lunes, 15 de octubre de 2012

DECIMA ETAPA DEL PRIMITIVO. SALCEDA-SANTIAGO. 28 KMS

La gabacha que se quería aislar de un servidor construyéndose un palenque fijo, y aislándose con sábanas desde la litera de arriba, para preservar su virtud debía ser, me dió la noche. Sé que ronco. Sé que estoy compartiendo habitación con otros 11. Sé que aguanto ruidos de otros.

Lo que nunca me había pasado es que, cada vez que lograba conciliar el sueño, supongo que comenzaría a roncar, y notaba una mano que me empujaba.

Las tres primeras ocasiones me desperté desorientado. Alguien me tocaba...

La cuarta ví de donde procedía la mano. Solo dije:

"La próxima vez que me toques te suelto una hostia".

La gabacha no debía de saber mucho español, solo lo justo, porque, a partir de entonces, pude dormir...

Y sin embargo tuve una idea cojonuda planificando solo una noche en ruta común con el francés. Me expliqué, perfectamente, lo que muchos veían del Camino.

A las 2,45 de la mañana salieron los primeros a andar. Nos quedaban 28 kms. 9 horas para la Misa del Peregrino, una media de 3 kms/ hora parando (Media que, en el francés, la hace mi abuela). Eso sí...no te pierdas demasiado, que a esas horas, mucha luz no es que haya...

El resto de la noche, fue un continuo cachondeo. La gabacha se fue a las 4,30...o sea...a ver quien no deja dormir a quien.

A las 6,45, cuando me levantaba, hacía hora y media que estaba solo. Efectivamente, alguien estaba equivocado, y supongo que sería yo el que era el raro...

Y me quejaba de los polacos que se iban a las 4...

Me limpié bien los pies, desayuné un poquito de fruta y una barrita, y a las 7, 15 estaba caminando.

Se veía justo, pero, estaba seguro, que el día me iba a regalar un amanecer precioso. La temperatura era fresca, lo que favorecía mi ritmo. Pude caminar las dos primeras horas a una media de 6 Kms/h (A comparar con los 4 de Asturias sufriendo)

A Pedrouzo, en teoría final de la penúltima etapa, llegué en hora y media. Necesitaba un sello (Los últimos 100 kms necesitas dos sellos por jornada, y, a partir de ahí, no hay muchos sitios donde conseguirlo. El otro, al llegar a la Catedral). Paré a tomar un café. Al preguntar a la señora si había gente, ya que solo había pasado a unos 10 peregrinos, me dijo que habían pasado ya todos. Que entre las 4 y las 5 de la mañana, era la marabunta. De no dejarles dormir. En fin...que soy un raro y no me extraña que en los pueblos no me contesten al saludo. Pero supongo que alguien no ha entendido bien que el Camino es el Trayecto, y no el llegar a las 9 de la mañana, despues de toda la noche caminando sin ver nada, para esperar hasta la una del mediodía a que te asignen litera, y poder dormir 8 horas despues...

Me dirigí hacia Amenal a buen paso. Allá donde en invierno acabamos nuestra etapa. La subida a Cimadevila la recordaba exigente, aunque nada que ver con lo ya pasado. 30 metros de desnivel en 1 km de subida. Pasé como un avión a cuanto peregrino alcancé. Las ganas de llegar lo empañaban todo. Esta es una etapa de puro trámite. Los paisajes no son remarcables. Se rodea el Aeropuerto y es una etapa cruzando poblaciones rurales, nada más.

Al llegar al límite del Municipio de Santiago, una pareja de sevillanos sin mochila, que venían desde Sarria, solo 115 kms, me preguntaron como era lo que quedaba, que iban muy mal. Efectivamente, cada uno cuenta la Feria según le va en ella....

Y sucedió que, al cruzar el Rio Sionlla, allá donde los peregrinos se lavaban ellos y sus ropas, antes de entrar en Santiago, me di cuenta de que no olía a flores, precisamente..

No quedaba nada. La subida al Monte del Gozo, pero la riada de peregrinos era constante.

En el Monte del Gozo, por segunda vez, la niebla me impidió ver las agujas de la Catedral. Para aquellos que no lo sepan, se llama Monte del Gozo, debido a que es el primer sitio del Camino desde donde ya se podía ver la Catedral de Santiago, término de la Peregrinación.

Paré a tomarme una cerveza. Eran sobre las 11. LLegaba, justo pero llegaba, a la Misa del Peregrino. Estaba sentado en una valla de piedra, con espacio de sobra allá donde mirases cuando, una peregrina, se tumba al lado mío, y otra me pide que me mueva, que está lesionada. Solo les indiqué la cantidad de metros vacios de pretil de piedra como para sentarse justo, donde estaba yo.

Me miraron como se mira a un ser humano sin sensibilidad. ¡Pobre! ¡Estaba herida!...(Yo no...o por lo menos no lo decía. Solo pensaba en mis pies)

Efectivamente, eso de los dolores, es algo muy personal de cada uno...

Aprovechando que me hicieron levantar, apuré la cerveza ¡qué rica la Estrella de Galicia, oye!, y salí, ya cuesta abajo, hacia la Catedral. Me debían de quedar 5 kms

Y bajando las escaleras y enfilando la ciudad vieja, todas las emociones agolpándose.

