domingo, 12 de junio de 2011

APROBANDO, GRACIAS A DIOS

En mi pueblo, Feudo del PNV, algo que no podía faltar era una buena colección de conventos. Que yo recuerde había tres. Dos femeninos y uno masculino. No estaba mal para 625 habitantes que estábamos censados.

De los dos conventos femeninos uno era de Carmelitas de Clausura. Mi padre era el médico. Para hacer las revisiones era una auténtica tortura. Ellas nunca querían quitarse el hábito. Por supuesto, eso de desnudarse ni en peligro de muerte.

La verdad no sé como afrontaba estas situaciones mi viejo, porque su genio cuando no podía trabajar como él creía, era famoso. Alguna vez sé que hubo que llamar al Cura para que mi padre pudiese hacer una revisión en condiciones.

Sin embargo, a mi padre las monjitas le adoraban. Para sostenerse, tenían una huerta y vendían las hortalizas. Y tambien huevos.

Para las generaciones que no saben lo que es un huevo de verdad, supongo que pueden dedicarse a leer otra entrada. Para los demás, os lo estais imaginando, frecuentes los de dos yemas, amarillos, casi anaranjados, fritos con chorizo, deliciosos, en fin...comienzo a salivar.

A mis hermanas y a mí, mi madre nos mandaba a por huevos, a las monjas, los sábados (De lunes a Viernes, nosotros tres vivíamos en Vitoria, donde íbamos al colegio). En aquellos tiempos sin tanto estudio de la Universidad de Bermuda de Arriba acerca de los efectos perversos del colesterol, eso de tomar huevos todas las noches era habitual y a nadie le pasaba nada, con lo que mi madre iba entre semana tambien para tener huevos frescos a diario practicamente.

Las monjas atendían a la gente por un torno. Creo recordar que de 10 a 12. Se llamaba a un timbre y escuchabas dos puertas abrirse y cerrarse:

"Ave Maria Purísima"

"Sin Pecado concebida. Hermana, soy Kikas, vengo a por huevos"

Y ahí las pobres, más aburridas que un hongo, nos preguntaban y se interesaban por nuestra vida. Mi antipatía hacia las religiones, desde luego, no puedo achacársela a estas monjitas entrañables.

El día de la Inmaculada, nos llamaban para que fuésemos a recoger una bandeja de arroz con leche o unas natillas, que no os podeis imaginar como estaban.

La historia de mi ingreso en la Escuela de Teleco de Madrid fue seguida en el convento con interés. Me preguntaban cada sábado las novedades.

De ser un alumno ejemplar en el Colegio (Según me dijeron, saqué la mejor nota de matemáticas de mi convocatoria en Selectividad de toda Alava), pasé a ser de los torpes de la Escuela de Teleco. Yo no entendía como podía haber tantísima diferencia. Algunos compañeros me parecían auténticos marcianos.

Mi primer año en Junio aprobé dos, Quimica y Cálculo, creo recordar (De cálculo me parece que aprobamos 8). O sea, no es que yo fuese demasiado tonto, pero sí que había mucho profesor que entendía que la calidad estaba reñida con los aprobados. Porque 8 aprobados de 800 que podíamos estar matriculados en la asignatura, no era muy normal. No me creo que en Teleco hubiesen cogido a los torpes de COU de toda España.

Las monjitas decidieron que algo tenían que hacer. Y se tiraron todo el verano recordando mis exámenes de Septiembre en sus oraciones y Misas. Cada vez que aparecía por el torno me comentaban lo mucho que estaban rezando por mí.

Supongo que el saber que tenía apoyo divino hizo que me relajase. El desastre en Septiembre fue elocuente.

Visto que en Febrero tambien se esforzaron las monjitas y los resultados fueron parecidos, en Vacaciones de Semana Santa tomé una determinación, y tuve una conversación por el torno.

"Hermana, yo les agradezco mucho la intención, pero por favor, dediquen sus mejores propósitos a quien lo necesite más que yo. No creo que haya que distraer a Dios de lo realmente importante" (Yo siempre tan diplomático)

No sé si llegaron a captar el matiz que quería trasladarles, pero nunca más me dijeron que rezaban por mis exámenes. ¡Mano de Santo! Ese fue el último verano que no necesité abrir un libro.

23 comentarios:

Fuego negro dijo...

¿No querrás decir "Ese fue el último verano que necesité abrir un libro"?

Kikas dijo...

Fuego fatuo...tu y tu puta mania de tratar siempre de confundirme...
;-)

Winnie0 dijo...

ja ja ja Ya te imagino en las oraciones de todas esas buenas mujeres de corazón cercano a Dios...jaja
Un beso y buena tarde de domingo

Fuego negro dijo...

Yo creo que te confundes sólo que a mí me da que has pasado algún que otro "verano Santillana" en que volviste "morenito de flexo".

Los míos eran "veranos de aguja", ya que mi abuela se sentaba a mi lado a hacer calceta y cuando levantaba la cabeza de los apuntes me pegaba con la aguja en la cabeza, jajaja.

Gracias a eso terminé los estudios, claro está.

Por cierto, estoy intentando llamarte para ver que te has roto esta vez.

Si es que estás muy mayor pero no te das cuenta.

Kikas dijo...

No sabes la liberación de mi espíritu cuando dejaron a Dios en paz.
Mal que bien yo era el responsable, no Dios. Y mucho mejor para todos

Kikas dijo...

