domingo, 14 de septiembre de 2008

UNA NOCHE CON 23

Sé que todos estais impacientes deseando saber qué tal nos fue, si nos reimos, quien pagó...en fín, esto de Internet es la leche. No tenemos tiempo para vernos, pero todo el mundo está más relacionado. Quizás de un modo artificial, pero enterado.


Pasé el primer día de Feria. Para variar, estaba cansado. Llovía bastante. No sabíamos muy bien a qué hora podríamos vernos ya que, nosotros, despues de acabar el día, siempre mantenemos una reunión para analizarlo, y puede pasar un buen rato. Yo quería cambiar esta costumbre y hacer la reunión a la mañana siguiente. Comenzarla media hora antes de que comience la feria y así no nos dispersamos, pero la gente prefería estirar el día y dormir media hora más. La desventaja es que, como no hay hora límite más que cuando el vigilante nos echa del recinto, la reunión puede ser eterna y no decidir nada. No sería la primera vez que a mitad de la reunión nos tenemos que esconder para que no nos echen los vigilantes.


23 me mandó un sms. estaba en Utrecht en medio de un atasco. Que me lo tomase con tranquilidad. Tuvimos la reunión y, al acabar, me mandó otro sms, que ya estaba en Leidsplein (Al lado de mi hotel). Como tenía ganas de verle, en vez de que me esperase mientras llegaba en el tranvía, le dije que me viniese a buscar. En 20 minutos estaba recogiéndome. Tenía un gps en holandes que, cada vez que pasábamos cerca de un colegio, emitia un rebuzno.


23 me explicó que el sábado era su primer día de clase del nuevo curso y que era costumbre que todos durmiesen en clase (Extraña costumbre, por cierto) Las cosas que hay que decir para no dormir en casa.... Sin embargo, le cerraban a las 12 con lo que, por si estirábamos la noche, quiso encontrar habitación de hotel. Cuando me lo comentó me descojoné. Nosotros reservamos de año en año. Amsterdam esta semana está absolutamente colapsada. Pero dejé que se estrellase solito. Al quinto hotel que le miraron como si fuese un extraterrestre, se convenció de que, en el coche, o en clase, ya que no quería compartir mi cama de 50 cms (Entre sus 23 y mi barriga, vamos, para hacer trenecitos).


Ya que me tenía que cambiar para ir a cenar, le indiqué que me acompañase a mi habitación, pero que entrase de perfil, que una habitación individual en Amsterdam es eso, individual. Ningún problema. Nada más entrar me dice (Como hace 20 años) "¿Te importa si pongo un huevo?" "Si no me dejas zurraspas..." le contesté. Así solventamos el estar los dos en espacio tan reducido, y es que la confianza es lo que tiene...que a veces da un poquito de asco.


Me comentó que el restaurante tenía sorpresa. Viniendo de él me temí lo peor. De camino al restaurante se perdió dos o tres veces. Aparcamos al lado de un canal y me sorprendió que hubo de pagar hasta la hora que estimábamos que nos iríamos. En Amsterdam se paga 24x7.


Y llegamos al sitio. Era alucinante. Un club de Jazz que daban de comer (O sea, al revés que un restaurante con música en directo) No me creía que alguien de Los Yébenes pudiese tener ese gusto tan refinado. En seguida me aclaró que lo había buscado su mujer por Internet y que, como buena holandesa, no era excesivamente caro. Nos pusieron en la primera mesa. El contrabajo, al tocar, metía la manga en mi plato.


Elegimos un vinito de Elciego para acompañar el pienso. 23 y yo tuvimos una cena como la que nos apetecía. Risas, muchas risas. Calor, ¡Un calor de la hueva!

23 me descubrió como brindan en Flandes, e hizo el ridículo delante del camarero explicando con gestos flamencos (Que para nada parecen de Sanlucar de Barrameda) cuando un plato está muy rico. El camarero le miraba como las vacas al tren.

Hablamos del blog. ¡Hay que joderse! Tantos años y acabamos hablando de algo que nos permite estar en contacto casi a diario y ejercitar la mente en las respuestas rápidas y agudas. 23 me confesó que se lo pasaba muy bien. Yo le dije que tambien, pero que escribía sin corregir y, a veces, no quedaba convencido.

Mientras tanto la cantante, con una edad semejante a la nuestra, seguía deteniendo la noche con su sonrisa. ¡Qué sonrisa! Hablamos de todo y de todos.

El cabrón de 23 tuvo que llamar a su amiga de 21 años (Su compañera de masajes) para que le abriese la puerta de la clase para dormir (Que he visto excusas absurdas)

23 quiso dejarme definitivamente en ridículo. Yo siempre le he hecho el regalo más preciado, mi presencia. Ayer, el cabrón, además de pagar la cena (Bueno, me enteré que la mitad de ella la pagaba la hacienda Belga), me hizo dos regalos materiales. Uno de ellos es el libro en el cual se explica como Nelson Mandela conquistó el corazón de los Blancos sudafricanos utilizando el Rugby. El otro me hizo prometer que no lo podía decir y...bueno, si incumplo mis promesas, nadie querrá acercarse a mi.

23 es el director General, sin sueldo, de la empresa de su mujer. Se dedica a cuidar de su prole, y a maquinar para, legalmente, pagar menos a la Hacienda Belga, y para un paisano de Rinconete y Cortadillo, eso es pan comido.

Sin embargo, ayer le dije que por qué no desgravaba sus clases de la universidad como gastos de formación. Se quedó muy sorprendido. Yo, que por cosas como estas cobro, se lo deduciré del próximo pago de ingresos publicitarios de este, vuestro blog.

La copa quedamos en que la pagaba yo. (Se le está pegando el caracter holandés)

Y hablamos, hablamos mucho, y nos reimos más, y, a las 12,10 tuvimos que irnos. No quería que durmiese en un parque y, como teníamos atrás a un tío que debía de ser de Madrid, nos despedimos apresuradamente en medio de la calle porque el coche de atrás estaba impaciente no sé para qué. A lo mejor era la de 21 años que estaba impaciente por comenzar el masaje.

