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jueves, 4 de octubre de 2012

EL XVI DE PARIS. REVISTA ENTROPIA (DE AEROPUERTOS Y CALORIAS)

Son ya 6 los números que ENTROPIA lleva saliendo a los kioscos. Más de un año y todavía vivos. Esta es mi colaboración para el número 6 dentro de mi sección, "De Aeropuertos y Calorias". Espero que os guste...


Acaban de despedirle. Siempre me pregunté cómo nunca nadie se había dado cuenta de su absoluta inutilidad. Era un auténtico superviviente.

La empresa llevaba unos cuantos años difíciles. Iban saliendo dinosaurios de los despachos para dirigirse a su puta casa. Con cuentagotas, pero uno tras otro.

Todo el mundo sabe que los dinosaurios sienten terror al contacto con el mundo real. Prefieren rodearse de guapas secretarias, informes en hojas de cálculo y un montón de aduladores convenientemente distribuidos para que no pasen demasiado tiempo sin su dosis de loa.

Cuando los dinosaurios se encuentran en esa situación, en la que habitualmente ponen ellos a la plebe, se les nota avergonzados. Acompañados de un guardia de seguridad, salen con las pertenencias con las que poco a poco han ido llenando su despacho, producto de regalos de proveedores o viajes en primera hacia cualquier destino histórico donde hubiese una convención. Y salen con la mirada baja y musitando apenas un adiós al cruzarse con ese trabajador al que ayer, sin ir más lejos, abroncaron en presencia de varios compañeros. A ellos no les puede pasar eso. Ellos son la élite. Los que deciden quién se va y quién se queda. Pero se equivocan.

Se equivocan porque el mundo es como un tablero de ajedrez donde existen un par de reyes, un par de reinas, unos cuantos alfiles, caballos y torres…y los demás peones. Y ellos no es que sean precisamente peones…pero tampoco son reinas. Y, a veces, hay que sacrificar algún alfil para salvar al Rey.

Decía que llevaba años viendo desfilar a sus semejantes. Convenientemente protegido detrás de no se sabe muy bien qué o quién, nunca le tocaba a él. Y no es que fuera peor que los que se iban pero, definitivamente, tampoco era mejor.

Debía de estar en Brasil con mi jefe. Nos llevamos bien. Tremendamente diplomático y sabiendo manejarse dentro de una multinacional, nunca dice algo inconveniente pero, tampoco da nunca puntada sin hilo. Y a su vez, el recientemente fulminado, era su jefe.

Digo que debía de ser en Brasil porque, de los cuatro viajes al año que realizo allí, como mínimo me acompaña en uno. Y son viajes de una semana, con sus días interminables, pero también sus buenos rodizios por la noche. A veces con clientes, a veces solos.

Y aunque yo sea un amante del vino y él, francés, una de las personas que he visto que más sabe apreciarlo, nos gusta, como excepción, mojar estas cenas con Caipirinha. Si es de Cachaça Seleta, mucho mejor. Y todo el mundo sabe que a la cuarta Caipirinha, la lengua se suelta, y algunas precauciones se soslayan.

Sí, definitivamente, debía de ser en Brasil. Mis barreras estaban cayendo y mi lengua comenzaba a liberarse.

“Lo que no me explico es, cómo, con todos los que han desfilado, se mantiene ahí”

Me miró, tomándose su tiempo para pensar la respuesta, y solo dijo:

“Es del XVI”

El distrito XVI de París es como El Barrio de Salamanca de Madrid, o la Zona alta de Barcelona, o Knightsbridge en Londres, o como Las Lomas en Mexico DF, o la Zona Norte en Santiago de Chile, o como Altamira en Caracas, o Brooklin en São Paulo, o como Belgrano en Buenos Aires, o la 5ª de Nueva York, o Leblon en Rio de Janeiro, o como…pero a lo bestia.

Por supuesto, yo no sabía qué podía tener que ver su domicilio con su apuntalamiento por medio de tirafondos en su centro de trabajo. Mi cara de extrañeza algo le debió de transmitir.

Me volvió a mirar. Apuró la cuarta Caipirinha. Llamó al camarero para pedir otras dos, sonrió, no sé si para él mismo o para ambos, y exhalando un suspiro, comenzó a hablar.

Nuestra empresa forma parte de uno de los 500 grupos mayores del mundo. Propiedad de la misma familia desde principios del Siglo XIX, es una empresa “de dueño”, y esto se nota en sus actitudes y comportamientos. Para lo bueno, y también…para lo malo.

