viernes, 8 de agosto de 2008

¿HAY ALGO QUE NOS DIRIGE?

Y me lo tengo que preguntar, de hecho, hace más de 6 meses que me lo estoy preguntando.

Porque para mí, como tambien para Carmen, Nueva Zelanda, hace 20 años no era ni siquiera un destino interesante. En aquellos momentos, estudiante, si queríamos hablar de algo llamativo...¿Qué me decís de Australia? Y si se trataba de un destino de Rugby, pues Australia tambien daba el nivel necesario.

Pero en Octubre del 89, creo recordar, apareció en nuestra vida Ken Going. Todavía recuerdo cuando aterrizó en el Colegio proveniente del Aeropuerto. Era el guiri más hortera que yo había visto en mi vida. Vestido de All Black, con una gorra de los All Blacks, anorak de los All Black, vamos, que parecía que se estuviese dando el pisto.

19 años despues, es decir, hace 15 días, me lo explicó entre risas en la cena que compartimos. Nadie le había dicho quién le iba a ir a recoger (Creo que fueron Giuseppe y el Mono en su 205, eso es nivel), y pensando que teníamos el coeficiente intelectual más bien escaso, se decidió disfrazar de jugador de Rugby de los All Blacks para no pasar desapercibido. ¡Con esa napia que se la habían partido 10 veces en un campo de Rugby y esa jeta de maorí que gastaba! ¡Como para pasar desapercibido!

Hay que ser honesto. Esa tarde tuvimos el primer entrenamiento. No faltó nadie. Todavía lo recuerdo. ¡Menudo animal! Yo le causé una impresión pobre, por no decir lamentable. Todavía recuerdo al Mono y a Giuseppe animándome y diciendo que le habían sugerido que esperase a verme jugar.

Sí, con mi 1,82 y mis 82 kilos de peso, jugando de tercera, y siendo él la primera vez que entrenaba fuera de la Isla (Y en un pais de escasa tradición de Rugby), era lo más parecido a una señorita que se podía imaginar (Con todos mis respetos a las señoritas, que luego me bannean el blog). No entendía que lo mío no era la fuerza bruta. Modestia aparte, yo creo que dirigía bastante aceptablemente la delantera, porque veía el juego muy bien. Si quería un descerebrado para romperse la crisma (Cosa muy común en las antípodas donde los niños de teta juegan al Rugby), no era yo. O sea, no le servía.

Tiempo despues creo que se dió cuenta de lo que he dicho anteriormente porque, teniendo compañeros mucho más fuertes y más en forma que yo, creo recordar que era de los fijos del equipo Universitario, y él me encargaba que moviese la delantera en los partidos.

O sea, Nueva Zelanda era pues, como Soria, y perdón a los de Soria, un sitio que estaba en el mapa porque algo tenía que haber (De verdad, perdón a los de Soriaaaaaaaa).

Sin embargo hablé mucho con Ken. No sé si más o menos que otros, pero mucho. Cuando vino Patricia al año siguiente, como era una mujer tan amable y tan interesada por todo, se integró perfectamente en nuestra dinámica. Carmen, entonces mi novia, tambien comenzó a tener una relación estrecha con ellos. Y comenzamos a interesarnos por su País.

Recuerdo que nos regalaron un calendario que todavía conservo con fotos espectaculares de Nueva Zelanda. Decidimos que, en nuestro viaje de bodas, debíamos ir. Sin embargo, la pasta manda y, al casarnos, nuestra capacidad económica era más bien escasa, por no decir nula. Tuvimos que posponer el viaje, siempre prometiéndonos que lo haríamos.

Y ha sido un clásico recurrente en muchas de nuestras conversaciones. Esa ilusión por algo que has de hacer algún día.

Creo que estábamos en Noviembre del año pasado. Queríamos ir a Nueva York con los niños. Despues de volvernos locos con los precios de los hoteles, yo me planté. No estaba dispuesto a pagar 600 € por noche, solo de Hotel. Carmen, que es una máquina con el Google, comenzó a explorar otras alternativas. Apartamentos, etc, pero localizó una página de intercambios de casas. Por unos 60 € al año, te ponen en una base de datos y la gente se escribe para intercambiar casa en los cinco continentes. Nosotros tenemos nuestro apartamento de Denia vacio todo el año. Podíamos probar suerte. Nos dimos de alta e inmediatamente escribimos a todos los propietarios de Nueva York ofreciéndoles nuestra casa a cambio de la suya. Nadie respondió (Entiendo que los de Nueva York estén hasta las narices de recibir correos. Ellos son de los que pueden elegir)

Sin embargo, a los dos días recibimos un correo. Una pareja de Nueva Zelanda de viaje por Europa. Nos decían algo parecido a "¿Está Nueva Zelanda muy lejos para vosotros?"

