lunes, 22 de marzo de 2010

LOS ALEMANES Y LOS ESPAÑOLES NO TRABAJAMOS IGUAL

Y no digo que uno trabaje mejor que otro, sino diferente. Aunque más de uno me habrá oido decir que "Planificando como los alemanes, trabaja mi abuela. Lo jodido es trabajar como nos obligan a nosotros"

Porque en España solemos trabajar al ritmo que nos impone nuestro cliente, por lo general desorganizado. Por ello, cuando trabajas en una multinacional, es tan difícil explicarle a un VP Centroeruropeo, o Anglosajón, que sus presupuestos mentales, aquí, no funcionan.

Recuerdo cuando se trajo Gran Hermano a España. Nosotros presentamos una propuesta allá por Octubre, con una planificación para trabajar como se tenía que trabajar. Era el tercer Gran Hermano que se hacía. Los dos primeros, en Alemania y en Holanda, los había montado una multinacional de esos de los ojos rasgados. Por eso, cuando el Responsable del programa en España llamó a éstos a primeros de Marzo para que le montasen GH, al alemán de turno le dió el mal de altura. Dijo que en menos de 6 meses era imposible y que no se podía responsabilizar de nada.

Cuando me llamó a mí..."¿Seis semanas?. No es lo más indicado...pero es suficiente"

Y ahí que lo montamos en seis semanas demostrando al alemán que no es que fuese imposible, sino que su método de certeza 100% no es aplicable en según qué entornos. Por supuesto, el día de salida al aire, todos aguantando la respiración, porque andaba todo con alfileres.

Despues de en España, lo montamos en Italia (4 semanas, ahí nos sobraron dos)y en Polonia, antes de que me fuese de la Empresa. Lo que quiere decir es que nosotros trabajamos así porque nos obligan, pero que si puedo planificar, trabajo como cualquier alemán...ellos no.

Pues eso, era uno de mis primeros trabajos. Recuerdo que estábamos en Ulm, Baden-Wurtemberg. Estábamos negociando la compra de una partida importante de material.

La empresa con la que estábamos negociando, una multinacional alemana, disponía ahí de una planta de 4.000 personas.

Nos encontrábamos en el Despacho del Director de la Empresa, o sea, de él dependían 3.999 pavos más o menos ;-)

En esto que dan las cuatro y cinco de la tarde. Llaman al despacho y aparece un pavo con una porra y una gorra de plato. El vigilante de la Fábrica. Y le dice al Director de la Planta que eran más de las 4, y que se tiene que ir.

Nuestro interlocutor nos pidió excusas y acabamos la reunión en nuestro hotel.

Os podeis imaginar el descojono que nos llevamos mi compañero y yo.
¿A alguien se le ocurre pensar lo que hubiese durado la subcontrata de seguridad en España si hubiese pasado lo mismo?

martes, 16 de marzo de 2010

UNAS VACACIONES EN TENERIFE

Me encuentro sobrevolando algún lugar del Atlántico entre Lisboa y Funchal en Madeira. Malvi me mete presión exigiendo historias, y además que le diviertan. No pide casi nada. Malvi debía haber llegado a este blog hace un par de años, porque ahora comienzo a notarme con las neuronas agotadas. Sin embargo, y aprovechando que esta noche montaré en barco en dirección a Tenerife (Esta semana, menos montar en globo, me da que no se me van a resistir muchos medios de locomoción), estoy recordando una de las primeras veces que fui a Canarias.

Carmen y yo éramos novios. Nos íbamos de vacaciones una semanita a Canarias. Carmen le detalló a su madre la ingente cantidad de amigos que se venían con nosotros en el mismo viaje. Todos desconocidos para la madre, por supuesto, no fuese a llamar. La verdad, nunca he entendido, y ahora siendo padre menos, esa manía de nuestras madres con las chicas. Porque mi cuñado, con más calle recorrida que una pareja de municipales, nunca ha sido sometido a ese nivel de estrés.

Ella trabajaba, yo era estudiante, aunque gracias a mis arbitrajes de Rugby me podía permitir pequeños caprichos, y este viaje a Tenerife era uno de ellos. Recuerdo que era barato. Un vuelo charter no sé muy bien de qué compañía, haciendo escala en Gran Canaria por aquello de optimizar la ocupación del avión.

Era finales de Junio. Sería el año 89. Debíamos de salir a eso de las 8 o 9 de la tarde. El vuelo se nos retrasó hasta las dos de la mañana. Cuando por fin montamos comenzábamos a estar muertos.