Nuestro Dueño, Presidente o, más en confianza, Dios, está rodeado de damas. Por supuesto, de una cuna y educación exquisitas. Alguna influencia deben de tener, intentó trasladarme él, como si esta reflexión fuera producto de las malas lenguas que escucha en la Central.

Y ahí es donde entran en escena los trajes confeccionados a mano, y las corbatas de seda, por supuesto de marcas de postín, y el Patek Philippe, y esos zapatos que duelen a la vista de puro brillantes.

Ser del XVI debe de ser una manera de ser “uno de los nuestros”, torpes o no. Como ser de la “Ecole Polytechnique”…o, en mi ámbito, del Pilar (Aunque sea de Vitoria), del Instituto de Empresa o “del Cisneros”.

Porque con la globalización, hay muchas cosas que obviamos. Pero no es lo mismo una entrevista de trabajo en una empresa francesa, que gringa, alemana, o española. No tiene nada que ver.

Y así como un CV en Francia no deberá incorporar una fotografía o, a veces, incluso tendrá que ir forzosamente sin nombre con el fin de no ser descartado por motivos racistas, será fundamental la Escuela o Universidad donde hayas estudiado.

Todavía me recuerdo, con más de veinte años de experiencia profesional exitosa en mi haber, intentando convencer al Jefe de Recursos Humanos del Grupo, al fulminado, (Los dos hoy fuera), y a mi jefe, que el que hubiese tardado más años de lo normal en acabar mi carrera de Ingeniero de Telecomunicación, no era un inconveniente a estas alturas de la vida, ante sus miradas de desconfianza escuchando lo que les decía. Por primera vez en mi vida, mi expediente académico cobraba importancia, cuatro lustros después.

Mi madre siempre me lo dijo:

“Si estudias mucho, te servirá más adelante. Si no lo haces, seguro que te acordarás”

Como siempre tuvo razón, pero no me imaginaba que sería taaaannnn adelante.

O sea, ser del XVI, me quiso decir, es algo de lo que no puedes desprenderte aunque quieras. Es un marchamo indeleble que portas aunque no seas consciente. En tu forma de hablar, en tu manera de anudarte la corbata o en el brillo de los zapatos.

Y entonces yo, que me creo con una cultura general superior a la media, que tengo cierto mundo debido a que me lo he pateado entero varias veces y al que mi pobre madre intento inculcarle una exquisita educación, le pregunté:

“¿Yo podría pasar por uno del XVI?”

Riéndose (La Caipirinha es traicionera, muy traicionera), casi atragantándose, me dijo que no, ni aunque lo intentase.

Y es cuando me insinuó que, para subir en según qué empresas (Imagino que francesas y de cualquier sitio), no basta con ser bueno ni profesional. Tienes que ser del XVI de allí donde estés: Harvard, el Pilar de Castelló o Eton. Y el resto de los mortales tenemos que ver o leer como se reparten las primas millonarias y las indemnizaciones superlativas, sin que a ellos se les pueda ocurrir que eso es inmoral. Que el valor generado por ellos es casi nulo, por no decir negativo, y que esos fondos vienen, en su mayor parte, de la plebe, esa plebe que ellos tanto desprecian. Asumiendo como algo natural eso que ellos mismos niegan al resto de mortales.

Os lo comentaba. El despedido es del XVI. Supongo que el día que le echaron, se le debió de olvidar lustrarse los zapatos. Hay fallos que uno nunca se puede permitir.

viernes, 4 de marzo de 2011

UN FIN DE SEMANA EN LONDRES

Despues de la embarcada de la noche de Cardiff, Yogui y yo asumimos que nos teníamos que portar muy bien y aguantar todo lo que nuestras Santas dispusieran para nosotros durante el resto del fin de semana.
Nos levantamos pronto el sábado en Bristol, y, aunque creíamos que no teníamos problemas con la devolución del coche, habíamos quedado con Chonfli y Catherine en Londres. Ellos habían llegado el viernes por la noche y nos estaban esperando allí. Problemas laborales les habían impedido acompañarnos al partido de Rugby.

El desayuno que nos metimos abarca todo lo que la gastronomía británica es capaz de incorporar a un plato: Alubias, huevo fritos, pure de patata frito, champiñones, tomate, bacon...en fin...una auténtica guarrada.

Debíamos dejar el coche en EUROPCAR en Gatwick. Nos habían dicho que no había problema en conservarlo más allá de las 24 horas. Eso sí, no podíamos dejarlo en Heathrow porque pagaríamos un suplemento. Al dejarlo a las 26 horas de haberlo recogido nos cobraron dos días. Por mucho que les explicamos, que relatamos la escena con la encargada, que nos cagamos en todo en un par de idiomas, nada solucionamos y ahí me reafirmé en lo que he dicho siempre. Cuando un inglés te dice algo, te dice EXACTAMENTE lo que te dice. No interpretes lo que ha querido decir. Ha querido decir lo que ha dicho. No había problema si tardábamos más de un día en devolverlo, pagábamos dos días, pero problema ninguno.

