sábado, 5 de julio de 2008

¡¡¡¡SERA CABRON!!!!

Y es que ya es hora de que esa horrible foto tomada en Sandefjord desaparezca de la primera historia de este blog. Que es cierto que desmerece mi sex-appeal. Gracias anónimo por hacerme caer en algo que, con las prisas, nunca me hubiese dado cuenta.

O sea que me da lo mismo de qué escribir, con tal de que sea algo que haga desplazarse esa foto hacia abajo y, solo la vean aquellos interesados en seguir leyendo "más, más, por favor"

Y es que el otro día, no sé si hice bien o no, le estuve explicando a mi hija que, en los estudios hay que jugar con todo para aprobar. Es cierto que hay profesores que no son justos con uno mismo. Que a alguien con un examen de 5 le suspenden y a otro, el mismo examen con 4,5 le aprueban. Y que, lo primero es aprobar por tus medios, pero, si por cualquier cosa no lo ves claro, antes de la publicación de notas definitivas, hay que desplegar toda la artilleria.

Esto no se lo dije pero, en la Escuela de Ingenieros, aprobé muchas asignaturas en revisión de examen. Por definición, asignatura suspensa, asignatura recurrida (Aquellas con menos de 2 no, que uno tiene que dormir sus horas y, perder el tiempo, tampoco)

Todavía recuerdo la revisión de Sistemas de Telecomunicación de 4º. La asignatura, para mí, más importante de la carrera. Cuando de un 4 me pasaron a un 5 y alborozado exclamé
"¡Caja de botellines gratis para el tribunal!",ante el descojono de todos, aunque uno me pidió mesura con una sonrisa. (A lo mejor le gustaba más el whisky, pero ese julio, creedme, hacía mucho calor)

No es el caso del cabrón que me ocupa ahora. Supongo que esto es como en la mili (A propósito, teneis ante vosotros a un inútil total, aunque, como no sé si ha prescrito, de esto hablaré dentro de otros 20 años).

Oias hablar de que cuando a uno le licenciasen le iba a meter tal manta de palos al hijoputa del cabo que le iban a recoger con cucharilla. Sin embargo, te entregaban la blanca firmadita y, como generalmente, todos somos buenas personas, te olvidabas de aquel "calvo frustrao" (Perdón, 23, es un troll que se me metió en el teclado, y es que, qué de juego está dando el comentario del troll)

Lo mismo me pasó a mí con este cabrón. Me prometí que con la última asignatura aprobada le partía su maltrecha cara. Luego, acabas la carrera y decides que se siga frustrando en soledad tal hijo de mala madre. Y es que tú, en conciencia, puedes aprobar o suspender, pero burlarte de alguien en esas situaciones me parece un acto de prepotencia del impotente.

Electrónica de Dispositivos de segundo. Una de las asignaturas puro de la carrera (Bueno, en teleco las que no eran puros las puedo contar con los dedos de una oreja, pero ese es otro debate)

Exámen de Junio. Nota 4,8.

Vamos, si con 2,5 he llegado a aprobar asignaturas en revisión (Que a veces, te dejan sin corregir una hoja entera, y entre mil exámenes ni puta cuenta), 4,8 es un caso práctico de Master.

Por aquel entonces yo tenía una vespa de sexta mano, poco más o menos, comprada con el dinero que saqué vendimiando en La Rioja el otoño anterior. Me encontraba en mi pueblo. A 370 kms de Madrid. Claro, tuve que pedir dinero para el tren para la revisión del día siguiente, y comenté en casa que me iba a Vitoria a tomarlo. Según iba entrando por Lacua, decidí quedarme con la pasta y seguir hasta Madrid.

Decidí que me iba en aquel cacharro, cuyo mantenimiento tenía encargado a mi compañero Moises, gran Ingeniero Aeronaútico, a cambio de dejarle la moto de vez en cuando. Aunque no le dejeis un Airbus 340 que seguro que al desmontarlo y montarlo tambien le sobran piezas, y eso es más serio que la Vespa.

Ahí que me veis con la Vespa tira que tira hasta Madrid. Aquella Vespa, os aseguro que no estaba preparada para ese viaje, y yo tampoco, pero la juventud es lo que tiene (No la de la Vespa, aclaro)

No os voy a contar la cantidad de vicisitudes (¿Te gusta la palabrita, Argos?) que pasé aquella noche. Solo que el periodo de revisión era de 9 a 11 de la mañana y yo, llegaba a la puerta de la escuela, a las 9,30, sin dormir, con un frio del copón de la baraja, y con mierda de cualquier provincia por la que hubiese pasado.

