martes, 2 de septiembre de 2008

DESDE RUSIA, CON RISIAS ;-)

Una de las noches en las que más me haya podido reir en un viaje fue sin duda ésta que contaré. Habíamos ido a una Feria en Moscú. El tema de los rusos y los negocios merece capítulo aparte. Un día hablaré acerca de como veo los negocios en las diversas partes del mundo. Pero bueno, por eso Price Waterhouse me podría pagar una pasta. Mmm, lo voy a pensar.

Nuestro socio ruso tenía un stand en la Feria bastante grande, en dos pisos. Nosotros no enseñamos ningún equipo en 4 días a nadie y lo mejor es que se cerraron grandes negocios. La parte de arriba era una sala privada, con un gran bar, y además un gran bar sin parte privada. (O sea, lo mismo, pero diferente ;-) )Y estaban, ambas partes, de bote en bote continuamente. Lo primero que hacíamos al llegar por la mañana era meternos dos vodkas de un trago, por invitación de nuestro anfitrión, no se fuera a creer que éramos unos estirados. Lo mejor que podíamos hacer era pasear por el pabellón lejos de nuestro stand, si queríamos regresar a casa con nuestro hígado mínimamente perjudicado.

Moscú en Noviembre. Entre menos 15 y menos 20 todos los días. Un día nos hizo menos siete y casi íbamos en manga corta. Lo peor no era eso. Lo peor era ver con cara de auténtico pavor esas rusas subidas a unos tacones imposibles andando por las calles cubiertas de hielo como si tal cosa. Es cierto que lo tienen todo organizado (igual que nosotros los chiringuitos de las playas), pero asusta.
Moscú actualmente es la segunda ciudad más cara del mundo, solo por detrás de Tokio. La ostentación que de la riqueza hace el nuevo rico ruso, generalmente proveniente del Partido comunista que pilló una nacionalización mediante información privilegiada la calificaría de obscena. Yo no he visto mujeres con joyas más ostentosas en la vida, ni otros hombres metiéndose caviar a cucharadas mientras se fumaban un cohiba (Que no les sabía ni a caviar ni a puro, pero esa es otra cosa, que Dios no hizo la miel para ....).

A mí el ruso de la calle, no me parece excesivamente simpático. En los hoteles (Y no voy al Ritz, pero tampoco a la "Pensión Paqui") el nivel del servicio es nulo. Para pedir un taxi tienes que solicitarlo dos o tres veces porque en recepción te miran como pensando ¿Qué me pide este tio? ¿Por qué me molesta? Aparte de que el nivel de inglés es tendente a cero.

Los taxis son carísimos y los conductores medio mafiosillos. Nosotros, lo que hacíamos, sobre todo por la noche, era cuando pasaba un coche particular levantar la mano. Enseguida llegabas a un acuerdo con el conductor por un precio razonable. Anécdotas en los taxis, las que querais, como aquella noche, en la Plaza Roja, que exigimos a un taxista que nos llevase por tarifa. El cabrón nos enseña un papel como si fuese y al llegar al hotel y meternos un clavo, comenzamos a discutir hasta que el cabrón sale del coche y medía más de dos metros. La supuesta tarifa era una fotocopia trucada. Pagamos hasta el último rublo.

¿Mafia? ¡Qué va! El centro de Ferias se encontraba en un sitio que solo se podía llegar en taxi. El Metro más cercano podía estar a 5 kilómetros (¿De qué primo del concejal de urbanismo sería el terreno?). Los taxis que iban allí no sabemos si estaban controlados por la mafia, pero por menos de 100 € no llegabas al hotel ni de coña, y si te quedabas congelado en la calle, peor para ti. El concejal de infraestructuras ya se encargará de que el metro en la vida llegue allí y tenemos el negocio hecho y las participaciones vendidas.

Bueno, pues aun y todo, como me gusta el caviar con vodka, de eso vamos a hablar.