EUROPCAR con su página web en la que la simulación nos cobraba solo un día aunque tardásemos 28 horas, y su agente que indicó que no había problema, nos tangó 50 napos por la cara.

Calentitos llegamos a Londres en el Easybus (Bus de Easyjet que sale de Gatwick y te deja en el Centro de Londres, al lado de nuestro hotel, por una cifra razonable). Allí nos esperaban los Chonflis que se estaban comiendo los codos, ya que eran las 3 cuando llegábamos.

Los Pubs en Londres, generalmente pertenecen a franquicias, con lo que la cocina suele ser de cartón piedra (Aunque pretenda dar el pego con su tipismo british). Cayeron las primeras pintas de cerveza tostada, unas cuantas. Mientras comíamos, Italia estuvo a punto de ganar a Irlanda.

Eran las 5 cuando llegamos al hotel. Para estar en Londres, un hotel razonable por unos 60 € la noche. Habitación grande, limpio, desayuno incluido.

Carmen vivió en Londres cuando éramos novios, y deseaba pasear por su zona. Ella vivió en lo mejorcito de Londres, Chelsea, a 2 minutos de Harrod's. Recuerdo que en la vida he visto más cochazos por metro cuadrado que cuando la visitaba, y esta noche. Ferrari's, Masserati's, los Porche's eran coches de poco más o menos. En España no hay pasta porque toda está en Londres ;-)

Anduvimos por el barrio. Encontramos su casa y, sobre todo, nos dimos un paseo por la Galería de Alimentación de Harrod's. Una auténtica experiencia sensorial. Encuentras todo lo que puedas imaginar. Entiendo que será difícil buscar una delicatessen y que no esté ahí, pero cuando vimos que la pieza del 5J se vendía a 1.000 Libras, decidimos no buscar nada más exótico que el Yorkshire Pudding, no fuese que todo mantuviese una proporción semejante.

Hacía tres horas que no tomábamos una buena pinta. Teníamos un recorrido de Pubs históricos. Lamentablemente, en día y medio no puedes visitar Londres. Menos mal que todos lo conocíamos bien. Decidimos calmar nuestra sed antes de irnos hacia la Zona de Piccadilly (Como cualquier turista de pro)

China Town se encuentra a escasas manzanas de Leicester Square. Se celebraba el Año Nuevo Chino. La cocina china en Londres nada tiene que ver con la cocina china en España, y a mí me apetecía, pero el andar con gente que tiene que saber forzosamente lo que come no es cómodo muchas veces, y acabamos metiéndonos otras dos pintas y un buen chuletón escocés (Espero que sin restos de vaca loca británica). Estábamos cansados y, dado que no íbamos a trasegar otro par de pintas, decidimos ir a mearlas (miccionarlas, dicen los estetas) al cuarto de baño del hotel.

Hay algo que siempre que voy en Invierno a las Islas me sorprende. El sacrificio que hacen las liberadas feministas británicas por ir caminando sobre zancos, con unos vestidos que es lo más parecido que existe en el mundo a la desnudez completa, a 0ºC. Luego hablan de la sumisión musulmana, pero si no es sumisión el tener que ir casi en pelotas un sábado por la noche con un frío que pela para tratar de pillar, que alguien me explique lo que es. Porque a los tios les veo la mar de cómodos con sus abrigos y sus bufandas...

Al final eso de pillar va a resultar que sí que es un deporte de riesgo...y no por hacerlo a pelo...sino por ir a pelo, que parece lo mismo pero no es igual.

Ya he dicho que a los chicos nos tocaba aceptar lo que se nos propusiese, como de hecho ocurre casi siempre, jejeje. Las chicas querían visitar Portobello, y, aunque era domingo y no había mercadillo, bien es verdad que es una zona muy agradable para pasear. Londres estaba petado de españoles. En realidad, los españoles comienzan a estar por todos lados, porque no se oye hablar en otro idioma (Aunque reconozcamos que el volumen de las conversaciones influye) Cayeron las primeras compras del día...

Una calle que me gustó desde que era joven cuando estaba lleno de Punkies, es Carnaby St. Recuerdo que era donde compraba las botas Dr. Marteens que me encargaban mis amigos cuando en España no había. Y sigue teniendo unos cuantos Pubs en las cercanias (No el Shakespeare de la misma calle, por favor, reducto de turistas ruidosos)

Compramos unas camisetas de Rugby para los niños...seguíamos teniendo sed...

