Y no es que se trate de nada autobiográfico....o sí, que uno nunca sabe...lo del ciervo, digo...
Pero conoceis que, todos los noviembres, nos juntamos los amigos de la infancia en nuestro pueblo sin acompañantes. Este año no podía ser una excepción.
Pero conoceis que, todos los noviembres, nos juntamos los amigos de la infancia en nuestro pueblo sin acompañantes. Este año no podía ser una excepción.
Digo que son vascos para que no os sorprendais si no esbozan el más mínimo comentario. Gente ruda, discreta y de pocas palabras pero de hechos largos.....
Los patateros vivimos en Madrid. En un solo coche nos fuimos para dormir con nuestros respectivos el viernes, padre y madre (Uno cada uno)
Menudo Rabo de toro me preparó mi viejo para cenar, con una botella de Contino.....¿Alguien me puede explicar, si no es eso, qué es el cielo?
El sábado tambien comí con mi viejo y ahí tuve que demostrar que las tornas habían cambiado definitivamente en nuestra relación a mis 48 añitos (Se puso farruco a la hora de pagar en el restaurante, hasta que le quité la cartera de las manos. A tocar los huevos a la vía. Su cara de desconcierto, un poema...).
Despues del jamacuco que le dió, solo le dejamos tomarse medio vaso de vino. La botella de Luis Cañas la devolvimos vacía, y este detalle no es baladí porque en esa mesa solo estábamos él y yo... Supongo que fue para empapar los callos que me metí....¡qué callos!
Habíamos quedado en el pueblo a las 8 de la tarde. A las 7 aparecía en el parking donde ya me esperaba Rafa. Cargado con turrones de todos los sabores que recuerdo de Casa Goya, que forman parte de la memoria de mi niñez. Trufa y nata, yema y mantequilla, trufa y licor....
El resto del turrón nos lo mandan desde Jijona, donde lo pedimos a un artesano todos los años. Los polvorones están de exposición a mitad de precio que en el sitio más barato. Los Mazapanes, por supuesto, de Plácido, de Soto...En fín, que estaba hablando de mis amigos...
A las 7,15 entraba en el bar donde habíamos quedado. Y no era el primero. Las ganas de diversión parecía que nos expulsaban de las habitaciones de hotel o de las casas...
Porque quedamos en el pueblo pero, actualmente, somos la mitad los que no contamos con casa allí, pero no nos importa....
Sabía que la noche iba a ser larga. Venía de haberme metido una botella de vino...¿qué comenzar a beber? Algo para desengrasar....un buen gin tonic....
No recuerdo las rondas que cayeron antes de irnos a cenar. Me sorprendió ver, en una noche tan fria, todos los bares a reventar. ¿No hay nadie en este pueblo que se quede en casa?
Seguimos tomando muchas copas. Todos los lugares seguian llenos. Las que cayeron no recuerdo...
Y al llegar a la verbena, descubrimos que ya no se celebraba en ese garaje que hacía más frío que fuera, sino en la bolera. Y lo que me llama la atención al haber salido, es ver a la misma gente de hace 30 años, en las mismas barras, con las mismas novias, que parece que la vida no ha pasado por ellos...
A la hora que nos fuimos a la cama, hace tiempo que me he levantado cualquier día de diario. ¿Ligamos? Pues no sé a lo que se llama ligar en estos tiempos...vete tú a saber...
Antes de volver, un paso por la panadería. A dar un beso a Mª Carmen. En Febrero había muerto su madre Mª Angeles...la quería mucho....y ella a mí. La cantidad de tortas que me regaló de niño esa mujer....
De vuelta hacia Madrid, en Milagros, unos torreznos, que hay pocas cosas que me gusten más
¿Os había dicho que mis amigos son vascos y que no mandarán ningún comentario? Ahora que lo pienso...a lo mejor es que, además de vascos, no saben escribir...y eso que algunos son gente con cargo...o a lo mejor por eso...

