
La semana en Las Vegas, gracias a Dios, ha llegado a su fin. Después de unos días que parecía que estaba en el cole, por fín llego el momento de quedar a cenar con unos amigos.
Yo tengo un antiguo jefe, que antes que jefe es AMIGO. Dadas sus raices lusas, llamémosle Joao. Este amigo estaba acompañado de otros dos, Pelaez y Zutanez (Nótese que, de estos tres nombres, solo uno es real, o a lo mejor ninguno. Nadie podrá acusarme de difamación ;-) )
Con estos tres auténticos amigos suelo salir en ferias, por lo menos, una noche. Y tocó.
A Joao le gustan las cosas grandes. Había alquilado para toda la semana un 4X4 (16 le habían comentado que daba). Propuso ir a un buffet de Marisco por 40 dólares en el Hotel Rio. La verdad que el buffet era bastante lamentable. Sobre todo, dado que de los pocos caprichos que Carmen y yo nos damos es una docenita de ostras los domingos con cava o un buen albariño antes de comer. De todos modos nos reimos mucho.
Durante la cena, salió a la palestra la palabra avergonzado o embarazado en inglés (embarrased). Joao tiene fama en el sector Broadcast español de poseer el inglés más exquisito que en el mundo haya. Siempre presume que hizo un viaje a Australia allá cuando los primeros convictos fueron deportados, porque no me salen las cuentas de los años.
Aprendió inglés porque le tocó la lotería. Debió de ser en tiempos de Carlos III. Con el dinero se fue un año a Inglaterra a aprender Inglés. (Otros se van de camareros, pero siempre hubo clases).
Una vez que comenzamos a enzarzarnos en la discusión de lo que quería decir la palabra “embarrased”, como última y definitiva razón, me comento que él tenía el Proficiency, a lo que tuve que responderle, si no quería mentir, que lo único que poseía yo era el Collins, que supongo que es otro diccionario parecido.
Cuando acabamos el condumio, después de unas muy variadas risas, comenzamos a pensar donde ir. Alguien, al que le gusta alegrar el ojillo, recordaba locales de mala nota, donde chicas ligeras de ropa intentan sacarte unos dólares restregándose contra ti mientras intentan convencerte de lo bueno que estás. No es que habitualmente tengan mucho éxito conmigo, pero como experimento sociológico no está mal.
En mis años mozos me había quedado en el Crazy Horse. Ahora, parece ser que el sitio que se estilaba era el Olympic Gardens, donde en el piso de arriba había una zona para que guapos efebos (espero que bien armados, y no como los del anuncio de la entrada de Bibi Aido (
http://dakipalla-kikas.blogspot.com/2009/03/donde-estas-bibiana-aido.html )), se frotasen contra amas de casa igual de desesperadas que nosotros…o no.
Me decepcionó el sitio. Supongo que yo lo había idealizado. Recuerdo que, la primera vez que volví de Las Vegas me reuní con mis amigos del Colegio Mayor y les tuve que comentar algo que siempre nos había intrigado. Entre todo el trasiego de revistas que había por las noches, siempre nos había llamado la atención que las chicas que aparecían, y que Azrael podría dar detalles más específicos, nunca aparecían por la calle. Yo descubrí la razón…. Estaban todas en Las Vegas, más concretamente en el Crazy.
Estos sitios son para analizarlos sin apasionamientos. Chicas con poca ropa bailan en una barra. Otras van por las mesas ofreciéndose quitar el polvo de tu ropa frotándose convenientemente. Siempre me ha parecido que en España, estos garitos habían de tener poco éxito, porque pagar porque alguien te ponga a 120 (más no, que luego te quitan puntos del carnet), y te dejé cuesta abajo y sin frenos no va con nuestra mentalidad, más racial y menos analítica que la de los yankis ;-) .
Sin embargo, descubrí que la crisis ha llegado a todos los sitios. Lo más excitante que hacían estas Venus era darse unos cachetes en las nalgas que me daban un bajón de cuidado pensando la leche que me podían dar si no pagaba.