Llegué a mi habitación, y deposité los dos regalos. Comencé a leer uno...el otro, el otro lo pondré en práctica.

Gracias, 23, por esta noche. Y no me olvido que eres un cabrón y que me toca pagar sin quejarme hasta el 2015. Será un placer.

43 comentarios:

Anónimo dijo...

Auténticos!!!
¿Qué tenemos que hacer para que nos digas en que consiste el otro regalo?
Quizás lo del 23 no es un regalo de la naturaleza... ;-)

Kikas dijo...

Nada, no puedes hacer nada, que no tengo muy claro si eres 23 y me estás poniendo a prueba.
Lo de 23 es un regalo físico, y químico, si me apuras.
Yo no le ví mayor importancia, excepción hecha que me dejó a la altura del betún ya que nunca en mi vida hice más que pagar y presentar mi garbo paseante, que no es poco, pero insistió en que eso no lo podía contar ....¿Será una estartegia publicitaria?

tdx2 dijo...

No sé si será una "estartegia"jejeje publicitaria, pero a ver como se come .... si no lo puedes contar, es un regalo físico... y que tienes que poner en práctica, imaginación tenemos mucha, no nos hagáis pensar mal, y para que 23 no se enfade y siga confiando en tu palabra, que nos diga él cual fué el regalo¡ ahh y lo de la foto IM-PER-DO-NA-BLE.

Kikas dijo...

Pues como parece que este, vuestro blog, va a medias tanto en ingresos, como en paridas, entre 23 y yo, he de traspasar la responsabilidad de todo a 23. Lo mío es escribir en una escapada de la feria mientras me tomaba un sandwich en un pc público y bailar alguna letra, que os estais volviendo de un exquisito que te crujes.
O sea, 23 se olvidó la cámara (Todo el mundo sabe que yo nunca la llevo), y 23 no me deja decir ese fabuloso regalo que he de practicar ....para disfrutar....
O sea, quejas, al maestro armero...el de la 23 cms parabellum

El 23 dijo...

Esto parece una conversación de chiquillas.

- Yo se una cosa que tú no sabes.
- Anda, jo, dímelo.
- No, no, que es un secreto.
- Anda, si de aquí no sale. Te lo juro por Snoopy.
- Bueno, pues si de aquí no sale, te lo cuento.

Y luego resulta que "aquí" se refiere a la Comunidad hispanohablante, es decir, España, Sudamérica, Centroamérica, la parte sur de Norteamérica, Filipinas y los Colegios Cervantes de todo el mundo.

Para guardar un secreto, amigo Kikás, lo mejor es no hablar de ello. Que parece que te has caído de un guindo.

Y no se trata de algo inmoral, ni ilegal, ni ilícito, ni inconveniente, ni tampoco es una estartegia (hemos descubierto un nuevo vocablo, lo que se aprende con Kikás) pero no por ello ha de ser de dominio público. Por lo mismo, que El 23, Kikás, tdx2, Argos y la infinidad de seudónimos y anónimos no firman con sus nombres y apellidos y por lo mismo que Carmen no permite a Kikás que su foto aparezca en este blog: porque en el uso de su libertad, y sin hacer daño a nadie, deciden hasta donde llega su vida privada y hasta donde la pública. Y en la misma forma que respeto vuestra libertad, exijo el respeto de la mía.

Y cuando se habla de algo físico que hay que poner en práctica cuando ya medias los cuarenta, y que viene de un futuro médico naturópata, es más fácil que sean consejos para prevenir la hipertrofia benigna de próstata que cualquier otra cosa que vuestra calenturienta imaginación pueda concebir. Puedo aseguraros que el culo de Kikás está seguro conmigo, por muy cerca que se ponga.

Y cuando me enfríe un poco, os cuento mi versión de "una noche con Kikás".

Jevy dijo...

Para dar más lustre a este blog, y que se internacionalice de verdad, a ver si entre viaje a China y viaje a Venezuela (¡Yankees de mierrrda, váyanse al carajo!, Kikás, es que te buscas unos destinos...), el 23 y tú os podíais pasar por León a hacer una visitilla. Buenas viandas y vinos de la tierra. Yo pongo la casa a disposición (hay habitaciones para las dos parejas e incluso niños entran) (¡Que no es mi casa, que no tengo un palacio! Es que mis suegros se compraron un piso aquí, pero ya casi no pueden venir de París, y ahí está el pobre piso, muerto de risa en plena zona de vinos). Y para no comprometer la fama de la relación Kikás-23, paga Kikás la cena. A mí me sale redondo el fin de semana, y Kikás se deduce unos gastos en la declaración, porque con Zapatero en el poder, una cena en un restaurante de León desgrava como inversión en I+D+i. ¿Qué os parece? León está más bonita que nunca y aún no ha empezado el frío que nos da fama. Además, yo sí que llevo cámara para plasmar tan importante evento: Kikás invitando a 23, a Jevy y familias, y Charrín quedándose con las ganas. Memorable.

Kikas dijo...

A ver, 23;
¿Me ha caido de un guindo o ha sido un troll? ¿O es que, como no me atrevo a mentir en la historia y decir que pagué yo y demuestra lo contrario, me he querido vengar por ese lado? Para que toda la presión recaiga sobre ti, que ves que tenemos un público ansioso.
Y mi culo está seguro, porque no le entra ni el bigote de una gamba, cuanto menos un cañón de artilleria, 23.
Estamos esperando expectantes tu versión de la cena. Sal a la ventana flamenca y enfriate. Ya sabes, primero lo leo, y si no me gusta no lo autorizo...o sea que córtate un pelo ;-) ¿Es a esto a lo que se llama censura previa?

El 23 dijo...

Así que deseando tanto mi versión que no puedes dormir, ¿eh?

Pues toma castaña.