En Moscú hay, o restaurantes para rusos pobres, o restaurantes para guiris y nuevos ricos. Si preguntas en un hotel, te mandarán al restaurante de 200 € por cabeza y ya que lo vas a pagar, por lo menos que esté rico.

En cuatro días no me he gastado más dinero en restaurantes en la vida. La verdad es que a mí el caviar me encanta, pero no pedimos ni una copita de vino, porque la copa de cualquier mierda estaba en el entorno de los 40 ó 50 €, y ya sabeis que a mí, con el vino, pocas bromas.
Despues de meternos dos días en un par de buenos restaurantes, a hostia y media por noche, decidimos preguntar a nuestro anfitrión, quien nos recomendó, otro, según él, mejor. (Luego nos enteramos que los tres eran del mismo, para que no hablemos de mafia)
Iba con mi compañero David, de quien os he hablado en alguna otra entrada. En una noche anterior y por causas poco claras, había perdido un gorro de lana que había comprado en un concierto de Andrés Calamaro. Yo iba con la txapela que me suele acompañar en los viajes cuando hace frio. En Moscú, sin gorro, en Noviembre, y de noche, se te congelan las neuronas. Vamos que a Walt Disney no le tenían por qué criogenizar. Con dejarle en la calle en Moscú en Noviembre valía.

Dado que no me gusta llevar paraguas (Será un trauma infantil), en el bolsillo de cualquier chamarra mía, siempre hay un gorro para cuando llueve. Nunca me preocupo por ello. Lo primero que hago al comprarme una chamarra es meter un gorro en el bolsillo y olvidarme. Supuse que en aquella tambien tenía. En efecto, un gorro impermeable con publicidad de Coca-Cola. Le dije que era lo único que tenía y quien da lo que tiene no está obligado a dar más. Sin embargo, él se descojonaba más de mi txapela ¡Habrase visto!

Creo que os he dicho en alguna ocasión que, cuando pago y no estoy de trabajo, me gusta ir a mi aire. O sea que voy cómodo. Fuera corbatas, americanas, etc. Aquel día una camisa, un jersey gordo y un vaquero. Parecida indumentaria la de mi compañero.

Llegamos al restaurante. Por fuera era una iglesia. Al entrar nos dirigieron al guardarropa. Un tio impresionantemente alto, con unos bigotes hacia arriba que Dalí era un alevín. Al entregarle nuestros "sombreros", los cogió con los meñiques levantados como si apestasen. Ahí comenzó nuestro descojono, pues, despues de ver el nivel del garito, nos imaginábamos lo que pudo pensar el pavo al tomar mi txapela y el gorro de coca-cola. El tío pensaría, ¿pero los que friegan los platos tambien me dejan la ropa a mi?

Salimos y con gran ceremonia, nos meten en una sala donde solo vemos oficiales de un ejército árabe y gente vestidos como si fuesen Lawrence de Arabia. Le miré a David, él me miró a mí, y nuestras risas eran más que evidentes al darnos cuenta de que estábamos fuera de sitio total.

En eso que nos pasan por delante de ellos y nos meten en el restaurante propiamente dicho. ¡Qué importantes!, me digo yo. Nada más alejado de la realidad.

En efecto, era una iglesia con sus vidrieras, escaleras, coro, etc. En medio de la Basílica, una mesa enorme con un príncipe árabe, dos o tres personas tambien árabes de alto nivel, y dos o tres generales del ejército, tal era la cantidad de condecoraciones que portaban. Una ceremonia de la leche, 14 camareros para esos 6 u 8 comensales, y a nosotros que nos dirigen con nuestros vaqueros y jerseys de apres-Ski por las escaleras, hasta la parte más alta del coro. En cada descansillo de la escalera nos mirábamos. Era como cuando en clase no te podias reir y te tenías que morder las manos para no explotar. Lo mismo.

Los pollos que estaban en la antecámara, era el séquito que no podía cenar con los superiores, y ahí estaban haciendo tiempo mientras los de la mesa grande se ponían hasta las patas. O sea que, a nosotros no nos colaron, sino que los otros no jalaban.