Al aterrizar en Gran Canaria algo pasó. Había gente en la pista. Debía descender parte del pasaje. De repente ocurrió. Al grito de “¡Chicharreros, cabrones!” (Léase Yiyarreros cabrones) comenzaron a tirar piedras al avión. Era una situación absurda. Las azafatas cerraron como pudieron la puerta y el avión salió a toda pastilla de la zona de influencia de los lapidadores. Los pasajeros nos mirábamos entre nosotros sin entender nada. De todos modos, gracias a Dios, aunque barato, el avión era más rápido que los que nos perseguian, con lo que todos nos olvidamos rápidamente del incidente.

El salto entre Gran Canaria y Tenerife no debía de demorarse más de 25 minutos. En cuanto despegamos nos olvidamos de lo ocurrido. Era tarde y estábamos muy cansados. Pero no era una noche para taciturnos.

Habitualmente monto en pasillo. No recuerdo por qué, ese viaje iba en ventanilla. Al ir a aterrizar me asusté. Gente corriendo a ambos lados de la pista con lo que yo me pensaba que eran banderas escocesas con la cruz de San Andrés. Luego me enteré que esa bandera era de algún sitio más.

¿Estábamos locos? ¿Dónde estaba la Guardia civil? ¿Y la policía? Cuando digo gente corriendo con banderas a los dos lados de la pista mientras aterrizábamos, me refiero exactamente a eso. Que uno con dos copas de más daba dos pasos para adentro y el avión se lo llevaba puesto a 250 kms/h que es a la velocidad a la que normalmente un avión de estas dimensiones toma tierra.

Lo mejor fue al abrir la puerta. Un huevo de gente en la pista con banderas gritando ¡Tenerife, Tenerife! ¿Qué cojones pasaba?

Poco tardamos en enterarnos. El Tenerife, en partido de promoción contra el Betis en Sevilla, acababa de ascender a primera después de un huevo de años vagando por ahí. Y se había producido una doble confusión. En Las Palmas nos tiraron piedras porque los que no bajábamos suponían que éramos de Tenerife, y eso de las rivalidades con una hora menos es lo que tiene. Y en Tenerife pensaban que era el avión que traía al equipo desde Sevilla.

Creíamos que habíamos visto todo una vez en tierra. Para nada. Lo que nos quedaba.

El conductor de la Guagua que nos tenía que llevar al hotel totalmente borracho. Los de las maletas que descargase otro, que ellos estaban de parranda. La persona que nos debía de llevar a nuestro hotel (Estamos hablando de las 5 de la mañana) tuvo que pagar el triple hasta que un taxista dijo que por ese dinero iba y volvía a seguir bebiendo. (Casi mejor que se hubiese quedado, menudo rally)

Nuestro hotel, el “Guayarmina princess”, nunca se me olvidará, estaba sin acabar. Y ahí nos pretendía dejar el pavo a las 6 de la mañana, al lado de una hormigonera y unas obras. No sé como la chica le indicó que nos llevase a otro y nos recibieron. Eran las 7 de la mañana.

Os podeis imaginar que pasamos la mañana durmiendo, aunque a eso de las diez vino la del coche de alquiler para dejarnos las llaves.

Menudo coñazo de inicio de vacaciones.

Pero las buenas personas somos de memoria frágil. Y nosotros decidimos disfrutar de nuestras vacaciones. El primer día fue de playita: La tarde del segundo comenzamos con el turismo cultural, una visita a La Candelaria, patrona de la Isla.

¡Dios! ¿Quién cojones aparca ahí? Menudo atasco de pelotas. Miles de personas con la famosa banderita (Va sin ánimo de ofender, amigos chicharreros). Coches abandonados en mitad de la calzada y nosotros atrapados en una ratonera de la que tardamos en salir un par de horas y huir. ¿Qué nos faltaba? ¡El Tenerife ofreciendo el ascenso a la Patrona! (Y no digo de los cojones por no molestar, ni a los del Tenerife, ni a los de la Patrona, que podría ser entendido de las dos maneras)

¿Y todavía a alguien le extraña que no me gusten ni el fútbol ni las religiones?

domingo, 7 de marzo de 2010

EL SIMULACRO

Estaba el otro día con una antigua proveedora, además de buena amiga. Me comentaba que el terremoto de Chile había pillado a la plana mayor de su empresa durmiendo en un hotel allí. Se moría de ganas de que volviese alguna compañera para que le diese detalles de cómo había bajado la gente de la habitación. Decía que había rumores de gente bajando vestida para una boda y otros con un albornoz. Según ella, era en situaciones como la descrita donde se conocía a la gente.

