jornadas maratonianas. El jueves por la noche debía de estar en Pekín y con el trabajo hecho, que el vuelo a la China Profunda desde Madrid, y sobre todo el coste de mi tiempo, no era poco.

Llegué el jueves de noche. Ya mis chinos me habían hecho el favor y nos habían reservado los vuelos a Xian. Salimos temprano ya que el vuelo duraba un par de horas poco más o menos. (En China, cada vuelo pequeño es como si de Madrid fueses a Canarias).

Al llegar al Aeropuerto nos asaltaron una multitud de conductores ilegales. Yo estaba acostumbrado a moverme por allí...pero Carmen no. En cuanto vió que no iba a contratar un taxi oficial sino un coche particular se comenzó a poner nerviosa. Intenté explicarle que la diferencia entre taxi oficial y conductor real es difusa fuera de Pekin, pero la confianza no es una característica que Carmen prodigue para conmigo habitualmente. Supongo que sus razones tendrá ;-)

Una chica se me acercó. En un inglés deplorable, nos hicimos entender, me llevó donde el conductor, "su primo", según ella, estaba sentado al lado de un vehículo negro, bastante amplio y limpio.

Por fin acordamos un precio bastante razonable. Unos 20 € todo el día, y nos llevaría a ver los Guerreros, la Pagoda y una vuelta por la ciudad. Hasta el avión de vuelta.

Lo primero que hizo Carmen fue mandar un sms a su madre con la matrícula por si nos perdíamos. Lastima que ella, en ese momento, no supiese que cada Provincia tiene un signo diferente con lo que puedes mandar muchas veces una placa, que como no coincida la provincia no vas por buen camino.

La verdad es que el conductor no tenía el aspecto de un recien salido de Versalles, pero íbamos buscando un conductor, no un Introductor de Embajadores en Palacio.

El viaje desde el Aeropuerto hasta los Guerreros, no era un trayecto corto.. Por fin llegamos a una explanada llena de vendedores ambulantes, buses chinos, policia...

Carmen no se encontraba en su salsa pero iba tranquilizándose por momentos. Habíamos llegado bien, el conductor no era un suicida y estaba a punto de cumplir una de las ilusiones de su vida.

Los Guerreros de Terracota es en realidad el mausoleo de Qin Shihuang, Unificador de China, Emperador en el Siglo III A.C.

En el año 1974, un campesino, excavando un pozo, encontró una fosa. Lo que allí descubrió se ha convertido en uno de los descubrimientos arqueológicos, si no el más importante, del Siglo XX. 8000 guerreros, distribuidos en dos alas de ataque más un cuartel general, cuyo fin era proteger a Qin Shihuang en su viaje al otro lado.

Primero entramos en una especie de museo donde se exponían objetos encontrados como réplicas de carros de metal, sombrillas, etc. Parecía mentira que cuando los occidentales no conocíamos la tinta todavía, en China pudiesen realizar objetos tan maravillosos.

En cuanto entramos en la Gran Nave donde están todavía desenterrando guerreros se nos congeló la respiración. Miles de guereros, a tamaño natural, y cada uno diferente al resto (peinado, traje, posición...) nos vigilaban. Realmente era una visión impresionante. Creo recordar que a Carmen se le saltaron las lágrimas. He de reconocer que yo tambien estaba impresionado. Es imposible describir con palabras lo que allí vimos. Habeis de descubrirlo por vosotros mismos. Simplemente decir que, a día de hoy, siguen desenterrando guerreros y que, el trabajo arqueológico no ha acabado ni mucho menos.

Creo recordar que estuvimos gran parte de la mañana allí. Nos acercamos a la tienda donde, el campesino que había descubierto el yacimiento por casualidad, nos firmó un libro. Era un anciano venerable y muy simpático que nos dijeron que se pasaba por allí un par de mañanas a la semana. Sabeis que Carmen me tiene prohibido mostrarla en este blog, o sea que la foto que ambos nos sacamos con él, os la habré de mostrar en persona, que os vais a creer que os engaño.

Una vez bien comidos, Carmen descubrió, complacida, que el conductor nos seguía esperando. (No le había pagado todavía, añado yo) No se resistió a comprar, a diez veces su precio, unas réplicas de los guerreros en un tenderete. (Y mira que me fastidia que en China me engañen 30 ó 40 céntimos ;-) )

Le indiqué que nos llevase a la Pagoda. Xi'An tiene una de las pagodas más conocidas de China. Sabeis que el número de niveles que tiene una pagoda indica su importancia. Esta debía de tener 7, creo recordar, lo que indicaba su preeminencia. Construida en el siglo VII D.C. se encontraba al principio de la Ruta de la Seda. Xuanzang, un jerarca del Emperador Gaozong, viajó hasta la India en un trayecto que le llevó 17 años para traer consigo figuras budistas.

Subir los 65 metros de pagoda a través de una escalera, no es una actividad descansada. Sin embargo, la vista que se ve desde el séptimo nivel es francamente bonita. La pagoda está en unos jardines, donde nos tomamos un té delicioso.

El conductor seguía esperando. Le indiqué, a duras penas, que nos diese una vuelta por la Xi'An antigua, capital de China en épocas remotas. Carmen no estaba familiarizada con las ciudades del interior de China, y le sorprendió el aparente caos, la multitud de micronegocios, la gente por la calle, los miles de bicicletas, todo tan diferente de lo Pekinés, que ya está mucho más modernizado.