Como sabeis, pasar a mayores no es lo mio, con lo que, todos pasaron por la piedra menos yo, o solo pasé yo y todos pasaron, o no pasó ninguno, o pasamos todos o…bueno, creo que me estoy liando. El caso es que, el cabrón de Joao, como sabía que me quedaba “embarrased”, a cada jaca que pasaba le indicaba que me prodigase sus favores y, uno está necesitado, pero favores a 25 dólares casi mejor que los prodigo yo. A cada chica que me pedía un baile le preguntaba que cuanto iba a pagarme. No me explico por qué todas se iban de mala leche.
Nos reimos mucho, pero Joao, al ver su poco éxito puteándome se rebotó, queriendo volverse al hotel.
Zutanez y yo decidimos tomarnos la penúltima en el Encore. Hotel con lujo más hortera no lo he visto ni en mis primeros viajes a Pekín. Allá el Night club estaba cerrado, y nos dirigían al hotel de al lado, el Wynn. En el Wynn tampoco estaba abierto pero, había un local pequeño, el Blush, petado de gente.
Zutanez se pidió un Vodka con naranja y yo un Glenfidich sin hielo, y nos sentamos a ver la fauna. No nos acabamos de tomar la copa cuando viene un bigardo de seguridad como un armario de cuatro cuerpos diciéndonos que venía gente que pagaba mucho y que nos teníamos que levantar. Si el pavo en vez de medir 2,20 y pesar 180 kilos hubiese estado por la mitad, a lo mejor me hubiese hecho el remolón, pero decidí seguir las costumbres de este puto pais donde lo único importante es el dólar. Nos sentamos enfrente y nunca pudimos tomar una mejor elección.
Dos panolis que ya no cumplían los 65, aparecieron con dos fulanas (y nunca mejor dicho) de escándalo. Al pintoresco grupo le acompañaba un negro que, o bien era el guardaespaldas de las fulanas o el chofer de los fulanos, pero bueno, que la fiesta no iba con él.
¿Cómo se puede ser tan patán? En 5 minutos todo el local solo miraba al grupo. Huelga decir que teníamos una perspectiva de lujo. Las dos fulanas comenzaron a protagonizar unos numeritos de escándalo, mientras los dos patanes se creían que habían ligado (Y a lo mejor así era, mediando un pago de 2000 $, que la tarifa de los pivones no era menor)
Uno se notaba que era el de la pasta, mientras el otro debía ser el amigo que iba recogiendo sobras. El rato que pasamos fue de coña.
Ya que estos hijos de puta, exhibiendo pasta nos habían levantado de nuestro asiento, nos cortamos menos de medio pelo descojonándonos de la situación, de los panolis, de las fulanas, etc.
Había una morena y una rubia. La morena, tenia un vestido que era un cinturón ancho, más o menos. Después de bailar con la rubia, Zutanez y yo nos apostamos una copa a ver de qué color tenía las bragas. Por supuesto gané yo. En menos de dos bailes pudimos comprobarlo dada la posición de la que disfrutábamos (Bueno, ella no hacía nada por ocultarlas, para qué vamos a engañarnos)
Los dos panolis, mientras tanto pensando que eran los galanes más apuestos del universo, y Zutanez y yo jaleando a las fulanas mientas bailaban. Casi no nos reimos.
Mientras tanto, el panoli que no pagaba, al ver su escaso éxito y que, a lo mejor el rico se iba con las dos y el se quedaba a dos velas, intentó pescar en otras charcas. Pronto pudimos comprobar que todas eran acotadas y además caras. Su gozo en un pozo. Mientras, Zutanez y yo, descojonándonos de los dos panolis. Todavía no me explico como el negro no nos partió la cara. A lo mejor porque se estaba descojonando más que nosotros.
Al final el grupo se fue, después de que el panoli rico soltase una cuenta de escándalo. Ganas me dieron de levantarme y decirle que sabía donde vivía y que iba a llamar a su mujer, a ver la cara de gilipollas que se le quedaba. Porque lo que peor llevo de esas situaciones es ver a estos gallitos cuando les enfrentas a algo que no pueden controlar.
Las tres nos dieron viendo el sitio, y ya estoy deseando que llegue la IBC en Septiembre en Ámsterdam para disfrutar de otra noche de estas.
Y si tengo que volverme a hacer el “embarrased” ¿qué se va a hacer? A lo mejor ya le ha dado tiempo a Joao de pasar del Proficiency al First.