Hasta que, al cruzar el pasadizo que da a la Plaza del Obradoiro, todas esas emociones afloraron en forma de una lágrimilla que asomó a mis ojos. ¡Qué sí, cojones! ¡Lloré!

¡Lo había conseguido! ¡En mi estado! ¡Con estos pies!

Y pensé que, es cierto que la tendré pequeña (Como no me canso de escribir en este, vuestro blog ;-) ), pero tengo unos huevos que no me caben en los calzoncillos, aunque me los compre grandes.....

Y eso es lo que me queda del viaje. Ese afán de superación. Esa sensación de que, cuando quiero realmente algo, no hay obstáculo que me pueda parar (Aunque luego me tengan que amputar los pies a la altura de la epiglotis). Y estoy seguro de que es mucho más de lo que consiguen otros, aunque se levanten a las 3 de la mañana... (Y no he dicho que mis motivaciones sean inteligentes y racionales...que os veo venir)...

La Misa del peregrino, a reventar. Joder, qué olor despedía un servidor.... Una vez que concluyó, a recoger mi Compostela...otra vez cola

Y ahí me encontré con varios compañeros de fatigas que, las tres últimas jornadas habían andado más en bus que a pie, con más trampas que una película de chinos...en fin...cada uno es libre...

El funcionario que me entregó la Compostela me felicitó por venir de donde venía. Muy empático, he de decirlo. Había hecho los dos Caminos y conocía la diferencia y yo, se lo agradecí de corazón...

Con ella en la Mochila, otra vez, a la Catedral a completar los ritos. Primero a ver la Tumba del Apostol. Para dar el Abrazo al Santo, una cola de narices. Yo olía como una mofeta. Lo sentí por los turistas de alrededor...pero no me avergoncé. Olía a Peregrino, a cada kilómetro recorrido, admirado y sufrido, a cada paso doloroso y a cada ejercicio de fuerza de voluntad, y, en ese momento, era un orgullo

Por fin me tocó el turno. Solo pude decirle:

"Santiago, majo, no sabes lo que he pasado para venir a verte"

Y oí que, el muy cabrón, me respondía...juro que lo oí...

"Tú y tantos"

Un cachondo, Santiago.

Cumplido el abrazo, y aunque sabía que la columna de los próximos dos ritos estaba protegida y no podría cumplir con ellos (Apoyar los dedos de la mano en las huellas provocadas en la columna por millones de peregrinos antes que yo, y dar los preceptivos cabezazos, croques, al Santo) me dirigí hacia allí. Me quedé mirando esa columna..y salí

Era la una y cuarto. me senté en el Bar Dakar, donde me preguntaron qué deseaba.

Una cerveza, les contesté.

Si no va a comer nada no se puede quedar ahí

¿Qué?, exclamé.

Mientras me levantaba y me iba a la terraza de al lado, me iba cagando en la estampa de los del Bar Dakar que se deben de pensar que trabajan en Alemania. Supongo que por la prima de riesgo, los muy cabrones. ¡La una y cuarto y si no vas a comer nada a mamarla! Les espero en noviembre, o cuando se corra un poquito la voz. Auguro un cambio de dueños rápido

En la teraza de al lado, Don Camilo, me atendieron perfectamente. Me senté en una mesa justo al lado de una del Dakar, que me viese bien el encargado.

Me tomé dos cervezas tranquilamente....y luego, a una hora prudencial, las 2 y cuarto, comencé por unas ostras, continue por unas navajas, una ración de pulpo, unos mejillones, todo regado por una botella de un buen Alvariño, un mousse de nueces, un café y, para desengrasar, un gin tonic

Aprovechaba para pedir cuando el encargado del Dakar andaba cerca

Y estaba todo como Dios

Un ojo clínico los del Dakar de pelotas. Supongo que vieron que olía a peregrino...

Eso sí, jejeje, a los del Camilo, cada vez que pedía una cosa más, les comencé a ver como se iban poniendo nerviosos....pensando en el pufo que les iba a dejar como su intuición les engañase...pero ninguna observación me hicieron mientras me ponía como El Tenazas... (No me quiero imaginar las conversaciones entre ellos en la cocina, jejeje, a cuenta de la avería que les podía hacer)

Al final, no fue tanto. Lo solucionamos con 50 napos y una propinilla y, mientras me iba, delante del encargado del Dakar, les aseguré que hacía mucho tiempo que no comía tan bien, a una hora tan española...

Y es que hay que ser torpe...que los alemanes solo toman cerveza y salchichas....

¿Los pies? Ya me podían doler...misión cumplida

En Barajas, de regreso, mi familia esperándome con un cartel...son unos monstruos...

Y vuelvo con la inmensa satisfacción de haberme demostrado que, si quiero, puedo, y eso ya es bastante, ¿no creeis?

La bronca del médico al día siguiente en el Centro de Salud, casi mejor os la evito. Solo os dejo una foto de como me ha dejado, con la condición de pasar por el centro todos los días en las próximas dos semanas... y cada tres en las dos siguientes...

jueves, 11 de octubre de 2012

ESCOCIA...VOLVIENDO HACIA EDIMBURGO; ARBROATH, ROSLIN, CRAIGMILLAR CASTLE

Habíamos dormido en Brechin, y nos faltaban unos ciento cincuenta kilómetros para llegar a Edimburgo.