Me toca el turno. Yo pensaba que mal se me tenía que dar no subir dos décimas al exámen y Santas Pascuas, y me siento delante de aquel cabrón (Dios, sí que me marcó. 25 años despues todavía me acuerdo de él). Vamos repasando el exámen hasta que llegamos a donde teníamos que llegar y, en un problema me dice

"Sí, yo creo que aquí se te puede subir algo"

Acabamos, "adios, adios y pásate a la publicación de las notas definitivas esta tarde".

Era un trámite. Me fui al colegio. Tomé unos botellines. Hablé con casa. Trámite solucionado.

Por la tarde, con medio pedete despues de la celebración anticipada en el bar de Antonio, lleno de las americanas que venían todos los Julios (Donde 23 pilló, por cierto, la que hoy es feliz usufructuaria de sus encantos), me dirigí a la escuela. Sin muchas prisas. No había necesidad.

Y ahí estaba, en el tablón, mi nueva nota.....4,9

Y es que hay que ser Hijo de puta, no por suspender, sino, en esas circunstancias, por dar falsas expectativas sabiendo la angustia de la gente.

De todos modos, en la escuela, no era un caso aislado, aunque sí fue el que más cerca me tocó. Parecía que te tenías que sacar el carnet de cabrón para dar clases.

9 comentarios:

belentxu dijo...

Esta entrada me recuerda a lo que me pasó en el examen de selectividad. Una vez terminado volví a mi pueblo,lejos de Vitoria. Esperaba impaciente los resultados cuando alguien, diciendo que era compañero mío,llamó por teléfono y le comunicó a mi madre que había suspendido...drama familiar, futuro universitario que se tambalea...Afortunadamente, se me ocurrió llama al colegio (Marianistas) y el director me tranquilizó al decirme que todavía no habían salido las notas.
Pasé un mal rato horrible pero lo que nunca he llegado a comprender es qué puede aportar a nadie hacer sufrir a alguien de esa manera...¿me lo puede explicar alguien?
Por cierto:¿qué tal irán los exámenes de 23? Estoy segura de uqe nunca suspendió lengua castellana...

Kikas dijo...

Por Dios, Belén, no sigas dando detalles que tengo a mis acreedores pisándome los talones. Ya solo falta que entren en la Web de Marias a pillar a un Juan A...
Y decir que Ondárroa está lejos de Vitoria, eso es una licencia poética, ¿no? ¿O te perdiste el capítulo de Barrio Sésamo de cerca y lejos?
23, una vez casado, entró en razón. Créeme. Despues de estudiar económicas (Bueno, matricularse repetidamente y aprobar por aburrimiento, sería más correcto)ahora se matricula en medicina en una Universidad rara de Flandes. Por cierto, ahora que vive en Bruselas, no sé si sigue yendo a la misma facultad de Amsterdam con métodos modelnos, que lo que hacía era aprender a dar masajes terapeúticos a compañeras buenorras de 20 años.
Fiel amo de casa al cuidado de 3 niñas que él asegura que son suyas, aunque ninguna de ellas es calva, con lo que yo lo dudaría (Perdón por esta duda ofensiva, Angelique, la confianza es lo que tiene)ahora le va en los estudios, y en la vida, mucho mejor (Bueno, en la vida, la verdad es que 23 y algunos más, nos hemos reido un montón en nuestros años mozos)
Desde que yo le conozco, suspendió hasta pagos en alguna ocasión. No sé si en económicas había lengua castellana. Si la había, la suspendería tambien, aunque no por falta de capacidad, sino por solidaridad con Ingenieros y demás que volvíamos por Septiembre año tras año (Y buen mes que era para seguir riéndonos entre examen y examen)
Una de las personas con más capacidad para el mareo (Como llamábamos en nuestros años mozos a buscar actividades de cualquier tipo con tal de no estudiar) que yo he conocido jamás. Con aptitudes para la tertulia evidentes, supiese de que iba el tema...o no (la mayoria de las veces)
Bueno, que no sé por qué me he liado hablando de 23... ¡Será que le echo de menos!
¡Ah!, Belén, cabrones hay en todos lados, y cerca de casa de tus padres alguno gordo y con teléfono. ¿No te presentarias en algún concierto que te invitó alguien con tu novio, y el que te invitó te tomo rencor? (Dejo este tema no sea que dirija tus sospechas hacia un inocente y le pase como al Tio Eulogio.
Es un placer, 25 años despues, seguir en contacto, guapa

belentxu dijo...

