jueves, 21 de enero de 2010

LOS CUARTOS DE BAÑO DEL AEROPUERTO CHARLES DE GAULLE DE PARIS

En España comenzamos a estar demasiado bien acostumbrados. Gracias al pastizal que nos ha venido de la Comunidad Europea, y al tradicional atraso de nuestras infraestructuras, cuando hemos comenzado nos hemos convertido en la envidia de más de uno.

No solo nuestra red de Alta Velocidad es de lo mejorcito del mundo (Aunque demasiado dinero se haya ido perdiendo en maletines), sino los metros, particularmente el de Madrid, las redes de cercanías o los Aeropuertos.

El Reino Unido dejó de invertir en la época de Margaret Thatcher, y lo que habían sido unas infraestructuras modelo hasta entonces, se convirtieron rápidamente en algo arcaico e incómodo.

AENA actualmente pierde pasta. Lo importante no es el balance, ya que infraestructuras como la T4 de Madrid, o la T1 de Barcelona hay que amortizarlas a lo largo de extensos periodos de tiempo. Lo importante es el resultado de explotación u operativo, el famoso EBITDA, donde durante el año 2009 ha debido perder unos 400 millones de €, que se dice pronto. Y ahí primero se nota el descenso de pasajeros por la crisis, y luego los delirios de mucho alcalde que quieren un Aeropuerto para hacerse fotos pero no para tomar aviones.

Sin embargo, afortunadamente, las Infraestructuras son buenas y racionales. Y te das cuenta de ello cuanto más viajas por el mundo.

Ultimamente, por razones de trabajo, he de viajar bastante a Paris, y tanto el Aeropuerto de Orly como el Charles de Gaulle dan un poco de lástima.

Aeropuertos diseñados cuando las normas de seguridad distaban mucho de ser las actuales se han quedado incómodos, por no decir imposibles.

En el Aeropuerto CDG, los baños están antes de pasar los filtros de seguridad. Procedimiento para los no iniciados; aguanta una cola, mayor o menor dependiendo del número de vuelos coincidentes, quítate el cinturón, reloj, monedas y zapatos, saca el PC del maletín y deposita la americana y el abrigo en la bandeja junto con el teléfono móvil. Pasa el arco de seguridad (Los pijos ahora le llaman scaner) y te pita. Sitúate en una tarimilla para que te cacheen. Te abres de piernas (lo justo para que te examinen, que todo os lo tomais de modo literal), y pon los brazos en cruz. Un individuo con guantes de cirujano palpa detenidamente tu anatomía sin encontrar nada. Tú no le dices, que has tomado lentejas que tienen mucho hierro, que todavía te mete los dedos para evaluar la papilla (Algún americano tendrá una idea genial próximamente a cuenta de esto, ya veréis). Puedes pasar.

Ponte el reloj los zapatos y el cinturón. No se te olviden las monedas y mete el ordenador en el maletín. A todo esto, con prisas que hay gente en la cola. La americana y el abrigo. Espera un ratito al avión (Si los controladores deciden que no van a putear tu vuelo). Mierda, ganas de mear.

Date por jodido. Porque ves la cola (Has sido previsor y has entrado con tiempo) y ahora sí que hay gente. Y miras a un lado y a otro. Ni una mísera maceta para miccionar discretamente.

¿A que agobia? Pues ahora vete a Paris y me lo cuentas de verdad, que esto era virtual.

martes, 19 de enero de 2010

LA SEGREGACION RACIAL O UN PASEO POR HARLEM

Este no es un blog politicamente correcto. Creo que algún avispado lector ya se habrá dado cuenta de ello. Hace mucho tiempo que dejé de pedir perdón por las cosas de las que no era responsable. O sea, que si alguien espera que pida perdón por la Guerra Civil va de culo. Entre otras cosas porque antes de que llegase Zapatitos, el único que hablaba de eso era el hijo de un relevante fascista de Azpeitia llamado Arzallus, y me parecía un casposo de cojones, totalmente desconectado de la calle.Tampoco harán que pida perdón por la conquista de América. Lo primero porque entonces yo era muy pequeño ;-) , lo segundo porque si alguien ha de pedir perdón serán los abuelos de los que están allí. Los míos nunca salieron de España. Con lo que cada vez que Fidel Castro habla de genocidio me descojono en estereo.

Con todo esto, lo que pretendo decir es que por mucho que la corrección política diga que son galgos, si son podencos...lo son, no son galgos.

Carmen, que ha trabajado en varios paises del mundo tenía un compañero de Ghana cuando trabajaba en Londres. Cada vez que al africano no le daban la razón, decía que le discriminaban por ser negro, hasta que Carmen le dijo que no, que le discriminaban porque era idiota, que es algo muy diferente. (Como cuando a tantas políticas del Gobierno, comenzando por la Inefable Espinosa, le dan un repaso a causa de su ineptitud, y se defienden apelando al machismo de los críticos. Si esa es la defensa, casi mejor que se callen porque todavía quedan mucho más patéticas)

El último día de estancia en Nueva York, quería dar una sorpresa a Carmen, y me informé acerca de un oficio religioso con buen Gospel, por supuesto en Harlem. Si despues nos metíamos entre pecho y espalda un buen brunch sureño, miel sobre hojuelas.