Nos quedaba un día más de alquiler de coche, día que pensaba utilizar visitando las Abadias de los Borders. Podíamos, o bien ver los alrededores de Edimburgo, con algunos castillos y Rosslyn Chapel, donde tenía lugar el deslenlace del Código da Vinci, o desviarnos hacia St Andrews y acabar en Edimburgo directamente.

St Andrews ya lo conocíamos. A mí me había gustado, no así a Carmen que prefería ver algo nuevo. La verdad, los monumentos eran como tantos otros, pero la ciudad tenía un sabor especial y, los paisajes desde la orilla del mar a mí me habían parecido espectaculares.

Sin embargo, Carmen podía tener razón. A los niños, despues del palizón de castillos y Catedrales que llevábamos, St Andrews, posiblemente, no les aportase demasiado. Y nosotros podíamos conocer cosas que no habíamos visto.

Cerca de Brechin se encontraba la Abadía de Arbroath, del S XII, famosa por ser el lugar de la Declaración de Arbroath donde los nobles excoceses en el S XIV, juraron la Independencia de Escocia.

Como en otros emplazamientos, y, a pesar de estar absolutamente en ruinas, el sitio era magnífico. La sensación de poderío y riqueza era independiente de que la Abadía se encontrase techada o no. La amplitud de espacios o lo bien cuidado que se encontraba el entorno, me reafirmaron en que hay ocasiones en las que una buena ruina es muchísimo más bella que una restauración, aunque ésta sea decente.

El día parecía que, otra vez, nos iba a respetar. Tomamos el coche y decidimos ir directamente a Rosslyn Abbey. Una recomendación. Sobre todo en los entornos rurales en las Islas Británicas, los GPS pueden no atinar si les introducís la dirección como calle o carretera y número. Sin embargo, si lo que meteis es el Código Postal en entornos rurales, lo clavan. Te dejan en la puerta en el 95% de las ocasiones. Nos pasó con castillos aislados o B&B en mitad del campo...de nada ;-)

Y dado que donde manda patrón no manda marinero, pusimos dirección a Edimburgo.

Aproximándonos, comenzó a caer agua como si no supiese hacer otra cosa. Ibamos a ir al Blackness Castle, situado al Norte de Edimburgo, conocido como "el barco que nunca navegó" debido a su forma de navío, pero, con la que estaba cayendo no era cosa de andar paseando al aire libre. Enfilamos directamente hacia Roslin, donde se encuentra la Rosslyn Chapel (Tranquilos, todo está bien escrito y lo remarco por si alguno quiere ir, para que no os confundais, que las indicaciones por aquí no es que destaquen por su precisión)


La Rosslyn Chapel es una capilla del S XV, famosa desde siempre pero ahora, desde que era clave para encontrar el Santo Grial en el Código Da Vinci, absolutamente masificada. Y sin embargo, hay que ir. Porque es una auténtica maravilla. Todas las paredes y columnas labradas, mostrando infinidad de historias que, los enterados y los que quieren vender libros, les atribuyen relaciones con templarios u otros mitos.

Es posible seguir la historia de la Capilla con unas audioguias muy recomendables. No se permiten las fotos en el interior, a no ser que seas chino y digas que no entiendes...hasta que al vigilante se le hinchen las pelotas y te saque a empujones...(Que no es que me lo hayan contado....es que lo vi un par de veces)


Despues de la Capilla, en las cercanías, fuimos al Craigmillar Castle y, para mí, fue una de las mejores visitas de todas las vacaciones. El Castillo se encuentra en un estado fabuloso. A diferencia de tantos otros, muy bien conservado y, tan cuidado como el resto de ruinas. Una auténtica maravilla y lo recomiendo si teneis esa idea de ver piedras y no solo tiendas...

Las vistas...de exposición

No habíamos comido y debían de ser las cinco de la tarde....Era hora de ir a Edimburgo a buscar nuestro hotel.

La molestia de buscar hoteles céntricos cuando tienes coche es que, el aparcarlos es un suplicio. Si a esto le sumas que Edimburgo debe de llevar en obras lo mismo que Madrid...pero que todavía no han acabado...en fin, que casi me subo el coche a la habitación.

Al final logramos dejar el coche aparcado esa noche en un parking, por el que me cobraron casi más que el hotel. Menos mal que solo nos quedaba un día de coche...

martes, 9 de octubre de 2012

LOS VETERANOS DEL CR CISNEROS

De vez en cuando, me piden que redacte una colaboración, generalmente para algún tema del Cisneros, Club de Rugby o Asociación de Antiguos. Como no tengo mucho tiempo, por no decir casi nada, aprovecho esas colaboraciones tambien para el Blog, que los tiempos no están como para tirar las cosas a la basura.
 
La Temporada pasada retornamos, despues de 5 años, a División de Honor de Rugby en una disputada promoción con Hernani. Realizamos un Anuario del Club y me pidieron (Como se piden estas cosas, "no tenemos mucha prisa, con que me lo entregues mañana por la mañana, entra en imprenta") una presentación de nuestro Magno Equipo de Veteranos...

