miércoles, 15 de febrero de 2012

SIEMPRE PENSANDO EN LO UNICO. REVISTA ENTROPIA (DE AEROPUERTOS Y CALORIAS)

Os hago llegar una nueva colaboración para la Revista ""ENTROPIA" dentro de mi sección, "De Aeropuertos y Calorias"

Espero que os guste


A lo largo de los años que llevo viajando, generalmente por obligación, he tenido que observar multitud de costumbres diferentes. No es lo mismo visitar un país por el placer de visitarlo, que tener que intentar cerrar un negocio. Sin embargo, en ambos casos, sobre todo en países que no son de nuestro entorno, es complicado llegar a captar realmente lo que no está preparado simplemente para turistas. Si no se tiene un amigo o conocido, alejarte diez metros del recorrido preparado para los guiris no asegura que encuentres la autenticidad que algunos buscamos. (Otros, lo único que buscan es encontrar lo que aparece en la guía que tienen en la mano)

Si los países son realmente diferentes, no acostumbrados al turista o tienen dificultades de comunicación en el Inglés de batalla, ni te cuento.

Algo que generalmente no me ha ido mal en Latinoamérica, donde la inexistente barrera del idioma ayuda, es alejarme esas dos manzanas de la ruta preparada en todas las guías que suele ser la misma en un 90%. De este modo he dado con personas, con las que fumar un cigarro tranquilo y hablar de su vida y de la mía con una cerveza por medio. He de decir que estos encuentros no se me dan mal. No apabullo, pero tampoco voy de colega. Un poquito de educación, un poquito de curiosidad y un poquito de saber relacionarse….mucho mejor que la mejor vista desde un mirador.

Pero en todos esos sitios más remotos, aquellos que todavía no viven del turismo aunque sean paraísos en la tierra, ahí necesitas, o bien tiempo, y cuando digo tiempo estoy diciendo tiempo como para fundirte con el paisaje, o personas conocidas. Y para conocer a esas personas, otra vez, un poquito de empatía y mucha naturalidad.

Comencé a ir a China hace más de dos lustros. Estuve pasando 3 semanas cada dos meses más de 5 años. Yo no sé a lo que se llama ser expatriado, pero creo que no puede ser algo muy diferente de esto. Cuando empecé a ir, si exceptuamos principalmente Hong Kong, Pekin, Xi’An y Shanghai, el resto del Pais solo estaba comenzando a tomar velocidad en esa carrera hacia el capitalismo salvaje que hoy están ganando por goleada.

Tuve una grandísima suerte y viajé sin parar, por todo el interior del País. Shandong, Henan, Xinjiang, Gansu, Sichuan, Yunnan, Jiangxi, Anhui, Hubbei, Shaanxi, Heilongjiang… En el tiempo en el que yo visitaba asiduamente este auténtico continente, la diferencia con los lugares en los que había estado con anterioridad era inmensa y, por supuesto, el comportamiento de las personas también.

Estos viajes los realizaba con compañeros de nuestro socio en China que eran los que desbrozaban un poco el inmenso mercado que se abría ante nuestros ojos. Y gracias a ellos viví un sinfín de auténticas aventuras en lugares remotos que, a veces, tardaba meses en descubrir la razón de aparecer por ahí.

Gracias a mis particulares embajadores, que generalmente ya habían visitado esos lugares antes, para que yo pudiese optimizar mi tiempo, siempre fui espectacularmente recibido. La Hospitalidad China es reconocida, y cuando el que te recibe es el Alcalde de un “pequeño municipio” de 2 Millones de habitantes que, posiblemente, es la primera vez en su vida, que se sienta con un narizotas (Como nos llaman los chinos a los occidentales) se desvive para que la impresión que te lleves sea la mejor posible.

Mis anfitriones siempre fueron personas tremendamente curiosas de España. Les intrigaban Los Sanfermines. Yo, hombre al que el futbol no le despierta emoción alguna, tuve que ponerme al día en las secciones del Marca acerca del Real Madrid que, en aquellos tiempos, era lo que pitaba…y cómo pitaba.

Más de una vez lo he comentado. Enseñé a matar al volapié, recibiendo, o a la suerte natural, servido de una servilleta y los palillos de la mesa ante un chino que, generalmente, era invitado a hacer de toro por el jefe (Allí, el tema de la disciplina es una cosa seria)

Ellos eran curiosos, yo también lo era. La mejor situación para un intercambio de informaciones fructífero. Con un poquito de buen humor, y cierta prudencia, llegué a consolidar buenas relaciones, incluso de cierta amistad, con personas que solo tenían en común conmigo la relación comprador-vendedor

Y por ello, no ha sido extraño que yo, un simple hombre de negocios occidental, haya paseado por reservas ecológicas cerradas al común de los mortales, o haya asistido a alguna celebración china que sin fotos, es difícil de creer que algo así puede existir

El pueblo chino, sin distinción de origen, siempre piensa en el bienestar y el equilibrio del cuerpo y de la mente. Por ello, cada vez que nos encontrábamos en una comida de negocios, antes de comer las cosas más estrambóticas que podais imaginar, me hacían mención que, generalmente, lo más extraño era, o bueno para la salud, o para follar…y no había más que hablar.

Las negociaciones era extraño que durasen menos de una semana con lo que, después de varias comidas, algunas risas, y muchos sanfermines y tirones de meninges de cualquier futbolero de actualidad, me llevaba de vuelta algún regalo específico de la región.

Siempre debieron de pensar en mi bienestar sexual porque guardo en casa, lascas de cuernos de ciervo, setas desecadas, flores del tibet para hacerlas en infusión, polvos de pene desecado de algún animal que no recuerdo.