Harlem no tiene nada que ver con el Harlem de antes de Giuliani, pero ir de noche no es como pasear por la Gran Via. Lo primero de lo que te das cuenta es de que, a medida que vas yendo hacia el norte en el metro, los rostros pálidos son menos, y los negros, negros son más, muchos más. Parece mentira que pueda existir una diferenciación tan grande de gente en unas pocas calles de distancia.

Llegamos a la calle 145 y buscamos donde estaba la Iglesia. Yo me había informado de que tenían oficio a las 9 y a las 11. En su página web decían que a las 11 se admitían a turistas. Yo, intrépido aventurero, pensé que no nos dirían nada por presentarnos a las 9.
Una riada de gente vestidos de "Paseando a Miss Daisy" se dirigían a la Iglesia. Todos de punta en blanco. Al llegar enfilé rápido la puerta cuando un armario ropero de 3X3, vestido de chuloputas de película de serie B (No le faltaba detalle, ribetes de piel en el abrigo, botas en punta, cuellos de camisa diseñados por un Ingeniero Aeronaútico, cadena de oro de a kilo y gafas de sol con protección 45 de metro cuadrado cada lente) me indicó que los turistas habían de ir a la cola. ¿Y este pavo por qué se pensará que yo soy turista? Podía haber pensado. Uno que es bastante viajado se dió cuenta de porque no llevaba cadenón de oro ;-)

Al mirar la cola me deprimí. Parecía la de un comedor social. Todos blancos blanquísimos y pretendiendo que como íbamos a ser los únicos nos dejarían pasar. Nos situamos en nuestro sitio pensando que una vez que ellos se hubiesen acomodado, los locales, nos dejarían pasar. Y ahí que comenzó a pasar el tiempo hasta que se me inflaron los huevos y fui a la puerta de la iglesia, encontrándomela cerrada. El hijo de puta del chulo de la puerta nos había mandado a la cola hasta las 11, como si no tuviésemos otra cosa que hacer.

Y es que cuando te segregan racialmente te jode, aunque los que te segreguen sean los que se quejan de lo que les pasa a ellos.

Decidí que un armario ropero no me iba a joder la mañana y nos encaminamos a la calle 125 a meternos un brunch entre pecho y espalda en un local famoso por su música Soul los domingos por la mañana. ¡Qué decepción! La socialización es lo que tiene. Hasta las 11 no abrían y yo lo tenía planeado todo para estar en el hotel a las 11, recoger a los niños y marcharnos al aeropuerto.

O sea, que esta es la historia de aquello que pudo ser y no fue, pero que no sea porque no se intentó.

Supongo que alguno se descojonaba detrás de una cortina viendo los vanos intentos del turista blanco pretendiendo conocer el Harlem negro, y así me sentía yo, jodido.

La próxima vez que lea algo de segregación racial en Estados Unidos me acordaré del cabrón de la puerta, por muy politicamente incorrecto que resulte, ¡y que se joda!

jueves, 14 de enero de 2010

NUEVA YORK CON NIÑOS

Había visitado varias veces Nueva York, pero nunca con mis hijos. Nueva York es una ciudad que despierta grandes filias y fobias. Yo soy de los del primer grupo. No solo me encanta sino que creo que no la conozco del todo mal.

Habíamos tomado la escala en Zurich. Un oportuno retraso en el vuelo a Estados Unidos de tres horas en la escala enjugó los 45 minutos de retraso con el que llegamos a Suiza.

Los trámites de la aduana fueron increiblemente fáciles con la que está lloviendo. Supongo que me tendrán fichado y no quisieron que les volviese a ganar otro pleito ;-) Sin embargo, y debido al retraso en la llegada, poco más que cenar una hamburguesa (¿qué si no?) cerca de Times Square podíamos hacer.

A mí me gusta patear las ciudades, y Manhattan es un sitio para patear, lo siento por mis acompañantes...aunque sean pequeños. Al día siguiente nos levantamos pronto. Había establecido un pequeño plan para que los niños (Carmen ya conocía Nueva York de un viaje que realizó conmigo hará unos tres años) viesen lo más importante antes de que acabasen hasta las pelotas.

El primer día decidí dar un paseo por la Quinta Avenida, el Rockefeller Center con la pista de hielo (La retiraban a los dos días), el Empire State Building y, si se terciaba, algo de China Town al atardecer.

Hacia un frio de pelotas pero, bien equipados como se ve, fuimos quemando las etapas.

En Nueva York solo había italianos (Es comprensible, a ver si se olvidan por unos días de Berlusconi) y, a gran distancia, españoles de compras.

Yo conocí las Torres Gemelas. A mí, las vistas desde el Empire State me gustan más que las que había desde el Sur de Manhattan, a pesar de la diferencia de altura. El estar más céntrico y, sobre todo, mi debilidad que es el Flatiron Building (En el cruce entre Broadway y la Quinta), se observa desde un enclave privilegiado. A 300 metros de altura si que había rasca, pero de la de Soria, tios. No apta para pijos.

Tomamos un bus hacia Canal Street, donde antaño comenzaba China Town (Ahora ocurre como en todo el mundo, que los chinos han invadido Little Italy, y parte del East Village). Sin embargo, el leer los nombres de las calles en chino volvió a sorprender a los niños.

Algo que me sorprende, y no sé por qué, es que un Indio de Nueva York habla inglés igual que uno de Delhi (O sea, con la boca cerrada y apuntando mucho la u), y un chino de Nueva York habla igual que uno de Pekin, o sea, generalmente nada, que hay que joderse, que casi llevan 150 años allí, más que muchos.