A la vuelta, el conductor pretendió timarnos. En vez de los 200 RMB que había acordado con "su prima", me indicó que eran 600. Yo debo de tener cara de gilipollas, porque estas cosas me pasan a menudo. Por capullo le acabé dando 180 entré una ensalada de gritos, suyos y míos. Carmen alucinaba. Yo le indiqué que saliese, le tiré los 180 al asiento, le pegué un portazo y le mandé en un correctísimo castellano a tomar...viento, con más decibelios de los que unos oidos humanos son capaces de soportar sin dolor. Carmen, como ocurre a menudo me miró como diciendo...¿Pero que hago con este Bantú?, pero es que hay países que, o funcionas así, o acabas pagando los 600 por no molestar al conductor, "que seguro que habrá sido un malentendido".

En vez de los 17 años de Xuanzang, nos había costado un día. Eran las 11 cuando salíamos del Aeropuerto metiéndonos en la cola de los taxis. Carmen no sabía lo que era una cola con chinos. Ellos, que se piensan que todos somos bobos, chinos incluidos, se meten directamente al principio, y si estás atrás, te puedes tirar toda la vida hasta que llegues. Parece que no le dan importancia a esto. Yo sí. Me metí al principio de la cola, en el agujero por donde se estaba colando todo el mundo. Los jetas me empezaron a mirar como de dónde había salido ese loco, cuando yo no dejé pasar a nadie mirando a los "colateguis" con cara de pocos amigos, y la cola siguió marchando hasta que me tocó a mí. Los de detrás, si querían avanzar, ya sabían lo que debían hacer, aunque dudo que lo hiciesen.

Claro, los presupuestos de tu ciudad no tienen que valer forzosamente en todo el mundo, y la excesiva educación occidental es muy posible que en el Amazonas no sea muy útil para ordenar tus relaciones con la sociedad, que, por otra parte, es para lo que sirven los preceptos educativos...¿o no?

Al día siguiente, mis socios, querían agasajarme para impresionar a Carmen. Lo consiguieron pero eso, lo contaré en otro momento.

sábado, 20 de diciembre de 2008

LOS CHICOS DEL CISNEROS

Y es que se ha levantado cierto revuelo. Alguien me ha otorgado una importancia que nunca tuve, pero, por eso, me ha enseñado que hay gente que te toma en serio, y, hay temas que, al ser importantes para ellos, pueden herir su sensibilidad, si se tratan de un modo irónico o ligero.
Este blog nunca ha pretendido ser nada más que un foro de reflexión y distracción un tanto cachondo. Si se toma demasiado en serio, deberé de empezar a tomarme en serio yo tambien, y a ciertas edades eso es difícil.

Estamos en el 2008, toda la Galia está ocupada ¿Toda? No. Hay una aldea, orgullosa, rodeada de mediocridad, que aun resiste al invasor.

No sé si ahora se sigue leyendo Axterix, pero esto... esto... esto es el Cisneros.

Los del Cisneros, los de antes y los de ahora, somos como los Galos. Orgullosos, irreductibles, y muy sentidos para lo nuestro, tratando de resistirnos a un invasor que nos quiere "globalizar", no dándose cuenta del tesoro que tiene entre las manos. Prefiere tener 50 Burgers, que 49 y un buen restaurante (iba a decir uno de estos que ahora están de moda entre los pijos que te soplan 200 euros por ver platos vacios, pero me ha parecido una ordinariez)

Más de una Universidad del Mundo se daría con un canto en los dientes si dispusiera del patrimonio intelectual que encierran esas paredes, Premio Nacional de Arquitectura durante la posguerra.

El Cisneros, heredero directo de esa Residencia de Estudiantes, a la que ahora todos los progres de medio pelo se apuntan. Esos mismos que luego intentan socavar sus más profundos cimientos, presentes en el Colegio, porque no conciben una isla Libre entre un mar de adocenamiento.

Y no digo esto porque sí. Los últimos estudiantes de la Residencia, en la Calle Pinar, al acabar la Guerra pasaron al Cisneros, haciéndonos el regalo más preciado, los valores de la misma. Isla intelectual y libre, entre la medianía del entorno durante aquellos años grises.

No voy a nombrar a nadie, en este momento. Todos tenemos en mente quienes, y quién en particular, con su empeño diario, se empeñó en que el Cisneros perpetuase estos valores.

Cuando alguien habla en la actualidad de la Residencia de Buñuel, Dalí, García Lorca...está hablando del Cisneros del 2008, como del 83, como del 66, como del 44.

No quiero aburrir a nadie con esta entrada. Simplemente quiero, que aquellos que pensaron que este blog tenía una importancia que yo desconocía y aun dudo de ella, sepan que, con mayor o menor acierto, conozco que intentan perpetuar los valores que alguien les legó, como yo lo intenté cuando llegué todavía con granos al Mayor.

Lugo, Tomelloso. El otro día yo intenté explicaros algunas cosas. Creo que quedó claro que me habíais malinterpretado, o yo no había estado excesivamente afortunado en trasladar mi visión irónica al teclado.

Como no podía ser de otra manera hablando con gente del Cisneros, tambien aprendí. Aprendí que todos vosotros seguís teniendo el orgullo de ser del Cisneros. Que pretendeis retener aquello que los mediocres os intentan quitar. Aprendí que, por creer en una idea, sois capaces de sacrificaros y hacer lo que creeis que es vuestro deber, a pesar de que pueda ser lo más difícil. (Y aunque el deber pueda reducirse a una anécdota) ¡Qué ejemplo para aquellos que se quejan de la juventud actual!

Eso es el Cisneros y, aún viviendo en Madrid, me encantaría, que mi hijo, cuando le llegue el momento, se pueda hacer un hombre en este Cisneros de hoy en día, que en sus valores, es el mismo que yo conocí.

¡Y dos Piedras!