Por fín nos dejan en nuestra mesa. El último descansillo. Nos ayudan a sentarnos, por favor, que no sabemos, y en cuanto se van a por las cartas, nos miramos a la cara y toda esa tensión acumulada desde que el pavo nos cogió los sombreros, estalla. Las lágrimas resbalaban por nuestra cara. No recuerdo un hartazgo de reir tal como aquella noche. Vernos con nuestras pintas, toda la ceremonia, los árabes, el gorro de coca-cola, sobre todo el gorro de coca-cola y el pavo tomándolo con los meñiques levantados y cara de asco. Por último, que nos ponen a cenar encima practicamente de la antena de la televisión, y nosotros haciendo amago de tirar huesos de aceituna a la mesa de los árabes de abajo. (Teníamos una posición estratégica privilegiada)

Era ver aparecer al camarero, tan circunspecto, y en cuanto se daba la vuelta, como niños. A carcajada limpia.

La leche por cenar fue de las que no se olvidan pero, hay noches que se paga lo que sea por pasarlo como lo pasamos. ¡Ah! y el caviar y el vodka...exquisitos.

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Como se entere tu tío de lo de la cuenta, os a poner a ti y al Deivid mirando para Pamplona.

Kikas dijo...

Este blog está comenzando a trascender peligrosamente de lo privado a lo público, y sus lectores se están comenzando a multiplicar allá donde más incómodo puede resultar para su autor.
Por puntos, Estas historias son todas inventadas. Que no hago más que repetirlo.
Segundo. Sirvan estas tres cenas por la cantidad de días de Feria sin comer, o comiendo dos galletas, o aguantando según qué caras cuando se pide vino en una cena. (Si hasta aquí lo digo, que no pedíamos vino por el sornabirón que venía de vuelta)
Tercero, aun siendo la historia inventada, creo recordar que en ese viaje, para variar, no comimos ningún día, para no desmerecer una feria que se precie.
¡Anda! ¡que me va a salir barata la idea del blog de los cojones!

El 23 dijo...

De que Kikás no come durante las ferias soy testigo al menos en lo que se refiere a Amsterdam. He ido a visitarlo en su stand y salió conmigo para comer un emparedado (sandwich, para los que sepan inglés). No habíamos hecho más que dar el primer bocado cuando le llamó su jefe. Estuvo hablando por el teléfono móvil durante media hora en plena calle, caminando en el mismo trozo de acera, primero en una dirección y luego en la otra. La traza que dejó en la acera enfrente del aparcamiento del RAI fue visible durante seis meses hasta que el ayuntamiento la reparó. Después de la conversación volvió a la cafetería, se comió la mitad del emparedado de dos bocados y se volvió al stand.

Esa misma noche cenamos juntos. A los postres se empeño en pagar la cena (no digas que no es cierto). Yo le dije que aceptaba siempre y cuando me jurase que lo podía cargar a los gastos de la empresa. Me contestó lo siguiente: "Si puedo o no puedo cargarlo es asunto mío". O sea, que no.

Si hay que romper en algún lado una lanza por la probidad de este hombre, estando como estoy en Flandes, puedo romper (en su favor), las 31 lanzas (creo recordar) que se ven en el cuadro de la Rendición de Breda de Velázquez.

Ahí queda eso.

Kikas dijo...

23, que no hagas caso. Son peleas entre departamentos de las empresas. Quieren someterme mentalmente para que en el próximo comité de dirección trague con según qué cosas (o a lo mejor me lo estoy inventando todo)
Tiene cojones que, hombre austero donde los haya, el único día que saco los pies del tiesto, me pasen la factura.
¡Pues no! Que insisto que voy a comenzar a pasar factura yo de las revisiones de hígado que el médico me hace despues de cada viaje a según donde. Y te aseguro que, muy pocas de esas copas son voluntarias.
Que ya sabes, que hombre profesional hasta el extremo, si hay que beber por una buena venta, se bebe, y si hay que comer mierdas...se come, y sin poner una mala cara.
(Si en el fondo, quien ha escrito esto, escondido como un anónimo más, es amiguete. Si le tengo calado) ;-)
Eso sí, os quedais en la anécdota. Del gorro de Coca-Cola, nadie dice nada

Anónimo dijo...