UNA NOCHE CON KIKÁS

Esto de las noches con Kikás es como la feria del cohetito. Nos pasamos todo el año preparándola, esperando impacientes que llegue, se lo contamos hasta al lucero del alba y cuando llega, se eleva el cohetito, hace pum y hasta el año que viene. Pero las luces de colores del cohetito permanecen en nuestras retinas durante todo el año.

Siempre me parece una noche corta.

Vaya por delante una aclaracion.

Kikás y yo somos amigos pero por circunstancias de la vida nos vemos solamente una noche al año. Por ello, por mucho que digamos que buscamos sitios baratitos, que si lo paga la empresa o la hacienda pública, y toda la coña sobre quien paga y quien no, en realidad nos importa tres cojones gastarnos una pasta (de nuestro bolsillo) para procurar que mientras sube y explota el cohete nos lo pasemos lo mejor posible. Durante esas horas, nuestra misión es disfrutar de la compañia del otro y la verdad es que lo hacemos de puta madre. Y lo que haga falta, ¿eh?. Será por dinero. Hace cuatro años, en un restaurante de Buitenveldert (barrio pijo al sur de Amsterdam donde vivía yo entonces) pagó Kikás una enchufada de las de echarse a llorar y no movió ni un músculo salvo para firmar el ticket de la Visa. Hace dos años, tras un paseo en el barquito de mi cuñado por los canales de Leiden, cenamos en el mejor restaurante de la ciudad. Esa me tocó a mí, y éramos cuatro. Este año, Jazz entre amigos. Eso sí, a precio tasado de 45 Euros (que ya voy aprendiendo) por barba pagado por adelantado, bebidas aparte. Claro que luego nos gastamos otros 44 Euros en vino, agua, pitos y flautas, más seis de propina en agradecimiento por la buena mesa que nos dieron, con vistas a los labios de la cantante (rozaba su falda las faldas de nuestra mesa, entrechocar de terciopelos) y cerca de la única ventana abierta del local por la que entraba, de vez en cuando, una tierna brisa que aliviaba nuestro sofoco: al estar tan cerca del grupo, estábamos a la vista de todos y nos dió por imaginar que todo el mundo pensaría que dos tíos cuarentones cenando sólos en un club de jazz con decoración barroca un poquito passé, vamos, que gays seguro). Lo que nos reímos a cuenta de eso. Creo que Kikás hasta me tocó la pierna una vez "para dar ambiente".

Pero la tarde no empezó nada bien. Salí con tiempo de casa. Era mi intención llevar la maleta y el saco de dormir a Bloemendaal donde estudio y luego volver a Amsterdam. Pero el viernes se batió la mejor marca de la temporada: 480 km de atascos en todo el país. Yo me chupé los atascos de Bruselas, Amberes, la frontera, Breda, Utrecht y para remate el de Amsterdam. (Y menos mal que no se me ocurrió ir por Rotterdam que si no me habría tragado también los de Rotterdam, Den Haag y Leiden). Y cuando llego a Leidseplein, al ladito del hotel de Kikás, y después de cinco horas dentro del coche para hacer 215 km me llama el cachondo para que le vaya a recoger a la feria, con lo que además me chupé otros 20 minutos de atasco para entrar al RAI. Cojonudo.

Camino al hotel nos entretuvimos viendo a las mujeres por la calle. Dice Kikás que Amsterdam tiene probablemente una de las mayores concentraciones de tías macizas (ustedes perdonen la forma de señalar) del mundo. No seré yo quien le contradiga porque, al fin y al cabo, no he viajado tanto como él y además estoy casado con una Amsterdamer.

Me pide que le acompañe a la habitación del hotel y yo, que me venía aguantando desde Utrech, me meto directamente al cuarto de baño. Allí dentro me puse nostálgico, y me dio por pensar que después de tantos años de experiencia y viajes a lo largo y ancho de este mundo, me encuento otra vez con Kikás en una habitación que tiene el mismo tamaño que la del Cisneros. Como si no hubieran pasado quince años. Me sentí como en casa. Sólo nos faltaba su ketel y su colección de tés.

Y no, no tuve éxito en mi busqueda de hotel pero no podía localizar a mi compañera y me jodía tener que irme antes de las 12 como Cenicienta, temeroso de que el Volvo se me convirtiera en calabaza y a ver que hacía con los más de 200 ratones. Me ofreció varias veces quedarme a dormir con él, en el suelo de su habitación. Eso es un amigo.

Y luego no me acordaba ni del nombre del club donde íbamos a comer y cuando me acordé del nombre no me acordaba de la dirección. Entré a uno de los hoteles donde había estado buscando habitación para preguntar donde estaba el Parsley Club. El tipo de la recepción, que no sabía donde estaba el club, me miró con una cara de cachondeo como pensando: "vaya panoli, no sólo vas a dormir en la calle sino que encima te vas a acostar sin cenar". Menos mal que apareció una chica amabilísima que consultó el ordenador y me dió la respuesta: Ter Haarstraat, 20. Es raro que yo me olvide de eso porque suelo hacer asociaciones. En este caso la asociación era "tengo veinte en la cabeza". Ter Haarstraat (la calle del Pelo) numero 20.

Comimos bien, lo que quiso el chef. Tiene una buena carta de vinos y el servicio es agradable incluso con los guiris listillos como yo.

Esto viene a la cara de camión que puso el camarero cuando le hice el gesto que los holandeses hacen para decir que algo está rico. El gesto estaba bien hecho, pero como luego me explicó mi mujer, fuera de lugar. Es algo que mamá le dice al los niños y viceversa, pero no es algo que se espera en un local de postín.

Mañana el segundo cohetito, que creo que me está entrando el sueño y hay que aprovechar.

Dulces sueños, príncipes y princesas de Internet, reyes del ciberespacio.

Kikas dijo...