Nos pegamos una buena paliza. Para cenar me habían recomendado un sitio que decían que daba las mejores hamburguesas de Nueva York. En el vestíbulo de un hotel de lujo, escondido tras una esquina, un local de 30 metros cuadrados, estaba petado dando hamburguesas sin parar. Nos pusimos como Carpanta (Este comentario es para cuarentunos, ya lo sé). Una ración de las que solo existen allí con patatas para alimentar una comunidad de vecinos y mi cerveza favorita, La Samuel Adams Seasonal. Menos de 15 dólares por cabeza. A la vuelta pasamos por el paraiso de más de uno (No yo, todavía, que conste). La casita de las pastillas azules... ;-)

Nueva York tiene muchas peculiaridades. Una de ellas es que un filántropo estableció hace más de un siglo una línea de ferries gratuitos 24 horas entre Manhattan y Staten Island. Hay otros que te sacuden la correspondiente galleta, que te dejan en la Isla de la Estatua de la Libertad y en la de Richard Ellis, donde más del 50% de los habitantes de Estados Unidos tienen un antepasado registrado (Era la puerta de entrada por mar, y debían de pasar un periodo de cuarentena en unas situaciones digamos que de Subsahariano en un centro de detención de Lanzarote)

Desde el 11-S no se puede subir a la corona de la Estatua de la Libertad, que no es que tenga nada, pero a los niños les podía gustar, con lo que decidí tomar el ferry de ida y vuelta a Staten Island y ver las maravillosas vistas de Manhattan y de la Estatua de la Libertad desde allí. No es extraño que haya gente que se confunda, como unos de Segovia que querían ir a la estatua de la Libertad, no sabían inglés y les llevaron a Staten Island. Menos mal que ese día me disfracé de buen samaritano y les ayudé a regresar ;-)

A la vuelta un paseo por el barrio financiero y el solar de las Torres Gemelas. Mi extraña teoría (Ya sé que vais a decir que soy un descreido), es que no les interesa demasiado hacer nada allí, porque entonces se les acaba el chollo, los altares y las fotos de bomberos. No habían hecho nada desde hacía tres años más que cubrir los andamios de los cimientos. Eso sí, obreros con cascos con pines de barras y estrellas para aburrirte.

Comimos en Little Italy. De maravilla, la verdad. Desentonaron unas ostras que pedí que estaban insulsas, pero los espaguettis con albóndigas que me metí estaban sublimes.

Los niños aguantaban como jabatos. Por la tarde les volví a poner a prueba porque uno de los paseos que más me gustan es cruzar a pie el puente de Brooklin. Decidí evitarles la ida porque las vistas bonitas son las de Manhattan desde Brooklin y llegamos allí en metro. Les encantó. Sin embargo, al llegar otra vez a la Gran Manzana, Maria estaba harta y hubo que transigir. Tocaban compras.

Como el siguiente día se preveían nevadas, decidimos que era el día de los museos. Carmen no había ido al Metropolitan, con lo que, como meter dos museos a los niños nos parecía mucho, obviamos el MOMA. Sin embargo, antes nos dimos una vuelta por el Guggenheim, para ver la maravilla de edificio que proyectó en los 50 Frank LLoyd Wright.

El Metropolitan me gustó menos que el MOMA. Sin embargo guarda una buena colección de una de mis debilidades, Van Gogh. Solo por eso mereció la pena. Los niños aguantaron, pero en realidad teníamos previsto ir al Museo de Historia Natural despues cruzando Central Park nevado y desistimos. Demasiada presión en la caldera. Pero el paseo por Central Park nos lo dimos, y a conciencia. Una maravilla.

Central Park, un sábado por la mañana de primavera es uno de los sitios más divertidos que conozco (Un domingo no, que hay brunch ;-) ). La gente patinando, andando en bici o jugando al beisbol. Músicos espontaneos en los rincones más insospechados. Una ciudad que respira vida.

Este viernes de enero estaba solitario, pero nevado y precioso.

Los niños querían perritos calientes de carrito, pero con el día que hacía, los de los carritos decidieron que no era buena idea. Nos metimos en el Brooklin dinner de la calle 57. Como veis en la foto, un perrito de casi 40 cms que es casi un gran danés, no en Bilbao, por supuesto ;-)
Como podeis ver, nos pusimos como cerdos. Y lo peor del caso es que lo sabíamos.

Dejamos a los niños en el hotel y salí con Carmen a ver si comprábamos un bolso. Omito detalles, no merece la pena ;-)

Sé que se os está haciendo largo, pero desde luego ha sido un viaje intenso. El penúltimo día nos tocaba el Museo de Historia Natural, paraiso de los Dinosaurios. Y JA alucinó. Estuvimos 5 horas y podíamos haber estado 5 días. Despues de una tarde de compras...a Virgil's, otro de mis sitios favoritos en la 42 a tomarnos dos raciones para 4 como las que veis. Si pedimos 4 raciones nos recogen los GEOS. Al llegar a Madrid he vuelto a un agujero del cinturón que hacía tiempo, mucho tiempo que no usaba.

El último día tenía reservada una sorpresa a Carmen.....

domingo, 3 de enero de 2010

LOS CONTROLADORES

Para alguien que ha llegado a montar en avión más de 160 veces al año, algún año, montando más de 60 por lo general todos, los follones de Aeropuertos, Aerolíneas, Filtros de seguridad y controladores no dejan de ser algo con lo que tienes que convivir.