El logro culinario más reconocido de los Ingleses, aparte de que son unos expertos en enmascarar la apariencia y el sabor de las cosas (Las patatas fritas con sabor a vinagre, o cualquier pudding son ejemplos paradigmáticos), es el Sunday Roast, o asado dominical que se toma en cualquier Pub los domingos. No deja de ser un plato combinado de cualquier cafetería cutre española pero, si no tomas esto, ¿Qué plato british puedes probar?

No diré que comimos bien, pero nos reimos. Y la cerveza estaba decente... Por supuesto, despues de comer, una conveniente trasposición un domingo es obligado...incluso en Londres

Antes de volver al hotel para coger las maletas, había que comprar, que estábamos en Londres...y las chicas se dedicaron a ello con fruición e intensidad. Una hora, que les cundió...

En fín, no nos pregunteis por el Cambio de Guardia, ni por el Big Ben, ni por Greenwich, ni por...

Eso sí, la cerveza abundante (Creo que esto ya lo he dicho), y la compañía divertida...

El año que viene Edimburgo, que esto del Rugby es lo que tiene...hacer turismo ;-)

domingo, 27 de febrero de 2011

GALES-INGLATERRA VI NACIONES (O BEN, ERES UN CABRON)

Alguno de los habituales me han estado insistiendo en la crónica de esta escapada (llamar viaje a esto me parece una exageración).

Tomábamos el avión el Viernes 4 de Febrero con dirección a Londres. Yogui, nuestras santas, et moi. A la llegada habíamos de coger un coche alquilado para dirigirnos a las cercanías de Bristol donde dormíamos y se suponía nos habían de entregar las entradas para el partido.

En la sede de EUROPCAR de Gatwick nos insistieron en que podíamos entregar el coche al día siguiente, 4 horas tarde sin penalidad, pero no en Heathrow (Que nos venía mejor luego para ir a Londres a pasar el sábado y el domingo). Detalle nada menor como otro día os demostraré.

Durante el camino hacia Bristol ya se veía ambientillo. La comunicación de la Agencia indicaba que, antes de las 3 de la tarde tendríamos nuestras entradas en la recepción del hotel.

A nuestra llegada, nadie había aparecido por allí. En ese momento Yogui Hyde se transfromo en Dr Jekill ¿O fue al revés? Sin pausa comenzó a llamar a la Agencia de las entradas que estaba en Irlanda (Una pasta). Ellos le insistieron en que eran las dos de la tarde y muy desagradablemente le aseguraron que nos llegarían las entradas antes de las tres (Posteriormente entenderíamos que estaban tan seguros de esto como de lo contrario)

Nos fuimos a comer. He de reconocer que estaba tranquilo, pero Yogui no. A las Dos y media retornó al hotel, nada. Quería volver a llamar. Le dije que se esperase. A las 15,10 no aguantó y volvió a llamar. Ahí comenzamos todos ya a ponernos nerviosos.

Nos tenía que entregar las entradas un tal Ben (A partir de ahora, el Cabrón de Ben), y nadie le localizaba en su móvil. Nos facilitaron su número. A nosotros tampoco nos contestaba.

Por fin, la irlandesa nos dijo, "Está yendo hacia allí, pero si no va, no hay problema. Estará en el Hotel "Nosecuantitos" enfrente del Estadio hasta las 7 de la tarde entregando entradas"

¡Lo que nos faltaba! Nos encontrábamos a más de una hora de Cardiff, eran las 4 y media y debíamos decidir qué hacer.

Lo peor del caso era si nos íbamos y Ben aparecía a dejarnos las entradas.

A las 5 decidimos que nos íbamos a Cardiff (Ya el paseo previo para disfrutar del ambiente se nos había fastidiado. Teníamos que salvar los muebles por lo menos).

Y menos mal, porque nos volvieron a llamar diciendo que ese pedazo de Cabrón de Ben había decidido no ir a Bristol. En ese momento comenzamos con las comparaciones de lo que podrían unos británicos decir, si en vez de Ben fuese Curro y las entradas para un partido no se las entregasen en Aranjuez.

Justo al cruzar el Estuario entre Inglaterra y Gales un atasco de pelotas (Viernes por la tarde) que no nos abandonaría hasta Cardiff. Y lo que podría haber sido una hora de camino se convirtieron en dos. ¿Nervios? ¡Qué va! ¡Solo pánico!

