miércoles, 6 de junio de 2012

NOS ESTAMOS VOLVIENDO GILIPOLLAS (CON PERDON). REVISTA ENTROPIA (DE AEROPUERTOS Y CALORIAS)

Comparto mi colaboración para la Revista ENTROPIA, dentro mi sección, "De Aeropuertos y Calorias"

ENTROPIA ya ha saltado el charco, vendiéndose en Ecuador. Sus próximos pasos son hacer que mis amigos Mexicanos y Argentinos colaboren en que pueda comprar una bomba para inflar neumáticos de bicicleta. El velocípedo a plazos, poco a poco, puede hacerse realidad (Aunque solo sea en mi imaginación).

Espero que os guste

Que las nuevas tecnologías nos han cambiado la vida, y lo que nos la cambiarán, es algo impepinable. No resiste un mínimo debate. Incluso mi viejo tiene correo electrónico (Eso del feisbuc, de momento, ha sido demasiado)

Si a nosotros nos hubieran dicho hace 10 años el abanico de posibilidades que estas tecnologías nos abrirían, seguramente hubiésemos tirado al pilón a más de un visionario, por pretender tomarnos el pelo (Ya se sabe que las bromas están permitidas entre los del pueblo. Los forasteros se callan y las aguantan. Antes daban tabaco, pero hasta eso ha cambiado en este país y tantos otros).

Es evidente que los padres tenemos una responsabilidad enorme en la educación de nuestros hijos y que, cada vez más, esa responsabilidad se extiende a intentar que nuestros hijos no sean unos auténticos extraños en casa.

No se trata de que la mesa a la hora de comer sea como en los tiempos de nuestros padres, donde nadie podía abrir la boca ya que era la hora del telediario, pero de ahí a tener un autista en la mesa con una maquinita chateando mientras deglute lo que se haya preparado, va un trecho largo.

Existen muchos padres que hacen una absoluta dejación de las funciones en relación con sus hijos, y que cuando quieren darse cuenta, no saben ni cómo se llaman éstos (Ni los hijos el nombre de sus padres, acostumbrados a llamarles “¡Eh, tú!”)

Y os estaréis preguntando que qué coño tiene esto que ver con la temática variopinta de esta sección.

Bien, satisfaré vuestra curiosidad.

De todas las regiones que he recorrido, puedo aventurar que aquellas que más han cambiado sus hábitos y la manera de relacionarse es la Asiática y la Americana (Gringa y Latina). ¿Por qué estas dos en concreto? Porque, aunque todos hayamos cambiado mucho, es en estos dos sitios donde las relaciones familiares tradicionales se han mantenido más vigentes hasta hace bien poco.

En Asia, el tema de la movilidad es una locura. La gente tiene que estar conectada absolutamente en cualquier parte, momento y situación. Amigos con los que has compartido noches de copas y de risas, los encuentras absolutamente transformados y son incapaces de vivir si no están físicamente en contacto con los botones de la maquinita pertinente. Cualquier experimento en temas de movilidad a nivel planetario que alguien quiera plantear, se desarrolla aquí, porque si aquí no funciona es imposible que funcione en cualquier otro lugar del mundo.

Esto está haciendo mella en las relaciones familiares. Los chinos jóvenes, en general, son incapaces de ligar si no hay dos pantallas por medio que les ayuden a controlar la situación. Y eso de iniciar un noviazgo, o cortarlo por correo electrónico, no es la excepción, sino la regla.

Siglos de sabiduría popular al cubo de la basura, por entender que lo que les llega de fuera siempre es mejor. (De eso nadie nos libramos, que conste). Como el Nuevo rico, toman prestado cualquier elemento friky pensando que eso es la más…y no les debe de faltar razón.