Jevy, te tomo la palabra. Pero este blog no puede tener más lustre ya que tiene a los mejores columnistas, entre los cuales te incluyo.
El Charro es capaz de venir solo para volverme a decir "paga, que tu tienes mucho dinero y yo estoy en la ruina" mientras saca unos billetes de 500 € que trae a todas las fiestas. ¿Serán siempre los mismos?
Si hubieses venido a la cena, te hubieses llevado un regalo muy útil, que frisas ya la mediana edad, por mucho que con esa melena de Mayo del 68 lo intentes disimular

argos dijo...

Kikas, por favor, NO puedes vetar la versión de 23 de la cena!!!!

No sería justo e incluso quien sabe si hasta podría, en el peor de los casos, disminuir vuestros beneficios por un decremento de lectores :-)

23, deleitanos, será un placer leerte que con suma paciencia se espera.

Pensad en vuestros beneficios :-)

Kikas dijo...

Solo una matización, que luego Carmen me pone mirando para Italia. Eso de las tias macizas lo dijiste tú, ¡mentiroso! cuando te pregunté si no tenías novia más cerca de casa. ¡Serás cabron!
¡Qué calor pasamos, colega! Y todos esos matrimonios mirándonos descojonar pensando que eramos maricones, glups, perdón, jajaja.
Y no cabias en el suelo, te ofrecí sitio en la ducha, una vez la habia aromatizado tu huevo, que los años pasan pero, algunas cosas permanecen invariables.
Y qué cara la del camarero cuando le dices que está todo muy rico mientras te tocabas la oreja, jajaja, todavia debe de pensar que eras bobo, y no anda equivocado
Un abrazo, 23

Kikas dijo...

Argos, ¿de verdad crees que yo vetaría a 23? Pues estás en lo cierto!!! ¡Que no le conoces!
Pero llegas tarde, está publicado, snif

Anónimo dijo...

KIkas, cuando practiques el primero de los cinco, ten cuidado, te puedes marear.

Kikas dijo...

¡Coño! ¡Y tanto! Así que volvía como un piojo despues de estar con unos clientes indios (no puedo poner las fotos, de verdad) 4 tios con turbante en un sitio de esos con mucho humo, que se empeñaron, ya sabeis. Pero es que en el manual no decía cuantos gramos....¿o no estamos hablando de esto?

argos dijo...

Será un acto de fé confiar en que no has vetado a 23...

¿Llegué tarde Kikas? ¿Tal vez producto de algún atasco "wifiano" de Amsterdam? ¿O con tanto humo se descolocaron los comentarios mientras les dabas el visto bueno? ;-)

tdx2 dijo...

Lo tuyo es amistad 23, con lo que ya has contado y lo que te queda por contar, los km de coches, el atasco,el apretón,.... tuvo muucha suerte quien te esperaba (si lleva a ser la pivita del masaje, lo entiendo), yo a los 50 kms me hubiese dado la vuelta, bueno recuerdo una en la que no pude, 4 horas en hacer 90 Kms, en medio de una nevada de la leche, Y todo eso para pasar sólo unas horas con un buen amigo al que no ves nada más que un día al año? Kikas tu amigo te kiere de verdad. Aunque en un saco (ante la estrechez de la cama de kikas), dormirías esa noche no?, pq como digas que tuviste otra noche de insomnio, que no te abrieron la puerta,o que se te atascó la cremallera del mismo y no te pudiste meter, ya el colmo del día "K" del 2008..memorable para recordar¡¡¡
Y eso de que nunca llevas cámara.... a otros se lo cuentas, pero las fotos que hemos visto de tu super-hiper-mega-viaje si eran con tu cámara, no? ah, no perdón, era la de Carmen, ella hacía las fotos¡¡

Kikas dijo...

Argos, me da que tienes razón. Que a la hora de publicarlos fuiste más rápido escribiendo que yo leyendo.
Por otro lado, Tdx2, te aseguro que, si yo llevase cámara, tendría la colección de fotos más impresionante que puedas imaginar. Ayer por ejemplo, a lo mejor lo cuento un día pero, viví una experiencia con unos indios que, si lo fotografio, el Pulitzer es poco para mi

El 23 dijo...

UNA NOCHE CON KIKÁS. (SEGUNDA PARTE)

A lo largo de la comida, aparte de disfrutar de los cantos (y encantos) de la cantante nos contamos, entre tema y tema, muchas historias. Kikás tiene en su cartera un papelito donde escribe notas para acordarse de historias que le han pasado. Aunque le dieran ahora un trabajo por el que no tuviera que salir de la provincia de Madrid, aún tendría historias para escribir una semanal durante los próximos tres años.

Lo que cuenta sobre mi vida actual es todo verdad, aunque no toda la verdad. Pero eso importa poco ahora. Es cierto también que me dió un buen consejo para desgravar los 1950 Euros de la matrícula, así como los gastos de transporte, como gastos de formación. Lo que no es cierto es que por este consejo le deba nada. A cambio, le propuse que en el ciberdiario incluyera una pequeña lista con los últimos mensajes. No habían pasado seis horas cuando esta innovación ya aparecía en el ciberdiario. Tambián le propuse que aceptara colaboraciones esporádicas de los lectores de este ciberdiario. Es decir, que los lectores no sólo puedan escribir comentarios sino también entradas. De ese modo, el lector adquiriría más protagonismo. La entrada, al igual que ahora los comentarios, sería validada por Kikás y puesta, por esta validación al alcance de todos los hispanohablantes.

Por todo esto, reclamo íntegra la parte de los ingresos de la publicidad que me corresponden.

También le conté la historia de cómo mi vecino me dió consejos para tener contenta a mi mujer. Pero esta historia queda para otra ocasión.

Durante la cena, me llamó mi compañerita, (si, la de los masajes) y aunque apagué el móvil rápidamente, la cantante me miró de una manera que menos mal que las miradas no matan. Y yo dando lecciones sobre el uso de la tecnología.

Se me acabó la batería y a los postres pedí que me dejaran llamar por teléfono. Mi compañera me dijo que me esperaba hasta las doce y media y ni un minuto más, que ya estaba harta. Me pareció raro que ella, que generalmente es muy amable, estuviese esa noche tan hosca.