Era una excusa cojonuda generalmente. ¿Qué nos metíamos litro y medio de licor de arroz de 53º? O era bueno para la salud, o era bueno para mantener una erección más allá de los límites occidentales (Sean cuales sean esos límites) Si se trataba de lombrices fritas, era un remedio estupendísimo para…lo mismo

De lo mejorcito que recuerdo me ocurrió en Nanchang, Provincia de Jiangxi, donde les estaba montando una Unidad Móvil para los juegos Olímpicos. Allí, como en el resto de China, eran unos fumadores impenitentes. El tabaco local (En cada provincia suelen tener un tipo de tabaco) era el Jinsheng. Lo más parecido a la Marihuana que he probado en mi vida (Y ahora no pregunteis por qué sé que es lo más parecido…Porque me lo han contado).

El personal fumaba como carreteros. Una noche, después de un día largo como solían ser todos los que nos daban allá, en momento de confidencias con mi cliente, el Sr Yin, éste me ofreció un cigarrillo. Al medio minuto supe que estaba muerto. El mareo se apoderaba de mí. El cabrón del Sr Yin, entre carcajadas me dijo que al principio mareaba, pero que era estupendo para mantener relaciones sexuales.

Con Yin y compañía llevaba más de dos años de relación comercial, y ya nos habíamos dicho de todo, pero de esto no habíamos hablado. Y me lo preguntó…que qué tal…

Yo le contesté que, …bueno, …a ver,… en fin, que supongo que… bien (No sé si mi derroche dialéctico le dejo muy convencido)

Yin Xiawey, hoy ya fallecido, me regaló un paquete de Jinsheng, y me dijo que lo probase a mi vuelta a España.

Al cabo de un par de meses volví a Nanchang. Lo primero que hizo el Sr Yin en cuanto encontró la ocasión propicia fue preguntarme acerca de los efectos beneficiosos que, sin duda, debía de haber experimentado. Soy un hombre rápido de reflejos. Le contesté que era una persona que fumaba mucho. Que por supuesto, en cuanto llegué a España, me fumé el paquete, y que había de reconocerle que el efecto había sido casi milagroso. Una sonrisa inundó su cara hasta que acabé la frase…pero que dado que me había durado un día el paquete, el segundo día que lo intenté ya no fue igual.

No dijo nada más. Seguimos trabajando otras dos o tres semanas. A la hora de volver a España, al pagar el hotel había una bolsa para mí en recepción.

Alguien había dejado tres cartones de Jinsheng, por supuesto sin tarjeta, a mi atención.

Supongo que, debido al subidón, a los dos meses dejaba de fumar…es lo que pasa con las drogas duras….mejor no acostumbrarte.

viernes, 10 de febrero de 2012

COMO ESTA EL SERVICIO...

Estoy preocupado. A mis años, en clase de portugués, ya me han llamado la atención por lo mal que hablo. No. No en la lengua de Camoens, que en esa ni mal, ni bien...sino en la de Cervantes.

De nada sirvió ayer que me intentase explicar:

"Na minha aldeia, se vocé não grita um par de deuses ás vaquinhas, elas não andam"

"Nesta Aula eu não vejo nenhuma vaquinha" fue la respuesta de Mafalda, mi profesora, "o máximo que admito é ¡bolas! ou ¡caramba!"

Porque los portugueses son gente educada y ceremoniosa. Y aquí me teneis, mordiéndome la lengua, que me va a salir el sarampión de la ansiedad y la adrenalina contenida.

Y es que, haberte criado en un entorno donde el taco no es la excepción, sino absolutamente la regla, me provoca el que cuando echo un joder en Latinoamérica, mis interlocutores me miren con commiseración mientras se persignan virtualmente, pidiendo por su alma...

Me encontraba la semana pasada en Beaune, región de Borgoña, en nuestra convención anual. Se trata de unos txuntxunes de esos que se utilizan para decirnos a nosotros mismos, no solo lo buenos que somos, sino lo buenos que vamos a ser. Independientemente del ambiente en la empresa, intentamos crear una buena atmósfera.

Beaune es una ciudad preciosa, pequeña, histórica. Con un casco antiguo perfectamente conservado y donde existe un hospital benéfico en funcionamiento desde el Siglo XV. Dicho hospital, para mantenerse, posee 60 hectareas de los mejores viñedos de la región, cuya producción vende, todos los años en barricas nuevas, y así, de paso, colabora en el sostenimiento de los artesanos toneleros de la localidad.

A las dos de la tarde, despues de la presentación de nuevos productos, nos repartieron por grupos. (Estrategicamente compuestos por gente con la que no tienes buena relación, para tratar de, o mejorarla, o acabar con uno de nosotros a navajazos y problema resuelto). Una actividad que ahora los pijos llaman, "team building".

Teníamos que contestar a unas preguntas culturales sobre la ciudad, despues de haber dado un paseo por la misma, construir un tonel de vino (O algo parecido), y realizar una cata a ciegas de vino de Borgoña. Eramos 10 grupos.

Despues de pasar la tarde haciendo el canelo, visitando monumentos (Algunos de ellos muy remarcables como veis por las fotos), y probando ricos caldos, nos llevaron a cenar a una bodega.

Paseos por bodegas he dado 500. No solo debido a mi adscripción riojana, sino por la cantidad de clientes que he llevado a libar a La Rioja, con la excusa de unas instalaciones a 300 kms...