Pienso que muchas de las bobadas a las que nos someten en muchos aeropuertos es para hacer que hacen algo, lo que no quiere decir que lo hagan de hecho. Y si de paso meten un poquito de miedo a la población, así nos tienen un poco más acojonados.

Un buen amigo con el que hice negocios, que vivió en Indonesia varios años, me comentaba cada vez que yo aterrizaba en Jakarta, a la vista de las "impresionantes" medidas de seguridad para entrar en los hoteles, que era "seguridad indonesia". Quería decir que aparatosa que te cagas, pero que la lima la metias dentro de la barra de pan y no se enteraba ni dios. Y así me parece que funcionan las cosas en los Aeropuertos de medio mundo (Mención aparte los de Gringolandia, ahí además son maleducados)

Si un día llegas a Barajas y a los vigilantes les han echado un chorreo por la noche, o están en huelga de celo para que les den 10 minutos más para el café a mitad de turno, date por jodido. En los arcos de seguridad te sonaran hasta los empastes. Parece mentira que un día te suene el cinturón o un bolígrafo y otro día no. Pero es verdad como la vida misma. Basta con que el encargado ajuste un pelo más la sensibilidad del scanner y todos como puta por rastrojo ese día en el Aeropuerto.

Lo de los aeropuertos ingleses y gringos ya es de nota. Porque dar por culo hasta decir basta, pero sus fallos de seguridad claman al cielo. Eso sí, leches maternales en biberón, botellas de vino sin abrir o una lima para las uñas y vas a la fila de los sospechosos.

Cuando descubren a alguien como estos días aterrizando en Detroit y los intrépidos reporteros de las Teles de medio mundo van a los aeropuertos a entrevistar a los sufridos pasajeros, muchos de ellos dicen que les parecen bien las molestias, que es por su seguridad. Y yo pienso que en nada aumentan la seguridad esas medidas si los que las aplican son unos animales cuyo idioma natural es el rebuzno. Más valdría aplicar las medidas normales correctamente y dejar de jugar a los Rambos. Ya he dicho, sin embargo, que si con esas medidas pueden meter un poco de miedo al respetable para que deleguemos parte de nuestra libertad en sus manos sin protestar, eso que se llevan puesto los responsables de las cloacas de muchos estados. (Y no estoy hablando de los supervisores del sistema de alcantarillado, que conste)

Bueno, que me voy a los Estados Unidos. No tendría nada de particular si no fuera porque me voy con mi familia, y me toca los cojones que les estropeen las vacaciones a los niños. Y por ello llevo unos días preocupado. No logré sacar vuelo directo a un precio razonable y hacemos escala de una hora en un aeropuerto europeo.

Y me toca los cojones que alguien quiera defender sus privilegios a costa de las vacaciones de mi familia (A mí, si fuese solo, perder la conexión me tocaría las narices, pero poco más).

Un muy buen amigo es controlador. No está en Barajas. El define a los de Barajas como unos piratas y dice que el colectivo está como loco por quitárselos de encima, pero me parece que ponen poco empeño si esto es así. Me ha dicho que no tengo por qué preocuparme y es más, el día que salgo él tiene turno y que le llame si tengo algún problema, más que nada para que me de la razón del desastre. Poco más podría hacer.

Y despues de los cientos, miles podría decir, de veces que he tomado aviones, me jode no estar tranquilo por una puta escala.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

LOS CURSILLOS PREMATRIMONIALES

Hace tiempo, por casualidad, dí con el blog de Gonzalo . Creo que con él no coincido ni politica ni religiosamente en nada. Las apelaciones a las patrias, banderas, Gibraltares y proclamas de Rouco (Aunque ahora me diga que lo suyo es el cristianismo de base) son tan ajenas a mí que no me reconozco.

Sin embargo, cuando habla de temas sociales, de nuestro inefable Zapatitos o de asuntos de sentido común, según mi modesta opinión, generalmente la clava. Además es un tipo que me gusta como escribe, tiene encaje y sentido del humor.

Procuro no faltarle a sus preceptos religiosos básicos por una elemental norma de respeto, aunque para mí no signifique nada, y suelo comentar en aquellos temas políticos o sociales con más o menos mala baba. Cuando alguno de sus lectores se pone demasiado trascendente, doy un paso atrás que para provocar ya tengo mi espacio, y no necesito ocupar el de nadie.

Digo esto porque alguno de mis amiguetes del PNV pueden pensar que me he escorado peligrosamente si ven la lista de los blogs que sigo. Creo que es muy saludable leer cosas de gente que no piensa como tú. Para que me den la razón ya tengo a la gente de la empresa que dirijo, y creedme, eso de la razón del jefe (El "por tu puesto que tienes razón", no por supuesto) me jode bastante. Por otra parte, cualquier cosa que venga del PNV, "el Gibraltar Vaticanista" de la Guerra civil... en fin, que son mis amigos, no mis correligionarios (Que me temo que no tengo ninguno).

¿Por qué estoy hablando de esto? Pues porque presumo por los comentarios que leo allí, aunque no conozco a nadie, que sus lectores pertenecen a una ideología muy determinada, católicos muy practicantes, conservadores, etc (Y esto me lo he sacado de la manga con lo que callarme para Gonzalo va a ser un juego de niños)

Veo que las padres de familias muy numerosas abundan entre sus lectores, entiendo que como elección personal y nada tengo que objetar.