Así que pagué (síiiiii, he pagado yo; la próxima vez que pague será en las Olimpiadas de Madrid). El camarero que nos había servido, nos despidió en un español aceptable. Joder, con las cosas que habíamos dicho durante la cena...Ya véis, nosotros hicimos como las mujeres de Iñaki y Fernando.

Nos fuimos a tomar una copa cerca del restaurante, en una terracita, al lado de dos magníficos ejemplares de homo sapiens magnifica indiferens (traducción: de dos mujeres como dos castillos que no nos hicieron ni puñetero caso. Seguimos ligando menos que los gases nobles, ya pueden estar Angélique y Carmen tranquilas). Pedimos dos güisquis (no digo la marca porque no es uno de nuestros patrocinadores) y nos sirvieron la conocida medida minibikini (que se llama así porque tapa estrictamente el culo) en un vasito de Duralex. Hay que ser cutres. Lo que costó el minibikini de "nomedalaganadecirlamarca" sólo lo puede decir Kikás porque después de beberme media botella de tinto y un güisqui me quedo un poco lento de reflejos y él sacó primero.

La historia de los regalos no la voy a repetir que ya se ha hablado bastante.

Mi mujer acaba de llegar, así que tengo que dejaros, tan bruscamente como nos separamos Kikás y yo aquella noche. Con un breve, "que te den" que es como nos expresamos el afecto los hombres de verdad, se tiró del coche Kikás ante los pitazos del cagaprisas que teníamos detrás.

Esto no se ha acabado. Me falta contaros lo que pasó cuando llegué a la Hogeschool y mi compañerita me estaba esperando, con cara de pocos amigos.

Hasta mañana, príncipes y princesas de Internet, reyes y reinas del ciberespacio.

Kikas dijo...

23, eres un miserable. ¡Quedamos en que íbamos a medias con el tema de la desgravación por formación!
Acerca de los últimos mensajes, he comprobado que se actualiza cuando le da la gana a la página, o sea, cada 12 horas más o menos, con lo que no es excesivamente fiable que no haya comentarios nuevos aunque la lista no haya cambiado.
23, este blog va como una moto, y nos vamos a hacer de oro. Nada nos va a importar en esas hipotéticas olimpiadas de Madrid quién paga en Casa Mingo, para rememorar otros tiempos.
Acerca de lo que tu vecino el Kosovar te dijo para que mantuvieses contenta a tu mujer, creo que es una historia idónea para que comencemos con esta innovación de vuestras historias en mi blog. Me la mandas al correo , yo le corrijo el estilo ;-), como los plumillas, y la publico
¡Que noooooo! ¡Que no corrijo el estilo tampoco!
Y te recuerdo, 23, que despues de la barrila que me has dado con que este año pagabas todo tú, no es excusa lo que bebiste, que fue lo mismo que yo, y sí, eres muy lento para lo que quieres.
23, te acabo de dejar, y ya te echo de menos

El 23 dijo...

UNA NOCHE CON KIKÁS (SEGUNDA PARTE, ANEXO 1)

Se me olvidó un pequeño detalle de la cena.

Una vez elegido el vino, creo que era un Rioja, quizá se acuerde Kikás de la bodega y el año, nos lo dieron a probar. Yo dejé que lo probara Kikás. Le pusieron el vino, lo agitó dentro de la copa (sin dejar caer ni una gota, oye), metió la nariz dentro de la copa hasta casi tocar el vino con la punta, (ya sabéis, por lo que cuenta Kikás, que en China a los occidentales nos llaman narizotas. Pues bien, a Kikás le pueden llamar narizotas hasta en Valladolid, que tiene la mayor concentración de narigudos de la Unión Europea), lo volvió a agitar y por fin, se lo introdujo en la boca, lo agitó de nuevo (esta vez dentro de la boca, sólo le faltó hacer gárgaras y escupirlo para hacer el número completo). Entretanto, a la espera del veredicto, yo comencé a sudar imaginándome que me iba a devolver el Riojita a los toriles por exceso de taninos o alguna excusa semejante. Pero no, después de haber estado durante todo el proceso más serio que un policía estadounidense de Inmigración, esbozó media sonrisa y le dijo al camarero: "It is good".

El camarero se volvió hacia mí y me preguntó en holandés:

- "¿Se fía ustéd de él?

Y yo le contesté, muy serio:

- "Sirva el vino, por favor"

Jevy dijo...

Kikás acepta como normal que uno recorra media Europa para tomar unos kalimotxos en la Leidseplein. Es cuestión de que ya tiene la brújula y el GPS más dañados que Marco Polo, con lo que las distancias las mide más o menos en años-luz.
Recuerdo nuestro último encuentro, tras muchos años sin vernos (por lo menos unos 18). Cenamos en Cofradía, y al día siguiente nos hicimos el tercer tiempo en Mourelo's Corner. Kikás, con su habitual altavoz gutural que hace que un siseo se convierta en las trompetas que derribaron las murallas de Jericó, nos dijo: "podíamos comer en un restaurante que me conozco yo aquí cerquita". GPS (Gran Pedrada en la Sesera) 'tropeao. Lo que a Kikás le parecía "cerquita" fue un peregrinar hacia no sé qué punto de la geografía madrileña que nos llevó más de una hora de viaje. Más o menos, como si le digo yo tomando unos vinitos en el Barrio Húmedo de León: "vamos a tomarnos unas viandas en un restaurante muy chulo que queda aquí cerquita" y le meto un viaje a tomarnos una fabada en Casa Gerardo, en Candás (a un paso, cerquita en el mapa, no más ahí en Asturias, hermanos que somos...).
Por eso entiendo el peregrinar de 23: a Kikás le parecerá que así el Abuelo se da un paseíto y se airea un poco entre masaje y masaje...

argos dijo...