Miré a Carmen, ella me miró a mi, y en ese momento supimos que el viaje ya tenía fecha. Y no era un tema de dinero. Era una excusa más.

Por supuesto, lo primero que hicimos fue intentar localizar a Ken y a Patricia. Se lo debíamos. No era concebible este viaje sin ellos. Ellos eran la causa de que tuviésemos dicho viaje en la recámara. Y nos costó.

Comencé por ponerme en contacto con la gente que creía que podían tener su dirección de correo, Giuseppe, Mono, Persi, Daragh....Nada, todos le habían perdido la pista. Google, eso ha de ser fácil. Pero nada aparecía (Con la palabra Going puedes hacer trillones de combinaciones sin éxito) La guía telefónica. (Más risas, el abuelo nunca quiso darse de alta en la guía, no explicó por qué. Durante la cena en su casa nos partíamos la caja hablando de ello)

No podía ser tan complicado. Mandé un correo a la Federación Kiwi de Rugby. No tenían sus datos. Me encaminaron a la de la Isla Norte. tampoco. Estos a la de su provincia, Northland. Nada. Lo único que me consiguieron fue el correo y el móvil de su hermano Sid. Le mandé un correo. Sin respuesta (Keryn me comentó hace dos semanas que ni se imaginaba que pudiese tener dirección de correo electrónico. Si no sabe encender un ordenador) Le llamé al móvil y nunca contestó. Estaba a punto de desesperarme.

Carmen seguía con el Google. Mucho más habilidosa que yo, ya que Ken no aparecía, decidió buscar a Patricia. Y en una página de amigos Neozelandeses encontró algo. Escribió a aquella persona que podía ser, pero desde la Web le exigían que había que darse de alta en la página. Desde entonces soy un Kiwi residente en España.

¡Y bingo! Lo había conseguido, sin decirme nada. Quería que fuese una sorpresa. Una maravillosa sorpresa.

En cuanto me enteré y contactamos, comencé a publicitar su dirección de correo. Estaban ansiosos por saber de todos. Habían comenzado a llamar al colegio de vez en cuando pero, al no entender inglés en la centralita, y ellos español, acabaron por dejarlo.

De repente fue como si el tiempo nunca hubiese pasado. Comenzamos a hacer planes juntos. Ellos nos acompañarían la segunda semana por la Isla Norte. La primera la pasaríamos en el Sur. Todo iba de maravilla hasta que Daragh, a quien yo le había facilitado su dirección, comunicó la noticia.

Cancer terminal

Entonces todo fue una frenética cuenta atrás. Le quedaban semanas de vida. Nos quedaban meses para ir. Estaba todo organizado y ya no se podía cambiar. Los últimos días fueron duros, muy duros. No sabíamos si llegaríamos a tiempo. La vida no podía ser tan hija de puta. 15 años esperando vernos y llegar tarde por nada.

Sin embargo llegó el día, y el estaba allí, con buen aspecto.

Nos despedimos y murió, y yo me pregunto, sabiendo que mi creencia en según qué cosas es nula... ¿Quién maneja nuestros hilos? Porque nosotros ibamos a las antípodas, pero íbamos por su causa y a verles. Y el destino ha querido que se fuese para siempre, sí, pero ha permitido que pudiésemos cumplir esa promesa que les hicimos de que algún día les visitaríamos, y tambien nos ha permitido despedirnos, 15 años despues.

Pienso que, si no hubiésemos llegado a inscribirnos en esa página web nunca hubiésemos sabido más de él, y él se hubiese ido sin recordar, de primera mano, lo que la gente le quería. Y no, no se lo merecía.

A lo mejor algo o alguien en algún lugar se ha dado cuenta de que no se podía ir así y, la verdad, en momentos como éste...no sé qué pensar

11 comentarios:

El 23 dijo...

¿Quien crees que maneja tus hilos, marioneta?

¿Quien ha querido siempre tanto ir a Nueva Zelanda?

¿Quien, al darse la oportunidad, ha saltado sobre ella?

¿Quien ha esperado, con fe absoluta, llegar a tiempo?

¿Quien ha elegido una mujer que es un monstruo con la Google?