A las 7 de la tarde, 45 minutos antes del comienzo del partido, soltamos el coche a las chicas en mitad de una calle de Cardiff y nos fuimos follados en busca de Ben (La verdad, todavía me da verguenza recordar el regalo que les hicimos). Con el volante al revés, sin avisar previamente, en un semáforo en rojo y un "Ahí os quedais". Edificante, muy edificante... (Algo debemos de tener cuando todavía nos aguantan)

Y efectivamente, el hijo de puta de Ben estaba con nuestras entradas tomándose una cerveza...

El ser humano es bueno. Lo he dicho muchas veces, y en ese momento, en vez de molerle a palos, le hubiésemos besado al entregárnoslas. El marrón de nuestras chicas en mitad de Cardiff con un coche con el volante al revés y el sentido de la orientación propia de las féminas (Por mucho Tom Tom que haya) no era relevante para nosotros en ese momento.

Era hora de disfrutar del ambiente. Una Pinta en un pub a la puerta del estadio. Una muchedumbre vestida de rojo feliz ante lo que se nos avecinaba. No podíamos retrasarnos. Ben, el cabrón, nos había dicho que las entradas eran buenas. Teníamos que comprobarlo. No nos podíamos perder "La Tierra de mis padres". Llevaba ensayándolo tres días...

Ibamos como Amundsen al Polo. Hacía viento. Al entrar observamos a casi todo el mundo en mangas de camisa. Arms Park cubierto. Una obra de Ingeniería, de las que algunos disfrutamos observando, hacía que se estuviese más confortable que en el salón de mi casa.

La banda de música amenizaba la espera. No he visto estadio en el mundo donde un coro de 75.000 personas suene mejor. Esta versión de Dilaila, del Galés Tom Jones, así lo atestigua. ¿Os imaginais como puede sonar el "La, La, La" en el Bernabeu? (Las risas de fondo son de unos ingleses maleducados que nos rodeaban ;-) )

Y llegó el momento por el que había pagado más de 20 y más de 30 Napos. Solo por escuchar este himno y participar de él ya me daba por satisfecho (E incluso perdonaba a Ben). No os podeis imaginar los escalofrios que recorren la espalda al escuchar esa muchedumbre cantar sin desafinar.

¿El partido? Pues lo de menos. Esos ingleses arrogantes nos dieron detrás de las orejas. Gales jugó....de Gales...capaz de lo mejor y de lo peor, pero eso es algo que ya, a esas horas y despues de haber disfrutado del resto, era lo de menos. Los que no ganamos ni a las canicas nos contentamos con bien poco. Y una derrota de nada no me iba a estropear el espectáculo.

A la salida unas pintas más. Otros espectadores de Gernika, se quedaron mirando mi txapela mientras yo me quedaba mirando las suyas. (La Visera Inglesa de Yogui solo provocaba indiferencia...)

La comida británica no es una de las mayores atracciones que tienen las Islas. Así y todo encontramos un restaurante que nos dió de cenar a una hora católica y no anglicana. Despues de las cervezas, lo que menos necesitábamos era un control de alcoholemia. Carmen completó su buena obra del año y condujo de vuelta a Bristol, mientras yo dormitaba pensando en lo que pudo ser y no fue (No, no la victoria, sino esa paliza al cabrón de Ben)

Al día siguiente volvíamos a Londres para encontrarnos con Chonfly y Catherine, pero esa, esa será otra historia

sábado, 12 de septiembre de 2009

NO HEMOS APRENDIDO NADA

"Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí"

Nota: 1945, Martin Niemoeller (pastor protestante, 1892-1984). Erróneamente atribuida a Brecht. (Wikipedia) (Hago esta anotación porque conozco un bloguero que comenta cosas todas trufadas de la Wiki como si fueran suyas. Y como me parece un poco patético prefiero que no penseis lo mismo de mi) ;-)

Mi hija se acaba de echar un par de amigos de Bilbao en Inglaterra. Ya sabeis que viajar abre mucho los ojos, que a mí me lo han dicho. O sea, que ahora comenzamos a saludarnos en el Messenger con un Kaixo o un Agur. Uno de ellos es vasco, solo vasco y dice que "antes muerto que español" y eso, a ella, le hace mucha gracia, y a mí me parece una memez, pero no es importante. Tambien es ambiguo con la violencia, aunque solo sea para ser vasco, muy vasco, fuera de Bilbao. Eso ya me parece más serio. La equidistancia en este aspecto, cuanto más la ambiguedad, es la actitud del canalla que nada teme o que todo desconoce. Nunca sabes que es peor, si el malo o el tonto.

De lo escrito observareis que yo sí pienso que se puede tener cualquier idea en la vida, por muy equivocada que te parezca, pero no se puede tomar cualquier actitud ante la vida que te rodea. Eso me parece totalmente inmoral.