Me ha llegado un chiste oportuno para una entrada de amigos :-)

Una noche, una mujer no llegó a dormir a su casa, al día siguiente le dijo a su esposo que se había quedado a dormir en casa de una amiga.
El hombre llamó a las 10 mejores amigas de su esposa, ninguna de ellas sabía algo al respecto.

Amistad entre hombres:

Una noche, un hombre no llegó a dormir a su casa, al día siguiente le dijo a su esposa que se había quedado a dormir en casa de un amigo.
La mujer llamó a los 10 mejores amigos de su esposo, 8 confirmaron que él se quedó a dormir en su casa, y 2 aseguraron que aún se encontraba ahí.

¡Eso es amistad, coño!

PD. Kikás, puedes vetar lo que quieras, digo por eso del horario infantil. :-)

El 23 dijo...

Pues tiene gracia que viviendo yo a caballo entre Amsterdam y Bruselas me vea más con Kikás que tú, Heavy, que vives en León.

¡Es que hay que hacer por verse, hombre!

A ver si tengo hoy un ratito y os cuento el final de la historia que es la parte que más va a emocionar a nuestras lectoras femeninas. Hoy espero, al mismo tiempo, un solador, un fontanero y cuatro pintores mientras yo termino la terraza de fuera. Comprenderéis que no tengo mucho tiempo.

Los más difíciles de conseguir son los pintores. Cuatro inmigrantes ilegales que han recibido auto del juez de expulsión del país a pesar de lo cual tienen la agenda llena hasta marzo del 2009. Y es que pintan de puta madre.

Este mundo tiene que cambiar. Sería mejor que expulsaran del país al que me puso los rodapiés del primer piso. Pero ese es belga, claro.

Kikas dijo...

23, eres un cabrón. Desnudas mis intimidades más remotas.
Y es cierto, la próxima vez le echo la botella para atrás con cualquier excusa, la temperatura por ejemplo (Qué calor), y que se joda
Que recuerdo una vez, con un cliente, que el muy exquisito echó para atrás 12 botellas una detrás de otra. Una caja, vamos, y se quedó tan ancho.
Hombre, apuntaba a corcho, ¡pero 12!

Kikas dijo...

Jevy, que a ti te saquen del Instituto y te pierdas, o que seas incapaz de orientarte sin estar moña, para nada afecta a la objetividad de las distancias (Recuerda, soy Ingeniero, malo, pero ingeniero)
Y sí, 23 es un exagerado. No tiene 20 pelos en la cabeza ni aunque veas tú doble despues de una cena conmigo

Kikas dijo...

Argos, no me provoques. Nunca he vetado ni un solo comentario (Y eso que el innombrable hizo meritos)
Y ahora, con eso del Disney Channel 24 horas, a ver quién me explica a mi lo del horario infantil.
Del fondo del chiste, permiteme que no haga ningún comentario, que luego todo se sabe

Kikas dijo...

23, ¡esto va que te cagas!
Fíjate en el contador que me sorprendo a mi mismo.
Pasta no sé si sacaremos pero, ¿has visto la expectación que ha producido nuestro encuentro? ¿Por qué no hacemos una cena esponsorizada? Es decir, que la gente haga un click, nos llegue pasta a nuestra cuenta y, cuando tengamos para el viaje Bruselas-Leon-Bruselas (para que no te quedes en el fin del mundo), y para el Madrid-Leon-Madrid(Que eso está en el más allá, Jevy) y para la cena y las copas, lo contamos. Hacernos ricos no nos íbamos a hacer, pero lo íbamos a pasar que te crujes.
Y la terraza la tienes que acabar porque no sabes hacer feliz a tu mujer....y no me hagas desvelar secretos de alcoba, que el vino a medias conmigo es muy malo, y me acuerdo de casi todo lo que dijiste

Kikas dijo...

Ah! Angel
Comencé por el primero
No me mareé. Como funcione...¡Menudo regalo!
(El libro....muy chulo, gracias)

Anónimo dijo...

En el segundo cuidado con las cervicales!!!

Kikas dijo...

Yo creo que el segundo hay que tener un poquito de cuidado con los abdominales. Me inclinaría más a tener cuidado con las cervicales en el tercero
Vamos, no sé si me explico...

El 23 dijo...

UNA NOCHE CON KIKÁS.

En la segunda parte, dejábamos a Kikás esquivando el tranvía nocturno mientras el cagaprisas que estaba detrás tocaba desaforadamente el claxon y escupía venablos en holandés.

Llegué a la Hogeschool y la puerta estaba abierta.

- Paquiii. (No ninguna holandesa que se llame Paqui. Mi compañera tampoco se llama así. Es un nombre ficticio para proteger su identidad, al igual que Fulano, Mengano, Zutano, Martínez, Pérez, Peláez e Isidorez).
- Estoy aquí, 23. (Ella tampoco me llama así, sino por mi nombre, entre otras cosas porque (todavía) no sabía que me llamaban así.

En la cantina estaba ella, ya en camisón (un camisón bastante discreto, no vayan ustedes a pensar mal. No sé si han caído en el detalle de que no he indicado al principio del relato que la historia puede herir la sensibilidad de los lectores. Eso es así porque es una historia para todos los públicos).
Encima de la mesa, una botella de vino, dos vasos y algunas cositas para picar.

- ¿Que es esto Paqui?.
- Es que hoy cumplo 21 años.

De repente, caí en la cuenta de porqué insistía tanto en verme la víspera del día en que comenzábamos las clases. Hasta me dijo que iba a cocinar para mí. Es que era su cumpleaños y como estaba lejos de casa, la única persona con quien lo podía celebrar, era conmigo. Pero yo estaba cenando y escuchando música jazz (que, por cierto, a Paqui le encanta) con un tío de 44 años.

¡Hace falta ser gilipollas!

No amigo Kikás, Paquí no quería irse a la cama pronto, sólo quería compartir con alguien su recién estrenada mayoría de edad americana.

Así que después de la media botella de vino y el güisqui que me tomé con Kikás, cayó otra media botella de vino chileno con una tapa de conversación y me fui a la cama a las dos de la mañana, cantando la parrala.