Una de las regiones, por educación, más próxima a la nuestra es América Latina. Allí, donde la familia todavía es un eje fundamental en las relaciones sociales, las cosas también están cambiando más de lo que algunos desearían. Absolutamente influenciados por todas las costumbres provenientes de Gringolandia, los padres no solo se las ven y se las desean para poder mantener unas relaciones minimamente racionales con sus hijos, sino que, en su mayoría, sucumben ellos mismos. Y esto lo ves en cualquier sitio en el que te fijes, no hace falta llamar al Teniente Colombo.

Comidas en restaurantes, donde varias personas están sentadas a la misma mesa y no se dirigen la palabra en toda la cena, si no es para comentar lo que otra persona, ausente, acaba de enviarles por el chat.

Me ocurrió en Caracas. Un local exclusivo. De esos que nos han enseñado que es para disfrutar de la comida, de la presentación, del ambiente… Cuatro niñatas pijas como solo las puede haber en según qué sitios. (En ciertos países donde la clase media brilla por su ausencia, pasas sin solución de continuidad del arrabal al Ferrari, y cuando hablamos de Ferrari no hablamos de cualquier Ferrari. Cuando hablamos del arrabal…tampoco)

Me alojaba al lado. No me dejaron caminar los 150 metros hasta el restaurante. El conserje del hotel me obligó a ir en taxi y a avisar para que me volviesen a buscar. Cada una de las niñatas llegó con su chofer. Las sentaron en la mesa de al lado. Unos besos en la mejilla de esos que son más falsos que un duro de madera.

¿Os podeis creer que fue pedir la comanda y no levantar las 4 la vista de sus iphones durante toda la velada? ¿Para qué coño salían a un restaurante? ¿Para que las viesen el nuevo modelo de teléfono? Si las demás no miraban a otro sitio más que al suyo… Ni una sola palabra durante toda la noche, pero menuda actividad digital febril…

Lo que, definitivamente, me indicó que algo estábamos haciendo mal en este mundo,que no habíamos llamado a Herodes hace veinte o treinta años, me ocurrió en San Salvador.

Estaba desayunando. Solo, para variar. (Unicamente no sucede esto en mis viajes cuando tengo un cliente y poco tiempo, que lo suelo aprovechar para quitarme una reunión de encima).

Bajaron ellos dos. Ambos en la treintena. No parecían ser pareja. Quizás compañeros de trabajo. El emplazamiento del hotel no indicaba que fuese para turistas.

Una mujer espectacular, un patán pijo con gorra de beisbol. Desde que se sentaron, el "tontoelculo" no hizo otra cosa que sonreir a la pantalla del teléfono mientras tecleaba convulsivamente y se metia a la boca cualquier cosa a su alcance sin enterarse muy bien de lo que estaba comiendo. Yo les miraba y no podía dar crédito a lo que estaba viendo.

La mujer con la mirada perdida en la pared. ¡Menudo desperdicio de acompañante, pensé yo!

Y me di cuenta que muchas veces confundimos la buena educación con otra cosa. Porque ese acompañante estaba haciendo inmensos esfuerzos para mostrar su mala educación, mientras ella, en vez de levantarse y sentarse a otra mesa (a la mía, sin ir más lejos, que aseguro le daría mucha mejor conversación) parecía pensar que no era de buen gusto pagar a esa mente infantil, en cuerpo adulto, como se merecía.

Y entonces pude entender por qué, clientes míos, de mi misma edad, con hijos como los míos, tenían problemas que yo, pasando mucho menos tiempo en casa, no tenía.

Porque en vez de hacer lo que yo hago en cualquier reunión que es, apagar ostensiblemente el móvil, y que se me vea que lo hago (que mi interlocutor entienda que, en ese momento, toda mi atención es para él), muchos de ellos se creen que pueden atender lo que yo les digo, el celular, y la pantalla de ordenador. Y además que yo me lo crea.

Y estoy seguro que en su casa hacen lo mismo

Luego, a lo mejor invitándoles a comer, cuando hablamos de nuestras familias, ellos me explican los problemas con sus hijos adolescentes. Hijos adolescentes que son incapaces de sentarse a la mesa sin maquinita o que no pueden viajar al extranjero si no se les paga el roaming de la blackberry.