En media tarde tampoco me podeis exigir literatura de mucha más calidad, pero la escribí con cariño.
 
Para que los que no nos conozcais capteis la última afirmación categórica de la entrada, Juan ya era un veterano, de los muy veteranos, cuando yo comencé a jugar en el Cisneros. Hoy, su hijo Juan, maravilla no solo en el Primer equipo, sino tambien en la Selección Española. Si este chaval, en vez de nacer en España hubiese nacido en Nueva Zelanda, estaríamos hablando de otra cosa.
 
Sin embargo, a los jóvenes les debe de gustar el garrafón en vez del Whisky de Malta de 21 años porque, en vez de venir a aprender a nuestros partidos, no nos hacen ni caso. Es en esos partidos de Veteranos donde, el otro Juan, el de verdad, el bueno, sigue jugando con 20 años más que yo...y no soy un alevín. Ellos se lo pierden. Rugby de calidad por arrobas... ;-)
 
 
 
Cuando con 18 años muchos de nosotros llegamos al Colegio, seguramente ninguno pensó en poder seguir jugando más de 30 años después.  Porque, actualmente, nosotros pensamos que jugamos mucho y bien, aunque desde fuera nuestro conjunto sea una visión algo patética. Unos calvos barrigudos tratando de disputar, con más voluntad que acierto, unos metros a un rival, generalmente con las mismas pobres aptitudes que nosotros mismos.
Uno descubre que ha llegado a veterano cuando, después de un sucedáneo de partido, los golpes que antes desaparecían en dos días, ahora no desaparecen en dos meses. Es privilegio del veterano descubrir rincones inhóspitos de la anatomía humana, que ni médicos preclaros, ni profesores de Anatomía, con perdón por si molesto, manejan con soltura. Aquellos dolores en esas partes sólidas que nunca supiste que contenían algo con capacidad de doler.
Y sin embargo nos gusta. Nos gusta reunirnos como hace 30 años. Y juntarnos en el vestuario. Y envolvernos en esos olores casi olvidados. Ese réflex, ese radiosalil, “pásame la vaselina”…”mariconadas las justas, tú” “¿Alguien tiene esparadrapo?”. Esos chistes en los que parece que no ha pasado tanto tiempo.
Nos embutimos en esas camisetas que parecen de astronauta. Algunos privilegiados, en otras categorías, por supuesto con menos caché, marcan tableta. Nosotros…neumático de tractor. ¿Dónde quedaron aquellas de Vallés, Industrial catalán que nos servía, invariablemente, cada año antes de Navidad?
“50 Azul celeste-azul Ducados”.
“Este año las tengo que subir 20 duros”
“Vallés, no me fastidie…todos los años igual…¿A cuanto los pantalones”
Esas camisetas que, después de un partido en un Paraninfo embarrado, pesaban lo que un mal matrimonio…
Y salimos a calentar. Los mismos chistes a los tres segundos de trote, buen humor, pero tensión. Y nuestros capitanes arengándonos, como cuando teníamos 18, aunque ahora tengamos 30, 40 ó 50 más…
No imaginábamos entonces que la elasticidad era esa propiedad de los músculos que decrecía exponencialmente con el paso del tiempo…
“Estirad…cada uno lo que pueda”…Eso no nos lo decían así. Pero es que, lo que podemos, es más bien poco…por no decir nada
 Los veteranos somos esos tipos a los que los demás nos dejan jugar un rato entre partido y partido, para que podamos seguir haciéndonos a la idea de que somos lo que creímos ser. Esos que siempre sufren una baja en cada partido y que, mientras su mujer le va echando la bronca al retirarse del campo haciéndole saber, como si no lo supiese, que no tiene 25, ya está pensando en el año que viene, a ver si la puta camiseta de globero le marcara más o menos barriga que éste. Esos a los que los más jóvenes miran con conmiseración pensando, “Pobres viejos”, pero que disfrutan dentro del Campo como cualquiera…o más.
Y lo que no son conscientes aquellos que nos dejan jugar con una sonrisa irónica nuestra “test pachanga match”, es que, antes de lo que se imaginan, muchos de ellos se unirán a este equipo en el que, por supuesto, seguirá jugando Juan Cano, el de verdad, el auténtico…

domingo, 7 de octubre de 2012

NOVENA ETAPA DEL CAMINO PRIMITIVO. AS SEIXAS-SALCEDA. 42 KMS

Tenía, ante mí, el Maratón de este Camino. La etapa más larga. ¿Por qué, quería llegar en 2 días a Santiago en vez de en tres como iba a hacer todo el mundo? Me había planificado, antes de ir, para dormir solo una noche en la parte del Camino que coincide con el Francés. En Agosto, eso iba a ser como pasear por la Gran Vía. Y no quería andar volviéndome loco, buscando sitios para dormir. Una vez en ruta, y con los pies en mi estado, lo que no quería era caminar un día más. Sabía que tenía una avería guapa en los pies, y quería llegar a casa cuanto antes para que alguien me los curase

¿Y por qué no me los miré en el Camino en un Centro de Salud? Porque, para que me prohibieran seguir caminando no hacia falta ir a ningún médico. Que estaban mal ya lo sabía yo.