Al llegar al local que tengo asignado, pensando en lo que me iba a costar organizar las colchonetas en el estado en que me encontraba me encontré con la sorpresa de que Paqui ya había preparado la cama para mí. En ese momento, fugazmente, juro que muy fugazmente, lamenté ser tan monógamo.

Más tarde, me pareció que sólo había pasado un momento, la puerta se abrió. Oí una voz, ¿la voz atimbrada de Paquí?.

No, el vozarrón del director: "Verdomme. Drieeentwintig, wakker worden, het is kwart voor negen en op 9 uur ik geef les in dit lokaal" (Traducción; Joder 23, levántate que son las 9 menos cuarto y a las nueve doy clase en este aula).

Menos mal que yo, al contrario que Kikás, que es un apátrida, he servido nueve meses en el GEE (Glorioso Ejército Español): a las nueve en punto estaba afeitado, duchado y vestido y las colchonetas recogidas en el armario.

No teníamos clase hasta las once por lo que quise aprovechar para reparar el haber dejado sola a Paqui. Así que le invité a desayunar en la cafetería más chic (perdonen el barbarismo pero elegante no es suficiente) de Bloemendaal (que por cierto es a su vez uno de los pueblos más chic de Holanda así que es una cafetería chic, chic).

Nos sirvieron el café en una taza que es a la vez tetera de armoniosos dibujos florales. Junto al té, me permití recomendarle un brownie.

- No, que engorda.
- No me hagas reír.

Nos trajeron un brownie diminuto, con forma de corazón y una florecita de mazapán encima.

- Feliz cumpleaños, Paqui.

Y Paquí se quedo con esa cara de tonto que se te queda cuando estás lleno de agradecimiento y no encuentras palabras para expresarlo. La misma cara de tonto, perdon por expresarlo así, que le quedó a Kikás con la velada que le organicé.

Y es que cuesta muy poquito hacer felices a los demás.

Aún tengo que contaros lo que dice mi vecino Marino el kosovar de lo que tengo que hacer para hacer feliz a mi mujer.

Pero eso será en otra ocasión.

Dulces sueños, príncipes y princesas de Internet, reyes y reinas del ciberespacio.

Kikas dijo...

He de contestar este último comentario, porque no quepo en mi de ira;
Primero, la despedida a la que me obligaste porque te dejaban fuera es de las que no se perdonan. Despues de todo el ying de la velada, el yang de echarme del coche casi en marcha ¿Será para que mi organismo no se desequilibre?
Segundo, no me importa que te hayas ido a ver a Paqui pero, una fiesta con una botella de vino sabiendo que me encontraba solo, y sin vino, no es perdonable. Apuesto a que me podias haber llamado y aparecer allí en "taxis". Del tercer vaso, no te preocupes. Ya habríamos implementado algo.
Tercero, yo no soy apátrida, sino polipatrida, o sea, que la mía son todas, para que luego me llames generoso. Soy un avaro de las patrias.
Cuarto, ¿cara de tonto yo? Era lo que te tocaba. Cara de que por fin, un amigo comienza a madurar en la vida.
Quinto, no cuesta poco hacer felices a los demás. Me ha costado un huevo que te movilizases, eso sí, una vez movilizado, me hubiera hecho feliz solo tu presencia.
No sé si notas en este breve comentario que la diferencia de maneras como tú y yo acabamos la noche me ha tocado los huevos.
Arrieritos somos....

Jevy dijo...

Kikás: no me vale lo de que eres ingeniero. Si fueras de Caminos, canales y puertos (sobre todo de caminos...) o de Montes (mucho monte...) me valdría lo de tu orientación objetiva en el proceso Barrio Sésamo-Lección 1: "Cerca-lejos". Pero resulta que eres de TELEcomunicaciones (de tele, lejos), o sea que lo tuyo va con el título. Un teleco que tiene un posible negocio en Lepe y otro en Sichuán, siempre tirará como la cabra, al monte. Aunque los millones de yuanes que gane sean la mitad de los euros prometidos en Huelva, siempre puede escribir un blog de sus aventuras para ganarse una cena (lejos) en Amsterdam o algún sitio que no quede muy (cerca).

Jevy dijo...

Las últimas noticias de 23 y Kikás me recuerdan aquellas dulces noches de fiesta en el Cisneros. Todo el mundo poniéndose guapo (hasta el Charro cambiaba el Abanderado) con su traje y corbata, una gran mayoría de talla-de-su-padre-o-hermano-mayor. Pero el detalle más importante: cual Paqui esperanzada, allí hasta el más gandul hacía la cama (que llevaba revuelta un mes) esperando que, por fin, ésa iba a ser la noche mágica en que el camastro de 70cmx1,80 iba a ser utilizado para algo más que esconder los cómics de Iñaki y las revistas de señoritas de Méndez (por no señalar).
Por supuesto, cual 23 monógamo, las segovianas y demás familia nos volvían a dar esquinazo cuando a las siete de la mañana, mamaos como piojos, creíamos que estaban acorraladas.
En esto que caíamos en la cuenta de que, nuevamente, faltaba en el grupo el rizoso vasquito Garagorri. Otra vez triunfaba el de siempre. Por supuesto, dejando de lado los que ya habían firmado hipoteca a plazo fijo. Pero los que estábamos en el mercado teníamos siempre una noche Paqui-23. Y yo creo que, al final, hasta seguro que recordamos con más cariño esas noches que Garagorri. Eso sí, las pesetas que gastábamos en Mourelos...

El 23 dijo...

Mira, como sigas así de rencoroso ya no te junto más.

Con la información que tenían Bush, Blair y Aznar, atacar Irak era la mejor opción. Con la que yo tenía, lo mejor era irme corriendo. O ¿qué querías? ¿Que me marinase en güisqui "nomesaledeloshuevosdecirlamarca", me quedase a dormir en el Vondelpark, y, en vez de despertarme el director, me despertase un indigente poniéndome mirando hacia Pamplona?.

