jueves, 26 de noviembre de 2009

¿COMO SE METE UNA VACA DENTRO DE UNA NEVERA?

Los que seguís este blog sabeis que me llama la atención aquellas cosas que se salen un poco de la norma. Tambien sabeis que procuro contar cuando me lo paso bien y cuando no tanto.

Ya el año pasado os conté que los amiguetes de la infancia (Aviso, infancia no es a los 35 años. Me estoy refiriendo a la infancia puramente física, no el enanismo mental) nos solemos reunir a cenar en el pueblo una vez al año. Contamos las mismas historias desde que teníamos catorce años, nos reimos exactamente de las mismas cosas y, por unas horas, retrocedemos un montón de lustros.

Nos tocaba el pasado fin de semana. Llegué a un acuerdo razonable con mi familia. Me dejaban ir con el niño a quien dejaba con mi hermana y yo me perdía en la noche con los golfos de mis amigos.. Dormiría, es un decir, en casa de Alfonso, y volveríamos a Madrid desde el frio norte, eso de frio otro decir, el domingo a comer.

Rafa me propuso ir juntos y yo, que tenía que dejar el coche en el taller, acepté encantado. Al llegar a Vitoria nos separamos, cada uno con su familia. Nos juntaríamos a las 7 para comenzar el desmelene (En nuestro caso, y por tercera vez, otro decir, que gastamos menos en peluqueros que Portugal en espias)

Primera sorpresa. Ibamos a comer en el txoko (Sociedad gastronómica), pero Alfonso, muy amablemente nos alojaba en su casa.

El había mandado un correo diciendo que los que pasaran por La Rioja trajesen vino. Rafa y yo, dos ingenieros, entendimos con total propiedad que la Rioja quedaba como mínimo a 30 kms de la NI, y que además ¿Qué es eso de llevar vino a un txoko?

Primera en la frente. Yo creo que lo hizo para tener a alguien con el que meterse. Nos presentamos, por supuesto, sin vino. Y es que si alguien quiere pedir algo a un Ingeniero vasco que lo pida directamente, que no tenemos que saber entender a Góngora.

He visto poca gente que se lo monte mejor que Alfonso e Ignacio. Funcionarios de pro se pierden pocas. Pero son unas máquinas organizando. Ya me gustarían para directores de logística de cualquier empresa de postín.

Nos preparaban unos entrantes de buenos espárragos de Lodosa, jamón y lomo, anchoas (un poquito saladas para mi gusto) muslitos de pato con Patatas a lo pobre y un pudding delicioso. ¿Y el vino?....

Una vez que dejamos todo preparado fuimos a comenzar el via-crucis, pues habíamos quedado con Ramón, Jesus y Joseba. Nos fallaron Juan, porque tenía que cuidar a su hijo, excusa más zafia he visto pocas. Alvaro porque sí. Guillermo porque se iba a Leon, huyendo supongo después de la caña del año pasado, y Pedro, sobre el que cruzamos apuestas de si le habían metido en la cárcel, con la crisis de la construcción. No conseguimos información fidedigna.

Mi pueblo ha cambiado. Antes eramos 625 habitantes y había más de 15 bares y todos vivían. Hoy serán unos 10.000 y la mitad de bares, que eso de convertirse en una ciudad dormitorio de Vitoria o Bilbao es lo que tiene, que la gente está ahogada con las hipotecas. Sin embargo los clásicos permanecen.

Despues del primer vino nos fuimos al Gorbea. Siempre fue un bar atípico. Pero esta vez rizaba el rizo. Es la primera vez que he tenido que llamar a un timbre para entrar en un bar, como en un banco, vamos.

Esta vez no había historias de hace 30 años. La más comentada era un reportaje que Cuatro había hecho a la hinchada del Athletic que recibía al Barcelona. El hijo de Alfonso, Nico, 9 años, salía en la tele. Sus padres se habían tenido que estar 3 horas hasta que vieron al retoño. Lo mejor es que las otras dos personas a las que entrevistaban también eran del pueblo, uno de ellos tajado hasta las cachas, opinando después de que los periodistas le asegurasen que no estaban grabando. Y todos por el puto suelo, claro.

