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martes, 9 de julio de 2013

EL CRUCERO

He de reconocerlo. Nunca pensé que me fuera a gustar...
 
Pero mis suegros cumplieron este Mayo sus bodas de oro. Y decidieron invitarnos a sus hijos, contrarios y nietos a un crucero por el Mediterráneo.
 
Vaya por delante el agradecimiento por el detallazo.
 
Lo que más me gusta del mundo... es ir de viaje con mi familia, con Carmen, María y JA. A nuestro aire. Lo disfruto como no os podeis imaginar, y sé que es complicado comprenderlo despues de los tutes que me doy de aviones. Por ello, cualquier otro viaje que haga que ese "a nuestro aire", no sea realmente "a nuestro aire", lo disfruto menos.
 
Sin embargo, en esta ocasión, he de decir que me ha gustado.
 
Reconozco que he ido un poco por libre, y ese era el trato con Carmen. Es decir, de cinco excursiones, me he apuntado a una con toda la familia, y a otra con Carmen y los niños... y el resto, lectura, footing, Jacuzzi y teléfono absolutamente apagado durante 8 días. Y supongo que esto es lo que más me ha ayudado a llevarlo excelentemente.
 
Porque tengo un montón de problemas laborales...y el convencerte a ti mismo que una semana desconectado solo puede oxigenar la cabeza y que nada irremediable va a pasar, ayuda.
 
Lo que peor llevo cuando voy a un hotel de vacaciones o en este caso a un barco, es la comida. Da lo mismo cuantos restaurantes tenga. Al final siempre comes lo mismo, ensalada, pasta, embutido malo.... mierdas....  Al segundo día ya estoy harto...y aquí, aunque las cenas eran atendidas, y no hemos cenado mal...me pasó lo mismo.
 
El barco...una pasada. Tenía hasta un rocódromo de varios metros de altura, una pista de más de 300 metros para correr, o un área para hacer surf. (También un gimnasio incluso con Ring reglamentario de boxeo...como para tomar unas copas ..."¿A qué no hay cojones?")

Lo mejor, cuando más de la mitad del barco salía de excursión por la mañana, y nos quedábamos aquellos a los que no nos gusta ver Roma en 6 horas...
 
Convenientemente pertrechado por varias recomendaciones de Silvia, la semana ha pasado deliciosa.
 
Paramos en Toulon, base naval francesa, donde perdoné la excursión.
 
En Villefranche, al lado de Niza, donde me apunté con todos a ver Mónaco, que a Niza ese día llegaba el Tour y no iba a pasear tranquilo ni Hollande.
 
El día siguiente, en La Spezia, a una horita de Pisa y a dos de Florencia, lo regalé...y fue uno de los mejores días...¡qué tranquilidad!. Ya conozco ambos sitios y verlos en menos de un día no me merecía la pena
 
La parada en Civitavecchia era la que, a priori, ya sabía desde un mes antes, que me iba a atornillar al barco. Porque Roma en 7 horas...me niego...y más cuando ya has ido unas cuantas veces. Mis hijos dicen que lo disfrutaron....yo, también.
 
El penúltimo día, Nápoles y Pompeya. En casa tenemos viajes siempre pendientes con los niños; Egipto, Berlín....Pompeya, hasta la semana pasada estaba en esa lista....y lo disfrutamos, vaya que si lo disfrutamos.
 
Y un día entero cruzando el Mediterráneo de vuelta a Barcelona donde nos empapamos de Sagrada Familia, otra vez, y Parque Güell.
 