De vez en cuando, por eso de darse un poco el pisto, alguno de ellos le escribe una frase hecha en Vasco. No sé por qué un día le traduje algo y está mosca de por qué yo sé cosas que ella se creía que solo sabían sus nuevos amigos. Y es que todos hemos sido jóvenes.

Se llamaba Miren Zabala. Ella era mi profesora de vasco. De cuando los idiomas, despues de prohibidos, eran voluntarios, antes de ser obligatorios. (Ya veis el coñazo que damos a los idiomas, en vez de dejarlos tranquilos) Y que no me venga ahora ningún listo llamándome facha por no decir Euskera. Nunca dije "Yo estudio English", o sea, que si hubiese querido decir Euskera hubiese escrito algo parecido a "Hura euskararen nire irakaslea zen" (Perdona Belén, si el pretérito del verbo Izan no lo escribí bien. Demasiados años sin practicar. El tiempo pasa para todos, tambien para mí) ;-)

Y a mí, que todo lo voluntario me parece bien, a pesar de no tener ningún antecedente familiar, en cuanto hubo la posibilidad me apunté a clase. Eramos pocos, 8 ó 10. Recien enterrado el abuelo Patxi.
Algunos de los que se extrañaban de por qué estudiaba algo que a priori tan poca utilidad iba a tener (Algún año antes del nacionalismo obligatorio, hombres de escasa visión de futuro) hoy son cargos importantes en partidos de los del "Vasco de toda la vida". Vivir para ver.

Miren era una señorita bien, muy bien de San Sebastian. Rondaría los 50. Siempre perfectamente peinada con un moño que se lo debía de arreglar Calatrava todas las tardes. La verdad es que lo estropeaba con una halitosis que echaba para atrás, pero era una mujer agradable y muy educada. Lo único que procurábamos era preguntar cuando la explicación era a todos, con el fin de que no se acercase demasiado a tu pupitre.

Como señorita bien, se había casado con un Ingeniero, y ya que eran vascos de toda la vida, el Ingeniero no podía ser otra cosa que Ingeniero Industrial. Era un alto cargo en Michelín en Vitoria.

Recuerdo unas elecciones, debían de ser en el 79, cuando el PNV ganó y Garaikoetxea fue el primer Lehendakari despues de la Guerra Civil. Estaba más contenta que unas castañuelas. Nos echó un mitín en clase el lunes despues de las elecciones. Un mitin simpático, de lo satisfecha que andaba, sin ninguna mala intención. No podía comprender que ningún vasco no votase al PNV. En ese caso, no se podía ser muy vasco. Si he de decir que me molestó aquello mentiría. Era su momento de gloria y una persona que había mamado PNV desde antes de nacer, era lógico que así estuviese.

Miren tenía esa no tan extraña simpatía en su ambiente por esos "chicos de la gasolina". Eran pobres chicos despistados, quizás demasiado impulsivos pero sin malas intenciones. En realidad querían lo mejor para su pais y ente col y col, de vez en cuando se le escapaba alguna frase comprensiva hacia esa gente que nos estaba liberando no sé muy bien de qué. Estábamos en los años de plomo. Si echamos la vista atrás, nada que ver con lo de ahora. La sociedad era plenamente comprensiva y, si te había tocado, "algo habrías hecho". Nazismo puro.

En Michelín hubo una huelga, y esos chicos nos liberaron otra vez. Esta vez tambien a Miren. La liberaron de un marido ya que le pegaron un tiro en la nuca.

No volvió a clase. Y la gente comentaba que, siendo directivo de Michelín en esa situación, "algo habría hecho"

Y Miren se tomó un par de bidones (no de gasolina, sino de su propia medicina)

Y me desperté de repente. Y lo sentí. Lo sentí por ella y por todos aquellos que habían pasado por la misma situación anteriormente. Y me cagué en esa sociedad enferma que con su mirar hacia otro lado propició un empobrecimiento moral del que, treinta años despues, todavía no se ha podido recuperar. En aquellos momentos decidí que, si algún día tenía hijos, no podían crecer así. Y volé.

Y ahora mi hija va a Inglaterra, y conoce gente...y se cierra el círculo, volvemos al principio.

lunes, 29 de septiembre de 2008

HOTELES DEL MUNDO....UNIOS

Como os comentaba en la anterior entrada, me apetece dar mis impresiones acerca de algunos de los cientos de hoteles en los que he pasado una noche; Pocas personas creo que puedan decir que han estado en hoteles tan diversos. Desde 5 * GL, hasta cuchitriles que harian tambalear el estómago de más de uno.