En ese momento he de pensar para mí…esto es lo que estamos sembrando.

Y me considero afortunado de haber podido educar a mis hijos en lo básico. Y me gustaría que ellos educasen a los suyos de igual modo.

¿Me estaré volviendo un carca, o todos los demás se están volviendo gilipollas?

26 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Los demás se están volviendo gilís del todo. Dos primos míos junto con una amiga estaban en el jardín donde nos metíamos unas birras con chacina y estaban contándose chistes entre ellos a través de la BlackBerry. Eso de quedar en el pub-terraza-calle para charlar-tontear-ligar se acaba. Ahora si no es por tuenti o féisbuk no se sabe ni siquiera si se está triste o alegre. Se acabará en el catre con las manos en el teclado actualizando el estado en vez de en el cuerpo del otro.
Por eso mi retoño tiene un teléfono prepago de los que no hacen nada salvo llamadas telefónicas.
Salu2

Fernando Solera dijo...

Sabes bien que no eres un carca y que lo que acabas de explicar con tanta gracia, en el fondo no la tiene y es muy triste. La tecnología nos ha vuelto gilipollas (más).

Y en cuanto a tu indirecta del comienzo, ya sabes que tus esfuerzos literarios son por una buena causa.

PD: Para no desentonar, se echan de menos unas cuantas faltas de ortografía y una sintaxis disléxica. Por este camino jamás conseguirás ni el sillín.

Kikas dijo...

Espero que no trasegasen las birras por blutuz, Juan Carlos
;-)

Kikas dijo...

Fernando, mi truco es que controlo un guebo la coreczion ortografica del guord
Por cierto, ¿Sabes donde esta el corretor del blogspot?

Juan Carlos dijo...

Haz el favor de pinchar el enlace y lee esto http://www.taller54.com/rb3.pdf
Ya me dirás si te gusta o no.
Salu2

Kikas dijo...

En fin....¿tengo que hacerlo?
Lo pongo en la cola. Te prometo que lo leo
;-)

Lakacerola dijo...

Verdad...verdadera...yo sólo tengo un móvil de los de antes, vamos de los que no llevan internet ni nada de nada, sólo llamadas, mensajes y fotos. Pero me di cuenta de en lo que estábamos cayendo hace dos o tres nocheviejas, en las que nos juntábamos toda la familia con los móviles encima de la mesa, para recibir mensajes, contestarlos enseguida y después de las uvas, lo mismo. Hasta que hace un par de años me dió "verguenza" y lo dejé en el bolso apagado. Ya contestaría al día siguiente. Y eso que mi móvil es de los antiguos, no quiero ni pensar en los chicos de hoy que chatean y todo con él. ¡Qué aburridos!
Buen fin de semana.

Kikas dijo...

Yo tambien suelo apagar el movil, aunque no llevo mal si alguien contesta
Eso sí, estar en una reunión familiar cada uno a su móvil...me sale más barata en casa

PiliMªPILAR dijo...

No te estás volviendo ni gili, ni orate, ni carca. No, al menos, por lo que expones.
Ahora bien, graciosidades aparte, sí pones el dedo en la llaga en tocante a las composturas (¿posturas?) de nuestras dilectas proles.
tengo la impresión de si nosotros, los 'mayores', no seguimos idéntico esquema que ellos, solo que con menos maquinicas. No sé, no sé bien dónde está lan la raiz, la causa y la consecuencia.
Debe ser la globalidad, eso de que tanto nos cuentan...
Un abrazo, Kikas.
(A servidora el futbol como que lo mismo se le da jota que bolero. Por mi post, jejeje)

Kikas dijo...

Gracias Pilar por la aclaración de mi estado mental, jejeej
Y no hay, generalmente, nenes culpables, sino padres absolutamente fusilables. De algunos polvos nacen otros lodos...
Un beso

Doña Jimena dijo...