Fuego Ignífugo...te empeñas en leer lo que crees que pone en vez de lo que pone, como tantos años atrás y así te va.
Gracias a mi esfuerzo, ese fue el último verano que no estudie, ergo, los siguientes estudié. ¿Más claro ahora?
Y has de saber que las únicas personas decentes que llaman a un accidentado un domingo por la tarde, es la policia o los bomberos por alguna emergencia.
Hace años que dejé de coger el teléfono los domingos harto de que judios ocupados de Tel Aviv me llamaran a encargarme cosas. Yo les llamaba los viernes a las 7 de la tarde y ellos no cogían el teléfono.
¿De salud? bien gracias pero, efectivamente, uno ya no está para según qué trotes.
Me puse la camiseta de astronauta que me regaló Carmen para jugar al Rugby y, al final, si lo de dentro no funciona, la camiseta poco arregla. Como lo de las monjitas, salvando las distancias.
Una roturilla de fibras en el muslo causada sin que nadie me tocase.
Según decía mi hija Maria a sus amigas, "Mi padre está haciendo el huevo" a lo que alguna contestó, "Tía, mi padre no puede hacer ni eso"

Malvi dijo...

Pobrecillas las monjas! desde luego el influjo de unas oraciones no hacen nada si no trabajas tú... no vas a probar por el amor divino, por muy buena gente que seas... jejejje Pero con fe.... ajajajaj

Kikas dijo...

Creo que eso me pasó, que tenía tanta fé que me olvidé de estudiar
;-)

manuel dijo...

Eres tremendo, pobre monjas con lo que rogaron por ti y tu solo hablas de lo ricos que estaban los huevos de doble yema.
Por cierto, que cantidad de chorizos coméis en casa ¿no?

Kikas dijo...

Despues de la opinión que tengo de las religiones (Y sé que aquí no nos encontramos), que me acuerde con cariño de ellas es objeto de estudio científico
Mi casa es Villa Chorizo y ninguno nos dedicamos a la política, jejeej

Javier dijo...

Si es que no lo entiendes... te pusieron a prueba para demostrarte que Dios sólo ayuda a los que se esfuerzan (toma moraleja).

En mi querido Teruel yo iba a las Clarisas a por recortes de hostias (lo que les sobraba de hacer las hostias consagradas)

Un abrazo

Kikas dijo...

¿Tambien rezaron por ti?
Porque desde luego a mi no me fue nada bien...

Malvi dijo...

kikas, esque tú te pusiste loteralmente en manos de Dios!

jejejejej y así... pues como que no

Kikas dijo...

Yo creia que Dios era todopoderoso
Al final va a ser un bocarrana

Nieves R dijo...

Fijate Kikas, a mi me ha parecido tu relato muy tierno, con tus recuerdos de infancia de esas monjitas, que las pobres te querían tan bien y todo lo que hacian era con su mejor intención hacia ti. No te quejarás ¿eh? tus aprobados eran uno de los objetivos más importantes de sus vidas.

Un abrazo,

Kikas dijo...

Si Nieves, la intención la reconozco...los resultados no
O sea, que si me querían ayudar, lo hicieron de hecho cuando se dedicaron a los niños pobres del Senegal y me olvidaron un poquito
Que no sé si a Dios les caían mal ellas...o yo
;-)

Anónimo dijo...

salivar Kikas...

Kikas dijo...

¡Dios!, y no tengo excusa
porque si bien es una errata de teclado, he leido la entrada y no me ha chirriado ninguna neurona
Corregido
¡Y gracias, anónim@!

Julieta dijo...

Es usted una persona que recuerda por el estómago, Kikas. Jaja.
Con eso de dios enfocado en cosas ínfimas me haces acordar a cierta compañera que un poco más reza un padrenuestro en agradecimiento cuando encuentra las llaves...qué más decir.
Un beso!

Kikas dijo...

Julieta, y que lo pueda seguir haciendo
Una amiga argentina me comentó en una ocasión que no entendía como podía disfrutar tanto de algo tan común como la comida. Bien, las cosas que realmente se disfrutan son las comunes...que no simples.
Como no creo en Dios, pienso que si existe, debe de ser una cosa realmente grande preocupado por temas importantes. Por muy importante que sea para mí entrar en casa, me niego a pensar que Dios le preocupa demasiado si duermo en un hotel o no esa noche
Saludos desde París, Julieta, en un día nublado y fresquito

Gonzalo dijo...

Quizás todavía no has entendido el mensaje, pero aquellas oraciones sí dieron su fruto y te hicieron estudiar para evitarles así malos ratos a las pobres monjitas.

Lo que yo no entiendo es por qué dices que tu pueblo era feudo del PNV si en Soto el PNV nunca se ha presentado... ¿No sería el PISEC?

:-P

Kikas dijo...

Lo de los Tradicional Catolicistas es la leche, Gonzalo. La cantidad de explicaciones enrevesadas que teneis que dar para que parezca que teneis razón, jejeje
No aceptaré tu matización. Dicen que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Pero yo no sabría decir entonces de donde soy, y me parece ser muy abusón decir que soy de todos lados. Lo resumiré diciendo que soy de cerca de Bilbao, y así no miento y me entiende todo el mundo
Por cierto, Bienvenido de nuevo, jejeje
;-)

Mela dijo...

Kikas, creo que hay que ayudar un poquito a Dios para que él nos ayude a nosotros
Quiero decir que si esperamos de brazos cruzados a que él lo haga todo... me parece que quedará bastante trabajo por hacer
Sí, coincido en que no hay que distraer a Dios de lo realmente importante... una muy buena frase
Feliz viernes