He de reconocer, que sólo me he ido de dos hoteles en mi vida. Uno en Amsterdam, que es del que salí para encontrar aquel del que hablaba en la entrada anterior. Amsterdam puede tener la mayor densidad de hoteles malos pero caros por metro cuadrado del mundo, junto con Londres. Y es que los españoles estamos mal acostumbrados. La relación calidad-precio de los hoteles que utilizamos aquí solo es superada, y muy ampliamente, por cierto, por los hoteles en Malasia, Kuala Lumpur, en concreto. Y es que, solicitas a la agencia de Viajes un hotel céntrico en Amsterdam, y puede pasar como si lo solicitas en Madrid, te meten en la Calle Ballesta, y te han jodido.
El otro hotel del que me fui, no aguantaba el asco que me daba, ha sido en Baijin, provincia de Gansu, China profunda profundísima (Atentos a las fotos, cantidad de mierda, colegas). En este hotel dormí vestido. Me duché con calcetines para no poner los pinreles en la ducha. Me sequé con la camisa con la que había dormido, dada la vuelta, y sí, debía de costar 5 € la noche, que era el único que había.
Entre estos y el Ritz Carlton, de Kuala Lumpur, donde me alojaba en la planta ejecutiva, tenía un mayordomo personal a mi servicio 24 horas al día, zumo natural recien exprimido cuando lo desease, todo incluido en un módico precio de 60 €, creo recordar, pues eso, va un abismo. (En este hotel no necesitaba utilizar mi método de planchado. Era una de las funciones del mayordomo
;-) )
Posiblemente, el mejor desayuno lo haya tomado en Bogotá, en el Hotel Windsor House. Delicioso. Sancocho, recalentado (Una especie de sobras del día anterior, que, por supuesto en este hotel no son tales). En el Windsor House, un viaje, nos dejaron sin reserva a un compañero y a mí. (Era la despedida de César Rincón y estaba Bogotá petado de toreros) Como somos habituales, les montamos tal follón, que nos metieron en dos suites con un Jacuzzi, que ya daba unas cuantas brazadas estilo libre.
Sin embargo, para desayuno agradable, el del Embassy suites, en caracas, donde tocan el piano y el arpa mientras desayunas. Ni os podeis imaginar el relajo.
¿Hoteles espectaculares? Cualquiera de Las Vegas, por ejemplo el Stratosphere, con su restaurante giratorio a 350 metros de altura y su montañita rusa en lo alto. De los hoteles de Las Vegas ya he hablado en otra entrada.

Como curioso...el New Yorker, en la calle 40 con 8ª. Donde al autor de Las Cenizas de Angela, le violó un cura irlandés de niño, y así lo relata en su novela. Allí, en el lobby, me encontré con Julio Juan, compañero de colegio y de carrera. Se alojaba en el mismo hotel. Justo detrás está el Madison Square Garden.
 
Paisaje bonito, tambien, el Grass Valley, en el Valle del mismo nombre, en California. Donde surgió la Fiebre del oro hace dos siglos.
Hotel soviético, hace años, el Olympic, en Praga.
 
Las medidas de seguridad más aparatosas, sin duda en Jakarta, Indonesia. Me da lo mismo el hotel, el Mandarín Oriental, el Melia... (Tomar paella en Jakarta es una experiencia, por cierto). Cada coche que entraba en el parking era minuciosamente escrutado. Luego meten las bombas en los asientos, pero da lo mismo.
Lujosos pero con cucarachas del año que las pidas en India. Cualquiera de la cadena Taj.
Y en China, desde el China World, de Pekín, más de 300 € la noche, hasta los hoteles a los que acabé yendo siempre. Hoteles chinos donde no hablaban una sola palabra de inglés. 4 ó 5 estrellas, por un precio de 30 €. Eso sí, complicado pedir cualquier cosa ;-)
Y ya puestos, los hoteles cubanos. Con una infraestructura de comunicaciones mínima, y carísima (30 € diarios una conexión nefasta de internet. Bueno, hay que decir que toda la Isla de Cuba tiene una salida a internet menor que cualquier casa española con banda ancha. Unos 20 Megas me dijeron que tenía)
 
El personal más desagradable, sin duda el ruso. Cualquier cosa que les pidas parece que quieras joderles. Entre eso y que no hablan inglés, casi vamos a buscar el taxi fuera a esa agradable temperatura de menos 20.
Y aquella cabaña junto a la playa, en la Isla de Bintan, a media hora en Ferry de Singapur...

