lunes, 22 de marzo de 2010
LOS ALEMANES Y LOS ESPAÑOLES NO TRABAJAMOS IGUAL
martes, 16 de marzo de 2010
UNAS VACACIONES EN TENERIFE
Carmen y yo éramos novios. Nos íbamos de vacaciones una semanita a Canarias. Carmen le detalló a su madre la ingente cantidad de amigos que se venían con nosotros en el mismo viaje. Todos desconocidos para la madre, por supuesto, no fuese a llamar. La verdad, nunca he entendido, y ahora siendo padre menos, esa manía de nuestras madres con las chicas. Porque mi cuñado, con más calle recorrida que una pareja de municipales, nunca ha sido sometido a ese nivel de estrés.
Ella trabajaba, yo era estudiante, aunque gracias a mis arbitrajes de Rugby me podía permitir pequeños caprichos, y este viaje a Tenerife era uno de ellos. Recuerdo que era barato. Un vuelo charter no sé muy bien de qué compañía, haciendo escala en Gran Canaria por aquello de optimizar la ocupación del avión.
Era finales de Junio. Sería el año 89. Debíamos de salir a eso de las 8 o 9 de la tarde. El vuelo se nos retrasó hasta las dos de la mañana. Cuando por fin montamos comenzábamos a estar muertos.
Al aterrizar en Gran Canaria algo pasó. Había gente en la pista. Debía descender parte del pasaje. De repente ocurrió. Al grito de “¡Chicharreros, cabrones!” (Léase Yiyarreros cabrones) comenzaron a tirar piedras al avión. Era una situación absurda. Las azafatas cerraron como pudieron la puerta y el avión salió a toda pastilla de la zona de influencia de los lapidadores. Los pasajeros nos mirábamos entre nosotros sin entender nada. De todos modos, gracias a Dios, aunque barato, el avión era más rápido que los que nos perseguian, con lo que todos nos olvidamos rápidamente del incidente.
El salto entre Gran Canaria y Tenerife no debía de demorarse más de 25 minutos. En cuanto despegamos nos olvidamos de lo ocurrido. Era tarde y estábamos muy cansados. Pero no era una noche para taciturnos.
Habitualmente monto en pasillo. No recuerdo por qué, ese viaje iba en ventanilla. Al ir a aterrizar me asusté. Gente corriendo a ambos lados de la pista con lo que yo me pensaba que eran banderas escocesas con la cruz de San Andrés. Luego me enteré que esa bandera era de algún sitio más.
¿Estábamos locos? ¿Dónde estaba la Guardia civil? ¿Y la policía? Cuando digo gente corriendo con banderas a los dos lados de la pista mientras aterrizábamos, me refiero exactamente a eso. Que uno con dos copas de más daba dos pasos para adentro y el avión se lo llevaba puesto a 250 kms/h que es a la velocidad a la que normalmente un avión de estas dimensiones toma tierra.
Lo mejor fue al abrir la puerta. Un huevo de gente en la pista con banderas gritando ¡Tenerife, Tenerife! ¿Qué cojones pasaba?
Poco tardamos en enterarnos. El Tenerife, en partido de promoción contra el Betis en Sevilla, acababa de ascender a primera después de un huevo de años vagando por ahí. Y se había producido una doble confusión. En Las Palmas nos tiraron piedras porque los que no bajábamos suponían que éramos de Tenerife, y eso de las rivalidades con una hora menos es lo que tiene. Y en Tenerife pensaban que era el avión que traía al equipo desde Sevilla.
Creíamos que habíamos visto todo una vez en tierra. Para nada. Lo que nos quedaba.
El conductor de la Guagua que nos tenía que llevar al hotel totalmente borracho. Los de las maletas que descargase otro, que ellos estaban de parranda. La persona que nos debía de llevar a nuestro hotel (Estamos hablando de las 5 de la mañana) tuvo que pagar el triple hasta que un taxista dijo que por ese dinero iba y volvía a seguir bebiendo. (Casi mejor que se hubiese quedado, menudo rally)
Nuestro hotel, el “Guayarmina princess”, nunca se me olvidará, estaba sin acabar. Y ahí nos pretendía dejar el pavo a las 6 de la mañana, al lado de una hormigonera y unas obras. No sé como la chica le indicó que nos llevase a otro y nos recibieron. Eran las 7 de la mañana.