Leyendo hoy un comentario de un amigo suyo, en el paro con cuatro hijos y el quinto viniendo en camino (Y por el número de hijos merecería ser del PNV, pero me da que no va a ser así), me ha venido a la memoria cuando hice mis cursillos prematrimoniales.

Ya podeis ir afilando los puñales.

Pues sí, yo que tanto despotrico de la Iglesia y de la Religión (De las Patrias tambien, por cierto), me casé por la Iglesia. Ahora puedo decir que por no dar un disgusto en casa, y seguramente sería cierto. Ya he dicho en otras ocasiones que por tener un blog no se tiene por qué ser coherente.

Pero antes de atacarme pensad en los sapos que tragais continuamente de cada uno de vuestros jefes sin mandarles a freir churros, o las golferias que veis hacer al concejal de urbanismo de vuestro pueblo sin que presenteis una querella en el juzgado, que vosotros tampoco sois el LLanero Solitario. (Creo entonces que el único que puede decir algo, y porque es un funcionario progre y comprometido es el Jevy. Lo aguantaré con estoicismo)

Los cursillos Prematrimoniales fue el peaje que tuve que pagar por casarme por la Iglesia. O sea, una segunda derivada de la decisión de no dar un disgusto ni en mi casa ni en la de mi contraria.

Fueron tremendamente útiles. Un sacerdote me enseñó como se reproducían los peces, cosa muy curiosa por cierto. (Qué agobio con el sexo a cuestas todo el puto día, para que luego descubran entre ellos a cuatro pederastas y se pringuen todos para tapar el escándalo, fariseos)

Sin embargo, recuerdo la charla de un médico, y la recuerdo con cariño. Era sobre la anticoncepción o la procreación, creo recordar. El pavo se presentó diciendo que no era un meapilas, pero que era necesario tener niños. Entre otras cosas porque dado que nuestro sistema de pensiones no capitaliza nuestras aportaciones, sino la de nuestros nietos, si no tenemos hijos, no podríamos cobrar una pensión. Una idea con tanto sentido común que estoy esperando a más de un progre que la rebata (Jevy, que va por ti)

Por eso, aunque yo he pagado dos bautizos, agradezco a esos lectores del blog de Gonzalo, padres convencidos y comprometidos, por ayudarme a cobrar una magra pensión dentro de cada vez más años, y no menos, que nadie se engañe. Y tambien se lo agradezco a esos inmigrantes que están elevando el índice de natalidad en nuestro país, que contrariamente a lo que mucho facha desinformado pueda pensar, no solo han venido a crear riqueza, sino que tambien son mi propio y egoista futuro.

martes, 22 de diciembre de 2009

TALKING GIRLS

Juro por mi vida que es verídico. Era la primera vez que iba a Sanghai. Aterricé de noche, con un compañero español de otra empresa. Creo que tambien era mi primera visita a China, pero de esto no estoy tan seguro. O sea, que estamos hablando de hace unos diez años más o menos (Lo que ha cambiado todo desde entonces)

China por aquel entonces intentaba abrirse camino al Capitalismo salvaje. Recuerdo muchas más bicicletas y muchos menos coches, pero eso es otra historia. Tambien recuerdo anacronismos tales como que el viejo Aeropuerto de Hongqiao cerraba de noche, y en los vuelos tempranos, los viajeros tenían que esperar fuera de la terminal hasta que la abriesen. No me lo han contado, me ocurrió a mí para volver a Pekín.

Despues de tantos años de autarquía, estos sí que se pensaban que fuera atábamos los perros con longaniza. Eso y que éramos bobos de remate. Lo peor es que, por lo que me ocurrió, algún bobo sí que viajaba a China.

Llegamos tarde a Sanghai. Serían más de las 9 de la noche cuando alcanzábamos el hotel. Teníamos que cenar. En China, más tarde de las 6,30 olvídate.

Estábamos cerca del Planet Hollywood. Bueno, una hamburguesa en China no es lo que yo entiendo por comida segura, pero algo había que comer. Nada más entrar allí nos apercibimos de que había gato encerrado (Y no en la Hamburguesa). Unas 100 chicas vestidas para matar nos miraron según nos sentábamos en una mesa a comer. En cuanto el camarero nos pidió la comanda, llegó la primera. Ante nuestra negativa se fue, y a los 10 segundos la segunda, y la tercera, la cuarta, la quinta...

Como he dicho antes, todavía no conocía China y menos a los chinos. Aunque te hayan visto rechazar a 1256, siempre llega el siguiente por si tiene más suerte.

La cena fue un agobio absoluto. Si Elle Mc Pherson y compañía supieran que su flamante antro no tiene nada que envidiar a cualquier burdel a lo mejor tomaban alguna medida. Por supuesto, los encargados chinos totalmente conchabados con las chicas, otra de las cosas que rapidamente aprendería de aquel pais, que el que tiene una posición de cierto privilegio, la explota.

Salimos por patas de allí sin tomar postre, y nos dirigimos al bar del hotel. Como os he dicho en otras ocasiones, cuando estoy de viaje, una de mis costumbres es tomarme un Gin Tonic debajo de un bafle con la música alta, y a continuación me voy a dormir como un bendito, y eso era lo que íbamos a hacer.