No es que esté muy de acuerdo con esa afirmación. Pienso que es en todas las ocasiones donde se conoce a la gente y es, en las circunstancias extremas, donde puedes analizar según qué comportamientos, además de descubrir alguna que otra intimidad, nada más. Pero reconozco que tiene su morbillo.

Efectivamente, no dejará de ser gracioso, en mitad de la tragedia ver aparecer a tu Director General con su pijama de ositos, o al pibón de la oficina con un pijama de franela y calcetines altos que maten cualquier indicio de lujuria.

No le dije nada pero, según esa premisa, alguien podría haberme conocido bien hará algunos años.

Trabajaba en una empresa francesa. No en ésta, en otra. (Comienzo a darme cuenta de que tengo más pasado que Marujita Diaz). Estaba en París.

Mi habitación se encontraba en el piso 11 ó 12. Había sido un día duro y estaba cansado. Me dormí como un tronco.

Estaba en plena fase REM cuando una alarma se me metió hasta la parte más interna de mis neuronas. Me levanté zombi. Un incendio. Yo habitualmente duermo en pelotas, debía ser primavera. Ni siquiera pensé en nada más. Tomé las gafas, me calcé las zapatillas, que las tenía al lado de la cama, y me puse los calzoncillos que estaban encima de la silla.

Nada pensé acerca de mi apariencia exterior ni interior. Me encontraba en un piso como para no pensar en tirarme por la ventana, y si a alguien le escandalizaba ver a aparecer a un entonces, no tan madurito sexy como hoy en día (Belentxu dixit), que se jodiese.

Eso sí, tomé las llaves y algo sin lo que me encontraba desnudo y perdido, y salí al pasillo.

Ibamos bajando todos por las escaleras de emergencia. Tranquilamente pero con celeridad. No se veía humo ninguno, pero la alarma no paraba de sonar. Desde arriba se veía al personal del hotel dirigiendo a la gente.

Al llegar abajo efectivamente pudimos observarnos entre nosotros. Pijamas imposibles, gente con americana y corbata, albornoces, más de un tío en calzoncillos como yo. Y los cabrones de los gabachois explicándonos que se trataba de un simulacro.

Eso sí, supongo que mi amiga si me llega a ver en ese momento, además de conocerme de verdad me hubiese dicho, "si no lo veo no lo creo". Y no por el bulto del calzoncillo, que de eso ya hemos hablado en otras ocasiones y sabeis que no es nada extraordinario.

Al pasar enfrente de un espejo me observé. La visión no podía ser más patética. Un pavo con gafas en zapatillas y calzoncillos, enseñando cacha y torso desnudo....y con el maletín del ordenador, no se le fuera a perder

sábado, 27 de febrero de 2010

SALUDANDO EN CHINA

Que los chinos y los españoles somos diferentes no es que me lo hayan explicado en Harvard, es que lo he visto yo.

A mí siempre me gustó hablar con la gente con la que por motivos laborales me relacionaba, y así aprender. Preguntaba y explicaba, un ejercicio muy recomendable para enterarte de que no en todos los sitios comen Hamburguesas.

En China, entre otras muchas cosas, se me quedaban perdidos explicando cómo nos saludábamos.

Vosotros sabeis que, para nosotros, buenos días es hasta la hora de comer, buenas tardes hasta la de cenar, y buenas noches despues. Hasta aquí todo es normal. El problema viene cuando las horas de comer son diferentes.

Siempre me recuerdo bromeando con mis chinos enseñándoles las cuatro palabras de castellano que yo aprendía de ellos en chino.

La confusión venía cuando a las 12 y un minuto del mediodía ellos me decían buenas tardes, y yo tenía que explicarles el módulo avanzado de español que incluia las horas a las que comíamos, o sea que, en puridad, el buenas tardes, hasta despues de las 2 no era muy correcto. (Para esto los vascos lo tienen realmente fácil con el "Eguerdi On" o buenos mediodías, hayas comido o no)

Esto me recuerda una aventura en Mexico DF acerca de las horas para beber...en todos los sitios cuecen habas, parece.

Y no creais que era sencillo. Porque al explicarles que antes de cenar nos íbamos de cañas, ya aquí entornaban los ojillos más y me daban por imposible "¿Por qué no cenan en vez de irse a tomar unas tapas y acabamos antes?", parecían pensar.

Los chinos, el buenos días, buenas tardes y buenas noches no lo pronuncian a no ser que estemos en un ambiente muy formal.

