Ya el año pasado os conté que los amiguetes de la infancia (Aviso, infancia no es a los 35 años. Me estoy refiriendo a la infancia puramente física, no el enanismo mental) nos solemos reunir a cenar en el pueblo una vez al año. Contamos las mismas historias desde que teníamos catorce años, nos reimos exactamente de las mismas cosas y, por unas horas, retrocedemos un montón de lustros.
Nos tocaba el pasado fin de semana. Llegué a un acuerdo razonable con mi familia. Me dejaban ir con el niño a quien dejaba con mi hermana y yo me perdía en la noche
Rafa me propuso ir juntos y yo, que tenía que dejar el coche en el taller, acepté encantado. Al llegar a Vitoria nos separamos, cada uno con su familia. Nos juntaríamos a las 7 para comenzar el desmelene (En nuestro caso, y por tercera vez, otro decir, que gastamos menos en peluqueros que Portugal en espias)
Primera sorpresa. Ibamos a comer en el txoko (Sociedad gastronómica), pero Alfonso, muy amablemente nos alojaba en su casa.
El había mandado un correo diciendo que
Primera en la frente. Yo creo que lo hizo para tener a alguien con el que meterse. Nos presentamos, por supuesto, sin vino. Y es que si alguien quiere pedir algo a un Ingeniero vasco que lo pida directamente, que no tenemos que saber entender a Góngora.
He visto poca gente que se lo monte mejor que Alfonso e Ignacio. Funcionarios de pro se pierden pocas. Pero son unas máquinas organiza

Nos preparaban unos entrantes de buenos espárragos de Lodosa, jamón y lomo, anchoas (un poquito saladas para mi gusto) muslitos de pato con Patatas a lo pobre y un pudding delicioso. ¿Y el vino?....
Una vez que dejamos todo preparado fuimos a comenzar el via-crucis, pues habíamos quedado con Ramón, Jesus y Joseba. Nos fallaron Juan, porque tenía que cuidar a su hijo, excusa más zafia he visto pocas. Alvaro porque sí. Guillermo porque se iba a Leon, huyendo supongo después de la caña del año pasado, y Pedro, sobre el q
Mi pueblo ha cambiado. Antes eramos 625 habitantes y había más de 15 bares y todos vivían. Hoy serán unos 10.000 y la mitad de bares, que eso de convertirse en una ciudad dormitorio de Vitoria o Bilbao es lo que tiene, que la gente está ahogada con las hipotecas. Sin embargo los clásicos permanecen.
Despues del primer vino nos fuimos al Gorbea. Siempre fue un bar atípico. Pero esta vez rizaba el rizo. Es la primera vez que he tenido que
Esta vez no había historias de hace 30 años. La más comentada era un reportaje que Cuatro había hecho a la hinchada del Athletic que recibía al Barcelona. El hijo de Alfonso, Nico, 9 años, salía en la tele. Sus padres se habían tenido que estar 3 horas hasta que vieron al retoño. Lo mejor es que las otras dos personas a las que entrevistaban también eran del pueblo, uno de ellos tajado hasta las cachas, opinando después de que los periodistas le asegurasen que no estaban grabando. Y todos por el puto suelo, claro.
Mis amigos son vascos, esto ya lo dije el año
Despues de 6 vinos, que se dice pronto, comenzamos a ver el partido en el Antolín, pero en el descanso Alfonso insistió en ir a casa a verlo allí y luego cenar. Al encender la tele no se veía, ni en digital ni en analógico. Siendo el único Ingeniero de Telecomunicaciones todos se volvieron hacia mí, como si tuviera puta idea del tema. Les expliqué que en casa, las máquinas las programa Carmen, que yo soy un manager, pero
El problema se agravaba. Si conectábamos la antena se seguía sin ver (por eso supongo que el cable estaba desconectado). Tuve que idear una solución de emergencia. La toma necesitaba un aumento de capacidad. Yo sé bien que el cuerpo humano puede incluso actuar como condensador en circunstancias especiales, con lo que deduje cual era la parte de mi anatomía que más capacidad aportaba. Omito detalles ya que est
Los amigos son desagradecidos ya que nadie me felicitó por mi ciencia, pero así es la vida de ingrata. Una vez acabado el partido nos dirigimos al pienso. Menos mal que Ramón y Jesús no son ingenieros. Habían pasado más lejos de La Rioja que nosotros, pero trajeron 5 botellitas en total de muy buen vino que cayeron una tras otra.
Salimos a quemar el pueblo dirigiéndonos al único pub abierto. Se observa en las instantáneas que ligar ligar, no es que ligasemos mucho, pero lo pasamos de cojones. A eso de las muchas de la mañana nos sobraba pasta que no sabíamos que hacer con ella, porque a mí ya no me entraba más, y decidimos comprar lotería, pero estaba cerrada (Ahora que lo pienso, en mi pueblo nunca hubo puesto de lotería. Joder
El cierre del pub nos obligó a retirarnos cansados pero contentos. Algunos recordaban mis éxitos con las hembras del Valle el año anterior. Esta vez me tuve que cortar, que la gente te acaba tomando manía. En los pueblos hay pilones, y en Noviembre comienza a estar fría el agua, pero fría de pelotas, aclaro.
Despues de pocas horas durmiendo, por no decir mínimas horas durmiendo, tuvimos que irnos a desayunar. Me habían comentado que los ganaderos del valle habían puesto una nevera en la plaza donde habían metido una vaca y si metías un euro te daba buena leche. No podía creerlo. Pero sí, ahí estaba.
Di vueltas a la máquina a ver donde coño estaba la vaca, y no encontré la puerta. Posteriormente me dijeron que había una trampilla subterránea. ¡Vivir para ver! Un pueblo ganadero y la gente haciendo cola para sacar un litro de leche (mejor que la de cualquier tienda, por cierto), de una máquina. ¡No somos nadie!
Por supues
A mí, como meterme unos pinchos de tortilla no me entran con café, le tuve que darle al morapio. Por cierto, bonitos ojos los de mis compañeros de desayuno, descansados que te cagas.
Ya se me está haciendo largo ver el año que viene si hay más vacas dentro de neveras o en el campo.