Al bajar al bar del hotel nos apercibimos de que las camareras llevaban un uniforme, pero que tambien pululaban por el "presentable" bar del hotel otras chicas vestidas con una especie de túnicas de diferentes colores. Dos de ellas se acercaron a nosotros, y comenzaron a hablar en un inglés regular, pero se veía que hacían esfuerzos. Comenzaron a preguntarnos acerca de nuestra vida, nuestra profesión, familia, etc. Nos habrían dado palique menos de 5 minutos cuando una de ellas de repente se para y comenta lo siguiente (Lo explico en castellano, jejeje. No os creais que habeis aprendido inglés de repente porque lo entendeis todo ;-) )

"Nosotras somos Talking Girls (Chicas parlanchinas). Si quereis que sigamos hablando con vosotros nos teneis que pagar 50 dólares"

Una vez que me aseguré que mi compañero había entendido lo mismo que yo, muy despacito para que me entendiesen les dije:

"Mirad, yo hablo durante 18 horas al día. Supongo que es parte de mi trabajo, pero nunca nadie me pagó por ello. Yo aplicaré el mismo principio con vosotras. Encantado de haber respondido a vuestras preguntas. Adios"

Las chicas se miraron entre ellas (Supongo que para evaluar que habían entendido lo mismo las dos). Nos miraron a nosotros, se dieron media vuelta y se largaron.

Aquel primer viaje aluciné con lo que los chinos pensaban de los "narizotas". Sin embargo, me hizo pensar que si ellas pedían eso, supongo que era porque más de uno, y más de cien habían caido.

Despues de darme cuenta de ello no fui capaz de adivinar cual de los dos grupos tenía más cantidad de gilipollas dentro.

sábado, 19 de diciembre de 2009

EL VINO CALIENTE

Ya os he contado que soy una persona con cierto apego por las tradiciones. En mi pueblo, frio que te cagas, en la tarde de Nochebuena todos los bares preparan un vino caliente, con pasas, canela...es delicioso...y gratis.

Recuerdo los pedetes con los que solía llegar en mi mocedad y juventud a cenar esa noche. Al estar el vino quemado, no pegaba...no, con la corbata que llevases, pero pegar, joder lo que pegaba.

Una vez que me casé y, por circunstancias, dejé de pasar la Nochebuena en casa de mis padres, cada tarde de esos días me acordaba del vino y del ambiente con vaho de los bares, con todo el mundo metiéndose entre pecho y espalda 15 ó 20 tazas de vino desde las 6,30 hasta las 9,30 que nos íbamos a cenar.

No sé como surgió, pero conseguí de mi amigo Rafa la receta del vino caliente de su madre. Y hará 5 ó 6 años, comencé a prepararlo el viernes o sábado antes de Nochebuena. Al principio la gente aceptó con dudas. Ahora es un clásico, el pistoletazo de salida de las Navidades.

Invito a amigos, algunos habituales, otros van variando con los años, pero siempre es un éxito de crítica y público.

Mañana toca. Es un día especial. Un amigo está comenzando una nueva vida, vida en la que le deseo todo la suerte que hasta ahora le faltó. Y le agradezco que quiera acompañarnos en este inicio.

Voy a preparar ese vino que me van a hacer la ola, y a él espero que tambien por parte de quien le acompañará.

Por cierto, es posible que esta sea la última entrada de este blog. Me da que el 22 por la tarde ya no voy a necesitar los ingentes ingresos publicitarios de este blog que comparto con 23. Si así es, generoso, le cederé todos los derechos de explotación. Ahora que lo pienso, con 200.000 € tampoco te da como para retirarte...

martes, 15 de diciembre de 2009

LOS AÑOS NO PASAN EN BALDE, O SI

Segundo sábado de Diciembre. Fiesta en el Colegio.

Me pongo la indumentaria habitual. La corbata de los Cisnes. Uno que se va haciendo mayor, y ya que tiene 5 ó 6 iguales, este año escoge una de seda. Las de tergal, aderezadas con copas de multitud de fiestas, no me parecen adecuadas esta vez.

Recolección de la quincallería habitual, esa que solo te pones en estas ocasiones. Botón de ojal. Dudo entre el que me dieron al acabar la carrera y el que me regaló Paco Parra, de Bronce esmaltado, de los que no deben de haber más de dos o tres. Me decido por este último, un toque de exclusividad.

No sé que me pasa este año, y me pongo el alfiler de corbata que creo nos regaló Villapalos al ganar un Campeonato de España de Rugby. La memoria comienza a fallarme, a lo mejor fue en otra ocasión. La última vez que me había puesto un alfiler de corbata debió de ser en el velatorio de la abuela de Carmen...y todavía no nos habíamos casado.

Me miro en el espejo. Efectivamente, parezco un árbol de navidad, con lo poco que me gustan las extravagancias en el vestir. Da lo mismo, es nuestra noche y estos objetos solo los luzco en estas dos ocasiones al año (La corbata ya es más habitual)

Salgo al salón. María y Carmen se horrorizan ante mi aspecto. De todos modos tampoco insisten demasiado. Voy solo, o sea que ellas no sufrirán ningún tipo de verguenza, ni propia ni ajena.

Sabeis que soy un Dandy, un "Euskodandy" diría yo. Hace años que para ir a la Fiesta no conduzco. Tengo chofer. El Marqués, que sí que es un Dandy, ha esperado en el portal dos minutos antes de llamar al telefonillo. Llegó a "y 43" habiendo quedado a menos cuarto, y es un hombre educado con modales británicos que espera a llamar hasta que no es la hora acordada. (El día que tenga mal el reloj vamos a tener un conflicto de intereses)

Le veo bien. Sé que lo que se está comiendo no es fácil, pero tiene buen aspecto. La charla fluye con facilidad.