Nada nuevo me iban a comentar, pero siempre es una visita grata, y observar en la cava botellas de 1845 en perfecto estado, es algo que me reconcilió conmigo mismo despues de estar rodeado de gavachoises todo el dia.

Nos sentamos a cenar. Para empezar los resultados del concurso y de la cata, y, como no podía ser de otra manera, el equipo ganador fue....

Sí, gracias por los aplausos...el mío.

Mi espontaneidad siempre es recibida con desagrado por algún estirado, pero el ¡TOMA, TOMA, TOMA! se escuchó en todo el comedor (Tambien dirán que me dopé, casi seguro, pero la cata la clavé)

La cena estaba atendida por una sumiller y consistía en un pastel de pescado como aperitivo, salmón, un guiso de carne que estaba espectacular y quesos, y, cada plato, se acompañaba de dos vinos para que pudiésemos comparar.

A mí me enseñaron de pequeñito a utilizar la pala de pescado y, cuando vino el aperitivo, eché mano de ella. Al llevarse el plato con la pala, y traerme el salmón, me di cuenta de que los cubiertos no estaban bien dispuestos y alguien había puesto la pala de pescado en el extremo con lo que había utilizado el cubierto equivocado. Cual no sería mi sorpresa cuando, al pedir otra pala de pescado, me vino una elegante camarera con una pala usada, asegurándome que era la mía.

Supongo que mi cara de perplejidad no hizo mella. He de reconocer que no supe reaccionar. Tomé la pala, la dejé encima del mantel, y usé el cuchillo que debía de haber utilizado con el pastel de pescado.

La cena prosiguió. Eran 4 platos, pero solo teníamos 6 copas. Al igual que en las bodas de Canaan, los vinos iban mejorando a medida que la cena transcurría. A cada plato nos llenaban una copa a la izquierda y otra a la derecha para que pudiésemos comparar, según las indicaciones de la sumiller.

Y llegaron los quesos. En este caso íbamos a degustar un Grand Cru del 2008 y un 1º Cru del Hospital de Beaune, del 2001. Las estrellas de la noche.

Otra camarera, para que se vea que el tema estaba equilibrado y no circunscrito a la torpe de la pala de pescado, me sirvió el primero en una copa usada que habíamos utilizado para el pastel de pescado. Cuando se disponía a escanciar el Hospice de Beaune en otra copa usada, tape esa copa con cara de mala leche y le puse el vaso de agua sin utilizar y limpio. (Mira que me jode, en esas ocasiones, no tener un dominio del francés para cagarme en su puta vida en el idioma de Rousseau).

A esta pava le debían de haber dicho que era delito de lesa patria servir el vino en un vaso de agua. Lamentablemente, la lección de que el vino se sirve en copas limpias le debió de pillar en la pelu. Ella me empezó a gritar como si fuera un bárbaro que no merece beber vino y yo, cortándome medio pelo, le intenté explicar que en la puta vida se sirve el mejor vino tinto en una copa usada ( de vino blanco para más inri)

Para redondear la faena, un compañero gabacho que iba de enterao, me dijo que si lo deseaba podían pedir unos vasos de plástico para mí, a lo que, en un aceptable inglés le comenté, que si lo deseaba él, le podía mear en la copa del tinto, que le iba a saber igual. (En cuestión de vino, conmigo, bromas las justas, y más si no hemos sido presentados)

Porque lo peor de estos es que te miran con cara de superioridad, pero no saben por donde les da el aire.

La pava al verme el fuego en los ojos, me trajo dos copas y me sirvió otra vez el vino...fue al único de los 60 de los que componíamos la visita.

Que os digo que somos ganado, y que la socialización de según qué hábitos, ha hecho que nos traten como tal. Eso sí, los precios, de Rostchild para arriba.

Aquí solo le metemos glamour a la hora de la factura y, lo peor de todo, es que muchos se creen que el glamour es exclusivamente eso.

A mi viejo le hacen esto y la toma de La Bastilla es una anécdota.

Y menos mal que no estaba Mafalda cerca, que entonces sí que no me deja volver a clase en lo que me queda de vida.

miércoles, 1 de febrero de 2012

ESTE FIN DE SEMANA, NO ME BUSQEIS POR AHI, QUE ESTOY OCUPADO.

Llevo toda la semana en Borgoña, en un chunchun de esos que las empresas se empeñan en organizar para no sé muy bien qué, cuando ese dineral se lo podían gastar en contratar a una persona que me diese soporte, por ejemplo, y no tener que volverme loco para solucionar un tema en Centroamérica utlizando a gente de Singapur.

Los caldos de aquí, correctos (Podría decir incluso más, pero estoy rebotado contra mis gestores y no quiero regalarles los oidos). La comida, con mantequilla bien súr.

Pero que se me estén haciendo eternos estos ejercicios espirituales no es debido al óleo con el que se cocina, no. Se me están haciendo eternos porque este fin de semana comienza el Torneo del VI Naciones. Y dado que me he portado muy bien, he decidido regalarme el Escocia-Inglaterra de este año en Murrayfield, Edimburgo.

El Escocia-Inglaterra es el partido Internacional más antiguo del mundo. Cuando algunos hablan "del clásico" y no se refieren a esto, se quedan en un clasiquillo de primera comunión.

Porque el Primer Escocia-Inglaterra se disputó en 1879 (Yo era muy pequeño, casi no me acuerdo) y se ha jugado ininterrumpidamente todos los años con las excepciones de las grandes guerras y algún año suelto en sus inicios.

Cuando alguien quiere disfrutar de un acontecimiento deportivo con historia, no tiene muchas elecciones que superen a ésta, por no decir ninguna.