Hasta los años 80-90, la forma más común de saludo era "¿Chi Le Ma?" que quiere decir "¿ Has comido?" Esto no implica que te vayan a invitar o que tu tengas que decir que sí para que no lo hagan. Forma parte de esa cultura alrededor del comer y se utilizaba alrededor de las horas de desayuno, comida o cena . Significa una especie de adios.

Desde hace 15 o 20 años, los chinos quieren abrirse al exterior y, en muchas ocasiones se averguenzan sin motivo de su increible pasado. Entre otras cosas, ellos piensan que este saludo parece anticuado. Es por ello por lo que actualmente la forma más común de saludarse es "Zao Shang Hao" (Buenos días, antes de las 10 de la mañana) y "Ni Hao" (Hola, en cualquier otro momento).

O a lo mejor los chinos inventaron la forma "¿Chi le ma?" cuando los españoles comenzaron a arribar a sus costas en tiempos de los Austrias, para saber si podían decirnos buenos días, tardes o noches al estar locos viendo las horas a las que nos sentábamos a la mesa.

domingo, 21 de febrero de 2010

EL SEÑOR RYANAIR

Esto me lo ha contado un cliente mío de su jefe, entre bromas despues de una reunión. No creo que el jefe sea de los que más han leido, ni siquiera el Marca, pero no por ello deja de tener su cierto emporio.

Supongo que, cuando estás rodeado de gente que te hace la pelota y a todo te da la razón, dejas de "tocar pelo". Y eso hace que te creas quien no eres y, lo que es peor, que creas que los demás piensan que eres quien no eres.

No me gustaría estar en el pellejo del de planificación, o del de desarrollo de negocio de su grupo de empresas, pero le convencieron en el año 2007 para realizar una gran inversión.

Tambien supongo que rezaba porque Zapatitos tuviese razón durante el año 2008 con eso de que en España no había crisis. Es más, seguramente alguno se acuerda todavía, porque la memoria cada vez es más debil, pero Zapatitos y su Gobierno se negaba a pronunciar la famosa palabrita. (Ahora todos hemos de arrimar el hombro para sacar a España de eso que ellos se negaban a pronunciar porque era una estrategia de los antipatriotas para hundirnos). Y como si estuvieramos en el día de la marmota, si no les ayudas vuelves a ser un antipatriota. Supongo que una de las dos veces tendrán razón.

Su inversión se gestó durante el 2008 y, como es un bien tangible que le ha costado varios cientos de millones de €, se lo entregaron en el Otoño de 2009 ¡Con dos cojones! Y dicen que no había crisis.

LLovía que te cagas, pero había que recoger el fruto de su inversión, y convocó a todo el Comité de Dirección para ello. Un día es un día.

El de Personal le diría que con la que estaba cayendo, estaría bien de cara a los trabajadores que hiciera un gesto de austeridad, y decidieron que el viaje de todo el Comité de Dirección para el evento se realizase en una "Low cost"

Y ahí vemos al fulano con su mujer con tres hermosas maletas en la fila de facturación de Ryanair. Maletas, por supuesto, que su secretaria no le había declarado a la hora de facturar.

Y se encuentra con la azafata de Ryanair, hierática, diciéndole que se saliese de la fila y fuese a pagar a atención al público.

El pavo comenzó a montar el pollo, y nunca mejor dicho. Que a él nadie le hablaba así, que si no sabian quién era él. La azafata debía de pensar que ni ganas, pero ahí estaba encarada a él y a su mujer, y diciéndole que se fuese rápido que estaba haciendo esperar a toda la cola.

Lo mejor fue cuando en el fragor de la discusión (Discusión que él estaba manteniendo contra una pared) decidió que ella no le servía. Que para hablar con un dueño se necesitaba otro dueño y, a voz en grito exigió.

"¡Qué salga el Señor Ryanair!"

domingo, 14 de febrero de 2010

¿A QUE NO HAY HUEVOS? UN FRANCIA-IRLANDA DEL VI NACIONES

Que son las que salen de verdad.

En una cena en casa del Yogui, de quien ya os he hablado, la mujer de Chonfli nos dijo que una amiga tenía entradas para ver el Francia-Irlanda y que se iba con sus hijos. Yo me quedé con la copla y durante la somnolienta tarde del domingo comencé a buscar entradas por Internet. Había posibilidades y ya se me metieron los perros en danza.

Gracias a la blackberry comencé a mandarle mis progresos. Tenía el calendario, había fechas y parecía que tambien entradas.

Yogui se me puso on-line y nos repartimos el trabajo.

Los que me seguís sabeis que yo tengo el corazón rojinegro. Rojo de Gales y negro de su carbón. Aquellas minas en las que si pegas un grito en su boca salen tres medios de melé del tajo.

