Al llegar al Albergue
despues de cenar, fuimos directamente a la litera. Me embadurné bien los pies en vaselina (Que me habían dicho que era mano de santo y puedo atestiguar que sí que lo fue).
Ya os he contado que en las literas de mi izquierda, dos italianos estaban dale que te pego. Hacía mucho calor y no me apetecía meterme en el saco. Me puse en calzoncillos encima. Por si acaso, había llevado unos tapones para los oidos de los que reparten en los aviones en vuelos transatlánticos. Le dí un par al Yogui que dormía en la litera de arriba y creo que fue una de las cosas más útiles de todo el viaje.
En cuanto se apagó la luz, y al notar que los italianos
no cejaban en su empeño, como barrera profiláctica expedí un regalo sonoro lo mejor que pude...como demostración de mi lenguaje corporal en la oscuridad, para poner alguna traba más, no fuera que les gustase el sexo en grupo. (Mi culo, protegido por una simple tela, se encontraba peligrosamente cerca, como una tentación para los sentidos)
En la lejanía se escuchaban varias locomotoras, que en un dormitorio de 80 personas no iba yo a ser el único que roncase. Los tapones, aislándome del mundo sonoro, cumpliendo su función.
A eso de las 6 de la mañana, una de las dos chinas que el día anterior sorbian sopa como si fuesen elefantes, con dos cojones, encendió la luz, cogió el
petate y se fue...y ahí nos dejó a todos con la luz encendida. La gente más acostumbrada a moverse por albergues, utilizaban linternas de frente. Estas dos, no. Se enciende la luz y uno se va...aunque fuera sea noche cerrada. Miro hacia un lado y veo a los dos italianos, esta vez, ya relajados. Miro hacia el otro lado y veo una pava que ha estado durmiendo al lado mío...¡con una careta de monstruo! (Y pienso que Dios los hace de su padre y de su madre)
Nos comenzamos a levantar. Incrédulos por la situación. Tenía claro que no salíamos hasta que no estuviese amaneciendo, pero debía de ser yo el único que lo tenía
claro.
Me estaba lavando la cara cuando del baño sale una pava ya preparada.. Le pregunté que dónde iba...que todavía no habían instalado el Camino, y se me quedó mirando como a alguien que le habla desde el más allá...
"Perdona, voy un poco zombi", me respondió, y yo pensé que sí, pero que no iba...sino que era.
Porque estaba cayendo una buena en el Cebreiro, y no veía yo el interés de salir por el monte de noche cerrada con lo que había. (Uno cree que hacer el camino, aparte de por deporte, se hace tambien para pensar, admirar el paisaje, hablar con la gente... disfrutar en suma) Salir de noche con el riesgo de perderte, no es algo que crea de
gente sensata. (Máximo si las personas que lo hacen se nota a kilómetros que, de expertos montañeros tienen más bien poco)
Uno piensa que en un país civilizado, a las 6 de la mañana solo hay por la calle, lecheros, policías o putas...y a ninguno de los 15 ó 20 que vi salir les vi con botellas de leche o gorra de plato y porra...
A las 8, despues de una hora en la cocina, y de ver como un alemán colgado no ha salido practicamente en 16 horas de allí (Ha podido tomarse, delante nuestro, unos 30 tés desde el día anterior a las 4 de la tarde), decidimos que es hora de irnos a desayunar. Tenemos suerte porque abrimos el bar. Pedimos unas tostadas y
nos sacan como una barra de pan gallego a compartir entre dos (Lo más cercano al concepto de barbaridad que recuerdo). Cuando estamos acabando, viene la marabunta y decidimos, que ese día, no lo hemos comenzado mal...que empezarlo con colas (Aunque no sean de italianos), no mola.
Está cayendo la del pulpo. Lluvia, además de niebla y viento. Nos ponemos la capa de agua encima de todo y comenzamos viaje. Hoy queremos hacer dos estapas en una...no sabemos si con ese tiempo será posible.
Empezamos la bajada del Cebreiro, 500 metros en 7 kms. Recuerdo que siempre me costó mucho más bajar que subir pero, una vez abajo, comenzamos la subida al Alto de Poio, máxima altura en el Camino en Galicia. Corto pero duro...y la lluvia y el viento. Antes de llegar, el Alto de San Roque, con el monumento al Peregrino.
No paramos hasta O Biuedo, Km 14. No puedo con tanta agua encima. El poncho me mete más agua de la que me saca (Todo sudor, se entiende). Entramos en un bar y pedimos permiso para quitarnos todo y ponerlo a la lumbre.
No queremos tomar nada más que un café, pero secamos la chamarra y el polar. La credencial, dentro de la chamarra, parece chicle...así no llega a Santiago, pienso. La pongo a secar cerca del fuego antes de ponerle el sello del bar. La dependienta me pregunta si me echa "unas gotas" al café...y no dejaré de tomar el café "con gotas" hasta llegar a Santiago. Le dejamos dos € y el bar hecho una pena de agua, y nos despide con una sonrisa. Notaremos la diferencia de actitud de la gente, antes y despues de Sarria, ya todo más masificado.