Os decía, que pensaba que no me iba a gustar...pero he cambiado de opinión...y no me importaría uno por las Islas Griegas
 
Porque conforme llevas unos cuantos sellos en el pasaporte, siempre buscas algo diferente y, las costas desde el mar son de una belleza infinita, allá donde nuestros políticos todavía no han llegado...cosa que no podemos decir de Nápoles, por ejemplo, que en la Costa Valenciana nos quejamos de vicio.... (Los golfos se parecen en todos los sitios, y a mí, parecerme a un político de la Italia Meridional, no es lo que más me ponga, para entendernos)
 
Dentro del crucero, que supongo que a mis suegros les ha costado una pasta gansa, pero que he tenido el buen gusto de ni siquiera mirar el coste por internet, los precios para cualquier cosa disparatados. Y a las entradas al barco en las escalas, más seguridad que en una central nuclear...no metas una cerveza y se les joda el negocio....
 
Ya estoy de vuelta....¿os he dicho que me ha gustado la semana? Mañana, de vuelta a la crisis.... casi ni me acordaba...

lunes, 7 de febrero de 2011

UN PASEO POR ALGUNA ISLA GRIEGA

Porque denominar esta excursión como un crucero por las Islas griegas, ni mi cercanía a Bilbao es capaz de mantener sin un poco de congoja. Y, en efecto, es un paseo. Despues de pasar tres días en Atenas, no está mal realizar esta salida, solo puede calificarse de eso, por tres islas cercanas a Atenas; Aegina, Poros e Hydra.

Es verdad que se trata de un "tour a la japonesa" el visitar tres islas en un día, pero te da una idea de lo que son las Islas sin meterte en un crucero de una semana.

De entre las tres islas, realmente Aegina merece la pena, incluso sin el añadido de las otras dos. Solo admirar el Santuario de Afaias, bien merece el viaje, incluso sin organizar, tomando un ferry de ida y vuelta al Pireo.

Estas excursiones, además de "para turistas", son caras. Lo malo no son los 90 napos por persona (Somos 4). Lo peor es que, nada más montar en el barco, comienza la sangrada.

Para visitar Aegina nos cobraban otros 25 € por cabeza y nos llevaban, en dos horas, a ver el Templo de Afaias, el Santuario de San Nectario (Una especie de Lourdes para los Ortodoxos) y una fábrica de pistachos. Por ahí no pasaba. Me acordaba de Tunez, Carmen y yo deseando ver una mezquita y la guía arrastrándonos a una tienda de alfombras.

Pues, por esta vez, la fábrica de pistachos iba a esperar. Despues de una horita de navegación, al amarrar en Aegina, me dirigí al primer taxi que vi. Por 30 € (que ya estaba bien) nos paseó esas dos horitas por una isla maravillosa. Con unos paisajes muy parecidos a los de Mallorca y, un templo, el de Afaias, dedicado a la fecundidad (lo que me faltaba)

Las vistas al mar desde allí son espectaculares, pero la majestuosidad de este templo de más de 3000 años de antiguedad, merece muy mucho la visita.

De vuelta, el Santuario de San Nectario, templo moderno levantado al lado del antiguo monasterio que, si tenemos otra cosa que hacer, (Menos visitar una fábrica de pistachos) puede esperar a otro viaje.

Y es cierto que en esta isla, la actividad del cultivo de pistachos es primordial. En casa comemos pistachos casi todos los días. En el puerto compramos un par de kilos a precio de caviar iraní, pero en honor a la verdad nada tienen que ver con lo que tomamos en otras ocasiones. O sea que, de vez en cuando, la calidad tambien hay que pagarla.

De Aegina a Poros no habrá más de una hora de navegación, atravesando un mar lleno de Islotes. Poros, es una Isla a menos de un kilómetro de la costa continental del Peloponeso. En una excursión de este tipo, poco pudimos apreciar que no fuera la cantidad de veleros con bandera alemana que estaban atracados. Y es que los alemanes son como los madrileños o los de Bilbao. En cuanto les sueltas te los encuentras por todas partes.

La isla de Hydra está a 90 minutos de Poros. Con un puerto precioso, en Enero, efectivamente, se podía pasear por las cercanías. La arquitectura es francamente bonita y pueden admirarse unos rincones deliciosos.