Mis "amigos para siempre", los polacos, se levantaron a las 4 sin ningún empacho, me cago en sus muertos. Anduve remoloneando en la cama hasta las 6 y media de la mañana. A esa hora ya estaba todo el regimiento en marcha. ¿Mis pies? de aquella manera...

Caía sirimiri. No me apetecía nada tener camino embarrado, aunque, a lo mejor, a mis pies no les vendría mal. A las 7,15, aunque no se veía todavía bien, salí con un holandés de 55 tacos que venía caminando desde Amsterdam, según él, buscándose la vida...

La única persona, de todo el Camino, que he visto que, por media etapa, ha caminado más rápido que yo.

Para Melide, punto de unión con el francés, nos quedaban 15 kms. Pronto dejó de llover y comenzó a clarear. Para variar, otra vez, el amanecer fue espectacular, con las nubes en lo alto de unos cerros justo por debajo de unos molinos de viento....

Adelanté con una sonrisilla irónica a varios de los rapidillos, aficionados a andar a oscuras, que se habían perdido...Caminando coincidí con mi paisano Joseba, con el que estuve hablando durante cerca de una hora hasta que llegamos a Vilamor, donde Simona, que habría salido antes, le esperaba para desayunar. Nos dimos un abrazo y seguí camino. Ya no íbamos a coincidir más. Me quedaba una hora de tranquilidad hasta llegar a Melide.

No me apercibí de la linde entre Lugo y Coruña. Al llegar a Melide ya nadie contestó a mis "Buenos Días". Supongo que debían de estar hasta las narices de aguantar cientos de Peregrinos. Algunos maleducados...otros no.

Eran las 9,45 cuando pasaba delante del Albergue de Melide. Poco más de dos horas de luz, y ya había 5 personas esperando. Al preguntar si estaba dentro la Hospitalera (Quería que me sellase, ya me atendió de maravilla en mi anterior Camino en Invierno), me dijeron que me esperase ahí, que abría a la una del mediodía...¿A qué hora se habían levantado estas personas y en qué consistía su Camino, aparte de en esperar delante de una puerta cerrada horas, a que les asignaran cama?

No quería parar. La etapa era larguísima y, cada vez que paraba, al arrancar, mis pies se quejaban. Además no me había debido de ajustar bien la mochila, y me dolía el lumbar derecho..en fin...supongo que serán los años...o los días...

Me encontré con gente que dejé atrás en Lugo y que sé que no habían podido llegar. Gran negocio el de los Autobuses en según qué tramos. Al final, aquí no se engaña a nadie más que a uno mismo... Tal y como yo lo entiendo, es un tema de satisfacción personal. Pegarse toda esta paliza por que te den la Compostela, me parece un poco inmaduro.

En las guías dicen que, esta etapa, viniendo por el Francés, es de las más duras, por sus continuas subidas y bajadas. Viniendo desde Oviedo, la hace mi abuela con el taca taca...

Se comienza a ver la cantidad de gente. Continuamente adelanto peregrinos. Sin embargo no hay tantísima gente como esperaba. Mucha, pero no multitud.

Lo que sí me sorprendió, y muy desagradablemente, fueron los ciclistas. Entiendo que habrá de todo y que se nota más a los gilipollas que a la buena gente pero...cuesta abajo, embalados diciendo ¡aparta aparta!

Cuesta arriba, como ellos tiene que utilizar más camino, ¡aparta, aparta!

Y pasó que un desgarramantas, follado en una cuesta abajo, ¡aparta, aparta!, creyendo que todo peregrino sabe idiomas, se llevó por delante a un pobre alemán, que aparte de alemán debía de ser sordo. ¡Menuda hostia! Se tuvieron que llevar a los dos, pero por quien más lo sentí fue por el pobre alemán, que pasaba por ahí, por mucha prima con riesgo que tuviese (Riesgo que, está claro, le fue traspasado a él íntegro...reclamaciones a Doña Angela)...

Sin embargo, el trayecto desde Melide hasta Arzua es precioso, como de postal o de cuento. Caminando, me encontré con el jefe de la Pandi del día anterior. Y he de reconocer que, sin sus acompañantes era un tipo majo. Me quiso hacer unas fotos de los pies, porque formaba parte de un grupo de montaña, y me decía que había mucha gente que se quejaba de bobadas. Que, en esos momentos, les iba a enseñar mi foto para que se enteraran de en qué circunstancias se podía todavía andar...en fin...no sé si ahí comencé a pensar que mi situación era más grave de lo que era (Que lo era).

Disfrutaba de los paisajes maravillosos, pero no me metí en ninguna iglesia. Pensaba que no andaba bien de tiempo. Hacía mucho calor. Dejé a mi compañero eventual, porque le dolía una rodilla y quería descansar, y, enseguida, pasé al holandés del principio, cuyo fuelle había mermado....