Gracias a una amiga, los chonflis y nosotros hemos conseguido unas entradas estupendas y a su precio normal, 75 Pounds, ya sabeis, amigos hasta en el infierno.

Los enanos convenientemente cuidados en casa por mis suegros, no nos venga el fiscal de menores a retirar la custodia, que esto se está poniendo "mu malamente" y, como están caninos, ya multan hasta por respirar.

Carmen tomando lecciones intensivas del Flor de Escocia , que en esto yo la llevo ventaja de muchos años. (Hay que reconocer que para que suene como La Tierra de mis mayores tienen que ensayar mucho todavía mis amigos los Mc)

Como somos gente educada, guardaremos un respetuoso silencio mientras se entona el "Dios Salve a la Reina", aunque miraremos a los ingleses con desdén.

Porque, que me perdonen mis hermanos galeses, el sábado 4, soy más escocés que Braveheart.

Así que ya sabeis. Si no os encontrais en las Lowlands, el próximo fin de semana no me llameis para quedar. Voy a estar ocupado tomando "pints and haufs" (La clásica cerveza con ginebra de nuestra juventud, cuando queríamos llegar a un estado en concreto a una velocidad acelerada, pero en versión escocesa), buen cordero o buey, haggis o esos salmones de río escocés.

No voy a hablar de los quesos que estoy en La France, pero suculentos cuando menos.

Para acompañar, que lo sólido es contundente, whisky de malta sin hielo, como me gusta de toda la vida.

Quien se piense que la cocina escocesa tiene algo que ver con la de sus vecinos del sur, que se lo haga mirar...

Y una excursión por alguna abadia o castillo cercano a Edimburgo el domingo, para celebrar la victoria de la Selección del Cardo. El lunes, me lo tomo de gratis...

Sé que me envidiais, pero no todos podemos nacer igual de guapos...

domingo, 29 de enero de 2012

SEPTIMA ETAPA DEL CAMINO Y ULTIMA, AMENAL-SANTIAGO

Queremos llegar a Santiago a la Misa del peregrino que es a las 12. Solo nos quedan 16 kilómetros para acabar, pero vamos con 4 niños. ¡16 kms! ¡Qué lejos queda el Bierzo!

Decidimos empezar a caminar un poquito antes de que claree el día. Será la primera jornada que lo hagamos. Hemos dormido maravillosamente en nuestro hotel y JA ha vuelto a desayunar como si el mañana no existiese.

Comienza el día lluvioso. Nada más salir, la subida más exigente del día, hasta Cimadevilla. Al llegar arriba se comienza a ver. Parece mentira lo oscuro que está y son más de las 8,30 de la mañana, la misma hora a la que comenzábamos hace una semana. Se nota la semana y los 200 kms más al oeste.

Los niños comienzan animosos. Pronto encontramos el monolito que indica el Límite territorial de Santiago, bordeando el Aeropuerto.

Se nos escapa de las manos el Camino, pero no tengo tiempo de pensar en ello, eso vendrá luego.. No nos queda mucho tiempo, el Monte del Gozo nos espera. (Se llama Monte del Gozo porque, en días sin niebla, era el primer sitio desde donde se veían las agujas de la Catedral de Santiago). La subida es fácil aunque prolongada...

Cruzamos el Río Sionlla, allí donde los peregrinos se lavaban antes de entrar en Santiago. No me quiero imaginar, en pleno invierno, meterte en este regato sin anestesia...

El paso es rápido, no queda tanto para las 12. Los niños comienzan a cansarse del esfuerzo, pero no hay tiempo que perder (Será el primer día que andemos con la presión de ese compañero del que nos hemos olvidado durante toda la semana, el reloj). Continuamente les tenemos que animar. Ellos bastante hacen con hacer que pensemos que les animamos...

Pasamos delante de la Televisión Gallega y del Centro territorial de la Española...El Monte del Gozo está allí mismo...un poquito más adelante.

Entonces llegamos. La niebla nos impide ver la Catedral, pero sabemos que ya es todo cuesta abajo, y no nos deben de quedar más de 5 kilómetros.

Volvemos a encontrarnos con Alex (Espero que ya, a estas alturas, hayas firmado algún autógrafo que otro por la calle). Alex es el prototipo de peregrino. Se encuentra con dos canarios. Haciendo amigos allá por donde pasa. La última fotografía antes de llegar a Santiago. Un abrazo...nos tenemos que ir.

La entrada a la ciudad es larga. No es bonita porque se entra al casco Histórico casi al llegar a la Catedral. Sin embargo estamos muy emocionados. Gente tomando un café, al vernos con los niños nos animan. "¡No os queda nada!, ¡Bienvenidos!", nos dicen. Esto hace el efecto de la glucosa más pura en nuestro organismo. A mí se me pone la carne de gallina.

De repente, allí se ven las agujas. El pecho parece que me va a estallar de la emoción. No, no soy religioso y sin embargo tengo unas sensaciones dificilísimas de explicar en mi interior.

No paro de animar al niño que ya no sabe lo que le duele, si no lo es todo. Si los pies de andar, o los oidos de escucharme. Le comprendo. El paso que llevamos es como el de la Legión en los desfiles.

Estamos en San Martín Pinario, nos quedan 200 metros para la Plaza del Obradoiro. Un gaitero nos saluda bajo la arcada del Palacio de Gelmirez. Es un momento terriblemente especial, lo disfruto en soledad, porque una vez pasada la arcada, ya estamos en el Obradoiro.

Cuando llevaba clientes extranjeros a Santiago, siempre les decía, al entrar en la Plaza, que no mirasen a la fachada de la Catedral hasta que se encontrasen en el centro. Es, sin duda, la vista más impresionante y maravillosa de un monumento, que yo haya divisado nunca.