Mis amigos son vascos, esto ya lo dije el año pasado. Vascos y forofos del Athletic. Para alguien como yo, a quien el futbol le trae sin cuidado, asistir a una conversación de futbol puede ser admisible. Ver un partido por la tele comienza a rozar lo inaceptable. Pero eran 6 contra uno.

Despues de 6 vinos, que se dice pronto, comenzamos a ver el partido en el Antolín, pero en el descanso Alfonso insistió en ir a casa a verlo allí y luego cenar. Al encender la tele no se veía, ni en digital ni en analógico. Siendo el único Ingeniero de Telecomunicaciones todos se volvieron hacia mí, como si tuviera puta idea del tema. Les expliqué que en casa, las máquinas las programa Carmen, que yo soy un manager, pero ellos dale que te pego. Realicé un estudio de la situación, y observé primero, que era difícil que se viese si la antena estaba desconectada de la televisión, como se ve claramente en la foto. Ahí comenzó el descojono, aviso.

El problema se agravaba. Si conectábamos la antena se seguía sin ver (por eso supongo que el cable estaba desconectado). Tuve que idear una solución de emergencia. La toma necesitaba un aumento de capacidad. Yo sé bien que el cuerpo humano puede incluso actuar como condensador en circunstancias especiales, con lo que deduje cual era la parte de mi anatomía que más capacidad aportaba. Omito detalles ya que está claramente mostrado. Así pudimos seguir el partido, con el cable entre mis huevos, con perdón. No sé muy bien qué huevo hacía de anodo y cual de cátodo (si el izquierdo o el derecho), pero se trataba de ver el partido y no de realizar una tesis doctoral.

Los amigos son desagradecidos ya que nadie me felicitó por mi ciencia, pero así es la vida de ingrata. Una vez acabado el partido nos dirigimos al pienso. Menos mal que Ramón y Jesús no son ingenieros. Habían pasado más lejos de La Rioja que nosotros, pero trajeron 5 botellitas en total de muy buen vino que cayeron una tras otra.

Salimos a quemar el pueblo dirigiéndonos al único pub abierto. Se observa en las instantáneas que ligar ligar, no es que ligasemos mucho, pero lo pasamos de cojones. A eso de las muchas de la mañana nos sobraba pasta que no sabíamos que hacer con ella, porque a mí ya no me entraba más, y decidimos comprar lotería, pero estaba cerrada (Ahora que lo pienso, en mi pueblo nunca hubo puesto de lotería. Joder, vaya pedo)

El cierre del pub nos obligó a retirarnos cansados pero contentos. Algunos recordaban mis éxitos con las hembras del Valle el año anterior. Esta vez me tuve que cortar, que la gente te acaba tomando manía. En los pueblos hay pilones, y en Noviembre comienza a estar fría el agua, pero fría de pelotas, aclaro.

Despues de pocas horas durmiendo, por no decir mínimas horas durmiendo, tuvimos que irnos a desayunar. Me habían comentado que los ganaderos del valle habían puesto una nevera en la plaza donde habían metido una vaca y si metías un euro te daba buena leche. No podía creerlo. Pero sí, ahí estaba.

Di vueltas a la máquina a ver donde coño estaba la vaca, y no encontré la puerta. Posteriormente me dijeron que había una trampilla subterránea. ¡Vivir para ver! Un pueblo ganadero y la gente haciendo cola para sacar un litro de leche (mejor que la de cualquier tienda, por cierto), de una máquina. ¡No somos nadie!

Por supuesto, no podía dejar de inmortalizar el momento de ver como Alfonso sacaba unos litros. Y es que a él, el café le gusta cortarlo con leche fresca.

A mí, como meterme unos pinchos de tortilla no me entran con café, le tuve que darle al morapio. Por cierto, bonitos ojos los de mis compañeros de desayuno, descansados que te cagas.
Ya se me está haciendo largo ver el año que viene si hay más vacas dentro de neveras o en el campo.