A Yogui, aparte de la Guiness siempre le fue el whisky y el cardo escocés. Un viaje a Cardiff a escuchar "Flor de Escocia" y "La tierra de mis mayores" en los prolegómenos del Gales-Escocia era una propuesta difícil de evitar. Sin embargo, nuestras obligaciones profesionales no nos dejaron más opciones este año que el Francia-Irlanda del sábado 13 de Febrero en el Stade de France de París.

Iberia decidió colaborar conmigo y amablemente dispuso plazas para mí, a cuenta de mis puntos Iberia Plus. Mi habilidad rastreando hoteles hizo el resto. 66 € desayuno incluido al lado de la Gare du Nord. Habitación doble, con camas separadas, que como se ha dicho aquí a veces, mariconadas las justas, que era la víspera de San Valentín, no se fuera a confundir alguno.

Una vez que ya tenía todo, en paralelo al teléfono, Yogui sacaba las entradas. La primera en la frente. No las aseguraban, eso quería decir que, con los billetes y el hotel sacados, debíamos de esperar dos días a que nos confirmasen. 90 € por entrada pero nos las entregaban en París. Yogui es gallego y ejerce...no se fiaba nada.

El marcaje al que sometimos a la chica de las entradas y a la recepción del hotel (Por llamarlo de algún modo), que era donde nos iban a entregar el sobre el viernes por la tarde fue inmisericorde. Por fin el viernes nos confirman que las entradas están a nuestra disposición en nuestro nido parisino. La suerte estaba echada.

Yogui llegaba desde Bruselas. Al aterrizar en Orly e intentar sacar mi billete para el Orlyval hasta la Gare du Nord, los putos kioscos que no me admiten la Visa. Más que eso, a pesar de que indican que admiten billetes hasta 50 € no es cierto.

Yo, que solo tenía billetes de 50 tuve que tomarme una botella de agua para que me diesen cambio. ¡Qué desagradable es el camarero parisino! (O camarera no se me vaya a enfadar Bibi Aido)

Por fín llegué al hotel. Hombre, 66 Napos desayuno incluido, no era el Ritz. Dos camas, con sábanas limpias, un cuarto de baño decente...¡Pies para que os quiero! ¡Al estadio!

Al llegar a la estación de tren se notaba el ambiente. Irlandeses y Franceses mezclados, que esto no es futbol y no hay peligro de arma blanca. Ya sabeis lo que dicen, aquello de que el Futbol es un juego de caballeros jugado por macarras, el rugby un juego de macarras jugado por caballeros. Y, por supuesto, el Futbol Gaélico un juego de macarras jugado por macarras.

El ambiente al llegar a la estación del estadio ya era de expectación. Por supuesto, lo primero comprar una bufanda conmemorativa del partido. Abrigar no abrigaba, pero era vistosa. Primera lata de medio litro de cerveza, 3 €. Precio razonable.

Yo iba con mi txapela, prenda nacional francesa por otra parte, con lo que la gente se extrañaba ante mis chapurreos con mi escaso francés.

¡Qué frío, colegas! Segunda cerveza, al lado del estadio, y ya costaba 6 Napos. Sin embargo el ambiente era maravilloso. Vascos con sus Ikurriñas y sus txapelas, Bretones con sus sombreros típicos, irlandeses...con sus cogorzas, en fin cada oveja con su pareja. Quedaba una hora para el comienzo del partido con lo que fuimos a ver a un bar el final del Gales-Escocia. Los reds dieron la vuelta en los últimos tres minutos a un resultado muy desfavorable. Ya tenía mi primera satisfacción seria del día. Entramos al estadio. Fila 76, Tribuna alta. ¡Y tan alta! Detrás de nosotros la bandera. No había más filas. Joder, ¿Y las entradas más baratas que la nuestra? ¿Donde les sentaban? Tuve que imaginar que en el bar de la tele, porque si no, no me lo explico.

Y comienzan los himnos. Si así suena "La Marsellesa", "La Tierra de mis mayores" tiene que ser de levitar. No recuerdo más frío en mi vida. Delante nuestro se sentaron dos pavos con unas banderas, y no he visto palo de bandera temblar más en mi vida (Veis la puntita del palo en la foto justo el único momento que el tío debio de parar de tiritar). Yogui y yo no paramos de reirnos de los tipos. Irlanda perdonó y Francia ejerció de lo que es. (Y no me pregunteis lo que es, que trabajo en una empresa francesa) 33-10. No todo se puede conseguir en esta vida.