Si duro es volver al curro después de unos días de asueto, más duro ha sido entrar en la hoja de mareo que mantenéis el niño los Yébenes y tú, si bien, él lo hace por no tener otra forma mejor de pasar el rato, tu solamente lo haces para enaltecer tu propio ego.

Coño, Años has tardado en juntar puntos de vuelos para poder llevar a tu mujer al viaje de novios que tanta ilusión os hacia, y vais hacerlo en el momento más duro posible. Me alegro muchísimo porque siempre tendréis el recuerdo inolvidable de esta aventura, aunque mi mujer no entiende la llorera y angustia que he cogido al leer tus comentarios y los de todos los demás.

Las historias no necesito leerlas, me las se de memoria, son tus incunables, pero la gente se las cree, que poquito te conocen.
Un ser como tú, criado bajo el manto de la Santa Madre Iglesia, hasta que llegaste al Cisneros, ungido con el espíritu del “Ahorro” e inculcado en el “Pecado” del gasto, especialista en arrimar el hombro a pagano externo, catador de cuitas y finezas en hilos bordados con letras de postin, in memoriam de pardillo indiferente para ti, vendes abstinencias y ayunos imposibles cuando la tarjeta que llevas en el bolsillo es de empresa. Jajá jajá.

Tu que te retiras de la barra hasta de las rondas baratas cuanto de tu pecunia se trata, te peleas a muerte para pagar una cena cuando estas de viaje de negocios, y vas a comer a un restaurante baratillo, pagáis todos con papelines ( de empresa por supuesto ) y nadie da unos papelines para pagar la comida del pobre Dienteputo.

Dale un beso muy fuerte a Carmen y a los niños de mi parte, y cuando vuelva a entrar espero ver mejores noticias.

Charro.

P.D. Pal de la pica en Flandes, me alegro muchísimo de que te des tan buena vida y seas tan feliz, disfruta de la vida y de tus niñas, grande y chicas.
Cuando vengas intenta sacar un rato para poder juntarnos y pasar un buen rato juntos, no te preocupes no discutiremos para ver quien paga, esta misión altruista se la dejamos a kikas que para eso es su gusto.

Kikas dijo...

Coño, innombrable. He de reconocer que mantienes una prosa castellana cuidada, pero ...¿Qué te paso en tus vacaciones? ¿alguno atravesado que te dejé el calostrillo colgando?
Si hasta ahora, sin nombrarte, así te pones, tranquilo, en ninguna lo haré, no sea que me vayas a denunciar a los de la Ley de Protección de datos como el Yogui. Y eso que más de una fue buena, buena (La de los gitanillos al lado de tu casa en Charrolandia, aquella que despues de la bronca (que digamos que se montó y no montaste) en La Chata,no nos quisieron servir en garitos de Moncloa y creia que nos daban hasta en el cielo de la boca...)
Es una pena que andes de tan mal humor, Charrito, que fijo que algo te podemos ayudar , si te dejas.
Esta es una página de buen rollito, no sé si te has dado cuenta, no merece la pena ponerse de mal humor por nada.
Y no te preocupes, la próxima, para variar, volveré a pagar yo, como desde que salimos de vivir juntos ha sucedido que yo recuerde, con esa letanía de "la pasta que tienes y lo pobre que soy yo"
Anda, descansa el fin de semana que fijo que la que viene ves la vida de otro color. Y no llores tanto, no vayas a deshidratarte...aunque a lo mejor es eso, que retienes líquidos

Kikas dijo...

Rubio ¿Qué se habrá tomado el Charro?

el 23 dijo...

