lunes, 25 de agosto de 2008

Y HABLANDO DE RELOJES....

Posiblemente, despues de las que acabo de disfrutar en Nueva Zelanda, las vacaciones que mejor me vinieron fueron unas que pasamos Carmen y yo en Sosúa, República Dominicana. Por motivos diferentes, es cierto, pero buenas, buenas.

Nuestra hija María debía de tener dos o tres años. La dejamos con los abuelos y nos fuimos un 2 de Enero, más o menos. El hotel era uno en el que TVE ha grabado una serie. Estaba bastante bien, unas playas maravillosas, pero bueno, es eso que, como no salgas de ahí, tomas el sol, te pones morado de cocteles y vuelves sin haber visto nada.

Supongo que, ya que me empezais a conocer, os imaginareis que eso de no ver nada, es algo que no lo llevo bien. Contratamos dos o tres excursiones. Dimos con gente enrollada, lo que pasa siempre, y nos divertimos. Recuerdo en concreto una. Era una excursón en Quad. Ahora los Quad están muy vistos. Hace más de 10 años, era una novedad.

Nos dijeron que, antes de ponernos en camino, diésemos un par de vueltas a un aparcamiento para hacernos con el Quad. Nadie dijo nada. Bueno, nadie no, había un pavo de Valladolid, por otra parte muy majo, pero que era motero. Debió de pensar "¡Vaya mariconada!" ¿Sabeis quien es el único que se metió una guarra en el aparcamiento? El de Pucela, por supuesto, empeñado en dar las curvas inclinándose sobre el asfalto en un vehículo de 4 ruedas. Por supuesto, se metió dos rectos, uno de ellos hasta darse con un árbol, que el resto nos descojonamos pero bien.

Nos pegamos una excursión estupenda por caminos de tierra. El tio que organizaba las excursiones era un Madrileño, de Vallecas creo recordar. Estaba casado y con hijos, y se ganaba bien la vida con su empresa de excursiones en Sosúa. Despues de tres o cuatro horas de excursión, llegamos a un rio. Era caudaloso. Tenía allí una familia viviendo en una casa a la vera del río. Nos dejaron un neumático de camión a cada uno, y a bajar por el río. Despues del polvo y de la porquería pillada durante toda la mañana en el quad, era el contrapunto perfecto. (Un pijo me comentó que eso se llamaba tubing. Le debí de contestar que no, que era neumático de camioning)

Acabamos en un remanso donde había un promontorio, a unos 10 metros de altura, desde el que tirarse al río. Como he dicho en algún comentario anterior, de natural soy cagado. No sé quien coño me empujó a tirarme desde el puto promontorio. Lo único que recuerdo era que, mientras caía, me debió de dar tiempo a contar hasta 50, más o menos. Como iba cagado, me tiré con los brazos extendidos, no sé si pretendiendo volar, pero al golpear el agua, se me rompió la correa del reloj que Carmen me había regalado al casarnos, y el reloj se fue al fondo. ¡Menudo disgusto!

El vallecano me dijo que no me preocupase. Que en dos o tres días volvería con una botella de oxígeno y me lo recogería, que había una profundidad de unos 20 metros y no era cuestión de ahogarnos ese día. Me quedé queriendo creérmelo, pero me pegó el bajón.

Nos organizó la comida en la casa. Bandera dominicana. Supongo que para esa gente, el dar a 10 turistas una mezcla de pollo, arroz y fríjoles, era su modo de ganarse la vida. Nos supo delicioso, sin embargo yo tenía el runrun del peluco y no lo acabé de disfrutar.

Volvimos y solo le debí recordar 20 docenas de veces lo importante que era para mí recuperar el reloj. Le debí de dar tanto la lata que a los dos días se fue con su mujer y sus hijos, y no sé si la botella de oxígeno, porque me comentó que bajó al fondo agarrado a una piedra. Me llamó por teléfono. Tenía el reloj.