Miedo me da pensar en pasear por allí en Agosto.

Nos metimos a tomar un café turco (O griego, no nos vayamos a cabrear) en una pequeña taberna. El café lo acompañé de una copa de Raki, que el tiempo acompañaba, porque no podemos tener todo. Si queremos tranquilidad no podemos pedir 25 grados al solecito.

Una vez de vuelta en Atenas pensé si había sido buena idea esta excursión. Mi conclusión es que, si teneis esos cien euritos por cabeza y no os vais a ir de crucero luego, bien merece la pena.

sábado, 29 de enero de 2011

ATENAS CON NIÑOS (Segunda parte)

Como escribía, Atenas se puede disfrutar en tres días. Lo más interesante de ver está bastante concentrado en el recinto de la Atenas clásica y, si se quiere dar un paseo hasta el Pireo por ejemplo, con tomar el metro en Monastiraki estás en 10 minutos con el mismo billete.
A mí, personalmente, el Pireo no me gustó. La linde del puerto la ocupan decenas de restaurantes con la terraza en el muelle que hacen que si quieres pasear por allí, o entras a comer (A precios de París, por cierto), o paseas por la calle interior desde donde solo ves las entradas de los restaurantes.

Cuando visito un sitio histórico, en el que sucedieron cosas importantes, me traslado en el tiempo, y me imagino las escenas que allí tuvieron lugar. No solo disfruto de los pedrolos. Y eso es lo que me pasó en el Agora, o foro Ateniense, mercado y plaza pública, allá donde Aristóteles, Socrates y Platón enseñaron a sus discípulos.

El Agora es un recinto para pasear a los pies de la Akrópolis. Frondoso y verde es una delicia pasar el tiempo allí. Muchos edificios de los que solo sobresalen los pilares, pero otros como el Templo de Hefesto que se conserva en su integridad. Pasear por allí es una maravilla intentando imaginarnos la vida hace 25 siglos.

La colina desde la que mejor vista se tiene del Agora es el Areópago. Peñasco donde se reunía el Consejo de Atenas. Tambien fue allí donde San Pablo convirtió a los primeros atenienses.

Si antes de viajar no leyese un poco, me perdería más de la mitad de la diversión porque, las razones del disfrute, muchas veces están en tu cabeza en vez de en el mundo exterior.

Muy cercano se encuentra el recinto del Keramikos. ¡No confundir con la estación de Metro de Keramikos! donde están las antiguas murallas de Atenas y su cementerio. Un lugar, aunque olvidado por los turistas, absolutamente delicioso, con tumbas de personajes ilustres, con más de 2000 años de existencia, los caminos sagrados por los que procesionaban sacerdotes y vestales. Espectacular, en resumen.

Hacia la Plaza Sintagma se encuentra el Arco de Adriano y uno de los monumentos que más me gustó, el Templo de Zeus Olímpico.

Columnas de 17 metros absolutamente imponentes circundando un recinto desde el que se tiene una vista maravillosa de la Akrópolis.

Una de estas columnas fue derribada por un ciclón en 1852, y todavía se encuentra como cayó. Es llamativo como podían construir en esas épocas, pilares tan majestuosos.

De Atenas queda todavía un montón, aunque no pretendo convertir esta entrada en una guía. El Agora romana, con su Torre de los Vientos y las letrinas públicas, ciertamente curiosas (Algunas cosas no cambian con los....siglos, jejeej), el Estadio Olímpico, hoy reformado, el Cambio de Guardia en el Parlamento (Menudos bigardos, jejeje. Yo mido 1,82...atentos al Angelito que está al lado mío) y paseos por sus calles y plazas, tanto de día como, espectacular,...de noche.

Sé que estais esperando que os hable del condumio, jejeje.