Me alegro de poder nombrarte, innombrable de mis entretelas. No creía yo que me iba a pasar esto, pero me alegro de saber de tí. También me alegro de tus buenos deseos de una larga y placentera vida al lado de mi esposa y de mis hijas. Y que conste que tú podrías estar en mi lugar porque tú viste a mi mujer antes que yo, en aquel verano del 92. Fue entonces cuando le dijiste con ostensibles gestos eso de: "Esto es como la Expo de Sevilla, o ahora o nunca". Y no te entendió o no quiso entenderte, o le pareció raro que quisieras esquiar en verano. Encogiste los hombros y se lo fuiste a decir a otra, con igual o parecido éxito. Por cierto, ¡qué buena fiesta organizó el Marqués para despedir a las holandesas! ¡Si parecía una kermés, con farolillos, y bombillas y actuación estelar de la tuna incluida. Sólo faltó una tómbola y el perrito piloto.

Y recojo el guante de la invitación. Tengo tantas veces dicho esto de que voy a cenar con ya no sé cuanta gente, que algún día lo voy a tener que cumplir.

Kikas dijo...

Ten cuidado Rubio, no le dejes tomar muchas confianzas...que luego ya ves como dispara.
Aquí ya solo falta el comentario del Marqués, con quien por cierto, juego al golf esta tarde, y vuelve a convertirse en una subsidiaria de las cavernas. (Bueno, nos faltaría el Sombri tocando en la puerta de alguien a quien tenía contratado, porque era tarde y no se había levantado para ir a currar. Que claro, ¡así en la puta vida te pueden dar tarjeta de empresa!. Y es que el nombre...no lo puedo nombrar)

Anónimo dijo...

Joder lo interesante que se está poniendo lo de los "chicos del Cisneros"!!!
Si por fin os juntáis a cenar, o lo que sea, avisar donde por favor. Prometo ponerme en una mesa cercana, calladita y difrutar de las flechas que volarán por encima de vuestras cabezas: de Kikas al Innombrable, de éste al Rubio, del Rubio al Marqués.... que pasada!!! no me lo quiero perder....

En el fondo creo que, ahora de "casícincuentones", afloran rencillas de Colegio Mayor: que si la ví yo antés..., que si no hubieses llegado cuando la estaba invitando a una copa..., que si te apuesto lo que quieras que me la tiro yo antes..... Ufff, al final las mujeres manejamos vuestras vidas y vuestros inconscientes hasta el final. Suerte que habéis caído con buenas chicas.

Un beso para todos los chicos del Cisneros (por favor, no os olvidéis de decir el lugar de reunión. Gracias)

Kikas dijo...

Anónima. De casi cincuentones, nada, bueno, el Charro sí que siempre fue más torpe para los estudios, que nooooo, Charro, que ha sido un troll.
Y como decia el Jevy, nosotros, por tias, nunca discutimos. Yo tuve novia cuando decidí que era el momento (Y tuve suerte de que ella decidió tambien lo mismo, por cierto). El Marqués con extranjeras hasta la presente que es de Málaga. Rubio, aunque decía que tenía novia en el pueblo, nunca lo comprobamos y, con esa cara, lo dudo. Tuvo que venir alguien de los Países Bajos que no se enteraba muy bien de su verborrea y ahí la lió (a ella).
Del Charro, mejor que del Charro y sus novias te hable cualquiera menos yo, que se va a pensar que le guardo rencor. Ahora, felizmente casado desde hace un par de años (a los más de 40, el golfo), a lo mejor es una temeridad sacar según qué temas.
Y nosotros, nos lo pasábamos tan bien, que por temas de tias nunca discutimos.
O sea, que menos lobos, caperu.
Eso sí, si nos dices quien eres, te dejamos que estés en la misma mesa, a ver si con un poco de suerte te liamos....y acabas pagando tu

Jevy dijo...