Yo no soy el 23. Si hace falta gastarse una pasta en un acto de agradecimiento, me la gasto (23, un troll que se me ha metido en el texto). Le pregunté que qué le debía. Me dijo que nada, por supuesto. Entonces le dije que sería un placer invitarle al mejor restaurante de Sosúa a él y a su mujer. (les dije que me tendrían que indicar cual era ;-) )Aceptaron.

Apareció con su mujer. Una rubia guapetona y nos fuimos los 4 a cenar a un restaurante colgado de un acantilado propiedad de un italiano. A-LU-CI-NAN-TE. Todas las terrazas estaban directamente sobre el mar. Nos presentaron al italiano (Lavado de dinero negro fijo) No me pregunteis por las pintas del italiano porque este es un blog que lo lee mucha gente y no quiero tener problemas encontrándome un gato muerto o la cabeza de un caballo en la cama como en El Padrino. Vamos, que no sé si queda claro.

A la hora de pagar yo, hombre de mundo, tiré de tarjeta de crédito. ¡Mierda! No pasaba. Y sin un chavo. La cara de Carmen era de asesinato en primer grado. ¡Tenía cojones! Me devolvía el reloj. Les pedía el mejor restaurante del lugar. Nos metían una leche de infarto, y les tocaba pagar a ellos. Ya, el pavo de Vallecas me debía de mirar pensando "¿Tú esto lo haces a menudo?"

Caras de circunstancia, pero buen rollo. Por supuesto les dije que cambiaría en el hotel y que de qué manera les podía hacer llegar el dinero.

Nos tomamos unas copas, que para eso sí me llegaba. Ellos me animaban porque andaba con una verguenza del catorce (Bueno, la mujer, el marido yo creo que pensaba que lo tenía planeado), y nos dejaron en el hotel.

Lo primero que hice al día siguiente fue cambiar la pasta de la cena y llamarle por teléfono. Nos íbamos a los dos días y ya él no pasaba por nuestro hotel. Me comentó que, el último día, el responsable de una excursión pasaría por el hotel. Que le diese el dinero a él.

Así lo hice pero siempre me quedé con la duda de si el pavo recuperó el dinero, de si al que le dí el dinero no se quedó con nada...en fin, de si alguien de Vallecas, en otro continenente, sigue acordándose de mi sombra...y es que hay veces que me pitan los oidos...y no sé muy bien a qué se debe

5 comentarios:

El 23 dijo...

A ver, Kikás, podría ser el doce o el trece. Tengo preferencia por el doce, porque el trece me rima mal y por ser sábado no puedo cargarlo a la empresa. Y que conste que para ir a cenar contigo rechazo la invitación esa misma tarde de una señorita de veintitrés años que estaba dispuesta a darme un masaje y luego a cocinar para mí. Para que luego vayas por ahí diciendo que yo no sé sacrificarme por un amigo.

Me llevaré algunos cientos de euros en la cartera no sea que me pase como a tí en la República Dominicana y no encontremos a nadie del Valle del Kas a mano para hacerse cargo de la avería.

Y te invito al restaurante que quieras siempre que no me lleves a Rokin o al Dam, que andan los restaurantes de la zona que parecen todos el Gusteau de "Ratatouille". No es coña. He cenado recientemente en el restaurante de un famoso hotel de cinco estrellas en el Dam y salimos a ratón por estrella. Mi mujer llamó al maitre y le dijo que "menos mal que no somos nosotros quienes damos las estrellas". Y mi cuñado que ya le había extrañado que el hotel más famoso de Amsterdam ofreciese las habitaciones a poco más de 100 Euros la noche pero que ahora ya tenía la explicación. El maitre, avergonzado, nos explicó que las obras del metro, que ya duran varios años, están sacando toda clase de alimañas a la superficie y que ya no saben que hacer. Como compensación, y después de haber pagado 100 Euros por barba, nos ofreció el café gratis. Y como nos pareció feo insultar al maitre (al fin y al cabo que culpa tiene la madre del maitre de que Amsterdam no sea Madrid, que tiene dos tuneladoras en propiedad y hace kilómetros de Metro como si tal cosa) nos lo tomamos a coña e hicimos chistes sobre lo simpáticos que eran los ratoncitos y lo emocionante que podría ser dormir allí esa noche.