¡Hemos llegado! ¡Lo hemos conseguido! Me abrazo a JA, me abrazo a los hijos de Yogui. Este me da la mano. He decidido que, por una vez, no está mal una mariconada. Rechazo su mano y me fundo con él en un abrazo, con lágrimas en los ojos.

Entramos a la Catedral por la Puerta Principal. Son justo las 12 del mediodía. Comienzo a sentir mucho frío. Estoy empapado de sudor. Salgo fuera a cambiarme la sudadera (No me parece bien enseñar mi torso desnudo al cura en mitad del sermón...)

Eugenio, el valenciano con el que coincidimos en Cebreiro y Calvor, lee las escrituras. LLegaron un día antes que nosotros. Le saludamos al terminar. Esto es el Camino, una pequeña familia de gente que coincidimos y nos separamos.

Acaba la Misa. Hemos de cumplir. La peregrinación todavía no ha terminado. Hay que llegar hasta la tumba del Apostol en la cripta y abrazar su imagen en el altar.

Una vez que lo hacemos, nos dirigimos a las oficinas del Peregrino, a enseñar nuestra credencial. Me preguntan los motivos por los que realicé el Camino. No miento si digo que espirituales entre otros. Me entregan mi Compostela. No solo me siento Peregrino. ¡Tengo un documento que lo acredita!

Yogui y familia han de comer con sus padres. Decido que, despues de estos sacrificios, me merezco un homenaje...de verdad. Sin embargo siento escalofríos. Tomamos el coche y vamos al hotel a darnos una ducha caliente. Tendría narices que enfermásemos al llegar a la Catedral...y así será para JA.

Una vez duchados nos vamos a "El Pasaje". Nos esperan unas ostras, unas almejas estupendas, unas vieiras, un bacalao a la gallega (JA, por supuesto, pulpo). Barato no es, pero merece la pena.

Me siento pletórico. Lo hemos conseguido.

Se ha acabado esta experiencia, pero estoy deseando comenzarla de nuevo, quizás antes de lo que pienso.

Nos queda una tarde en Santiago que aprovecharemos de un modo realmente muy especial, pero eso, eso lo contaré otro día.

miércoles, 25 de enero de 2012

SEXTA ETAPA DEL CAMINO. ARZÚA-AMENAL, 24 KMS

Llegaron las chicas y los niños...se acabaron los albergues. Las negociaciones con Carmen no son difíciles...ella viene, no a cualquier sitio.

Nos alojamos en un hotel de luxe. Me da hasta verguenza, despues de los dormitorios comunales en los que he roncado y aguantado ronquidos, dormir con este lujo. Próximo a Santiago, la bañera es un placer.

Nos levantamos pronto. Hemos de ir en coche hasta Arzúa, y son unos 30 kms por carretera. Estoy preocupado. JA nunca ha venido conmigo al monte. La verdad, dudo muy mucho que vaya a poder aguantar la caminata. Sin embargo está animado, y eso es lo más importante.

Nos metemos un desayuno como Dios manda. A JA le gusta ir de hoteles solo por los desayunos. Le tengo que mandar parar porque le va a dar un tripitxin. Llegamos a Arzúa y los Yoguis ya nos están esperando. Vamos todos menos Carmen, a la que Dios no llamó por los caminos del esfuerzo físico (Al aire libre, se entiende, porque los 5.000 metros Corte Inglés los hace en una marca muy aceptable). Se irá a pasear por Santiago.

La salida de Arzúa es igual de pesada que la entrada. Hoy, con niños y, sobre todo, queriendo estar pendiente de JA, camino detrás, y es una experiencia maravillosa.

Porque les voy enseñando el nombre de la setas y de los diferentes árboles. JA es una esponja. Se sabe de memoria los libros de setas que tengo en casa pero nunca salió conmigo, y aprovecho para "evangelizarle", para explicarle las aventuras que tuve en el monte cuando tenía su edad. Esa infancia donde no existían los peligros ni las urbanizaciones. Donde los niños solo éramos niños, y no teníamos que preocuparnos de pasos de cebras, coches o alimentos con grasas hidrogenadas. Esa infancia que yo fui tan afortunado de tener, y que mis hijos nunca tendrán, y me maldigo por ello.

Vemos un montón de Amanitas (Muscarias, Cesareas, Phalloides, Panterinas), Lepiotas Procera (llamadas Galampernas en el Pais Vasco, parasoles en Castilla), inmensas setas de cardo.

El camino es fácil y agradable. Lo peor, lo cerca que caminamos de la carretera muchas veces. Dejo volar mi imaginación. Sé que estoy llegando a Santiago y me gustaría que el viaje durase siempre.

Y nos encontramos con ardillas y salamandras. JA está disfrutando del paseo, pero yo estoy cansándome el doble, porque no puedo pensar solo en mí, sino en el que me acompaña.

Amenaza lluvia, pero no acaba de romper.

Pasamos delante del recuerdo al peregrino Guillermo Watt, quien murió aquí, un día antes de llegar a Santiago.

Despues de 15 kms, los niños comienzan a cansarse. JA se queja. Hemos de parar, no podemos hacer que nos acaben odiando.

Entramos en el Restaurante Oceadoiro, en la Parroquia de San Miguel de Cerceda, concello de O'Pino. Yogui y yo ya hemos comentado que, a partir de Sarria, el trato es más impersonal, menos cariñoso. Por eso he de recalcar que, en este sitio, fueron auténticos ángeles.