Seguimos bajando hasta Triacastela. El Paisaje es de cuento. Un Km antes de Triacastela, en Ramil, nos hacemos una foto delante de un castaño más que centenario. Es la una del mediodía y, en teoría, hemos finalizado la etapa.
Vamos hacia la Iglesia a poner el sello, pero está todo cerrado. (Es lo que más he notado, la indiferencia de los párrocos con muy contadas excepciones. Luego se quejarán de que la sociedad va por un lado y ellos por el otro.) Llevan dos mil años que, si no es por la fuerza, poco hacen por
convencer. Si es una pura cuestión de marketing, aprovecha que pasan por delante de tu negociado miles de personas y no dejes que se marchen de largo...Nada, como si oyen llover o fuese obligación creer lo que ellos dicen sin más esfuerzo...
Entramos en un bar. Pedimos un Caldo Gallego y un vino. Pido permiso para quitarme las botas y cambiarme un compeed. Son muy amables.
Les comentamos que queremos seguir camino hacia Sarria. Ibamos a ir por Samos y dormir en el Monasterio Medieval, pero hemos leido que el Ayuntamiento estaba haciendo barbaridades en el Camino. Y es que un Concejal de Urbanismo
con tierras es más peligroso que una caja de bombas. Decidimos que, si vamos a dejar algo de dinero, que sea donde se lo merecen.
Nos comentan que por San Xil no va a haber nada abierto y que es muy desierto. Llevamos días llamando al Albergue de Calvor sin respuesta. Soy cabezón y decido que nos vayamos por San Xil...Dios proveerá (Y lo hizo)
Sigue lloviendo. Despues de comer, las dos y media, nos vamos a meter otros 15 kms y no sabemos muy bien donde dormiremos, pero eso es una de las cualidades del Camino...ya se verá.
El Camino es inenarrable. Para mí la etapa más bonita. Yogui me hace notar que es la Galicia más
profunda, invariable. Los colores del Monte, esos castaños, esos robles... ¡menuda lotería que nos ha tocado!
Llevamos todo el día caminando. No hemos visto practicamente ni un solo peregrino. Las botas, no sé si del sudor o de la cantidad de agua, comienzan a calarme y sí, comienza a hacerse pesado. La bajada a Morlán es peligrosa. Un alucinante camino de piedras de pizarra está resbaladizo, pero puedo asegurar que nunca vi nada semejante. Estoy disfrutando de cada dificultad y de cada rincón.
Llevamos 11 kms despues de comer, y entramos en Pitín. Hay un cartel de pensión a 500 metros
, pensión que nos han dicho por teléfono que habían cerrado la semana anterior hasta la primavera. ¡Pena de spray para tachar la señal! Porque nosotros fuimos precavidos y sabíamos, pero no quiero imaginarme a otros, con la misma paliza que llevamos nosotros y encontrarse un alojamiento (El único que hemos visto en esta etapa) cerrado con este tiempo.
Nos queda kilómero y medio hasta Calvor. Las botas están encharcadas. A cada paso hacen "chop, chop". Si el Albergue está cerrado, otros 5 kms hasta Sarria, que se me van a hacer eternos
Y llegamos a Calvor. El Albergue está abierto y somos los únicos huéspedes...son las 5 y media de la tarde
.
Eso es lujo asiático. En ningún hotel del mundo me he sentido nunca como en este Albergue público con Dormitorio comunal. Nos duchamos. Al intentar poner a secar la ropa nos damos cuenta que la calefacción es de suelo radiante. No sé si así las botas acabarán de secar. Hacemos una lavadora con secadora y llegan 3 peregrinos más. Seremos 5. Nieves de Madrid, Eugenio y Paco de Valencia, y nosotros dos.
Para cenar, el resto tiene comida. Despues de un día como hoy yo he de meterme algo sentado y en condiciones. Hay un bar a 1 km. Llegamos y vemos gente llegando. Son los dueños. Vienen de la matanza. La señora nos hará la cena más espectacular
que recuerdo.
que recuerdo.Unos huevos fritos recien puestos (Como dijo el Yogui, del culo a la boca), unas patatas de su huerta y unas chuletas del gorrino que habían matado hoy.
De postre, una tarta de leche, un flan y unas madalenas caseras. La señora nos pregunta si está a nuestro gusto. Le respondo, ante su regocijo, que si no estuviese acompañado de un gallego apocado, le daba un beso.
Acabamos con un licor de hierbas casero, como para sacar al responsable del invento en procesión, y un café de pota "con gotas"
Hemos prometido llegar antes de las 9 al Albergue para que el paisano se pueda ir a casa dejándolo cerrado. Le pregunto si podemos secar la ropa en el salón, y nos dice que por supuesto. Le dejamos el salón hecho un solar, todas las ropas aprovechando las tuberías del recorrido del agua caliente.
Hoy dormiremos sin Italianos, pero despues de lo pasado, como dice Yogui, ya nos sentimos peregrinos. ¡Nos hemos ganado la credencial
!
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