Para una adolescente (14 añitos)de un pueblo de la costa como yo Vitoria estaba lejísimos: pasar toda la semana sin mi familia, al principio no conocía a nadie en el internado. Todo era tan distinto:¡si hasta cuando leía en alto en clase las vitorianas decían que no se me entendía!
De aquella época me quedó la fobia a que me controlen. Pero yo creo que de todas las experiencias se aprende.
¡qué frío pasé en Vitoria y lo que nevaba...me recuerdo a mí misma mirando por la ventana aquel cielo con un color extraño y temiendo que la nieve me impidiera llegar a mi casa el fin de semana...
En COU todo fue mucho mejor: residencia de estudiantes en vez de internado, colegio nuevo...mixto!
Un saludo y sigue escribiendo

Kikas dijo...

¿Color extraño el cielo de Vitoria? Gris como el de Liverpool. Y frio, sí, pero no como en Burgos, que todo el mundo sabe los que son de allá por los sabañones en las orejas.
Créeme, Ondarroa estaba poco más o menos a la distancia de mi casa a mi trabajo cuando estoy en España.
¡Y lo que pasa es que en COU tenias algun admirador! que de todo se entera uno

El 23 dijo...

Querido kikás:

Hablas de mí. Y ese es un tema en el que en ninguna tertulia me puedes pilllar en un renuncio.

La mayor de mis hijas no tenía ni pelo ni dientes hasta los 14 meses, así que esa es mía seguro. Tiene los ojos oscuros, y ha heredado de su padre ese sentimiento tragicómico de la vida que me lleva a bromear sobre las cosas más serias y tomarme en serio aquello de lo que debería reírme.

Sobre las gemelas, tengo mis dudas, habrá que dejar que crezcan un poco, para ver si nos parecemos en el blanco de los ojos.

Pero bueno, si no estuve en el momento de la concepción es lo de menos. Sí estuve en el momento del parto. De hecho, cuando nacieron las mellizas yo era la única persona presente. Y a ver cuantos padres han asistido a su mujer en el parto de todas sus hijas, ¿eh?. Así que por lo menos, soy un buen padrastro.

Se pregunta Belentxu si nunca suspendí lengua castellana. Pues no, nunca. De hecho, siempre tuve sobresalientes y alguna matrícula de honor. Con cinco años leía correctamente y me parecía muy excitante el poder aprender, gracias a la habilidad de leer, un montón de temas, sin la ayuda de nadie. Mi curiosidad alcanzó su máximo esplendor en el Cisneros donde esta habilidad, no sólo no era reprimida sino estimulada hasta el extremo. Estudié de todo: Italiano, Resistencia de los materiales, Derecho Penal, Anatomía. Todo llamaba mi atención... con excepción de las asignaturas de Economia que fue en lo que me matriculé y, como ha dicho Kikás, casi nunca estudié. Estaba matriculado en la Universidad Complutense aunque bien lo podía haber hecho en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, teniendo en cuenta las veces que pisé la Facultad. Es que estaba a tomar por el saco en el campus de Somosaguas y a los dos años de ir en un autobús abarrotado de gente me cansé. A partir de tercer curso iba lo justo para conocer a alguna chica que me prestase los apuntes. A veces me presentaba a los exámenes despues de haber leído por encima los apuntes de algún compañero del Cisneros (que estudiaba en otra universidad). Y en esos casos siempre aprobaba a la primera. A un examen de tercer curso llegué tarde porque no sabía donde estaba el edificio en el que supuestamente tenía que haber ido a clase ese año.

Pero tuve suerte, porque en aquellos años se produjo el boom de las universidades privadas en Madrid. Y cada universidad privada tenía, por lo menos, la carrera de Derecho y la de Económicas. Muchos de los profesores numerarios que no podían ascender a catedráticos se pasaron a la universidad privada, donde les ofrecían además mejores condiciones económicas. En aquella época, con un poco de inteligentzia (es decir, saber quien se jubila, quien se cambia de universidad y quien se presenta a las elecciones por algún partido político) aprobabas por tu cara bonita, porque había la costumbre en la universidad de dar aprobado general en esos casos. Además, hubo un cambio de programa de estudios y la universidad quería deshacerse de los estudiantes del antiguo programa lo antes posible, porque era muy costoso mantener dos programas al mismo tiempo, por lo que los profesores fueron estimulados a levantar un poco la mano. Eran especialmente misericordiosos cuando llegabas a las convocatorias de gracia. Yo aprobé seis asignaturas en sexta convocatoria y una en séptima. Hasta diez años después tuve pesadillas en las que soñaba que me faltaba una asignatura para acabar la carrera.

En aquellos años eran las condiciones tan favorables que si hubiesemos matriculado pongamos por caso, una vaca en el curso en que yo empecé habríamos terminado la carrera juntos. La única asignatura que de verdad merecí aprobar, fue la Matemática financiera. Me costó un verano completo de estudiar y estuve a punto de pifiarla. Después de un verano entero estudiando y yendo a una academia cada día desde mi pueblo (cinco horas de autobús entre la ida y la vuelta) me encontré el día del exámen en el bar del Colegio con el Paquete y el Lucho que hacían el mismo examen y nos pusimos tibios de cañas. Al examen fuimos con una chispa de campeonato y...lo aprobamos los tres. Y yo saqué Notable con dos cojones, la mejor nota de la carrera, con la excepción del inglés que saqué un sobresaliente sin saber decir "yes".