Al llegar a Ribadiso da Baixo, pueblo autenticamente de ensueño, hice la primera parada del día. Debía de llevar 28 o 29 kms. En el bar, me tomé una cerveza enooooorme, a un precio tambien enoooorme (Consecuencias de la masificación, sin duda)

Los que me seguís, recordareis que, durante el pasado Camino, nos quejamos del rodeo que nos hacían dar a la entrada de Arzúa. Poco más o menos 2 kms. No se me había olvidado. En cuanto vi la carretera, la crucé, subí un pequeño ribazo de menos de 50 metros, y ya estaba otra vez en el Camino, pero dos kilómetros más adelante (La teoria de la distancia relativa de Einstein...o algo así). Se lo dije, entre risas a un peregrino que se había comido toda la vuelta.

Arzua estaba petado. Al llegar al albergue debían de ser las 12 y cuarto. Había más de cuarenta personas en cola...incluidos mis polacos favoritos, a los que hoy no iba a sufrir. Familias, grupos, en fin, si solo teneis Agosto para el Camino, evitad las etapas marcadas en las guías y buscad puntos intermedios. Mucho más cómodo.

Quedaban 12 kms a Salceda. En esta parte del Camino, los mojones y las distancias son absolutamente fiables. No así de donde veníamos, que parecía que los hitos los hubiesen puesto a voleo. Al llegar a Melide, como por encanto, desaparecieron misteriosamente de la ruta 5 kms, con los que yo andaba mosca porque no me cuadraban las distancias...(Y nadie sabe donde se metieron al final)

Seguía haciendo mucho calor. Recordaba practicamente el Camino de la otra vez, y sabía los paisajes que me iba a ir encontrando, todo precioso.

Los pies me ardían. En condiciones normales, pienso que el límite de cada etapa está bien en 35 kms con la mochila (Sin la mochila, como si hacemos 50). Con los pies en el estado en que los tenía, 42 kms es una barbaridad, pero ya me debían de quedar 5 ó 6 kms solamente, aunque se me comenzó a hacer eterno. Un paso despues de otro, como recomienda el Marqués, llegué al alojamiento que había reservado. Un albergue privado muy bien puesto en Salceda.

Al llegar me dicen que soy el primero, que si voy en ese momento, elijo cama. Casi me tiro en plancha a por la primera litera de abajo con una mesa y una silla, que ocupo insensible a las necesidades de los demás...que me las pidan si lo necesitan.

Otro grupo de peregrinos graciosos...estaba gafado. No lo llevo bien, entre otras cosas porque se mueven de 20 en 20, son ruidosos, y no tienen ninguna gracia para alguien que no sea de su grupo (Cosa que a ellos, es algo que no les importa, por supuesto)

A la hora de pedir la comida, cada uno a su bola volviendo loco al camarero. A la hora de reclamar, porque el camarero ha traido lo que buenamente ha entendido, casi se lo comen...

Unos chopitos, un guisote de pulpo y una tarta de queso...8,50 €.

Una colada de camisetas y a descansar los pies toda la tarde.

A eso de las 6, un grupo de 2 gabachos y una gabacha, se meten en las literas de al lado. La gabacha, que se acuesta abajo, le pide a su novio que no meta la sábana de la litera de arriba y la deje colgando para poderse aislar minimamente de mí. Debe de pensar que soy un sátiro peligroso...pero no fui yo quien se pasó la noche tocándole a ella, sino al revés...y como sé que os quedais con la intriga, os lo cuento en la siguiente etapa...que siempre me dijeron que era un poco capullo
;-)

jueves, 4 de octubre de 2012

EL XVI DE PARIS. REVISTA ENTROPIA (DE AEROPUERTOS Y CALORIAS)

Son ya 6 los números que ENTROPIA lleva saliendo a los kioscos. Más de un año y todavía vivos. Esta es mi colaboración para el número 6 dentro de mi sección, "De Aeropuertos y Calorias". Espero que os guste...


Acaban de despedirle. Siempre me pregunté cómo nunca nadie se había dado cuenta de su absoluta inutilidad. Era un auténtico superviviente.

La empresa llevaba unos cuantos años difíciles. Iban saliendo dinosaurios de los despachos para dirigirse a su puta casa. Con cuentagotas, pero uno tras otro.

Todo el mundo sabe que los dinosaurios sienten terror al contacto con el mundo real. Prefieren rodearse de guapas secretarias, informes en hojas de cálculo y un montón de aduladores convenientemente distribuidos para que no pasen demasiado tiempo sin su dosis de loa.

Cuando los dinosaurios se encuentran en esa situación, en la que habitualmente ponen ellos a la plebe, se les nota avergonzados. Acompañados de un guardia de seguridad, salen con las pertenencias con las que poco a poco han ido llenando su despacho, producto de regalos de proveedores o viajes en primera hacia cualquier destino histórico donde hubiese una convención. Y salen con la mirada baja y musitando apenas un adiós al cruzarse con ese trabajador al que ayer, sin ir más lejos, abroncaron en presencia de varios compañeros. A ellos no les puede pasar eso. Ellos son la élite. Los que deciden quién se va y quién se queda. Pero se equivocan.

Se equivocan porque el mundo es como un tablero de ajedrez donde existen un par de reyes, un par de reinas, unos cuantos alfiles, caballos y torres…y los demás peones. Y ellos no es que sean precisamente peones…pero tampoco son reinas. Y, a veces, hay que sacrificar algún alfil para salvar al Rey.