¿Quien ha elegido hacer de su existencia algo fuera de lo ordinario, para sí mismo y para los demás?

¿Quien va a pagar la cena de Amsterdam?

El 23 dijo...

¿Quién ha escrito el mensaje anterior sin poner un sólo acento y los dos que ha puesto los ha puesto indebidamente?

Kikas dijo...

Por alusiones;
Ni haciéndome la pelota pago yo este año la cena de Amsterdam!!!
De un hombre de mundo, residente en Flandes, me esperaba yo un raciocinio superior. Las mujeres nos eligen a nosotros, torpe, más que torpe.
Y te sorprendería saber lo vulgar que es mi vida. Que esto es todo mentira, que lo copio de un libro de aventuras!!!!
Por último, veo dos acentos bien colocados.

El 23 dijo...

No kikás.

De los dos acentos que he puesto en mi mensaje de rectificación, uno también está mal.

Claro, tú lees a las diez de la mañana los mensajes que yo escribo a las tres de la mañana. No es que sea fácil engañarte de ordinario, pero en estas condiciones es imposible.

Si es que no duermo bien, coño.

P.D.: Desde luego, lees buenos libros de aventuras.

Kikas dijo...

Si este no fuese un blog para todos los públicos, te comentaría un remedio que me va muy bien para dormir. Es natural, cansado a veces, vamos, ¡que yo hay un par de noches al trimestre que duermo estupendamente! (Ya teneis carnaza, que hasta en esto os he de azuzar)
De todos modos, por muy tarde y somnoliento que escribas, me extraña no hayas reparado en las instantáneas que adornan esta entrada. Tú con una cabellera como las de Los Angeles de Charlie...¿o es que tienes miedo de que saque a la luz esos trapos sucios en forma gráfica?

El 23 dijo...

No me asusta. Lamentablemente, con la excepción de mi disfraz de mosca cojonera, saques lo que saques siempre estará más presentable que mi actual aspecto.

Ya hice un comentario sobre el magnifico espectáculo de mi cabellera (tampoco conviene exagerar) a los 23 años y cuán presto se fue en poco más de cinco, pero aparentemente se perdió en la red y nunca llegó a tí.

Y yo duermo muy mal, cuando mi mujer está en Amsterdam por trabajo. Quiero decir que ese remedio, lo conozco bien, gracias.

Kikas dijo...

¿Aquello de calvo frustrao? No me podría olvidar de ello
Bueno,aunque cambiando un poco el registro, me da nostalgia la alegria que se desprenden en todas las fotos de absolutamente todo el mundo

belentxu dijo...

Kikas:
nunca había oído hablar del concepto de sincronicidad hasta el otro día en la tele. Me dio qué pensar y recordé acontecimientos de mi vida que interpreté como grandes casualidades pero que simplemente debían de ser algo más...y unos días después leo que tú tienes las mismas dudas...
Creo que tengo una mente científica, poco proclive a creer en teorías absurdas y esotéricas pero este concepto es interesante:
"nada de lo que ocurre en el mundo es independiente de cualquier otra cosa, así como tampoco completamente fortuito o víctima del azar".
No sé qué te parecerá pero viene bien introducir un poco de "magia" en nuestras vidas, no crees?

Kikas dijo...

Belén....uno que ha trabajado con periodistas....¡No te creas nada de lo que aparece en la tele, que todo es de cartón piedra! ¡Pero si conoces de primera mano a nuestro manipulador profesional y particular!
Lo más cerca de la sincronicidad esa que planteas que conozco, es la natación sincronizada, pero yo, que no creo en nada más que en nuestras acciones, buenas o malas, en el devenir de las cosas, y, como ingeniero, aunque malo, en las leyes de la estadística, ahora me veo sin razones para explicar tantas concatenaciones de hechos aparentemente sin relación entre ellos.
Y me alegra haber sido, si lo fui de hecho, el instrumento para que algo o alguien hiciese que una persona se fuese un poco más contenta de aquí. E insisto, no creo en nada, pero tampoco en 10 casualidades una detrás de otra.

Kikas dijo...

¡Ah! y lo de meter magia en nuestras vidas....¿no la tienes ya de hecho con una familia que te quiere, amigos que harían muchas cosas por ti y un pequeño descubrimiento cada día?
Sin embargo, no tengo más remedio que creer en el azar. Si no, me volvería loco buscando explicaciones...¡que yo soy muy curioso!

Mela dijo...

Yo creo que sí que hay algo que nos dirige... llámese destino o llámese como quiera
No, no creo que se llame Dios