Les dejamos el local lleno de barro. Pedimos unas bebidas azucaradas para reponer fuerzas (Yo un café solo...) Tomamos de nuestras barritas energéticas y, todavía, nos sacaron un plato de pan con chorizo, gratis, para que continuásemos camino.

Nos volvimos a encontrar con Alex, el catalán (De aquí al estrellato, Alex). Sé que estais impacientes por conocerle. A él, y su inseparable boina. Tranquilos, ya falta poco.

Despues de la fanta, el azúcar hace que JA se entone. Pasamos por el único enclave interesante de esta etapa. La ermita de Santa Irene y su fuente barroca, de aguas milagrosas, una preciosidad del Camino. Yo, por si acaso, no las probé, no me inspiraron demasiada confianza.

Tres kilómetros más y llegamos a Pedrouzo, donde habíamos quedado con Carmen para comer.

Pedrouzo es el Imperio CHE; café, bar de copas, restaurante, panaderia, pulpería... Entiendo que, el Señor CHE, no tiene que tener problemas a cuenta de las licencias de apertura en el Ayuntamiento.

Yendo con JA, ¿Qué otra cosa podíamos comer, aparte de pulpo? Pues no solo pulpo, sino que cayó una rica carne o Caldeiro, un raxo de pollo, con ese vino que te desparasita por dentro, autenticamente para hombres (Perdón, Sra Mato, no pretende ser un comentario sexista), y un café de pota con gotas...para entonar.

Yogui y su familia duermen 4 kms más adelante, en Amenal. Al salir de comer llueve. JA se rinde y se queda con su madre. Dado que tengo que caminar hasta Amenal, yo me adelanto, me despido y no espero a nadie. Cada vez cae más agua. Entre eucaliptos, camino 35 minutos. Me está esperando Carmen en el coche al lado del Hotel de los Yoguis. Llevamos alguna mochila suya y la tenemos que entregar en recepción. Me toca a mí explicar la situación.

"Mire, que unos amigos que vienen ahora, pero que yo no me quedo aquí, que si les podemos dejar esto..."

Como para hacerlo en la T4 de Barajas, sales preso

Y ahora sí que llueve...

domingo, 22 de enero de 2012

QUINTA ETAPA DEL CAMINO, PALAS DE REI-ARZUA, 30 KMS

Nos levantamos como siempre. Dormí, como un bendito en una cama cómoda. Ryanair, efectivamente, había cancelado el vuelo (por una parte, mejor), y la familia de Yogui se venía en coche con Carmen y JA. Nos veríamos en Arzúa,calculábamos que para comer.

Seguía sin una sola ampolla. Los cuidados por la tarde y noche son mano de santo. Sin embargo, Yogui, andaba con los pies bastante mal. De todos modos, es ponernos en marcha, y sufrir en silencio...como las hemorroides...

Hay una serie de ermitas que vamos pasando. El paisaje es precioso. Corredoiras bellísimas, mucho verde, pero, la etapa, tremendamente cansada. Son continuas las subidas y bajadas que hacen que no se acabe de pillar el ritmo. No es que me molesten, pero sudo mucho. Me doy cuenta de que, para la próxima vez, he de comprarme ropa un poco más técnica. Sobre todo si, como me gustaría, lo repito en otoño.

Pienso que es una suerte que no hayan llegado los niños. Creo que, para el primer día, esto sería demasiado para ellos.

El Camino parece un decorado de "El Bosque encantado". Vamos a dejar atrás la provincia de Lugo y adentrarnos en la de la Coruña. Pronto llegamos a Leboreiro, con sus famosos cabazos, recipientes cónicos para guardar el maiz, como los horreos.

A la salida, enfilamos hacia Melide. Supongo que fue antes el Polígono Industrial que el Camino. Si fue al revés, es para denunciar al Concejal que permitió que crucemos un Polígono despues de los paisajes que hemos atravesado. Ya me gustaría investigar al primo de quien pertenecían los terrenos. Seguro que encuentro una razón consistente para este atentado...

Sigue sin haber mucho peregrino pero, a los que adelantamos (Porque tenemos un paso más vivo y no salimos de noche como otros), ya les conocemos de otros días.

Arribamos a Melide, donde llega el Camino Primitivo tambien (El que parte de Oviedo y que se llama Primitivo porque es el primero del que se tiene constancia que hubo una peregrinación, la de Alfonso II el Casto, en el Siglo IX, que ya ha llovido). Intentamos encontrar credenciales para los niños. Nada, imposible. Ya he comentado que los Párrocos, esto del marketing, no lo llevan bien. En la Plaza vemos el Antiguo Hospital de Peregrinos, la Iglesia del Espíritu Santo y la Capilla de san Antonio.

Entramos en el Albergue, que está acabando de limpiar la hospitalera más simpática que hemos conocido en el Camino. Entre bromas, y, a pesar de que el Albergue no está abierto y de que se tiene que ir a su casa para hacer la comida porque su marido, según ella, es un inútil, nos pone un sello. Nos ofrecemos a cocinar nosotros si se da el caso. No acepta...

A la salida de Melide nos topamos con paisajes autenticamente de postal. Son de una belleza sublime. Y seguimos haciendo kilómetros

En Ribadiso da Baixo cargamos las cantimploras en un albergue abierto sin nadie. Se nota el respeto de la gente. Todo está impecable. No sé como será en verano. Sellamos la compostela, hacemos un pis, y procuramos dejarlo todo como nos lo encontramos

Estamos llegando a Arzúa. El que diseñó el camino, esa noche, había echado un mal polvo y se quiso vengar en el culo de los peregrinos. Este cabrón nos hace dar una vuelta de más de un kilómetro cuando, subiendo un ribazo de menos de 50 metros, hubiéramos llegado al mismo sitio. Me juego un huevo, y no lo pierdo, a que este iba marcando el camino desde un todoterreno y no a pata. Un rodeo no tiene importancia si no es porque llevamos 27 kilómetros, cargados, de subidas y bajadas.