El Charro, inefable como siempre. ¡Charrín, que le estás desafinando el blog a Kikás y esto va a acabar siendo una casa de citas -a ver quién paga la cena-!
La verdad es que por cosas de mujeres nunca discutimos: yo, al menos, asumía que en mi faceta de Dr. Jeckyll aún estaba muy verde, y en mi faceta de Mr. Hyde, de la cual tenía noticias al día siguiente, como me volvía un completo sátiro, espantaba a las mujeres en décimas de segundo (menos cuando fui yo el espantado, porque parece ser que le estaba tirando los tejos en Palos a la mujer de aquel del Cisneros de rugby que era de la selección, un tiarrón 4X4... Menos mal que él se lo tomó como a broma, ver a un piojo como un piojo intentando ligar con su mujer...

Kikas dijo...

Al Charro lo que pasa es que le encantaría estar en esa cena que nos vamos a pegar el viernes mi socio de beneficios bloggeros y yo. De todos modos, lo de desafinar, es lo que ha hecho habitualmente (Solo superado por el Gordo Giner, todo sea dicho)
Jevy, éramos conscientes de nuestras limitaciones y por ello optimizábamos nuestro esfuerzo muscular, decicándolo casi exclusivamente al levantamiento de vidrio en barra fija ( o móvil, depende de nuestro estado), ni despistadas caían. O sea, ¿que eso era porque las espantabas?

Jevy dijo...

Ya me acuerdo del hombre-armario: Paco Méndez creo que se llamaba. Intenté ligar con su mujer, en estado más o menos lamentable. Creo que hasta me sacaba más centímetros de ancho que de alto, o sea que una retirada a tiempo fue una victoria.
A las demás no es que las espantase, es que siempre fui igual: me podía el arte. Yo es que soy un melón...mano, me encanta cantar y cantar, y no sabía cuándo era el momento de dejar la guitarra y decir: "ésta ya quiere que deje el Cascorro de las narices y pase a tratar otras geografías". Pero bueno, dos años inseparables y siempre nos respetamos sin meternos mano ni nada en la moto. Un ejemplo para las generaciones venideras. Hasta hemos sido ejemplo de tunos en eso de beber y no pagar... pero se agradece

Kikas dijo...

Jevy, está feo señalar en internet, que el Google lo carga el diablo ;-)
Aprende de Pelaez;
Y que tú me respetases, viendo mi arte guitarra española en mano, dice mucho de tu tolerancia y falta de sentido del ridículo (Bueno, eso mejor mío), máxime con todas las tías que te ponía a huevo para que las rematases..y las rematabas, hasta que se iban. Pero que nos reimos....eso lo podemos asegurar

El 23 dijo...

Nada Jevy, que allí íbamos todos más o menos a lo mismo y volvíamos más o menos con lo mismo, o sea una tajada como un piano.

Pero intentar ligar con la mujer de un segunda línea de la Selección Española de Rugby es de quitarse el sombrero...y darte con él.

Menos más que el armario con patas en cuestión, en el Cisneros jugaba en tercera línea, lo que ya supone tener cerebro completo y por lo tanto, tener sentido del humor, que si llega a ser primera línea, que con frecuencia (obligatorio en la selección francesa) tienen un cerebro para los tres (para pensar mejor en común y coordinar las acciones, que no me entienda nadie mal, que este ciberdiario lo lee mucha gente) aún hoy te quedarían secuelas de la "conversación".

Y a tí Kikás, después de la semana de ayuno, aguantando como un sólo hombre a base de comer "marrones" (y no "glacés" precisamente), te voy a invitar a cenar como un rey y que les den al Charro y al tío ese que te fiscaliza las cuentas.

Además, para evitarte la tentación de que te dé por pagar a tí, he pagado por adelantado. Eso sí, te tienes que comer lo que le salga de los huevos al chef, que éste es del tipo "Yo soy Dios, sé lo que te conviene, y a ver que vino me eliges, no vayas a estropear mi comida".

Y mira, en el fondo me alegro. Que si no igual te da por pedir "guëvos de centurión" con vodka como un nuevo rico ruso y la jodemos.

Y ya no te envío más mensajes en estos días que a juzgar por tus respuestas telegráficas a mis mensajes electrónicos (e-mails, para los que sepan inglés), debes llevar catéter por no tener tiempo ni para mear.

Hasta el viernes.