Para variar somos de los primeros en llegar y nos tomamos la primera en el bar. Anuncian tercios, pedimos uno y nos dan un quinto cobrándonos el tercio (Sé que 23 dirá que esta es una manera anárquica de contar las cosas, pero es la pura verdad) Dudo entre protestar o no, da lo mismo, queda mucha noche....y muchas copas.

Rápido vistazo al bar...la primera en la frente, no hay Gordons. Ya, por situarme antes de que sea demasiado tarde pregunto si tienen tónica Schweppes. Solo Nordic. En fín, intentaré disfrutar con otras cosas. Ahora bien, hasta las cinco de la mañana, todas las veces que vaya a pedir una copa preguntaré si tienen Gordons y schweppes, a ver si acaban soñando conmigo.

Comienza a venir gente. Los Ratones, esos que el año pasado me hicieron quedar como el culo son de los que no fallan nunca. Como siempre son los mismos no entro en detalles. Tendillo y su chica, Yogui y la suya...¡Quintanone! Nos damos un abrazo. Debe de ser, junto con Bono, la única persona que tiene más pelo ahora que hace 20 años.

Nos acordamos del Innombrable, tantos años despues. Quien nos iba a decir que le acabaríamos echando de menos. (Dos "cocretas" y tres langostinos para cada uno, como pregonaba cuando se encargaba de esto) Debido a las obras la cena es un buffet...escaso. Sin embargo todo lo pasamos por alto. El ambiente es bueno, nos reimos, y agradecemos al Colegio que nos siga invitando.

Sí que hay algo que me sorprende. Las únicas chicas que hay en la Fiesta son....las nuestras. No me entra en la cabeza la escasez de novias o amigas de colegiales. Solo se ven corbatas y trajes oscuros.

Me doy cuenta de que el colegio cambia al ver a más de uno con una corbata que parece que le ha vestido su peor enemigo. No es que nosotros fuéramos modelos de pasarela, pero se nota que hoy en día, las indumentarias son diferentes.

Acabamos, es un decir, de cenar y comienzan las copas. La noche se anima. Me reencuentro con esas caras conocidas de años, y con nuevas. Siempre me gusta vacilar un poco a los nuevos. A alguno le resultará pesado, supongo. Sobre todo cuando les abordas a las 4 de la mañana ya un poco pasado de vueltas. Recitamos la Placa, una vez más. Esa que Zapatitos a lo mejor desmonta con la ley del alzheimer histórico ese, o como se llame, que no me acuerdo bien. (De la Ley, que de la Placa sigo recordando hasta cuantas letras rojas tiene)

Las risas de la Noche con Pep, despues del rifirrafe en el blog del año pasado. Nos descojonamos cuando me confiesa que le llamaron un montón de cosas y que la que peor le sentó fue.....

"Tu eres un hijoputa, un cabrón de mierda, y un periodista"

"Eh, tio, no te pases, lo de periodista no te lo admito"

Esto es el colegio, esas risas que nos pegamos él, su hermano, Muro y yo recordando el incidente y riéndonos a más no poder.

Son las cinco de la mañana, "¿Me pones un Gin tonic de Gordons con tónica Schweppes?"

Y me mira con cara de "me-estas-tocando-las-pelotas"

"Bueno, pues si no tienes me voy a casa, que en este bar es que no hay de nada. A ver si te acuerdas para Mayo"

sábado, 12 de diciembre de 2009

COMPRANDO TURRON EN JIJONA

Sí, os dais cuenta de que me cuesta escribir. La presión del trabajo comienza a hacerse evidente y el poco tiempo que me está dejando libre lo comparto con mi familia.

El puente pasado acudimos a nuestro refugio del Mediterraneo, en la provincia de Alicante. Carmen, alicantina, siempre nos empujó allí y yo, acostumbrado a la bruma y la llovizna, tampoco es que me vengan mal unos dias de sol y playa.

Cada vez que voy allí cae un arroz abanda como está mandado, aparte de esas almendras con sal gorda, que en aras de la globalización, hace unos años se han tornado en cacahuetes, que me cago en los hosteleros golfos.

Sin embargo, y por extraño que parezca, Carmen, urbanita de pro, nunca había ido a Jijona. Esa villa, distante de Alicante unos 20 kms, que ella pensaba que estaba cerca de Katmandú.

Creo que siempre hemos sido progresistas, o eso me ha hecho ilusión pensar a mí, pero estrictos con las cosas de comer.

En mi casa, los regalos se reciben por Reyes, el turrón se comienza el día 24 de Diciembre y, por supuesto se pone Nacimiento y se cantan Villancicos por Nochebuena. No me considero religioso para nada y pienso que la Religión nos ha traido muchos más problemas que soluciones, pero todas sus manifestaciones anteriores forman parte de mi cultura.

Por eso alucino que mis suegros y demás parentela, peperos de pro y de mitin, (Ojo, el menda nunca les votó, y una vez a ZP y juró que la última a ese partido, por si las moscas), de misa dominical obligatoria, se apunten a según qué modas.

Si viene bien, y están por casa, ese año llega Papa Noel, el turrón lo comemos cuando nos apetece y montar el Belén es un pequeño incordio. ¡y yo soy el rojo peligroso de la familia!