Despues de un paseo interminable, entre el rodeo y la entrada del pueblo, más de dos kilómetros y pico despues, llegamos al hostal.

El encargado es un chico jóven. Me da conversación. El me habla en gallego, yo le contesto en castellano. Nos pregunta de dónde somos.. le contesto que Yogui es gallego y yo vasco, pero que vivimos en Madrid. Su comentario, en Galicia, es evidente...

"¿Tuvisteis que emigrar?"

Mi carcajada le despista un poco. En esta tierra de emigrantes, todavía hay gente que no entiende que nadie se vaya de su casa sin la razón del hambre.

Queremos pulpo. El hostalero nos dice que hoy hay feria. No se hable más, ¿Donde mejor un pulpo que en una feria? (El auténtico pulpo a feira)

Llegamos. Es casi la hora en la que empiezan a recoger, pero nos atienden. Dos raciones de pulpo con cachelos y unas tazas de vino de esas que sirven para hacer contrastes en las radiografías. Nos entran como Dios. Las chicas nos llaman...

"¿Donde estais?"

"Preguntad por la feria. ¿Comisteis?"

El plato favorito de JA es el pulpo. Aunque hayan comido, devorarán unas raciones.

Con un queso de Arzúa con membrillo nos sentiremos en la Gloria.

Se acabó nuestro camino solitario. A partir de aquí vamos acompañados. Ni mejor, ni peor. Cada cosa a su tiempo. Diferente...

miércoles, 18 de enero de 2012

MI VENGANZA DEL CHINITO

Que con los años me voy haciendo más cascarrabias no es un tema de debate, sino un hecho.

Cosas que antes me resbalaban, ahora me tocan más los ovoides. Cada vez aguanto menos la mala educación o la prepotencia y, con la libertad que da el que lo poco o mucho que hayas llegado a ser en la vida ha sido gracias a tu sacrificio y al apoyo de tu familia (Que si no de qué), me corto medio pelo en ser políticamente correcto (Aunque para llegar a los niveles de mi viejo me hacen falta unos 50 años, poco más o menos, con lo que asumiremos que no se trata de una herencia genética).

El Inglés es un idioma que hemos escogido para comunicarnos principalmente en el mundo de los negocios (Sean grandes o pequeños), pero no es una patente de corso que hayamos dado a los habitantes del Imperio o de las Islas Bárbaras, para que ellos puedan recorrer el mundo comodamente mientras los demás tragamos sables, y no es esto algo que ellos entiendan fácilmente, más bien al contrario.

Como los jubilados ingleses que se vienen a la Costa del Sol y viven en sus guetos sin aprender una mísera palabra de castellano, así se pasean la gran mayoría de los gringos por su patio trasero, entendiendo que todo el mundo ha de saber Inglés porque debe de ser el idioma de Dios, o poco más o menos. (Muy honrosas excepciones conozco que son eso, excepciones)

Estaba en Bogotá, intentando ver si con mi sonrisa y mi caída de ojos, convencía a la bella azafata de AVIANCA de que me dejase entrar en la Sala VIP aunque viajase en turista (Como el 95% de las veces, por otra parte).

En esto llegó ella. El peso de los pedrolos que portaba en cualquier apéndice de su cuerpo serviría, en tiempos, para que Iñaki Perurena se entrenase antes de batir el record con la cilíndrica de 350 kilos. Eso era imposible que se midiese en kilates si no queríamos jugar con potencias de diez. Eso se medía en kilos como poco.

Le habló en Inglés, en voz apenas audible, demostrando una educación esmerada. Comenzó a sacar cualquier tarjeta platino que yo hubiese visto. Todas menos la que correspondía a AVIANCA.

La amable azafata, que no sabía Inglés y ya es extraño, intentó explicarle detalladamente en español donde podía dirigirse, pero que ahí no podía entrar.

Por instinto iba a terciar para ayudarla, pero un ramalazo de mala baba se cruzó en mis pensamientos y me decidí a dejarle a la gringa ricachona que sufriese un poco, solo un poco. (Esas pequeñas situaciones que la vida nos proporciona a los pobres, de gozar con el mal del poderoso)

En esto que ese modelo de educación, sin levantar la voz, comenzó a escupir la mayor sarta de barbaridades que puedo haber escuchado en un idioma foráneo, y no foráneo, supongo que pensando que nadie nos enterábamos.

Ahí paso mi estatus mental de transitorio a permanente (“Te vas a joder, pero bien jodida. Aquí no entras ni aunque llames a la Guardia Suiza”), y una sonrisilla empezó a asomar en mi rostro.

Una vez que acabó de cagarse en todo aquel que no sabía inglés, en el país, en la azafata, en los indios que la rodeaban, y en el embajador del Imperio por no estar al lado suyo solucionándole el problema, me dirigí a ella.

En un Inglés deplorable como el que me adorna, pero que me permite comunicarme en cualquier parte del mundo y trabajar con dignidad en una multinacional, le indiqué que el mismo problema tienen los que solo saben inglés que los que solo saben español, pero que, seguramente, no todos tuvieron las mismas oportunidades para aprender otro idioma.