Os podeis imaginar que pasamos la mañana durmiendo, aunque a eso de las diez vino la del coche de alquiler para dejarnos las llaves.
Menudo coñazo de inicio de vacaciones.
Pero las buenas personas somos de memoria frágil. Y nosotros decidimos disfrutar de nuestras vacaciones. El primer día fue de playita: La tarde del segundo comenzamos con el turismo cultural, una visita a La Candelaria, patrona de la Isla.
¡Dios! ¿Quién cojones aparca ahí? Menudo atasco de pelotas. Miles de personas con la famosa banderita (Va sin ánimo de ofender, amigos chicharreros). Coches abandonados en mitad de la calzada y nosotros atrapados en una ratonera de la que tardamos en salir un par de horas y huir. ¿Qué nos faltaba? ¡El Tenerife ofreciendo el ascenso a la Patrona! (Y no digo de los cojones por no molestar, ni a los del Tenerife, ni a los de la Patrona, que podría ser entendido de las dos maneras)
¿Y todavía a alguien le extraña que no me gusten ni el fútbol ni las religiones?
domingo, 7 de marzo de 2010
EL SIMULACRO
sábado, 27 de febrero de 2010
SALUDANDO EN CHINA
O a lo mejor los chinos inventaron la forma "¿Chi le ma?" cuando los españoles comenzaron a arribar a sus costas en tiempos de los Austrias, para saber si podían decirnos buenos días, tardes o noches al estar locos viendo las horas a las que nos sentábamos a la mesa.
domingo, 21 de febrero de 2010
EL SEÑOR RYANAIR
domingo, 14 de febrero de 2010
¿A QUE NO HAY HUEVOS? UN FRANCIA-IRLANDA DEL VI NACIONES
Gracias a la blackberry comencé a mandarle mis progresos. Tenía el calendario, había fechas y parecía que tambien entradas.
Yogui se me puso on-line y nos repartimos el trabajo.
Los que me seguís sabeis que yo tengo el corazón rojinegro. Rojo de Gales y negro de su carbón. Aquellas minas en las que si pegas un grito en su boca salen tres medios de melé del tajo.
A Yogui, aparte de la Guiness siempre le fue el whisky y el cardo escocés. Un viaje a Cardiff a escuchar "Flor de Escocia" y "La tierra de mis mayores" en los prolegómenos del Gales-Escocia era una propuesta difícil de evitar. Sin embargo, nuestras obligaciones profesionales no nos dejaron más opciones este año que el Francia-Irlanda del sábado 13 de Febrero en el Stade de France de París.
Iberia decidió colaborar conmigo y amablemente dispuso plazas para mí, a cuenta de mis puntos Iberia Plus. Mi habilidad rastreando hoteles hizo el resto. 66 € desayuno incluido al lado de la Gare du Nord. Habitación doble, con camas separadas, que como se ha dicho aquí a veces, mariconadas las justas, que era la víspera de San Valentín, no se fuera a confundir alguno.
Una vez que ya tenía todo, en paralelo al teléfono, Yogui sacaba las entradas. La primera en la frente. No las aseguraban, eso quería decir que, con los billetes y el hotel sacados, debíamos de esperar dos días a que nos confirmasen. 90 € por entrada pero nos las entregaban en París. Yogui es gallego y ejerce...no se fiaba nada.
El marcaje al que sometimos a la chica de las entradas y a la recepción del hotel (Por llamarlo de algún modo), que era donde nos iban a entregar el sobre el viernes por la tarde fue inmisericorde. Por fin el viernes nos confirman que las entradas están a nuestra disposición en nuestro nido parisino. La suerte estaba echada.
Yogui llegaba desde Bruselas. Al aterrizar en Orly e intentar sacar mi billete para el Orlyval hasta la Gare du Nord, los putos kioscos que no me admiten la Visa. Más que eso, a pesar de que indican que admiten billetes hasta 50 € no es cierto.
dición que me había puesto Yogui es que fuera sin velas, por favor, que no quería salir en los papeles.