Pues muy bien, incluso en los sitios que me hubieran hecho desconfiar. Los niños se empeñaron en comer en una calle llena de restaurantes para guiris, y el tzatziki que probamos, entre otras cosas, como una ensalada griega con queso feta, fue francamente espectacular. Allí me metí unos tragos de ouzo. Dado que no me gustan los anisados no le saqué la gracia, pero no puedes ir a Grecia y no visitar Atenas...ni probar este licor.

Sin embargo, al día siguiente, comimos en una taberna una variedad de mezes (Creo que en el menú entraban unos 15 platos diferentes) de las que todavía nos estamos acordando.

Como os comentaba en la otra entrada, Atenas, fuera de temporada, absolutamente recomendable

¡Y los niños vinieron pidiendo más!

domingo, 23 de enero de 2011

ATENAS CON NIÑOS (Primera parte)

Hay principalmente tres paises que los niños tenían unas ganas locas de ir; Grecia, Egipto y China.

Siempre he pensado que hacer que los niños viajen les airea la pelota un montón. No hay problema para hacer un viaje largo, como mínimo, una vez al año. Si además ellos disfrutan, como es el caso...mejor

Porque veo padres de adolescentes intentando interesar a sus hijos en detalles cuando viajan, y las jetas de infinita paciencia de esos adolescentes, que cuando me ocurra a mí, los embarco en el primer avión y que se jodan.

O sea, que sí, que soy un afortunado, porque no solo disfrutan, sino que además se les nota y el ambiente es buenísimo. Disfruto un montón.

Alguien me dijo una vez que no entendía cómo, con lo que viajo, cuando tengo vacaciones no me quedo en casa. Y podría darle la razón, si no fuese porque viajar todos juntos es algo que me entretiene muchísimo.

Este año Egipto tenía todas las papeletas, pero solo encontramos billete de vuelta (A ver cómo cojones llegábamos), con lo que rapidamente cambiamos el destino. A todos nos gusta ver piedras. A todos nos gusta comer bien. ¡A todos nos tenía que gustar Atenas!

Primer consejo...si lo que os gusta no es torraros al sol y no vais buscando un crucero para bañaros mucho, enero es un mes cojonudo para visitar Atenas. No hay gente, te atienden bien en todos los sitios, estás sin agobios.

¿Cuantos días para ver bien Atenas con niños, relajadamente, sin parecer un touroperador Japonés? Tres. Te da tiempo a ver absolutamente todo lo importante (Y lo no importante, no nos volvamos locos), sin ir con la lengua fuera todo el día.

Para llegar a Atenas desde el Aeropuerto, buscad un hotel cerca de la Plaza Sintagma o en las cercanías de la línea 2 de Metro. Es directo, razonablemente barato y cómodo.

Nos alojamos en Megaro Moussikis, que es uno de los mejores barrios de Atenas, a dos paradas de metro de Sintagma. Los billetes de metro cuestan 1 €, los niños hasta 18 años, la mitad. El abono de 7 días 10 napos para cada uno. No interesa sacar abono para los niños...en una semana no haces 20 trayectos en metro ni siendo el conductor (El trayecto al Aeropuerto es aparte)

Nada más llegar, Carmen quería comer en Plaka, el barrio que rodea a la Akrópolis. Primer error, se tiró en plancha a la recepcionista del hotel quien nos recomendó un restaurante con música. Solo advertí, "no queremos un restaurante para turistas". La recepcionista me contestó, "no sólo hay turistas...."

Efectivamente, los camareros eran locales. Nos dieron hasta en el carnet de identidad por una comanda infame. Me acabé de cabrear cuando quise pagar con VISA y, pese a la pegatina de la entrada, me contestaron que casualmente ese día, no les funcionaba.

Me quedé mirando al pavo decidiendo si le comentaba que no tenía nada más que la tarjeta, a ver si comenzaba a funcionar de repente el datáfono. Vi tres pares de ojos que me escrutaban y me tragué mi orgullo. Efectivamente, no era "solo para turistas", era para "turistas pringaos"

Cuando viajas con niños, los horarios los marcan los mayores, hasta ahí podíamos llegar, pero la disciplina hay que relajarla.