Para mí, las normas sociales o políticas, están hechas para cambiar. Pero el fundamento de una sociedad, eso no puede variar. Y la ilusión de un niño no puede cambiarse por según qué conveniencias de calendario, o no motar un belén y cantar un villancico, por más que no crea en el Mas allá, ni en la Jerarquia del Más acá. (Podeis llamarme incongruente, nadie dijo que estaba prohibido en este blog)

Bueno, pues mis hijos están muy soliviantados por pertenecer a mi familia y no a la de mi mujer (O sea, que, strictu sensum, a ellos les gustaría ser sus tios), porque en mi casa, el turrón se come en Nochebuena y lo parte mi hijo, como yo partí el turrón en casa de mis padres (Qué carca y casposo me da que estoy quedando, por cierto). Sin embargo, mi mujer, que no porta mi apellido, puede comer el turrón cuando le salga de la punta de las...

Me he dispersado....Mi mujer nunca había ido a Jijona (Xixona le dicen ahora los modernos), y este era un año estupendo para comprar turrón artesano en un obrador local. Yo, proveniente del frio norte, había ido una vez que recuerde, pero es que a mí viajar, me gustó desde pequeñito.

Nos recibió un control de alcoholemia en la entrada del pueblo, para favorecer el turismo gastronómico. Por más que puse cara de malo no logré que me pararan, que iba limpio.

Lo que más sorprende es la cantidad de fábricas de turrón que se ven desde la carretera. Contra las protestas de los niños que querían ir a las fábricas que aparecen en los anuncios de la tele, una vez que llegas a Jijona (¿Había dicho que ahora los modernos le dicen Xixona?), decidí que debíamos ir a un obrador.

Y por supuesto lo encontramos. Unas diez mujeres trabajando dentro protegidas por un cristal transparente, y la hija de la dueña atendiendo en un pequeño mostrador.

Allí probó turrón todo el mundo, para elegir el que más nos gustaba...menos yo

Solo me solivianté una vez. Cuando llegaron los mazapanes y Carmen le dijo que en casa nos gustaban los de Soto (No dijo que SOLO nos gustaban los de Soto). Ella contestó que era porque no habíamos probado aquellos.

La tensión de ver a mis hijos tomando mazapanes un 7 de Diciembre pudo más que mi natural paciencia

"¡Oiga, usted no se meta con mi pueblo!"

Y viendo el importe que ya llevábamos acumulado, reculó.

Carmen y los niños me han dicho que es el mejor turrón que han probado nunca....y yo estoy deseando que llegue el 24 y poder comprobarlo

miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL GUGELMAPS

Y es que me cago en todo lo que se menea.

Uno acostumbrado a vagar por los cinco continentes y se acaba dando una leche aquí al lado (No diré en mi mismo pais no sea que alguno me llame Nacionalista español y la jodamos)

En mis nuevas responsabilidades, el ir a Barcelona es practicamente semanal. La crisis está jodida (Si lo sabré yo) y he pretendido marcar un listón de austeridad, que no racanería, en los gastos de la empresa y que se vea entre el personal.

Yo, para mejorar los resultados de una empresa solo conozco 3 métodos; Vender más con más margen, Gastar menos y vender más con más margen y gastar menos, "tojunto". Pretendo hacer lo tercero, si puedo. Para ello, lo más cómodo para empezar es la segunda parte de la tercera opción, no sé si soy muy claro.

Tenía que ir a Barcelona (Por cierto, la sala de pasajeros frecuentes del Prat de Spanair con tanto pisto que se dan, un poco escasa, para qué engañarnos. Solo aceitunas y patatas. Y no me critiqueis, que no es por volar en primera, sino por ser el que más vuela en turista del mundo. Cuesta más llegar al nivel pero te sientes más realizado cuando lo consigues) ;-)

Había de ir a la FIRA de Gran Via, y miré hoteles en los alrededores con el Gugelmaps. Calle Energía Nº 1, al lado del recinto ferial. Un Ibis (limpito), 49 €.

Con esto me salgo. Ni taxi ni leches, jugada perfecta. Reservo por internet y a Barcelona que me voy.

Acaba el día y he de ir al hotel. Muy ufano, trolley en mano me dirijo a pie a la C/ Energia, y ni Dios, ni hotel, ni casi luz.

Joder, miro mi reserva y está bien claro, excepto por un pequeño matiz...C/ Energía. Sant Andreu de la Barca...

Pido un taxi y me pasa como alguna vez que he preguntado una calle en una ciudad que no conocía y estaba lejos de cojones. Cuando alguien te contesta entornando los ojos y exclamando ¡joderrrrrrrr! es que no pinta bien el tema

Barato, el hotel era. El taxi...no tanto

Vamos, que hubiese pagado un cinco estrellas en Barcelona capital y hubiese ahorrado pasta. ¡Me cago en el Gugelmaps que le da lo mismo Barcelona capital que provincia de Barcelona! (Y el hotel, en el mapa, aparecía al ladito de la FIRA, que tiene cojones)

Esto es como cuando mi jefe me pide opinión acerca de un restaurante en Madrid para invitar a un cliente. Siempre acabo diciendo..."Si quieres un restaurante en Singapur, conozco unos cojonudos. Ahora, en Madrid estoy un poco más despistado"

Venga, ya teneis carnaza para descojonaros de mi, que os veo con ganas