La experiencia había sido fabulosa, pero nos quedaba la cena. Había preparado una reserva en un restaurante que conozco especializado en Foie. La única condición que me había puesto Yogui es que fuera sin velas, por favor, que no quería salir en los papeles.

Nos metimos un Foie au Sauternes y un Paté au Monbazillac. Pero lo mejor fueron dos Cassoulets (Alubias con muslo de pato, salchichas...) Muy digestivo para cenar. Queso y un postre de nueces y dos Armagnacs, para salir satisfechos del restaurante. A Yogui le gustó, y aunque gallego, me lo reconoció (Que los gallegos son más bien parcos en los elogios)

El restaurante, en la zona de Pigalle, no era el sitio más recomendable para que dos hombres solos, de muy buen ver por cierto, paseasen sin que hembras necesitadas de amor remunerado les molestasen. Lo peor fue cuando en vez de hembras fueron hembros (U Hombres con pinta de otra cosa, vamos) ¡Qué espaldas! ¡Qué cachas encima de esos tacones! Parecían estibadores. Nos escabullimos en un bar hasta que pasó la tormenta mientras dábamos cuenta de un digestivo para que nos pasasen las alubias.

Al llegar al hotel avisé. Duérmete antes si no quieres dormirte despues (Es que dicen que ronco). Aunque gallego no entendió mi fina ironía.

Al despertarnos por la mañana nos quedaba la última sorpresa. Habíamos hecho apuestas a ver qué desayuno nos daban incluido en el precio. Y he de reconocer que muy decente. Tres piezas grandes de bolleria por cabeza, zumo de naranja de tetrabrick (Como el del Meliá de Alicante, por cierto, y eso sí que es para fusilar a algún responsable) y un café que estaba delicioso. No descubrimos el truco.

O sea, que para una escapada romántica seguramente no me iría al Abricotel, pero para otro partido que cuenten conmigo.

Ya nos hemos conjurado para el Gales-Inglaterra del año que viene. Aterrizando en Bristol y llegando a Cardiff en tren. Cualquier aficionado al Rugby sabe que la tradición indica que a Cardiff, siempre se llega en tren.

viernes, 12 de febrero de 2010

COMO PUTA POR RASTROJO (CON PERDON)

Porque en mi anterior trabajo había días que no sabía en qué pais estaba. (Llegue a visitar 5 paises en 5 días, Vietnam, Tailandia, Malasia, Singapur e Indonesia. Como lo del político, si hoy es martes esto es Bélgica). Pero al menos sabía que estaba fuera de casa, y la sensación era diferente.

Pero es que ahora, en menos de dos semanas voy a estar 4 veces en París y una en Portugal, y parezco una peonza (trompo, que dicen mis amigos Mexicanos).

La guinda es que mañana sábado voy a París, ya os contaré para qué, con vuelta el domingo por la mañana, y me vuelvo a ir el lunes a mediodía con vuelta por la noche.

Y ahora, los que han estudiado en Harvard me preguntarán, "¿Y por qué no te quedas la tarde del domingo allí?" A lo que con un suspiro de fastidio he de contestar;

"A ver, melón, que te he dicho que me voy al lunes al mediodía. ¿No se te ocurre que puedo tener una reunión a primera hora del lunes en Madrid?"

Pues eso, que viajo mucho más que antes pero menos tiempo...que no sé si me explico. Y que suelo volver a dormir a casa o, como máximo duermo solo una noche fuera, con lo que se le quita todo el Glamour.

Vamos, que estoy tentado de cambiarle el nombre al Blog y llamarle "Dakipaka", o directamente dejarlo, que creo que cada vez mis historias son menos interesantes.

Pero el viaje de mañana sábado no lo cambio por nada del mundo, bueno sí, por una cosa, pero es que no había entradas....

viernes, 5 de febrero de 2010

UNA CATA A CIEGAS EN TOURS

Acabo de venir de tirarme una semana en La France, más concretamente en Tours (Donde el Patrón de los cerdos. Sí, ese San Martín)

Se trataba de una convención de la empresa. Como todas ellas, aparte de mucho escucharse a uno mismo, poco más. (Un@ comercial, la @ por aquello de despistar que nos tienen vigilados, era para ser fusilad@ al amanecer). Yo, en estos eventos me conformo con sacar dos o tres ideas que poder aplicar a tus clientes y poner caras a tus direcciones de correo electrónico.

Fue genial la charla del Gurú que siempre existe en estas ocasiones. Justo antes nos habían insistido en el perogrullo. Asegurarte antes de poner toda la carne en el asador de que el cliente tiene dinero para el proyecto. Vamos, como si hubiese que ir a Harvard para enterarte de eso.