Kikas dijo...

23, si interpreto bien lo que dices, debo de tener sentido del humor. Jugaba de tercera línea, con el cerebro de Ingeniero, torpe, pero ingeniero. Bien, tomate algo ;-)
Y como le he comentado al Jevy en su historia, me acabas de joder el que te pudiese putear este año tambien, desagradecido, mal amigo
¡Mira que pagar! ¡Solo para que el Charro pueda tener razón!
Y me has jodido la foto del momento histórico cuando pagas la cuenta
Oye, ¿No irás a fregar platos al dia siguiente, aprovechando que el sábado curro?

El 23 dijo...

Ay, amigo Jevy:

Que tiempos aquellos cuando se les hacía (en nuestros sueños) "el culo gaseosa, con esta melodía que cantamos" y la que quería, se dejaba querer, siempre que lo adivinaras todo.

La siguiente historia, basada en hechos reales, puede herir la sensibilidad del lector. Los nombres de los protagonistas han sido cambiados para proteger su identidad.

- "Venga", dijo ella, "si aciertas en que estatua de Madrid estoy pensando te dejo que me beses lo que rima".

Y Martínez se pasó la noche pensando que estatua rimaba con algo que él quisiera besar.

- Cibeles, Calvo Sotelo, Espartero, Neptuno, Martínez Campos, la Victoria,... ¿estatuas en Carretas?. No, ahí no hay.

Con la cuarta copa Martínez se olvidó de la adivinanza. Al beber la copa número ocho, le salió una rima muy ocurrente, pero ya no sabía porqué estaba tan poético esa noche.

Y ya bajando la Avenida de Séneca, con más copas que el Real Madrid, llevando junto con Pérez, una tubería de PVC de diez metros que encontraron en una obra de Telefónica, una corona mortuoria que alguien había dejado en la estatua a no sé que héroe latinoamericano que hay en el Parque del Oeste, una pegatina enorme de Justerini & Brooks al pecho y gritando que era "el primer pedo esponsorizado del mundo",..... a la altura del Colegio Hispanoamericano, tuvo una revelación:

- "Joder, la estatua del Oso y el Madroño, que rima con... Cascorro".

Miró a su alrededor buscando a la chica y sólo vió, bajo la techumbre de pobladas cejas, los ojos alegres de su amigo Pérez y pensó que una amistad verdadera no se consigue con juegos florales.

Un abrazo a Martínez y a Pérez, que sé que pasáis por aquí, de vez en cuando.

El insomnio es jodido, pero una vez que te acostumbras a no dormir, te da tiempo hasta para saludar a viejos amigos.

Kikas dijo...

A ver, 23, te tengo dicho que no me señales. La corona de muerto era de una estatua del Parque del Oeste al que los del Hispanoamericano habían hecho un homenaje.
En la misma tacada, Martinez y Perez se llevaron una baliza de esas intermitentes que había avisando de un socavón en Cea Bermudez, que esto tampoco sé si habrá prescrito, porque el socavón tenía un par de metros de profundidad.
Ambas, baliza y corona fueron depositadas arropando el feliz sueño del sobrino del Tio Eulogio, quien se despertó pálido y de un salto. Avisado por los cánticos gregorianos, la corona y la luz amarilla de muerto, se creía que estaba en su propio tanatorio.
¡Cómo disfrutamos todos de tu insomnio, 23!
No te olvides la cámara de fotos el viernes, que más de uno sentirá la insana envidia de que no le invites, y hay que restregarlo

El 23 dijo...

Como te dije en la cena, has mezclado dos historias. Los que le pusieron la corona de muerto al sobrino de Eulogio junto con la baliza y los cánticos gregorianos no fueron Martínez y Pérez sino Peláez e Isidorez quien tomó el relevo de El Jevy como pareja de Peláez cuando aquél tuvo que marcharse, por motivos que se desconocen, al Principado de Asturias, Patria querida.

Kikas dijo...