Para quienes gusten de las adivinanzas: el hotel en cuestión pertenece ahora a una cadena española que empieza por N y termina por H y tiene nombre de sastre polaco.

El primero que responda correctamente a la adivinanza recibirá una comida gratis en Amsterdam dentro de tres semanas.

Kikas dijo...

23, ¡Eres un cabrón! Sé que esto lo haces para putearme.
A ver...si este año, por fín, pagas tu...¿De qué coño hablo el año que viene?
Por otra parte, para que no te sacrifiques tanto te propongo un trato. Invitamos a tu amiga a cenar y nos da el masaje a los dos ¿Qué te parece?¿no serás celoso?
Y digo yo, ese sastre polaco....¿No sería judio?. Porque, con las pistas que me das...Krasna, krasna....¡Qué va a volver a ser la gallina!
Y casi mejor, ya que decías que el trece tenía mala rima, invita al que acierte a una cena, que si le invitas a una comida....a lo mejor se lo toma a mal.
(Has hecho mal en decir que la cena la cargas a la empresa. Ni te imaginas la cantidad de inspectores de Hacienda que me leen)

El 23 dijo...

Premio para el caballero porque como muy bien ha adivinado se trata del Hotel La Gallina.

Mi compañera cobra el masaje a 35 euros por un completo de 50 minutos (es masaje clásico no te vayas a confundir). Si quieres te arreglo una cita.

Ya te podría leer la Agencia Tributaria en pleno que yo, aparte de insolvente, por eso lo de los euros en la cartera, soy residente en Bélgica y, por ley, los inspectores flamencos sólo saben holandés.

Más fácil es que te lea algún directivo de la famosa cadena de hoteles que empieza por N y termina por H. Si es el caso, amigo mío, como sigamos así, el famoso hotel La Gallina, va a dejar de poner huevos.

Y eso no se arregla invitando a café.

Por último y para fastidiarte la historia del todo, si pago esta vez, que aún está por ver, no será la primera vez. ¿o es que no te acuerdas de Leiden?

Kikas dijo...

23, amigo, aquello de Leiden no fue pagar. Por lo menos no fue casi, ni voluntario. Estabas obligado para quedar bien delante de tu cuñado. Y quien desenfundó fue tu mujer, que hasta ahí fuiste lento. Si creo recordar que despues, cuando dejamos a tu cuñado en su casa, despues de amarrar el barquito me pediste el dinero ;-)
Para los que no lo sepan, en Leiden, la gente se va de cañas en Barco. Tienen un barquito amarrado en la puerta de casa y todos los baretos tienen entrada desde el canal. Un sitio simpático.
Ahí recuerdo haber tenido contigo, 23 y tu santa, una de las más fascinantes discusiones políticas que en el mundo han sido. Despues de aquella...nunca más.
Y ya que te vas a estirar...coño, estírate del todo, y págate el postre tambien, que fijo que tu amiga te hace precio especial. Dile que soy un españolito simpático, y que sé contar chistes de Belgas, a ver si la podemos ablandar.
Bueno, como detecto por tus agrios comentarios que la bromita de pagar no pagar no te hace excesiva gracia, no volveré sobre ella. Baste decir en tu desagravio que, cuando estábamos tiesos, pero tiesos tiesos, nunca te faltó el pagar un botellín de aquellos de 35 pesetas a un amigo. Pero 23...han pasado tantos años.....casi se me ha olvidado

Mela dijo...

Te imagino con los brazos extendidos... pretendiendo volar ;-)
Es de bien nacidos ser agradecidos... y, de hecho, pagaste
Supongo que sí le daría el dinero... no seas tan desconfiado