Pues nos aparece el Gurú con una acompañante (la que le hizo el Power Point, vamos) Y nos la presenta el Directivo que nos había leido la cartilla anteriormente, como la comercial que había firmado el proyecto más grande que él conocía. 3 Millardos de €. Con un leve matiz, una vez firmado no se pudo ejecutar porque el cliente no tuvo dinero para pagar. Entre las dos charlas medió un descanso para café. Mi cara de descojono lo decía todo, pero como soy nuevo me senté atrás y procuré no dar mucho la nota. Ya sabeis, un jefe de esos que te dice una cosa y la contraria sin despeinarse, cosa muy común.
En estos tiempos de crisis no queda bien hacer un alarde, con lo que las actividades fuera de programa han sido escasas. Una visita con guía por Tours (Una ciudad con un casco medieval con una bonita catedral gótica, por cierto, mucho más frío dentro que fuera. Debe de ser un experimento de inversión térmica) y un concurso acerca del vino, lo que los pijos ahora llaman "team building".

Ahí me divertí. Nos dieron a cada uno 10 fichas para apostar. Había 4 mesas. En la primera tenías que descubrir a qué región de Francia pertenecía el vino. Aunque he probado vinos franceses disto mucho de ser un experto. Merodeé y me fui a otra mesa a probar suerte, 10 fichas no son muchas.

La segunda mesa trataba de una especie de trivial acerca del vino en francés. Pude ganar alguna ficha, pero despues de acertar que en Alsacia se comenzó a producir vino en el Siglo XIII decidí que no merecía la pena seguir tentando a la suerte. Más que nada porque lo peor era que no entendía las preguntas, y eso de andar pidiendo traducción simultanea al contestar a una pregunta, "moscatel", y que todos se me quedaran mirando con cara de gilorio no era operativo.

En la tercera mesa había que acertar aromas pintados en la mesa, y eso fue lo peor. Porque había unos 70 diferentes y era complicado creer que se trataba de manzana verde con toques de grosella, y no encontrar la "pomme de terre vert" o el aroma a madera de abedul con trazas de bergamota ¿Como cojones se dice bergamota en francés?

Observareis que mi handicap era severo.

Pero descubrí mi vocación. Una cata a ciegas. 10 vinos. Creedme, unos aficionados.

Me dirigí con las 12 ó 13 fichas que tendría para entonces, y me apoltroné en una esquina observando. Una vez que me enteré bien comencé a apostar (Pedir traducción simultanea ya era inutil, cada uno iba a lo suyo)

Y despues de un par de equivocaciones comencé a ganar. A cada nuevo acierto gritos de júbilo, la mesa se comenzó a animar atrayendo curiosos. Menuda racha. Despues de reventar la banca de la mesa dos veces, a un compañero y a mí nos prohibieron apostar más de 5 fichas en cada jugada.

Y se acabó el juego. Ufano conté las fichas que tenía ¡420! Había un lote de regalos para el ganador y orondo esperé que me tocara.

En eso que aparece un pavo con 450 fichas. Al mirarle con cara de odio despues de recibir el premio me dijo, "Bergamote, idiot"

sábado, 30 de enero de 2010

¿DONDE ESTAN LOS GURUS?

El otro día tuve que visitar a un empresario que tristemente se hizo celebre contra su voluntad. Sí, entre tanto Fefé y tanto gilipollas que alucinan por aparecer en los medios juntándose con un bonito florero 40 años más joven que ellos, aunque la flor sea lo único que le falta al florero (Y perdonad el comentario machista), tambien hay empresarios honrados, que trabajan y salen en los papeles a pesar suyo.

Este hombre, que durante su triste experiencia hizo gala de una fortaleza de espíritu impresionante (Hace falta tener la cabeza muy bien puesta para aguantar en un zulo de 2x2 unos cuantos meses y no volverse loco) me hablaba de la crisis, y de lo que podrían pensar las mentes más preclaras.

La conversación derivó hacia los gurús, y yo le expuse mi teoría (En realidad esta teoría creo que me la explicó mi amigo el Yogui, flamante secretario General de un Colegio de Ingenieros, que como su Decano se entere que los amigos le llamamos igual que Bubú, a lo mejor le despide, porque no es serio, no señor). Esta dice;

¿Donde coño están los Gurús hoy en día? Porque cuando las cosas iban bien que te cagas, no había día que no apareciese un soplanabos y soltase una bobada, haciéndose eco del mismo otro puñado de cantamañanas en los medios de comunicación más dispares que imaginarse puedan. Pero cuando las cosas van mal, mal que te giñas, todos han desaparecido. No se ve a ninguno por el horizonte, hasta el Jevy ha desaparecido. (Es broma, Jevy ;-) )

Y es que cuando las cosas marchan solas, la burrada que sueltes tiene que ser muy gorda para hacer que todo el proceso se joda, con lo que las ideas más peregrinas las pones en marcha y a peor es difícil que vayan las cosas, sin más a causa de la pura inercia.