Decía que llevaba años viendo desfilar a sus semejantes. Convenientemente protegido detrás de no se sabe muy bien qué o quién, nunca le tocaba a él. Y no es que fuera peor que los que se iban pero, definitivamente, tampoco era mejor.

Debía de estar en Brasil con mi jefe. Nos llevamos bien. Tremendamente diplomático y sabiendo manejarse dentro de una multinacional, nunca dice algo inconveniente pero, tampoco da nunca puntada sin hilo. Y a su vez, el recientemente fulminado, era su jefe.

Digo que debía de ser en Brasil porque, de los cuatro viajes al año que realizo allí, como mínimo me acompaña en uno. Y son viajes de una semana, con sus días interminables, pero también sus buenos rodizios por la noche. A veces con clientes, a veces solos.

Y aunque yo sea un amante del vino y él, francés, una de las personas que he visto que más sabe apreciarlo, nos gusta, como excepción, mojar estas cenas con Caipirinha. Si es de Cachaça Seleta, mucho mejor. Y todo el mundo sabe que a la cuarta Caipirinha, la lengua se suelta, y algunas precauciones se soslayan.

Sí, definitivamente, debía de ser en Brasil. Mis barreras estaban cayendo y mi lengua comenzaba a liberarse.

“Lo que no me explico es, cómo, con todos los que han desfilado, se mantiene ahí”

Me miró, tomándose su tiempo para pensar la respuesta, y solo dijo:

“Es del XVI”

El distrito XVI de París es como El Barrio de Salamanca de Madrid, o la Zona alta de Barcelona, o Knightsbridge en Londres, o como Las Lomas en Mexico DF, o la Zona Norte en Santiago de Chile, o como Altamira en Caracas, o Brooklin en São Paulo, o como Belgrano en Buenos Aires, o la 5ª de Nueva York, o Leblon en Rio de Janeiro, o como…pero a lo bestia.

Por supuesto, yo no sabía qué podía tener que ver su domicilio con su apuntalamiento por medio de tirafondos en su centro de trabajo. Mi cara de extrañeza algo le debió de transmitir.

Me volvió a mirar. Apuró la cuarta Caipirinha. Llamó al camarero para pedir otras dos, sonrió, no sé si para él mismo o para ambos, y exhalando un suspiro, comenzó a hablar.

Nuestra empresa forma parte de uno de los 500 grupos mayores del mundo. Propiedad de la misma familia desde principios del Siglo XIX, es una empresa “de dueño”, y esto se nota en sus actitudes y comportamientos. Para lo bueno, y también…para lo malo.

Nuestro Dueño, Presidente o, más en confianza, Dios, está rodeado de damas. Por supuesto, de una cuna y educación exquisitas. Alguna influencia deben de tener, intentó trasladarme él, como si esta reflexión fuera producto de las malas lenguas que escucha en la Central.

Y ahí es donde entran en escena los trajes confeccionados a mano, y las corbatas de seda, por supuesto de marcas de postín, y el Patek Philippe, y esos zapatos que duelen a la vista de puro brillantes.

Ser del XVI debe de ser una manera de ser “uno de los nuestros”, torpes o no. Como ser de la “Ecole Polytechnique”…o, en mi ámbito, del Pilar (Aunque sea de Vitoria), del Instituto de Empresa o “del Cisneros”.

Porque con la globalización, hay muchas cosas que obviamos. Pero no es lo mismo una entrevista de trabajo en una empresa francesa, que gringa, alemana, o española. No tiene nada que ver.

Y así como un CV en Francia no deberá incorporar una fotografía o, a veces, incluso tendrá que ir forzosamente sin nombre con el fin de no ser descartado por motivos racistas, será fundamental la Escuela o Universidad donde hayas estudiado.

Todavía me recuerdo, con más de veinte años de experiencia profesional exitosa en mi haber, intentando convencer al Jefe de Recursos Humanos del Grupo, al fulminado, (Los dos hoy fuera), y a mi jefe, que el que hubiese tardado más años de lo normal en acabar mi carrera de Ingeniero de Telecomunicación, no era un inconveniente a estas alturas de la vida, ante sus miradas de desconfianza escuchando lo que les decía. Por primera vez en mi vida, mi expediente académico cobraba importancia, cuatro lustros después.

Mi madre siempre me lo dijo:

“Si estudias mucho, te servirá más adelante. Si no lo haces, seguro que te acordarás”

Como siempre tuvo razón, pero no me imaginaba que sería taaaannnn adelante.

O sea, ser del XVI, me quiso decir, es algo de lo que no puedes desprenderte aunque quieras. Es un marchamo indeleble que portas aunque no seas consciente. En tu forma de hablar, en tu manera de anudarte la corbata o en el brillo de los zapatos.

Y entonces yo, que me creo con una cultura general superior a la media, que tengo cierto mundo debido a que me lo he pateado entero varias veces y al que mi pobre madre intento inculcarle una exquisita educación, le pregunté:

“¿Yo podría pasar por uno del XVI?”

Riéndose (La Caipirinha es traicionera, muy traicionera), casi atragantándose, me dijo que no, ni aunque lo intentase.