Y tú tenías que vender televisiones al día siguiente.

Claro que podía haberte dejado en tu hotel y haberte despedido con un abrazo, pero un "salta Kikás" así dicho con cariño... O también te podría haber ocultado que después estuve con la Paqui. Pero hombre, ¡si no se lo he ocultado ni a mi suegra que vino a comer con nosotros el domingo!

En septiembre del 2009 te regalo un metro, que parece que has perdido el sentido de la medida.

Kikas dijo...

Bueno, Jevy, o sea que ¿patrocinarias la cena? Si es así, puedo desplazarme al más allá. Joder, Leon;
(Ahora me bloquearán el blog leoneses ofendidos, que el otro día, en el Google me di cuenta que aparezco en un foro de Sorianos cuando dije que Nueva Zelanda estaba en el mapa como Soria)
O sea, aclaro, ¡Es bromaaaaaa!
Ganar dinero no estamos ganando 23 y yo mucho pero, nos lo estamos pasando, y veo que os lo estais pasando bien, y eso es mi buena obra del año.
Con respecto a las fiestas, cuando los más limpios nos cambiábamos de calzoncillos, y los menos se lo daban la vuelta, recuerdo aquel estudiante malagueño de Teleco, que no acabó en Madrid, que pillaba menos que el innombrable (gratis, claro) cuando por fin se talonó una tía.
Al día siguiente, a la hora de comer, cuando entró a las 3,30 en el comedor, todos los que allí estábamos nos levantamos a aplaudirle y jalearle.
¡Nos faltó hacerle la ola!

Kikas dijo...

23, no me pongas de ejemplo a Bush, Blair y Aznar que es como si me pones a....¡al innombrable!
Y no me regales un metro. Regálame tu compañía y unos masajes dados por una amiga...y a lo mejor te perdono

Jevy dijo...

Nada, aquí os espero en León, para cuando podamos quedar. León tiene un clima más benigno hasta finales de octubre y desde abril. Pero se puede venir en cualquier mes a disfrutar de una buena tierra (si hasta Zapatero, que es de ValladoliZZZ, dice que es de León porque da más porte y sobre todo más talante...), buena comida, vinos, paisaje, historia, frío...
Eso sí, que el 23 venga sin la chose, que yo hasta ahora tengo un matrimonio muy feliz, pero alguien que tiene tal conocimiento profundo a lo largo y ancho de cómo hacer feliz a una mujer, a lo mejor convence a la mía de que yo desconozco esos misterios albano-kosovares...

Kikas dijo...

Si nos patrocinas soy capaz de convencer a 23 para cuando en Diciembre venga, hacer "una comidita" en Leon. De esta se apunta hasta "el innombrable".
¿Os dais cuenta la velocidad de crucero que está tomando esto?
Ahora, pedir a 23 que vaya sin "la chose", me parece que es pedir mucho, no sé...
Y tú desconoces los misterios de los albano-kosovares porque cuando tú viajaste, que lo hiciste y mucho, siempre ibas en clase "grillo coma etílico", y así, por mucho que se viaje...se te queda poco

Jevy dijo...

Diciembre, fecha tope el 25, que marchamos a París (si es que no marchamos antes, porque mi suegro está muy mal).
Sigo reclamando que 23 venga sin la "chose" o que olvide los temas alvano-kosovares, porque soy el que hace las lámparas de casa (llevo hechas unas cuantas, diseño propio o plagios a Ingo Maurer) y como consecuencia de un intento fallido con una lámpara de tubos de cobre, llevamos tres meses sin luz en la habitación, y el tema albano-kosovar de las obras bien hechas está latente... (bueno, llevo unos días solo, porque mi mujer está en parís, así que yo no me quejo de falta de luz).
Con respecto a los viajes etílicos, una puntualización: desde los 21 o 22 años, más o menos, no sé si me moderé con la bebida (que creo que no en aquellos tiempos) pero mi hígado se adecuó a ella (se llama tolerancia), con lo que recuerdo perfectamente cada lugar visitado. Hasta tengo alguna anecdotilla que quizás me anime a incluir en el blog, como cuando el censo en Caracas en el año 90. O cuando la gente en Argentina se creía que yo les vacilaba porque me levantaba mudo, hasta las cuatro-cinco de la tarde casi hablaba por señas, y de noche estaba otra vez "meta" cantar como si nada. Pero es que lo más cerca que llegué de Kosovo fue Dubrovnik, en el 91, aunque siguiendo tus escalas, me podía haber ido a tomar unos vinitos a Pristina para alcanzar la sabiduría de 23 y Marino. Me queda la duda de si Marino le preguntó a 23 si tenía chose extensible (según el agujero a trabajar) o siempre con el tamaño inalterable (con lo que más que chose, hablaríamos de listón priápico).

Jevy dijo...

Oye, Kikás: eso de "una comidita" en León te ha quedado muy gay, y sabiendo los arrumacos que os disteis en la cena y los celos que te han entrado porque 23 se largó con Paqui, miedo me das. Es lo que tiene viajar, que es un deporte de riesgo...

Kikas dijo...

Lo de la comidita no es gay, es...gastronómico, dependiendo de lo que te apetezca comer en cada momnento, por ejemplo.... marisco o "charcuteria fina".
Y de Bricolage no me hables. Yo soy aquel que le montó un pollo a Carmen cuando en la lista de bodas metió un taladro. Le pregunté ¿Y tú, quien crees que va a utilizar eso? Luego me ha resultado muy útil atravesando limpiamente paredes teniendo, por el mismo precio, agujeros en dos habitaciones distintas. Os recuerdo que, el innombrable decía que yo tenía cuatro pies, dos de ellos sin calcetines.
Por lo demás, estamos esperando impacientes tus anécdotas viajeras

Mela dijo...

Kikas... he entendido que te lo pasas muy bien con 23
Una cena al año... y te toca pagar hasta el 2015
Será un placer leer los encuentros de dos amigos que se ríen mucho