Y Martinez y Perez? ¿eran de los Montes?
Y como te contesté en alguna ocasión esto es la licencia del artista y, además, en la cena te dije que era un cabrón, y que si quería mentir, mentía y te ibas a joder diciendo que no habías pagado....pero luego me arrepentí....y es que no puedo ser tan blando
¿será que te tengo cariño?
Y los motivos de que el Jevy se marchase no son desconocidos. Es que hizo Bacarrá, o sea, para los no iniciados, no aprobó ni una

Jevy dijo...

Bueh... ¡tanto como bacarrá!... Eran tiempos difíciles aquéllos, para un aspirante a biólogo al que la tasa de paro de 1984 (superaba, para jóvenes, el 30%) y sus notas de C.O.U. y selectividad (brillantes) le condenaron por presión familiar y del profesorado a hacer una carrera no deseada. recuerdo que en Teleco entrábamos como 1.000 o 1.200. Y yo fui uno de los 300 que aprobó algo (la química). Los otros 900 tuvieron la suerte de tener que cambiar de carrera al primer intento. Yo hice el Jirulo un año más. Pero tras otro año perdido, decidí no seguir carreras meteóricas como las de OCT, Iñaki y tantos otros que se convirtieron en ingenieros a la vez que empezaban a llevar regalos de cumpleaños a los nietos. Por no hablar del Peque, que se jubiló con las últimas asignaturas.
Lo mío fue un desencanto desde el primer día. Juro que la siguiente anécdota es cierta, y no como las de Kikás:
Yo había estudiado en COU biología, química, física y geología. No pensaba acabar en una ingeniería. Por ello, no cursé dibujo técnico. Cuando empezó el curso en Teleco (clases de 4 a 10, ¡qué sopor tras los pacharanes del mus de la post-comida!) el dibujo técnico se encaminó por un sendero desconocido para mí: la perspectiva diédrica. En la tercera lámina ya estaba más perdido que la afinación de la guitarra del Charro. No veía esas supuestas intersecciones de planos que se supone había que representar mentalmente. Como si me dicen que me imagine a Benedicto XVI en pelotas. Es algo que a uno se le escapa.
Pues bien, tras hacer el profesor unos comentarios con respecto a la cuarta lámina, como andaba con menos ideas que Kikás en un Congreso de proctólogos hindúes, le pregunté a la chica de la mesa de al lado que dónde estaba la recta, el plano y la madre que los parió.
En esto que se me vuelve el chico de la mesa de delante. Era un ciego que iba a todas las clases con una máquina para grabar voz (de aquéllas de la época en la que la tecnología no se medía en Gigas o teras, sino en kilogramos), y al que luego le pasaban los apuntes a braille. Tenía la tercera lámina hecha a tinta, pero sobre cada línea, en función de lo que representaba, tenía diferentes rugosidades. El ciego empezó a mover los dedos por lo que para mí eran rayas y puntos de los de toda la vida, ¡joder, si yo ya hacía rayas de estas con 4 años!, y empezó a decirme: "¿ves esto? Esta es la recta que aquí se corta con el plano y bla bla bla...". Mi congoja fue tal que nunca volví a clase de dibujo técnico. El ciego lo veía y yo decidí dedicarme más a perder pacharanes jugando -mal, hay que reconocerlo- al mus.

Kikas dijo...

Jevy, que te he dicho que eso de señalar está muy feo, y este es un blog famoso en el ciberespacio. A ver si voy a recibir un recado de la agencia de protección de datos. Se dice vasco de pelo rizado, pongamos por nombre Garagorri estudiante de Aeronaúticos, y queda todo mucho mejor (Como haya un estudiante en aeronaúticos apellidado Garagorri me cierran el blog)
Y te sorprenderia saber mis conocimientos de proctología hindú, a propósito....

Mela dijo...

Te gusta el caviar y no te gustan las bromas con el vino
No me gusta el caviar y me gustan las bromas con el vino
Me encanta la foto del Restaurante-Iglesia
"Tirar huesos de aceituna a la mesa de abajo"... me pregunto a quién se le ocurriría esa idea