viernes, 23 de octubre de 2009

UNA MAÑANA EN LISBOA

Me da que despues de los tutes que me he pegado durante los últimos diez años, los viajes en este trabajo me van a parecer como coger el metro.

Llegaba al avión montándome de un salto, como cuando se te escapa el tranvía. En la fila de atrás del avión, tres argentinos no paraban de hablar. Las 8,30 de la mañana y parecía que tenía tres clones de Valdano detrás. Frases larguísimas que perdían su significado para mí a los 30 segundos de que las hubieran comenzado. Me dediqué al periódico. Hacía años que no viajaba sin ordenador, pero entendí que para un viaje tan corto no merecía la pena llevar peso.

Aterrizamos y espero que me pase a recoger Noe con el Arca. ¡El diluvio Universal! Y yo con traje de veranito.

Las nueve menos diez hora portuguesa (La misma que quieren poner algunos gallegos. Solo lo digo por fastidiar) ;-)

Tomo un taxi (Ya no cojo taxis para que no se descojonen mis amigos Venezolanos). Al indicarle la dirección, el taxista que saca su cara más triste y comienza a decirme que es imposible que lleguemos a tiempo. Toda la saudade portuguesa concentrada en esa cara. Comienzo a pensar que es otro listo que me quiere dar unas vueltas de más. ¡Qué error!

Al salir del perímetro del Aeropuerto, ¡Menudo trancón! que dirían mis amigos Bogotanos. Y ahí que ves al taxista comenzar a hablar solo lamentándose. Menuda situación para un fado.

A la media hora toma una salida para intentarlo por otro camino. Un profesional, pero lo mismo. Media hora más adelante lo intenta de nuevo. A la hora y cuarenta y cinco minutos de montarme en el taxi llego a mi destino que, en circunstancias normales no dista más de 20 minutos. "La lluvia" me dice. 35 €, 105 minutos. El desastre podría haber sido mayor, pienso yo.

Entramos en la reunión. ¡Cuanto tienen que enseñarnos los portugueses en cuestión de idiomas! Todos hablan mejor español que mi inexistente portugués por mucho que lo intente en seudo gallego. Por supuesto, cualquier taxista habla aquí inglés, que para eso las películas siempre se emiten en Versión Original subtitulada.

Al acabar la reunión nuestro contacto portugués nos invita a comer. Lujo de Caldereta de pulpo con mi vinho branco, mientras él acompaña su guiso de Cerdo al estilo del Alentejo con esa bebida negra, dulzona, con burbujas y baja en calorias...no sé si queda claro. Un café y en 10 minutos estamos en el Aeropuerto de vuelta.

A la hora de montar en el avión, un grupo de enchufados que se cuelan por delante de varias parejas con niños pequeños sin que a nadie se le caiga la cara de verguenza. Ni a los enchufados, ni al personal de tierra, ni a la tripulación que los sienta en primera y les saluda efusivamente. Parecen pilotos. Apúntate una Air Europa.

Ante mis protestas en voz alta, todo el mundo me mira como las vacas al tren, menos las parejas con niños, claro.

Efectivamente, como coger el metro pienso mientras aterrizo en Madrid. Aunque me doy cuenta de que, generalmente, en el metro, se suele reservar el asiento para embarazadas y personas de edad.

7 comentarios:

Gonzalo dijo...

A criar ovejas y cerdos en el Alentejo me iba yo... ahora que prohibiría comerlos con cocacola...

Por Lisboa sólo he pasado una vez. Y remarco: Pasado. De Caparica a Cascais. Y entramos por no se qué coño de avenida en la que estuvimos parados 2 horas en un atasco.

Con lo bien que conducen en carreteras de doble sentido y la que lían en ciudad...

Kikas dijo...

Pues vete en bicicleta, no te vayan a meter un troll en el blog ;-)
Y si me permites el comentario, ellos conducen bien, para ellos, igual que los tunecinos, marroquís o egipcios (No hablo de los chinos, estos ni para ellos)
Pero les traspasas a otro hábitat y es de cagarse.
Con lo que se demuestra que donde fueres haz lo que vieres, pero sabiendo que es lo que haces, que muchas veces no todo es lo que parece
No sé si me he explicado

Gonzalo dijo...

Evidentemente lo de que conducen muy bien era una provocación, pero veo que estás al nivel apropiado.

:-P

Si no te pones su mismo chip es una ruleta rusa. Ahora, si te haces al entorno, es cojonudo.

Kikas dijo...

Si se trata de provocar has llegado al lugar adecuado.
Pero ojo, que alguno de los que por aqui pulula lleva más de 20 años de experiencia, y eso es un grado.
Supongo que has leido http://dakipalla-kikas.blogspot.com/2009/02/como-sobrevivir-al-traficosegun-donde.html
Te lo digo porque tengo una muy amplia experiencia de jugarme la vida montado en vehículos...o enfrentándome a ellos, que eso de que viajo mucho no es una metáfora

El 23 dijo...

Bueno, eso de que a las mujeres embarazadas les ceden el asiento en los metros se los vas a decir tú a mi mujer.

Ella solía estacionar su vehículo en la penúltima parada (Demey) y desde allí se iba al centro de Bruselas en el Metro, hasta que un día, estando embarazada de siete meses (de mellizas por lo que puedes hacerte una idea del bombo), no sólo no le cedieron el asiento sino que la metieron dentro del vagon a empujones aplastando su barriga contra los que ya estaban dentro.

No ha vuelto a subir a un transporte público y no tiene intención de hacerlo hasta que la mala educación sea delito punible con quince días de servicio a la comunidad.

Kikas dijo...

23, empieza a tocarme las narices que me arruines los finales de mis entradas, con lo bonitos que me quedan.
Y, por supuesto, hablaba del sufrido usuario de metro madrileño. Siempre supimos que la supuesta civilización flamenca era una pose para vendernos cuentas remuneradas de esas tan naranjas.
Estas encendiendo un fuego, glups, perdon, que apagaré de un soplido como persistas en tu actitud.
Y mira que tu mujer, esa rubia alta, no me pegaba que fuera estirada, pero supongo que se le ha pegado de ti.
En fin, que me has encendido (Y dale con las metaforas ardientes, so troll)

Mela dijo...

Kikas, no tenía ni idea de que Noé fuese un taxista y su Arca, un taxi
Tal vez exageraste al decir que era el diluvio Universal ;-)