LLegábamos a la Akrópolis al día siguiente sobre las 11 (Nada de eso que te cuentan en las guías de las 8 de la mañana para evitar los grupos en verano). La entrada son 12 €, pero con esta entrada se puede visitar todo lo que en Atenas es de interés menos el Museo de la Akrópolis. Hasta los 18 años no se paga. Se me ocurren muchos adjetivos en vez de caro para esto.

La impresión que me produjo el estar ahí, sin mucha gente, con tiempo para observarlo todo y la cantidad justa de asiáticos por metro cuadrado, fue fabulosa. La Akrópolis es una maravilla, sé que soy original en mis apreciaciones. Sin embargo, las restauraciones que están teniendo lugar no me satisfacen, acaban pareciendo de cartón-piedra.

Un Monstruo el Conde de Elgin quien se llevó la mayor parte de los frisos del Partenón (Desde luego, los mejor conservados) a Londres, y unos monstruos los británicos que aun hoy defienden su derecho a conservar estos monumentos. La próxima cena de amigotes la hacemos en Londres y nos traemos el Big Ben.

La sensación de ir paseando en un entorno existente hace 3000 años a mí, por lo menos, me impresiona. Nada que ver con ese amigo, bruto él, quien me dijo que ahí no había ruinas, que solo había escombros.

En las faldas de la Akrópolis se encuentran los teatros de Herodes Atico y de Dionysos, y el Barrio de Plaka. No me quiero ni imaginar estas callejuelas en mitad de Agosto. Debo de parecer raro en mi entorno, pero a mí, eso de que me guste disfrutar de las cosas sin estar en medio de un rebaño, no me parece nada extraño sino al contrario. Tendré que hacérmelo mirar.

Era lunes. El Museo de la Akrópolis se encuentra enfrente del teatro de Dionysos. Sospechoso no ver gente. ¡Ah! ¡Que los lunes cierran!

Paseando por Plaka y Monastiraki, encontramos la Biblioteca de Adriano, otro de los recintos donde sirve la entrada única. Supongo que habrá gente que esto no le diga nada. Todos nosotros disfrutamos como enanos del entorno y de la tranquilidad. Insisto que pasear por aquí en rebaño no debe de ser lo mismo, ni mucho menos.

Me habían hablado de un restaurante cerca de Monastiraki. Cuando llegamos nos encontramos con un edificio abandonado. La suerte fue que estábamos al lado del Mercado. ¿Alguien ha comido mal cerca de un mercado?

¡Como nos pusimos por 30 €! No recuerdo lo que tomaron los demás. Yo, Souvlaki de cordero, con un vino muy decente y Tzatziki, que es una salsa de yogur con ajo, pepino, aceite, vinagre y el secreto de cada cocinero. Acabamos con un café turco, griego le llaman ellos

En invierno, las piedras las cierran a las 15, 30, o sea que la tarde es para empaparte de Atenas, ver sus calles, vivirlas, encontrarte con esas Iglesias bizantinas en cualquier esquina y disfrutar de la tranquilidad de los rincones y las calles en cuanto te alejas doscientos metros de la parte turística.

Por supuesto, algo que no os podeis perder es subir al Monte Lycabetos en el funicular. Es caro de narices, pero la vista de Atenas y, sobre todo, de la Akrópolis iluminada, merece la pena. Eso sí, si haceis como nosotros que, hasta llegar al funicular fuimos andando, el paseito es curioso. Hacía un frío de pelotas, pero, otra vez, no había nadie, y la posibilidad de disfrutar a tus anchas del entorno, no se paga.

Nos quedaban unos cuantos días. El aperitivo había sido espectacular, pero todos estaban cansados como para continuar. En según qué circunstancias, no hay que abusar