En resumen, que gracias a Dios estudié Económicas estudios con los que es difícil hacer daño a nadie, porque si hubiera estudiado Medicina, como era mi intención hasta que obtuve una nota tan baja en la Selectividad que no pasé el corte de la Facultad de Medicina, a estas alturas le habría quitado el récord al Dr. Mengele.

Y claro, que puedo hablar en una tertulia sobre los temas más variados. Y lo que no sé me lo invento, contándolo con toda la gracia que puedo. Y si me pillan en un renuncio, mi respuesta es siempre la misma: "Mira, me alegro, así aprendo algo nuevo". Porque el día que no aprendo algo, lo considero día perdido.

Si hay algo que me falta, es carácter. Porque me aburro enseguida de hacer lo mismo todos los días y huyo como de la peste de tareas repetitivas. Me encontrarás siempre al principio de todo y al final de nada. (Aquí defino carácter como la decisión de continuar con una tarea cuando el entusiasmo inicial de hacer algo nuevo ha desaparecido. De eso, no tengo yo, pero a pesar de esta limitación, hago lo que puedo).

Por eso, escribo en tu ciberdiario en lugar de tener el mio propio.

Por eso y por el 40% de los ingresos.

P.S. He aprobado todos los exámenes menos uno. Espero pasar a cuarto el año que viene, si este verano puedo presentar todos los trabajos pendientes. Gracias por tu interés, Belentxu.

Kikas dijo...

Están muy bien esas explicaciones, 23, un poco espesas para los tiempos que corren que todos son eslóganes y hay poco contenido.
Algo que no has dicho es que eres taurino, bueno, mejor dicho, morlaco, entras a cualquier trapo que se te presente, aunque te enseñen el pico.
Olvidas decir que sacaste sobresaliente cum laude en mareo generalizado, y Matrícula de Honor hiper esdrújula en amistad, bromas y cachondeo.
A propósito, ¿Te llegó el primer cheque mensual de la publicidad del blog? No te quejarás

El 23 dijo...

Nunca he sido bueno haciendo resúmenes.

Hablando de cabrones. Una profesora de Derecho Romano de la Universidad Complutense tiene en clase a dos alumnas con el mismo nombre. Al poner en la lista las notas se equivoca y pone un suspenso a la que había aprobado y un aprobado a la que había suspendido. La que aprueba injustamente no dice ni pio. La que suspende injustamente protesta. La profesora reconoce que se ha equivocado pero que no le gusta dar su brazo a torcer así que las cosas se quedan como están. Además le previene de que si protesta demasiado puede que le resulte extraordinariamente difícil aprobar esta asignatura.
La alumna envaina su espada y se desahoga con su familia y amigos que, a duras, penas le creen. Porque tal nivel de hijoputismo es verdaderamente increible.

La alumna aprobó al año siguiente con sobresaliente.

Moraleja. Si tus hijos tienen apellidos comunes (por ejemplo, patronímicos) ponles un nombre extranjero, pero que no sea inglés (que con la emigración de los últimos años está España llena de personas que se llaman Wilson Sánchez) ni tampoco vasco (Patxi López está muy visto). Mejor un nombre oriental ( Chiquin Tiran García o Peng Pérez), eslavo (Goran Rodriguez) o incluso Nórdico (Anders Fog Fernández) y así previenes que por una confusión tu brillante hijo reciba la nota de cualquier torpe.

Ahora que si tu hijo es torpe, mejor le llamas, por ejemplo, Jose Luis y con suerte, en la confusión, le hacen Presidente.

Saludos cordiales.

Kikas dijo...

Juan Arturo, nombre venezolano por antonomasia....¿Puede entrar en el capítulo de nombres extranjeros de extraña aparición?
¿Pueden mis padres haber sido unos adelantados a su tiempo y haberme puesto dicho nombre en base a las indudables virtudes intelectuales que me adornan?

Mela dijo...

Hola Kikas... me quedé por aquí
Bueno, ya que no contestas, seguro que no vamos a discutir... porque no creo que discuta yo sola
He buscado vespas en google... no me parece un vehículo muy apropiado para viajar hasta Madrid... ya eras un cabeza de chorlito
Estoy de acuerdo en que este señor era un mal profesor... los profesores deben querer aprobar a sus alumnos... está claro que este profesor te quería suspender
Se merece el taco que le has dedicado