Y creo que me dejo unos 500 ó 600, pero es que hoy ando mal de tiempo....

sábado, 28 de junio de 2008

MI VIAJE MAS PELIGROSO

Y pensareis que, con todo lo que he tenido que pasar, el viaje en el que más peligro físico haya pasado, debe de haber sido muy, muy lejos.

Pues va a ser que no. Realmente, allí donde más he pensado que no lo contaba fue en Londres.

Debía de correr el año 98 ó 99. Habíamos digitalizado la redacción de Informativos de Tele 5. Un proyecto precioso, y venía la vorágine del resto de cadenas para no perder distancia. Nos encontrábamos enseñando a la dirección técnica y de informativos de Antena 3, instalaciones que les pudiesen servir de referencia. Había una instalación en Bristol a la que solíamos ir mucho. Los clientes tenían poco tiempo, con lo que, habían quedado con la competencia en ver las instalaciones suyas en Inglaterra justo a continuación de volver de Bristol.

Ibamos en dos coches. Uno que conducía mi amigo José Luis, y el otro que conducía yo. Por aquel entonces, José Luis trabajaba en GVG, aunque dentro de la Marca Tektronix. Aparcamos los dos coches en las cercanías de las instalaciones de la BBC en White City, en las inmediaciones de Londres y acompañamos a nuestros clientes a que se encontraran con nuestra competencia.

Despues debíamos regresar José Luis y yo a un seminario, creo que en Reading, pero no estoy muy seguro. Lo único que recuerdo es que volvíamos en los dos coches. El suyo lo había aparcado, en la dirección de la salida, en la misma acera, unos 10 coches por delante del mío.

Nos separamos. Monté en el coche y, en ese momento ví que asaltaban a José Luis 4 ó 5 bigardos y le metían en su coche a la fuerza. En un primer momento pensé en ir a ayudarle. Pero, con la cabeza fría, decidí que no iba a conseguir nada contra 4 y que lo mejor que podía hacer era ir a la Policia a denunciar el hecho.

Arranqué el coche, pasé muy despacito al lado del suyo para darme cuenta de como estaba. Se encontraba en el asiento de atrás, sentado en el medio de dos animales. En ese momento, José Luis debió de decir algo, o gritarme porque, su coche salió como una exhalación persiguiendo al mío.

En la puta vida supe lo que eran las carreras de persecución de coches en las películas hasta ese momento. Comencé a saltarme semáforos en rojo con el otro coche siguiéndome, hasta que perdí el coche de vista por el retrovisor. Sin embargo, no aflojé. Iba a toda pastilla sin saber muy bien donde, por una autopista entendía que de circunvalación. En cada momento esperaba encontrarme otra vez con el otro coche de marras. Buscaba como un loco algún sitio donde preguntar por una comisaria de policía.

A todo esto, el móvil echando humo intentando que nuestros colegas británicos, que se encontraban en la central de Londres, nos ayudaran. Nadie sabia muy bien qué hacer. Intenté llamar al teléfono de emergencia, pero cuando me descolgaron me dijeron que no podían hacer nada, porque la llamada había entrado en el centro de emergencia de Surrey. ¿Donde cojones estaba yo?

Al cabo de una media hora, aunque a decir verdad, no me acuerdo, ví un pueblo y pregunté si tenían comisaria de policia. Me indicaron donde estaba y, efectivamente, me había salido de Londres un buen trecho. Me tomaron declaración y me comentaron que no me preocupase. Me indicaron que lo que mejor podía hacer era ir a descansar. Les comenté donde iba. Debía estar a un par de horas conduciendo.

Bueno, el camino hasta el hotel fue bastante estresante. No tenía noticias de José Luis. Llamaba continuamente a nuestros colegas ingleses y nadie sabía nada. Cuando llegué, me metí en la habitación sin saber que hacer.

Al cabo de una hora poco más o menos, llamaron a la puerta. ¡Era José Luis! Despues de pedir disculpas, no sé si por mi cobardia o por mi cabeza fria, me dijo que lo entendía perfectamente y que, era lo mejor que podía haber hecho.

Le habían paseado por Londres hasta que le fundieron la Visa Oro. Ante mi pregunta de por qué no había dicho nada a ningún empleado o persona por la calle, me comentó que iban armados y que de héroes estaban los cementerios llenos. Una vez que se dieron por satisfechos (Y debieron de ser en varias compras más de un millón de pesetas de la época), condujeron otra vez a White City, se piraron corriendo y le dejaron con el coche.

Estaba mucho más tranquilo que yo. Supongo que era que él, además del dinero, sabía exactamente como reaccionaban y de qué iba el tema, y yo desconocía todo o ¿Tambien fue complejo de culpa?