Y es cuando me insinuó que, para subir en según qué empresas (Imagino que francesas y de cualquier sitio), no basta con ser bueno ni profesional. Tienes que ser del XVI de allí donde estés: Harvard, el Pilar de Castelló o Eton. Y el resto de los mortales tenemos que ver o leer como se reparten las primas millonarias y las indemnizaciones superlativas, sin que a ellos se les pueda ocurrir que eso es inmoral. Que el valor generado por ellos es casi nulo, por no decir negativo, y que esos fondos vienen, en su mayor parte, de la plebe, esa plebe que ellos tanto desprecian. Asumiendo como algo natural eso que ellos mismos niegan al resto de mortales.

Os lo comentaba. El despedido es del XVI. Supongo que el día que le echaron, se le debió de olvidar lustrarse los zapatos. Hay fallos que uno nunca se puede permitir.

martes, 2 de octubre de 2012

ESCOCIA. ABERDEENSHIRE. WHISKY DE MALTA Y CASTILLOS...

Se dice que en Aberdeenshire se encuentran los castillos más bonitos de Escocia, y algo de eso debe de ser verdad.

Se dan cita en las cercanías una ruta de castillos y la mayor concentración de destilerias de Whisky de todo el mundo, siendo la Patria del Whisky de malta.

A pocos kilómetros de Forres se encuentra Elgin, famosa por las ruinas de su Catedral del S XIII. Allí nos dirigimos desde nuestro maravilloso B&B. No estaba abierta, pero se observaba perfectamente desde fuera. Teníamos una agenda completita para este día.

Desde allí nos dirigimos al Spynie Palace, residencia de los Obispos de Elgin, en Lossiemouth. Eramos los primeros visitantes. El encargado se encontraba limpiando las ruinas. Nos dijo que paseásemos tranquilos, que luego nos sellaba el pase....cualquier parecido con España...mera coincidencia (Un trabajador multitarea sin que los sindicatos protestasen...).

El día maravilloso. Ibamos a la ciudad con más destilerias de Whisky del mundo, Dufftown. Al pasar por las cercanías de la estación, vimos que iba a salir el "Tren del whisky". Un grupo de jubilados ferroviarios se dedicaban a explotar una línea de unos 30 kms y que pasa alrededor de no menos de 10 destilerías. Nos pareció una buena idea y pasamos una hora y media descubriendo un paisaje maravilloso a 40 kms/hora...


Al llegar a Dufftown, de nuevo, nos dirigimos al Balvenie Castle. Mi whisky favorito es el Balvenie de malta de 12 años de doble barrica. La destilería se encontraba a poco más de 2 kms. Sin embargo, en el Castillo nos indicaron que, dependía del día, había visitas o no. Nos dijeron que, en Glenfiddich, había visita gratuita cada hora, seguro. Estaba a menos de 500 metros.

Al llegar encontramos una recepción con más de 50 personas esperando. Nos apuntamos siendo preguntados por el idioma.

Nuestra sorpresa fue que nos organizaron una visita gratuita en castellano para nosotros 4 y una pareja andaluza. Al acabar la misma, una degustación de Whiskies....

Ellos saben que no compraremos. El whisky es mucho más caro en Escocia que en España, cuestión de impuestos, pero es un tema de marketing. Glenfiddich es el mayor productor de whisky de malta del mundo, y Balvenie es su marca para gourmets...me tranquilizaron la conciencia ;-)

Una vez acabada la cata, comimos en el restaurante de la destilería, y nos dirigimos a Huntly, a ver su castillo del S XIV. Por cierto, el baño de chicas del restaurante de la destilería de Glenfiddich...para montar una fiesta...

El Castillo de Huntly era diferente a todo lo que habíamos visto hasta entonces. Un emplazamiento refinado, con bajorelieves y adornos de piedra que denotaba riqueza con mayúsculas...

Dormíamos bastante al sur, y yo quería ver el fabuloso castillo de Dunnottar. De camino teníamos el Castillo de Kildrummy, realmente un poco hecho polvo. Sin embargo, los alrededores eran bellísimos.

El Dunnottar Castle está en Stonehaven, a unos 20 kms al sur de Aberdeen. Situado en un islote con unas paredes verticales desde el mar de más de 100 metros. Absolutamente inexpugnable. Absolutamente maravilloso.

Para llegar al Castillo, me metí por el pueblo. Y descubrimos un emplazamiento turístico, con sabor, con un puerto pintoresco. Si a esto le unimos la maravillosa tarde de la que disfrutábamos, ganas me dieron de buscar un alojamiento allí y no llegar a Brechin.


Sin embargo se nos hacía tarde. Eran aproximadamaente las 6. No sabíamos si podríamos llegar al castillo. No estaba muy bien indicado. Suponíamos que estaba al lado de un acantilado en el mar, pero no adivinábamos donde. En las afueras, vimos un indicador. Aparcamos donde marcaba, sin todavía ver nada y caminamos unos cientos de metros. En un cambio de rasante lo vimos, y a mí se me cortó la respiración.

Era la atalaya más inexpugnable que yo podía recordar haber visto. Me parecía dificil incluso, hasta que hubiesen podido llevar hasta allá los materiales de construcción.

Era el colofón final de un día absolutamente memorable. Escocia no nos estaba sorprendiendo, pero cada día era un regalo...