Esto fue demasiado para la rica verdulera (Con perdón para todas las verduleras). Los espumarajos salían de su boca y ya no se preocupó, ni siquiera, en mantener el tono de voz bajo.

Con una sonrisa, que cada vez se hacía más inmensa adornando mi rostro, solo le dije:

“Lo siento, no hablo Inglés”

domingo, 15 de enero de 2012

UN SABADO EN SANTO DOMINGO

Me encuentro en Santo Domingo. Llevo una semana de viaje y me comienza a pesar.
Que mis clientes latinos no son alemanes, se nota en la cordialidad con la que me tratan, en la cercanía...tambien en la seriedad...
Aterrizo en Santo Domingo el jueves por la noche con una reunión fijada para el viernes a las 11 de la mañana. Al llegar al hotel, el recepcionista se apercibe de que es mi cumpleaños. Me da Suite en planta ejecutiva y no normal (O sea, una cama de 4X4 para que, aunque pilles, sea imposible pecar. A ver quién se encuentra en un campo de futbol a oscuras...)
A las 9 recibo una llamada. El Ingeniero fulanito se ha tenido que ir a 300 kms. Lo más normal del mundo. Que venga alguien a verte de a tomar por culo y tengas la deferencia de avisarle un par de horas antes por si le da tiempo a no venir...
O sea que, con un fin de semana perfectamente organizado en Bogotá, donde iba a ir a ver la Villa colonial de Leiva, me quedo hasta el lunes en Santo Domingo (Espero que el lunes no me lo atrase para el martes porque, encajes de bolillos de un viaje de 15 días, soy capaz de hacer en uno. Como me vuelvan a cambiar la agenda pillo el lanzallamas...)
Santo Domingo tiene un barrio colonial, el más antiguo de América, que es Patrimonio de la Humanidad. Honestamente no está conservado como merece. El edificio de varias plantas erigido enfrente de la Catedral (La primera de América) merece por sí solo el fusilamiento del responsable de urbanismo, arquitecto, aparejador y quien firmó la licencia de obras.
Sin embargo, el dominicano es amable y cordial. Los innumerables guías presentes en los principales centros turísticos no atosigan. Se conforman con la voluntad una vez desarrollado su trabajo y, si les dices que no estás interesado, te dejan en paz.
Tomo un taxi para ir a ver el Faro de Colón. (Es una de las dos localizaciones donde se dice que están los restos del Almirante, junto con Sevilla)
La obra, Faraónica, para lo más que sirve es para que funcionarios dominicanos dormiten en la oscuridad y el fresquito de las diferentes salas (Que es que ni disimulan, oiga). Los artículos expuestos de los diferentes países americanos, España y Japón, a donde se dirigía Colón, no merecen la visita. El posible ancla de la Santa María es lo que más me llama la atención.
Tomo un taxi para la Ciudad Colonial. El Paseo es maravilloso. Sin embargo, las restauraciones de los principales edificios históricos, no guardan ningún parecido con el original, entre otras cosas porque lo que se empleó en la construcción, fue ladrillo y, en la reconstrucción, piedra coralina. En la Fortaleza de Ozama me piden 60 Pesos por entrar. Solo tengo 500 y 50. Me dice que le dé 50. Extrañado ante ese manejo del dinero público miro el comprobante que me da...Pase de estudiante, 20 Pesos...Ya sé dónde va el resto...
Despues de un paseo por la sombra, me doy una vuelta por la Calle del Conde, auténtico "tontódromo" de la ciudad, arteria comercial y lugar donde la gente pasea. Me meto en "La Cafetera", establecimiento emblemático, lugar de tertulias y conspiraciones. Al lado mío se sienta Rafael, Ingeniero colombiano con ganas de charla, y despues de 4 cervezas, que no me deja pagar, se va a ver a unas amigas.
Sigo paseando hasta la Plaza de la Catedral y me siento en la terraza de la Cafetería Conde, enfrente del antiguo consistorio.
La gran mayoría de mesas están ocupadas por cincuentones gringos o europeos acompañados de niñas que no llegan a los 19. (Y digo 19 no sea que alguno de estos infames sea abogado y me demande por acusarle sin pruebas, de la comisión de un delito)
Me da verguenza ajena. Estos son los que, en su pais, se escandalizan ante el mínimo atentado contra los derechos humanos o la delincuencia proveniente de no sé qué paises y, en cuanto dejan a su santa en Milwaukee, exhiben sin ningún pudor un comportamiento rozando la pederastia que a mí, me da auténtico asco.
Porque esas niñas, a lo más que llegan, es a adivinar durante tres días lo que es una vida sin apreturas, teniendo a cambio que convencer al maduro hijo de puta, que está completamente loca por él.
Las caricias y arrumacos entre los integrantes de las mesas que me rodean me hacen sentir incómodo.
No voy de moralizante, simplemente me parece vomitivo.
A mí, pasear solo, no me va mal. Supongo que los donjuanes que me rodean se piensan que qué mal me lo monto, pero disfruto mucho.
Como en la Habana, la gente juega en la calle al dominó, al ajedrez, y a una especie de damas con un tablero de 12 casillas por lado, donde las fichas pueden comer para adelante y para atrás. Me quedo mirando una partida. Al acabarla les pregunto si puedo jugar. Santo Domingo contra el resto del Mundo. Me gana, son 5 pesos (20 cts de €) que le entrego con gusto.
Las niñas, por la calle, me miran con descaro compitiendo por ver quien me llama la atención. Una se dirige a mí preguntándome si estoy solo. Amablemente pero con firmeza le contesto que sí, y que muy a gusto. Me mira como si fuese un marciano. Y a lo mejor lo soy...