¡Ay, amigo! Pero cuando las cosas van mal, hace falta que lo que digas sea bueno de verdad, y entonces descubrimos que nadie tiene nada que hacer ni que decir, ni siquiera una idea en la cabeza, más que esperar a que escampe.

Porque el papel y el Power Point lo aguantan todo. Y sí para el gráfico te va mal un 50, pones un 500 y santas pascuas. Pero como decía mi contertulio, para los que tenemos una cuenta de resultados, 50 y 500 no es exactamente lo mismo.

De todos modos no os preocupeis. Cuando estos brotes verdes sean generalizados, aunque la inefable Espinosa sea incapaz de decirnos cuándo ni por qué (Incapaz de eso y de tantas otras cosas), vereis como esos Gurús de cartón piedra vuelven a la superficie desde su madriguera, y comienzan otra vez a pontificar y a darnos por culo con sus ideas absurdas. Y el coro de gilipollas se pondrá otra vez a hacerles la ola.

miércoles, 27 de enero de 2010

UN VIAJE EN PRIMERA (ESO QUE LOS PIJOS LLAMAN BUSINESS)

Hace unos años ir en primera era un símbolo de estatus. Los afortunados viajeros se pavoneaban delante de la "chusmy class" entrando y saliendo antes del avión, disfrutando de periódico o de desayuno gratis.

Yo he viajado muy poco en primera. Recuerdo un viaje a San Francisco porque mi cliente viajaba en primera y había de ir con él, y algunos viajes por Asia donde Angélica, mi asistente, se conchababa con la agencia de viajes y no me pregunteis cómo, me sacaba esos billetes a precio de turista. Lo demás, el 99,9999% (Parezco la tasa de fiabilidad de una compañía telefónica) con el rebaño.

Dado que he viajado más que muchos pilotos, tengo la tarjeta oro de Spanair y, por ende, de StarAlliance, lo que me permite descansar en las salas de pasajeros frecuentes de aeropuertos de medio mundo y tomarme una cerveza gratis (Bueno, en Philadelphia, con United, la cerveza cuesta 5 dólares más propina). Para que te den esa tarjeta viajando en turista tienes que viajar más que Willy Fogg pero yo la mantengo desde hace más de diez años (Creo que este año ya no podré)

Una de las atenciones que las compañías tienen contigo es, por tu cumpleaños, y con una caducidad de un año, regalarte un ascenso a primera. He perdido estos ascensos varios años.

Hoy iba a Bilbao acompañado. Ayer pregunté si les parecía mal que aprovechase ese ascenso y me dijeron que ellos dormían, o sea que tranquilo. En el Aeropuerto he pedido el canje y al avión que me he dirigido.

En estos momentos, ir en primera tiene algo de obsceno dado lo que llueve. Si va algún cliente en el avión no queda bien que te vean allí (La siguiente operación te pedirán más descuento), con lo que se procura, si no eres un tiburón de Wall Street que a esos hijoputas les da lo mismo lo que pase despues de la que montaron, pasar lo más desapercibido posible, y así hice yo, entrar de los últimos y ocupar mi asiento en la fila 4.

Y ocurrió. Peor, mucho peor que un cliente. Uno de los amigos del mba, de esos con los que me junto a comer de vez en cuando (Y somos 4, o sea que queda bastante clarinete) iba en la fila 6, detrás de la cortina.

¿no querías que nadie se enterase? ¡Pues ya la tenía montada!

Se me ha atragantado el minicroasan de plástico y el café, porque el descojono lo oía detrás, que él iba con un compañero.

Y tiene cojones que a la salida tengas que dar explicaciones, que incluso creyéndoselas, no evita el choteo.

Ya me estoy imaginando la próxima comida, no sé si retrasarla

Por cierto, menos mal que llevaba la tarjeta de embarque de la vuelta y le he podido mostrar una maravillosa fila 14, turista y sin derecho a cambio.

Sin embargo, Spanair ha tenido otro detalle y, despues de enseñarle la flamante tarjeta Oro nos han metido en el vuelo de vuelta anterior evitando la espera de un par de horitas en el Aeropuerto. Esta vez dando pedales y sin café gratis, como siempre por otra parte