11 comentarios:

Don 23 dijo...

Ahora me doy cuenta de que no comunicas bien.

Ay, si le hubieras dicho a tu padre que te hacías ingeniero y no médico no por fastidiarle sino porque te salían las ondas herzianas de las...hebillas. ¡Cuántos malentendidos os habríais ahorrado?

Kikas dijo...

O yo no comunico bien, "querido amigo" (Lease esto con cierta coña como cuando los Ingleses dicen "Our french friends" con cara de cagarse en todo lo que se menea...o al contrario, que estoy en Galicia) o tu lees lo que te sale de la punta de...las hebillas.
Porque en mis hebillas reside mi capacidad eléctrica que permite recibir las ondas, no las ondas en sí mismas.
No sé si un nefasto estudiante como tú puede entender la diferencia. ¿Preguntamos a un profesor ejemplar? (El Jevi no...otro)

Don 23 dijo...

Perdona, Kikás, es que como en Bélgica la televisión funciona por cable, no se me ha ocurrido pensar que tu "hebilla" pudiese funcionar como una antena. Yo pensaba que hacía falta más superficie receptora.

Y no te quejes, hombre. Porque si no fuera por los que lo ignoran todo de la técnica, ¿de qué os ibais a reir los ingenieros? ¿de la intrínseca hilaridad que subyace en la aceleración de Coriolis o de lo graciosas que se ponen las puertas lógicas AND y XOR cuando se juntan?

Mira, mira:

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/4b/Parabolic_dish_ellipse_oscill.gif

Yo es que me troncho.

Kikas dijo...

Joder 23, mira que estás colgado
¿A ti por qué te llamaban loco de joven?
¿De donde sacas esas cosas? ¿Lo sabe tu mujer?
No sé si hago demasiadas preguntas

Jimena dijo...

Pasmada?? Desconcertada??, aun no lo se, me tome un dia para dijerir lo que lei.
Lo que si me quedo claro que solo se que no se nada!!! y menos de energia!! habra alguna maestraia en energia humana? si ponen una vaca en una heladera y sacan leche fresca, por que no?
Usted Kikas es sorprendente!!!!
saludos
D.J.

Kikas dijo...

Créame, Jimena, si esto le parece sorprendente no ha leido nada.
Pero leo con preocupación que me volvió a apear el tratamiento.
En las distancias cortas sí que le iba a sorprender, aunque todavía no sé si para bien o para mal ;-)

Jordán Abellaner dijo...

Querido Kikas, lo tuyo y lo de tus amigos es insuperable. Que oda a la gastronomía recurrir a una expendedora de leche fresca en una mañana de resaca! Me quedo sin palabras. Por cierto, yo siempre utilizaba un tenedor como antena, iba muy desencaminado?

Un saludo

Kikas dijo...

Mis amigos sí que pueden darle a la leche en esas circunstancias. Yo soy un animal de costumbres y con la tortilla de patatas coronada con unas alegrías riojanas (Esos pimientillos que pican que rabian) no me entra otra cosa que un crianza paisano de las alegrias.
De todos modos, ya me gustaría a mí tener algún enemigo peor que mis amigos en según qué circunstancias.
¿Lo del tenedor? Pues al final...depende de donde lo anclases ¿Había buena directividad?

Jordán Abellaner dijo...

Jejejeje ¿directividad? Directamente se veía la señal.
Esperamos ansiosos tus nuevas entradas.
Un saludo

Kikas dijo...

Espera calmado, Jordán. la ansiedad acaba dando úlcera, y a ver quien escribe de gastronomía con úlcera, ¡no me jodas que con vosotros aprendo mucho!

Mela dijo...

Kikas, he leído esta entrada muy interesada y bastante sobresaltada... no podía entender como era posible que a alguien se le hubiese ocurrido meter a una pobre vaca dentro de una nevera... creo que lo he entendido ;-)
Para ser alguien a quien no le gusta el fútbol he visto una foto donde te carcajeaste mucho ;-)
Un beso y Feliz inicio de semana y de mes