Muy buena su entrada, Don Kikas, andaba viajando y recién lo leo. Sabe que me preocupa mas? que los padres de miles de criaturas no saben usar esa tecnología, no saben apagar el móvil cunado es necesario y oportuno. Ha sido demasiado rápido el cambio para que podamos nosotros aprender y de ahí enseñar. Los mas jóvenes son quienes han impuesto las pautas, los que exigen y se manejan con esos códigos, ahora, cómo nos paramos nosotros frente a ello?. En fin, me ha dejado pensando....

Kikas dijo...

Bueno, hay muchos papás que son peores que los nenes, doña...
Yo le puedo asegurar que el móvil (Ustedes dicen celular) el fin de semana no se enciende...por ejemplo.
Hablamos de sentido común, Doña
¿Disfrutó del viaje?

Fuego negro dijo...

Como te he dicho en alguna ocasión, la tecnología no vuelve gilipollas a nadie, sino que da más visibilidad a lo que somos.

Y al gilipollas se le nota más.

Kikas dijo...

Claro...yo con mis nuevas gafas bifocales ahora lo veo todo clarísimo, Angelito
;-)

Javier dijo...

Un profesor que tuve en la adolescencia decía que los inteligentes saben adecuar su registro a las circunstancias y los interlocutores: hay que saber desenvolverse entre frikis o entre pijos, en caló o inglés, en la calle Serrano o en las Barranquillas...
Un abrazo

Kikas dijo...

No sé si lo dices por alguien...o mejor, si no lo dices por alguien...
;-)

alvaro Locx dijo...

Hola

Me gusto mucho tu blog.

Yo creo que el mundo cambia vertiginosamente, perpo los buenos principios no.

Kikas dijo...

Una buena reflexion, Alvaro, que no la solemos tener en cuenta....

Gonzalo dijo...

A ver... no son excluyentes... todos se están volviendo gilipollas y tú eres un carca, una cosa no impide la otra.

:-)

Pero además habrá muchos padres que incluso se mosquearán viendo a sus hijos zombies tecleando sin echarles cuenta. Ya lo escribí en su día aquí, que seguramente el padre no tiene responsabilidad en que el niño teclee... ni que tenga un móvil de 500 pavos... ni de que tenga una línea de internet móvil...

A todo esto... el fb es demasiado para tu padre... y el G+ para ti. Que ahí te estoy yo esperando.

Kikas dijo...

¿G+?
¿De qué coño me hablas?
¿Han descubierto un nuevo grupo sanguineo?

Gonzalo dijo...

https://plus.google.com/u/0/102664503837953112768/

Kikas dijo...

¿Eso es un caralibro raro?
Aparte de ti, ¿Quien más lo tiene?

Gonzalo dijo...

jajaja. No es un caralibro raro, es mucho más potente y completo que el caralibro. Es cierto qe muchos lo ven como un caralibro y prefieren el fb en donde hay más gente. Pero empezando por lo utilísimos que son los círculos,el control sobre quien compartes, incluso aunque no sea usuario, o su completa integración con los servcios de google... pues eso, que la chusma se quede en fb. :-)

Kikas dijo...

Si, debe de ser facilísimo tener control sobre tus dos contactos...porque sois 3, ¿no?
¿Servicios de google? ¿Ya han inventado el mingitorio virtual?
Un abrazo desde México

Mela dijo...

Todo cambia, no sé si a mejor o a peor.
También he visto gente, sentados en la misma mesa, sin dirigirse la palabra mientras comen o cenan. Y con una cara de aburrimiento...
Siempre me han sorprendido y me he preguntado por qué salen de casa.
Reconozco ir siempre con dos móviles, a veces hasta 3, pero no es culpa mía. La gente de mi alrededor es muy pesada.

Kikas dijo...

Pues si porque la gente es pesada vas con 3 móviles, la culpa empieza a pasar de los pesados a otros...
Porque la gente pesada, si no tiene a quien llamar...acaba no llamando a nadie
Para mi, el fin de semana que estoy en casa es finde sin movil....